CAPS assay-genotyping on mapping population ICC 4958 ICC
S. no Primer ID Accession number/ ID a Forward primer sequence (5' 3') Reverse primer sequence (5' 3') Product size (bp)
En los informes anteriores de la Plataforma Indígena Regional, además de destacar la resiliencia de las comunidades y sus múltiples esfuerzos por enfrentar la pandemia, también destacamos las acciones impulsadas de los Estados que apuntaban a prevenir o atender los efectos de la COVID-19 sobre los Pueblos Indígenas.
A pesar de la consabida carencia de informaciones desagregadas, igualmente se lograron registrar varias acciones de diversa índole, incluyendo normas jurídicas, resoluciones judiciales y acciones de los Poderes Ejecutivos que han sido la mayoría.
Es difícil proceder a una valoración de los impactos de esas acciones, entre otras causas, porque la pandemia aún está en curso.
En un boletín divulgado a inicios de 2021, CEPAL en conjunto con otras agencias de las Naciones Unidas y el propio FILAC, daba cuenta que 29 países de América Latina y el Caribe han adoptado 285 medidas de protección social en apoyo de los hogares más pobres, vulnerables y precarizados en el marco de la pandemia.
Las medidas más frecuentes han sido las transferencias monetarias y la entrega de alimentos, seguidas por iniciativas para garantizar el acceso a los servicios básicos. Sin embargo, no es posible saber cuál ha sido el impacto de estas medidas en los Pueblos Indígenas, pues no se dispone de información desglosada por pueblo de pertenencia.34
El mismo reporte afirma que “A pesar de las consistentes pruebas de la mayor vulnerabilidad de base con que los pueblos indígenas afrontan la pandemia, del reconocimiento generalizado en los países de la región de sus derechos individuales y colectivos, incluidos el derecho a la salud y a la vida, lo cierto es que las respuestas estatales brindadas hasta la fecha han sido insuficientes”.35
34 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y otros, “El impacto del COVID‐19 en los Pueblos Indígenas de América Latina‐Abya Yala: entre la invisibilización y la resistencia colectiva”, Docu- mentos de Proyectos(LC/TS.2020/171), Santiago, Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CE- PAL), 2020. https://www.cepal.org/sites/default/files/publication/files/46543/S2000817_es.pdf
Sin perjuicio de considerar las limitaciones apuntadas, no debe omitirse manifestar que once de los trece países analizados en el boletín adoptaron lineamiento técnico específico para hacer frente al COVID-19 entre los Pueblos Indígenas. Diez países produjeron material audiovisual en lenguas indígenas; al menos nueve tomaron medidas para garantizar el acceso de la población indígena a los alimentos. Hay que marcar, también, que tan solo cuatro brindaron de manera periódica información desglosada por pueblo de pertenencia, e incluso en estos casos, se trata de datos de carácter general que contribuyen poco a la búsqueda de soluciones concretas.
Al comparar este panorama del 2020 con las políticas estatales relacionadas con la vacunación de los Pueblos Indígenas contra la COVID-19, resulta notoria la disminución de acciones. Evidentemente, los Estados se enfrentan con notables limitaciones y sufren los efectos de la pandemia para poder sostener políticas públicas de salud, al tiempo que se nota fatiga física y emocional de la sociedad, lo cual, sin dudas, no ayuda a renovar el impulso en la lucha contra la pandemia. A eso, evidentemente debe agregarse la dedicación de tiempo y recursos que los Estados deben hacer en la búsqueda de vacunas.
Recordemos que el único país miembro de FILAC que ha anunciado la producción de una vacuna propia contra la COVID-19 es la República de Cuba. Por su lado, otros países como Argentina, Brasil y México han informado que comenzarán a producir vacunas originarias de otros países para aumentar sus existencias y acelerar la inmunización, aunque son procesos que llevarán un largo tiempo antes de alcanzar el objetivo deseado.
Al momento del cierre de este reporte, considerando el conjunto de información recopilada, incluyendo la oficial enviada por las autoridades nacionales, puede afirmarse que:
• En términos generales falta de información desagregada sobre la afectación de la COVID-19 y el acceso a la vacunación para personas, comunidades y Pueblos Indígenas.
• Los planes de vacunación nacionales adolecen de adecuada pertinencia cultural, uso de los idiomas indígenas y de interrelación con los sistemas de salud propios de los pueblos y comunidades.
• Se detecta un bajo nivel de participación y consulta a las autoridades tradicionales u organizaciones indígenas para el diseño e implementación de las campañas de vacunación.
• Se han podido documentar algunos ejemplos de buenas prácticas, cuya valoración definitiva podrá hacerse al culminar esta etapa de vacunación, que merecen ser destacadas.36
Tomando en cuenta las ya mencionadas vulnerabilidades de los Pueblos Indígenas, es relevante destacar que ocho países de la región expresamente ubican a los Pueblos Indígenas en general o a sus médicos tradicionales o comadronas, en determinado lugar de priorización para el acceso a la vacunación según la siguiente sistematización:
Bolivia EP:
Población vulnerable, segunda etapa.Brasil:
Fase 1ª, IndígenasColombia:
Etapa II (de 5), médicos tradicionales y sanadores/ Etapa III. Guardia indígena y guardia cimarronaGuatemala:
Fase I (1b), comadronas y terapeutas mayasMéxico:
Tercer eje de priorizaciónPanamá:
Fase 3, Etapa 3A : Población de las comarcas y de áreas de dfícil acceso.Paraguay:
Etapa II (de 3)Perú:
Segunda fase (de 3)En los casos de Colombia y Guatemala se destaca que brindan un reconocimiento expreso a la tarea que realizan las personas encargadas de practicar los sistemas de salud indígenas, un paso que debe considerarse relevante hacia la construcción de sistemas interculturales. En cuanto a datos desagregados sobre personas indígenas vacunadas, prácticamente no existe información en la región.
Brasil reporta que, al 27 de abril de 2021 un total de
563.737
miembros de Pueblos Indígenas han sido vacunados,314.737
con la primera dosis y249.190
con las dos dosis.3736 Breve sumario de estas experiencias se incluye más adelante en este informe.
Por su parte, al 18 de marzo de 2021, Guatemala tiene registrada de manera desagregada la vacunación de las comadronas (no de los terapeutas mayas), de acuerdo con el siguiente detalle: