• No results found

Chapter 3 – Dispute Resolution in Cloud Service Contracts

2. Cloud services definition

2.2. Pricing and free cloud

Para abordar la idea de construcción de significado, es preciso determinar previamente la concepción que se tiene de significado pues, como afirma D’Amore (2005, p. 3), “sólo puntualizando sobre la forma de concebir el significado, adquiere sentido hablar de construcción del significado”.

La forma de concebir la esencia del significado ha conducido al establecimiento de distintas clasificaciones en relación a las teorías de significado. Entre ellas se encuentra la propuesta el filósofo alemán von Kutschera (1975), quien distingue entre las teorías realistas o referenciales y las teorías pragmáticas u operacionales. Esta clasificación también es adoptada por D’Amore (2005) y por Ullmann (1965). Este último autor refiere que:

Hablando en términos generales, hay dos escuelas de pensamiento en la lingüística

actual: la tendencia ‘analítica’ o ‘referencial’, que intenta apresar la esencia del significado resolviéndolo en sus componentes principales, y la tendencia

‘operacional’, que estudia las palabras en acción y se interesa menos por lo que es el

significado que cómo opera. (Ullman, 1965, p. 63)

En las teorías realistas, o referenciales, se asocia a las palabras con su correspondiente representación en el mundo, el significado de una expresión es su referente. De esta

manera, el significado es interpretado como una relación convencional entre signos y entidades concretas o conceptuales y es independiente del uso que se hace de dichos signos, según afirma Kutschera (1975, pp. 19-20):

They interpret meaning as a conventional relationship between signs and concrete or conceptual entities, which exist independently of the linguistic signs. On this interpretation the meaning of a linguistic expression does not depend on its use in concrete situations, but the use is determined by the meaning, so that a sharp separation between semantics and pragmatics is possible.

De acuerdo con estas palabras de Kutschera, en las teorías realistas, es tajante la diferencia entre semántica y pragmática. En la semántica resultante de esta postura, a las expresiones lingüísticas se le atribuyen funciones puramente semánticas (D’Amore, 2005). El significado de un nombre propio es el objeto que ese nombre propio indica, los

enunciados atómicos expresan hechos que describen la realidad (en ‘H es una montaña’,

H es el nombre de la montaña) y los predicados binarios designan los atributos que la

frase expresa (‘Z lee X’ indica que la persona Z lee la cosa X). Por consiguiente, la función semántica de las expresiones es una relación nominal (D’Amore, 2005), consistente en designar, de acuerdo con determinadas convenciones, a ciertas entidades. En palabras de Kutschera (1975, p. 24): “Realistic semantics takes on its simplest form when it is said that linguistic expressions have only one semantic function, which consists in the fact that (on the basis of convention) they designatecertain entities”.

Dentro de esta posición se ubican, entre otros, Frege, Russel, Carnap y Wittgenstein en su primera etapa, la que culmina en la publicación del Tractatus Logico-Philosophicus (D’Amore, 2005). Esta obra, Wittgenstein trata sobre las posibilidades del lenguaje, pero no de un lenguaje hablado en un momento y lugar determinados o de un lenguaje formal concreto, sino de cualquier lenguaje posible. La idea fundamental es que la esencia de cualquier lenguaje es su capacidad representacional, esto es, el uso de ciertos signos construidos, a través de reglas, con el propósito de referirse con ellos a objetos y situaciones distintos de ellos. La obra de Wittgenstein lleva a la idea de que tal capacidad es posible en la medida en que el lenguaje y el mundo sean lógicamente isomorfos, esto es, que ambos consten de objetos con las mismas posibilidades de combinación entre ellos. Según esta primera postura de Wittgenstein, una proposición es una figura o una representación de una parte de la realidad. Por lo tanto, comprender una proposición es conocer la situación o el estado de cosas que representa. Ser una figura de una situación equivale a describirla o ser un modelo de ella: "La proposición es una figura de la realidad.

La proposición es un modelo de la realidad tal como la pensamos" (Wittgenstein, 1973, p. 71). Los elementos de la proposición son signos simples a los que denomina nombres y el significado de éstos es, simplemente, el objeto al que cada uno se refiere estos signos son nombres: “El nombre significa el objeto. El objeto es su significado” (Wittgenstein, 1973, p. 53).

Las teorías referenciales presentan dificultades para abordar algunos aspectos del significado, como por ejemplo, que en una lengua existan expresiones que tienen el mismo referente pero en cada caso éste tiene distinto significado pues alude a objetos distintos, o el de las palabras que tienen significado dentro de una lengua pero que no tienen referente pues no aluden a ningún objeto o lo hacen en relación a objetos que no tienen existencia real.

Las teorías pragmáticas u operacionales del significado subrayan que el significado de las expresiones lingüísticas no se fija relacionándolas con entidades, sino que está determinado a través del uso que se hace de ellas (D’Amore, 2005). Esta concepción del significado resalta el carácter instrumental del lenguaje. En esta postura, se considera que las expresiones lingüísticas tienen significados diversos, de acuerdo con el contexto en el que se usen, por lo que no es posible realizar una observación científica objetiva ya que el único análisis posible es subjetivo o circunstancial y no generalizable. “No se puede

hacer otra cosa que examinar los diversos ‘usos’: el conjunto de los ‘usos’, en efecto,

determina el significado de los objetos”(D’Amore, 2005, p. 5).

En esta concepción se agrupan, entre otras, las posturas de Peirce, Morris y Wittgenstein en la etapa cuyas ideas están reunidas en la obra Investigaciones Filosóficas.

Desde esta nueva perspectiva, Wittgenstein, propone una postura mucho más realista del uso del lenguaje, basada en la experiencia de los sujetos. Según sus propios términos, lo define como los “juegos de lenguaje”, en el apartado 7 de su obra Investigaciones Filosóficas:

Podemos imaginarnos también que todo el proceso del uso de palabras […] es uno de esos juegos por medio de los cuales aprenden los niños su lengua materna. Llamaré a estos juegos «juegos de lenguaje» y hablaré a veces de un lenguaje primitivo como un juego de lenguaje. […] Llamaré también «juego de lenguaje» al todo formado por el lenguaje y las acciones con las que está entretejido. (Wittgenstein, 1999, pp. 10-11)

Wittgenstein (1999) postula que el significado es equivalente al uso, lo que indica el significado de las palabras es el uso que se hace de ellas (Investigaciones Filosóficas, 10,

30). Por lo tanto, una palabra tiene significado dentro de un lenguaje particular (Investigaciones Filosóficas, 6, 47) y entender una oración significa entender un lenguaje (Investigaciones Filosóficas, 199).

La definición de significado de un objeto matemático que adopta el EOS también se encuentra enmarcada en esta postura. Godino (2003, pp. 37-38) afirma que:

Desde nuestro punto de vista, los supuestos ontológicos del constructivismo social como filosofía de las matemáticas (Ernest, 1998) llevan también a la adopción de las teorías pragmáticas del significado. Los objetos matemáticos deben ser considerados como símbolos de unidades culturales, emergentes de un sistema de usos ligados a las actividades de resolución de problemas que realizan ciertos grupos de personas y que van evolucionando con el tiempo. En nuestra concepción, es el hecho de que en el seno de ciertas instituciones se realicen determinados tipos de prácticas lo que determina la emergencia progresiva de los "objetos matemáticos" y que el "significado" de estos objetos esté íntimamente ligado a los problemas y a la actividad realizada para su resolución, no pudiéndose reducir este significado del objeto a su mera definición matemática.

Si bien los postulados de las teorías referenciales parecen enfrentados a los de las teorías pragmáticas, son considerados como complementarios, según expresa Ullmann (1965):

El investigador debe comenzar por reunir una muestra adecuada de contextos y abordarlos luego con un espíritu abierto, permitiendo que el significado o los significados emerjan de los contextos mismos. Una vez que se ha concluido esta fase,

puede pasar con seguridad a la fase “referencial” y procurar formular el significado o los significados así identificados. La relación entre los dos métodos, o más bien entre las dos fases de la indagación, es, en definitiva, la misma que hay entre la lengua y el habla: la teoría operacional trata del significado en el habla; la referencial, del significado en la lengua. No hay, absolutamente, necesidad de colocar los dos modos de acceso uno frente a otro: cada uno maneja su propio lado del problema, y ninguno es completo sin el otro. (pp. 76-77).

2.2.2. LA CONCEPCIÓN DESDE LA SEMIÓTICA: SAUSSURE, PEIRCE Y ECO