Las redes sociales como Facebook y la aplicación Skype pasa- ron de ser herramientas innovadoras a modos medulares de la relación humana. No es de sorprenderse que las relaciones in- terpersonales puedan sostenerse por dichos dispositivos. La preocupación primordial entre algunos hacedores de teatro fue, desde luego, el cuestionamiento de “lo presencial” básico en el arte teatral. Las indagaciones escénicas parten de poner en crisis al teatro mismo, pero de algún modo, también, responden al presente de la sociedad, presente impreciso como hemos men- cionado. Desdibujado entre los límites del desapego y el asom- bro de una nueva forma de construir comunidades.
Lo veremos claramente en la obra dramática 9 días de guerra en Facebook escrita por Luis Mario Moncada. Facebook es la
musa inspiradora de la trama, ya que, 9 días de guerra en Face- book es un texto que surge del muro de un editor que abre un debate acerca del conflicto bélico entre Irak y la franja de Gaza. Nueve días a partir del inicio de los bombardeos personas co- nectadas a la red social debaten compartiendo información, difiriendo en premisas y estableciendo puntos de contacto ideológico en distintos espacios geográficos y husos horarios. Luis Mario Moncada, quien formaba parte del conflicto sustan- cialmente como observador, advierte un fenómeno sorpréndete y transformador. Él había intentado tiempo atrás crear un texto con el tema de Internet, sin embargo, no había encontrado la estructura y conflicto que pudieran sostener una dramaturgia. La red social Facebook le permitió observar las dinámicas con- temporáneas y cuestionar las relaciones humanas.
El texto tiene diferentes discursos: por una parte, busca inducir a un montaje que reproduzca “el espacio virtual”, no ilustrarlo sino propiciar la sensación de emulación de la web por medio de la actuación. Otro interés, está plasmado en la forma de de- batir en el muro de Facebook, porque refleja una serie de reglas y códigos de una sociedad que, aunque tiene una relación con la cotidianidad, tiene su propia lógica. Es así que, cuando el per- sonaje de Rosalinda busca mezclar ambas realidades, la cotidia- na y la virtual, se propicia una serie de descomposiciones en ambos universos. La irrupción de Rosalinda con su mal com- portamiento dentro de Facebook; su ataque a la vida privada de los otros participantes; y su hostilidad en lo presencial con el editor da lugar a su eliminación de Facebook. A través de su obra, Moncada quiere cuestionar la civilidad, la tolerancia y nuestra necesidad de marginar a otros, aún en las sociedades virtuales.
La puesta en escena dirigida por Martín Acosta enfocó la mira- da en dar importancia al cuerpo del actor. Acosta recrea un es- pacio completamente blanco en el que letreros, música, mar- chas, movimiento y diálogos construyen Facebook. La sensa-
ción dentro del teatro es vivir la virtualidad. El proyecto se ve contagiado por configurar una estructura dramatúrgica que evo- ca la famosa red social, así como su virtualidad.
En el texto de Luis Mario Moncada pudimos apreciar la crítica a las dinámicas dentro de la virtualidad, y mismo tiempo, el reconocimiento de la importancia de las redes sociales, pero existen otros ejemplos que generan una reflexión en torno a los beneficios de las redes sociales, la separación y la discontinui- dad del uso del espacio/tiempo.
El video tiene la posibilidad de ser un registro de nuestro pasa- do incluyendo la sutil ilusión de acercarnos a las experiencias pretéritas que no volverán. Un fenómeno parecido ocurre con la video conferencia siendo un elemento de separación y disconti- nuidad del uso del espacio/tiempo interactivo que nos permite estar enlazados a otros, pero que tenemos la certeza de estar alejados.
En esa línea de investigación escénica aparece Skype Duet,pro- yecto teatral creado por la actriz Brina Stinehelfer y Per Aspera Productions. El montaje centra la teatralidad en el uso de nue- vas tecnologías. En la primera escena vemos a una mujer tra- tando de encontrar amigos debido a que se siente sola al haberse mudado a Berlín y dejado su ciudad natal Nueva York. Por me- dio del uso de google earth, Facebook y Skype ella logra mos- trarnos su pasado, sus calles, sus amigos y familia. Durante el desarrollo de la escena hace conexiones en tiempo real entre Nueva York y Berlín, el público en Berlín tiene un contacto con actores y personas del otro lado del mundo, que comparten al- gunas experiencias, e incluso motivan al espectador a bailar. Stinehelfer produce una obra interactiva, en la cual el diálogo dramático no es lo más importante sino las relaciones humanas. Cautivador montaje que trasfigura la mirada sobre las herra- mientas tecnológicas vistas como elementos fríos de la cotidia- nidad hasta convertirlas en medios empáticos.
La ruptura del tiempo se genera en diferentes momentos, al principio nos hace creer que estamos conectados en línea con su mejor amiga, pero luego notamos que es simplemente un vídeo de un momento triste de separación de las amigas; el registro del pasado se vuelve un recuerdo ¿o el recuerdo es un registro? La acción continúa y mientras Stinehelfer va utilizando dife- rentes herramientas en vivo como chats y páginas para com- prender su estado de soledad, realiza una video llamada dentro del mismo teatro, es ahí donde alguien del público tiene que romper la barrera de sólo ser espectador para lograr comunicar- se con la actriz por medio del Skype.
Visualmente hay un juego con los rostros. Stinehelfer se en- cuentra en close up la primera parte del espectáculo, pero la información, las calles, la gente que va apareciendo surgen co- mo un desplegado de imágenes que completan una atmósfera negra, una virtualidad intangible un lugar en donde las expe- riencias transitorias tienen cabida.
El espectáculo escénico es una crítica a la dependencia, es decir, a la adicción al uso de la tecnología en contraposición con el contacto vivo, presente y lúdico del aquí y ahora. Los especta- dores terminan siendo participantes de la puesta en escena y también comienzan a generar lazos entre ellos, se conocen e intercambian experiencias provocando un espectáculo entraña- ble o un ritual contemporáneo de armonía y convivencia.
Skype Duet desarrolla innovación escénica, contenido, crítica al uso de la tecnología y a la sociedad individualista, además de recomponer los modos de trabajo por medio de la distancia con el propio elenco. La atmósfera globalizada permite que gente del mundo pueda comunicarse debido a que los medios permi- ten la existencia de referentes comunes: Internet, música, pelí- culas y libros; en pocas palabras, multiculturalidad que es asi- milada como parte de un tiempo/espacio masificado.
Skype Duet genera efectos por medio del uso de las pantallas que de forma evidente no serían posibles sin la existencia de la multimedia, sin embargo, su manejo de la imagen está enfocado en el close up, en la importancia de los rostros, de ver al otro, de tener curiosidad por rebasar las “fronteras” territoriales y cultu- rales. Skype Duet exhorta a vincularse entre los espectadores y con los creadores ubicados en NY.
La obra rompe con las formas convencionales de hacer teatro: el texto dramático es prácticamente inexistente, parece ser un guion de acciones modificables según las reacciones del público y otros factores no controlables. Presenciamos un espectáculo vivo y lúdico en el cual la actriz, a pesar de tener el poder de la acción dramática, comparte y hace que los demás participantes conformen la historia. Los sucesos se enlazan en nuevas formas de creación. El diseño de imagen y espacio muestra inventiva y nos permite asimilar una sociedad virtual en acción constante. Las nuevas tecnologías son usadas por los artistas de artes escé- nicas para generar efectos visuales, plásticos o dramáticos espe- cíficos. En lo mencionado anteriormente, Skype Duet es tam- bién ejemplo de ello, debido a la utilización dramática del Skype con respecto a la distancia, la soledad y la incomunica- ción social. Además de visualmente generar una atmosfera mó- vil con rostros e identidades que provocan situaciones dramáti- cas, líquidas y modificables.