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CHAPTER 4 THE IMPACT OF KEY ASSIGNMENT ON VANET

5.2 Previous Work

de las iniciativas de prevención del VIH. Una sección de cierre examina el desafío de sostener los avances en la prevención del VIH, a la vez que recalca la necesidad de desarrollar capacidades de prevención locales y nacionales, y de crear un movimiento social amplio que genere una demanda continua de servicios de prevención. El fundamento en pruebas de la prevención del VIH

Una vasta experiencia en diversas regiones ha demostrado la eficacia de una amplia variedad de estrategias de prevención del VIH. Existen estrategias eficaces para prevenir todos los modos de transmisión del VIH: sexual, por la sangre (que incluye la transmisión por el uso de drogas inyectables o en ámbitos de atención sanitaria) y maternoinfantil (véase Wegbreit, 2006). Los métodos de prevención del VIH incluyen estrategias para:

modificar comportamientos sexuales y de consumo de drogas;

promover el uso correcto y sistemático de preservativos masculinos y femeninos; reducir el número de parejas sexuales; mejorar el tratamiento de las infecciones

de transmisión sexual;

ampliar el acceso al asesoramiento y las pruebas de VIH;

aumentar el acceso a programas de reducción del daño para consumidores de drogas; promover la circuncisión médica masculina; y garantizar el control eficaz de la infección en ámbitos de atención sanitaria (ONUSIDA, 2005).2

1 Las estrategias de prevención fundamentadas en pruebas son aquellas que tienen una base en pruebas científi cas fi ables. Los factores

pertinentes a la adopción de decisiones a escala nacional sobre las estrategias de prevención del VIH incluyen no sólo las pruebas, sino también la relevancia, el costo, la factibilidad y la equidad.

2 Estudios observacionales indican que, en países que aplicaron programas de prevención del VIH durante los primeros años de la

epidemia, los cambios de comportamiento en la población disminuyeron la incidencia del VIH en un promedio del 50% al 90% (Auerbach, Hayes y Kandathil, 2006).

El curso de la epidemia del VIH no puede invertirse sin obtener éxito rotundo y sostenido en la prevención de nuevas infecciones por el VIH. La prevención del VIH sigue siendo — según las palabras de la Declaración de compromiso sobre el VIH/Sida— “el pilar de la respuesta”. En los últimos años, el acceso al tratamiento se amplió en forma progresiva, pero las iniciativas para prevenir nuevas infecciones por el VIH se han quedado atrás. Mientras que el 87% de los países con metas de acceso universal han fijado objetivos para el tratamiento del VIH, solamente alrededor del 50% de estos países plantean metas para las estrategias clave de prevención del VIH. Entre 2005 y 2007, los programas relacionados con el VIH dispusieron de nuevas e importantes fuentes de financiamiento en los países de ingresos bajos y medianos; además, según lo revela el análisis a continuación, mejoró el acceso a ciertos componentes de la prevención integral del VIH. Sin embargo, a mitad de camino del plazo establecido por los Objetivos de Desarrollo del Milenio, muchas de las personas con riesgo de infección por el VIH carecen de un acceso significativo a los servicios de prevención fundamentados en pruebas.1

Este capítulo se centra en las actividades de prevención del VIH. Se complementa con el Capítulo 3, que describe los factores sociales que deben atenderse para potenciar el impacto de los programas de prevención del VIH. Este capítulo comienza con un breve resumen del fundamento en pruebas para los instrumentos y las estrategias disponibles de prevención del VIH, y luego brinda información acerca de la cobertura de los programas e identifica las acciones clave

El sostenimiento de los avances en la prevención representa uno de los grandes desafíos para la prevención del VIH. Para mantener una respuesta de prevención que sea contundente, los países deben alimentar un “movimiento de prevención”, desarrollar la capacidad técnica y poner a disposición los recursos humanos necesarios para sostener los esfuerzos de prevención, y trabajar para estimular una mayor demanda de servicios de prevención.

CAPÍTULO 4

En los últimos años, se confirmó la circuncisión masculina como una metodología potencialmente valiosa para reducir el riesgo del VIH en los varones. Entre otros progresos recientes, se encuentran el surgimiento de un grupo de estrategias de prevención del VIH centradas en la terapia antirretrovírica; estas estrategias incluyen la prevención de la transmisión maternoinfantil, profilaxis posexposición, pautas posológicas experimentales para la profilaxis previa a la exposición3; y probables beneficios de prevención secundaria de la administración terapéutica de medicamentos antirretrovíricos. Las iniciativas de prevención son muy eficaces cuando incluyen combinaciones de estrategias fundamentadas en pruebas que satisfacen necesidades específicas de las personas en riesgo. Llevar a escala la prevención del VIH en forma combinada evitaría más de la mitad del total de las nuevas infecciones cuya aparición está proyectada entre 2005 y 2015 (Stover et al., 2006). Del mismo modo, se establecieron directrices claras para la identificación nacional de prioridades de prevención. Se identificaron programas esenciales necesarios para la prevención del VIH, que van desde programas específicos para prevenir la transmisión sexual o por drogas hasta estrategias para proteger la seguridad de los suministros de sangre en el país. Los países pueden consultar la orientación normativa sobre las medidas esenciales en materia de política para respaldar las estrategias nacionales de prevención del VIH (ONUSIDA, 2005). La selección de la combinación particular de estrategias de prevención que mejor responda a las condiciones nacionales debe estar guiada por las pruebas. Se recomienda que los países “conozcan su epidemia y su respuesta”. Mediante un fundamento en pruebas sólido y que mejore constantemente, los países pueden:

identificar los comportamientos y los ámbitos vinculados a la transmisión del VIH, y a las poblaciones más expuestas al VIH;

comprender las tendencias epidemiológicas clave;

evaluar el alcance, la escala, la calidad y la orientación de los programas de prevención; abordar factores contextuales que aumentan el

riesgo y la vulnerabilidad al VIH; y

cerrar diferencias en el acceso a los servicios esenciales de prevención (véase ONUSIDA, 2005; ONUSIDA, 2007a).

Maximizar el impacto estratégico de la prevención del VIH

En años anteriores, el Informe sobre la epidemia mundial de sida resumió las pruebas de la eficacia de los componentes individuales de la prevención integral del VIH (véase ONUSIDA, 2006a). El resto de este capítulo trata de un número determinado de medidas de alto impacto para maximizar las consecuencias de los enfoques actuales para la prevención del VIH. Mediante el uso más estratégico de la prevención del VIH fundamentada en pruebas y mediante la esperada discusión de ciertos asuntos clave hasta ahora ignorados o menoscabados, es posible lograr un progreso acelerado hacia el objetivo último de invertir el curso de la epidemia mundial para el año 2015, según establece el Objetivo de Desarrollo del Milenio 6.

Programas de prevención del VIH abiertos, precisos e integrales dirigidos a jóvenes

La epidemia mundial no puede revertirse sin el éxito sostenido de reducción del número de nuevas infecciones por el VIH entre los jóvenes. Casi la mitad de la población del mundo es menor de 25 años (UNFPA, 2006). Se calcula que, en 2007 en todo el mundo, los jóvenes menores de 25 representaron un 45% del total de las nuevas infecciones por el VIH en adultos.

3 Para marzo de 2009, se encontraban en marcha o bien planifi cados ensayos para ocho métodos experimentales diferentes de pro-

fi laxis previa a la exposición. Dos de estos ensayos estudian formulaciones tópicas; uno de ellos es CAPRISA 004, el primer ensayo de un microbicida que incorpora medicamentos antirretrovíricos.

CAPÍTULO 4

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