D. Shall We Take the Diffusion Component for Granted?
IV. Pricing Error Analysis
Se realizaron dibujos esquemáticos sobre la estructura vertical, horizontal, la disposición del regenerado, el porcentaje de monte representado por la parcela y otras observaciones de interés. Estos dibujos se perfeccionaron en gabinete para obtener un esquema visual de cada una de las parcelas (ver ANEXO I).
Los materiales que se utilizaron para realizar el inventario de campo son: - Mapas a escala 1:50.000 de las zonas de localización de los hayedos. - Jalones y cinta métrica para el replanteo de parcelas.
- Brújula, altímetro y Blume-Leiss para el cálculo de la orientación, altitud, y pendiente de la parcela.
- Relascopio de Bitterlich para la estimación del área basimétrica.
- Forcípulas de 60 y 80 cms para la medición del diámetro normal (para casos de pies muy gruesos, se usó cinta diamétrica).
- Blume-Leiss para el cálculo de las alturas de los pies de los diferentes estratos. - Barrenas de Pressler de diferentes longitudes para obtener los crecimientos.
Para la instalación de las parcelas se contó con equipos de trabajo de dos a cuatro personas. La velocidad de instalación oscilaba entre dos y cuatro parcelas diarias, dependiendo de la dificultad en la toma de datos (accesibilidad, climatología, etc.) y distancia entre ellas. La duración media de instalación de las parcelas era de unas dos horas aproximadamente. Además de las personas encargadas de la instalación, acompañaban al equipo uno o dos agentes forestales, que aportaron su experiencia en la zona en la que se replantearon las parcelas.
El muestreo se realizó en su totalidad durante los meses de septiembre, octubre, noviembre y diciembre de 1999. Un primer análisis del inventario permite establecer algunas conclusiones respecto a las variables estudiadas.
En cuanto a la posición fisiográfica de las parcelas, los hayedos visitados tenían una ubicación preferentemente de ladera, donde los porcentajes son los siguientes (Tabla 5.13):
Tabla 5.13: Porcentajes de parcelas en las posiciones fisiográficas consideradas
Posición fisiográfica Porcentaje de parcelas (%)
Ladera 77%
Ladera/ Fondo de valle 10%
Otras 13%
La pendiente media de las parcelas es de 20° (44%). La pendiente máxima es de 38° (84%) y la mínima es de 0°. El 78% de los hayedos muestreados están en situaciones de fuerte pendiente (30%), lo cual evidencia la importancia de la topografía en la distribución actual del haya y la marginalidad de los terrenos ocupados por los hayedos. Es importante recordar que las ordenaciones hidrológicas recomiendan para terrenos con pendientes mayores de 13,5º (30%) un uso exclusivo forestal, por lo que la mayoría de los hayedos tienen una función de protección frente a la erosión.
La altitud media de las parcelas es de 1.124 metros, siendo la de mayor altitud la realizada en las proximidades de la Cruz de la Demanda (Parcela nº 48: 1.750 metros), y las de menor altitud las del valle de Mena (Parcelas nº 69 y 70), sobre los 500 metros.
La orientación predominante es la umbría (norte, noreste y noroeste) con un 89% del total de las parcelas.
El ganado está presente en un 67% de las parcelas. La presencia de ciervos y corzos fue detectada en un 62% de las parcelas. El 23% de las parcelas presentaban altas agresiones debidas a los herbívoros.
La influencia del ganado en la regeneración, y en consecuencia en la estructura, varía en función de la duración de la agresión y la estructura de partida de la masa.
En la parcela nº 41, situada en la Sierra de Oña, la agresión está causada por las vacas, en recepes de haya. En la parcela nº 51 situada en la sierra de Neila la agresión es debido a la alta densidad de ciervos. En zonas adyacentes a la ubicación de la parcela nº 54, en el Monte Escabroso del Valle de Losa, una fuerte presión de ganado vacuno y corzos mantenía la regeneración recomida, sin posibilidades de evolución.
La calidad de la madera en pie es en general baja, en ninguna parcela predominan árboles con buena calidad de la madera, ya sea por sus escasas dimensiones o por la existencia de defectos. En el 30% de las parcelas aparece madera de sierra o piecerío. La calidad baja es aquella en que predomina la madera para leña con una cierta proporción de sierra, encontrándose aquí un 35% de las parcelas. Por último, la madera de mala calidad, para usos energéticos o de trituración, era dominante en el 35% de las parcelas.
En cuanto a la capa de materia orgánica sin descomponer o semi descompuesta, el 50% de los suelos presenta un espesor menor o igual que 4 centímetros. La media de espesor fue de 3,82 cm. En las parcelas de menor área basimétrica los espesores del horizonte de materia orgánica superficial eran menores.
El regenerado no presenta patrones definidos. Las variables más importantes relacionadas con la regeneración son el porcentaje de cobertura, la especie arbórea, la existencia de ganado, la caza mayor, la competencia con matorral y hierba, el tipo de
sustrato, etc. Esta gran cantidad de variables y la acción conjunta de ellas hace difícil obtener conclusiones absolutas.
Se han encontrado 15 especies arbóreas diferentes en estadio de regeneración en parcelas con haya. En un 60% de las parcelas, la especie principal regenerada es el haya, seguida por el acebo con un 28% de las parcelas, una especie que aguanta bien la sombra de las hayas. La proporción del resto de especies que se presentan en la regeneración, es muy variable en las parcelas estudiadas. Este dato reafirma la tendencia existente en los hayedos de mantenerse el haya como especie principal, y la gran resistencia a la sombra de los acebos, que son capaces de regenerar bajo su sombra. Existe un grave problema de regeneración en los hayedos que soportan altas cargas, tanto ganaderas como de caza mayor. Como consecuencia de ello se produce una parada en el número de pies que pasan del estadio de regeneración a la primera clase arbórea. La presencia del ganado se refleja bien por la existencia de depresiones en la curva de distribución por clases diamétricas o en las alturas del regenerado (en el caso de presión reciente). El escaso control de las poblaciones ganaderas, en muchos casos subvencionadas por la Unión Europea, es uno de los principales problemas en los hayedos y otras formaciones arbóreas. Si se mantienen cargas tan altas, la regeneración no evoluciona, con la consecuente alteración en la dinámica del bosque. De hecho, el haya no es una especie especialmente palatable para el ganado pero ante la ausencia de otras especies es recomida igualmente.
La salud de las copas de los árboles es un buen indicador de la salud del árbol y de su calidad. Se consideraron copas en buen estado aquellas con forma cilíndrica o esférica, con valores de altura de copa igual o inferior al doble del diámetro de copa para el arbolado adulto, sin síntomas de escobamiento (copas abiertas en la parte superior) o puntisecado. Unas copas en buen estado son una buena garantía del futuro de un hayedo. El 70% de las parcelas presentan más del 50% de las copas en buen estado, frente a un 30% de las parcelas con más de un 50% de copas en mal estado (escobadas o puntisecas). Se puede observar como las 10 mejores parcelas en cuanto al estado sanitario de las copas presentan un área basimétrica superior, en comparación a las 10 de peor calidad (Tabla 5.14).
Tabla 5.14: Estado sanitario de las copas
Estado sanitario copas Área basimétrica media Intervenciones recientes
Las 10 mejores parcelas 36 10% parcelas Las 10 peores parcelas 23.4 50% parcelas
En la Figura 5.27, se muestran los efectos de la luz en los fustes de las hayas, para ejemplares con copa bien desarrollada y con copa desequilibrada debido a una excesiva espesura de la masa.
Las áreas basimétricas bajas o los descensos bruscos de las mismas provocan fuertes entradas de luz e inducen a un escobamiento o puntisecado de las copas de los árboles. Además, la fina corteza del haya se agrieta perdiendo así su protección contra agentes patógenos. Existe también en las hayas una relación entre la copa viva de los árboles y
el índice de esbeltez (Altura/Diámetro). El aumento de los valores del índice de esbeltez va asociado a la disminución de la copa viva del árbol. Los árboles más espigados, debido principalmente a la fuerte competencia a la que se han visto sometidos, presentan copas de pequeño tamaño y viceversa. Si interesan árboles de mayores copas, por su mayor estabilidad y capacidad de reacción a las claras, será necesario disminuir la competencia de copas en los estadios juveniles. De todo lo anterior se puede concluir que árboles que no han sido casi aclarados no desarrollan copas grandes, con sus correspondientes hojas de luz y sombra. Estos árboles se ven después sometidos a aberturas bruscas del dosel. Las pequeñas copas, acostumbradas a la sombra, sufren traumatismos como el puntisecado o el escobamiento. Esto origina perdidas económicas, de aporte de semillas y de protección del regenerado. Para evitar estas consecuencias, los árboles deberían ser educados desde el principio para tener copas grandes y plásticas, sobre todo en los climas más mediterráneos del área de distribución del haya.
Figura 5.27: Funcionamiento de las copas según su forma: estrés fisiológico en condiciones estivales extremas2
Copa
Iluminación directa y calentamiento del fuste No circula savia Zona de copa con actividad fotosintéticaHAYA DESEQUILIBRADA EN ALTO
Fuste
autosombreado
sin actividad (estomas cerrados)
Zona de la copa
FUSTAL CON ESPESURA EXCESIVA
HAYA EQUILIBRADA EN ALTO FUSTAL DE BAJA DENSIDAD
.
2
Los pies de copa reducida y estrecha, aislados en pleno calor y radiación, interrumpen su actividad foliar, la circulación de savia disminuye notablemente, los troncos están expuestos a la radiación directa y se calienta la corteza; al no haber regulación térmica por bombeo de agua fría subterránea,
Las especies vegetales que se encuentran asociadas al haya, en la gran mayoría de los casos en forma minoritaria, son las siguientes (Tabla 5.15):
Tabla 5.15: Especies vegetales acompañantes presentes en los hayedos de Burgos
ESPECIES