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Problem, Issue, and Change Management RFP reference: 7.2.6 Project Planning and Management, Page

1Desde 1810 hasta comienzos del siglo XX ingresaron 2.100.000 españoles, de los cuáles un 54% se estableció en Argentina definitiva-mente. En 1895 los españoles representaban el 5% de la población; para 1914 ya eran 830.000 (10% de la población nacional). Debido a la Primera Guerra Mundial, la inmigración empieza a decaer. A mediados del siglo XIX había en el país casi 700 mil españoles (Rechinni de Lattes y Lattes, 1975:134).

Goldar (1986) sostiene la hipótesis que las teorías nacionalistas tenían un basamento en la realidad. Estas pos-tulaban que las grandes potencias, como Reino Unido y Francia, se empeñaron en que Argentina no desarrollara una actividad solidaria con la República Española, y llevaron a los gobiernos de Justo (1932-1938) y Ortiz (1938-1942) a sostener la posición de neutralidad ante la comunidad inter-nacional. Este autor no concuerda con la mayoría en que la guerra polarizó a la opinión pública, si no que descubrió que la mayoría de los argentinos y de los españoles resi-dentes volcó su apoyo a la España legal, y eso provocó que quienes no estaban de acuerdo con los gobiernos argentinos de la década del '30, expresaran su disconformidad alineán-dose con la causa republicana. Compara la figura de Uriburu (presidente durante el período 1930-1932) con la de Franco y la estructura partidaria que rodeaba a Manuel Fresco (gobernador de la provincia de Buenos Aires duran-te los años 1936 y 1940) con la Falange. A través del análi-sis de las noticias de los medios gráficos (La Razón, Noticias Gráficas, Crítica) y los discursos de las personali-dades de la época muestra las posiciones que toman los dis-cursos de las derechas, las izquierdas y el centro en la socie-dad civil, las asociaciones españolas, intelectuales, artistas, obreros, los argentinos que vivían en Europa, la Iglesia católica, los medios de comunicación y los partidos políti-cos. Analiza cómo influyó la muerte de Federico García Lorca entre los intelectuales porteños y españoles radicados en Buenos Aires. Describe cómo reacciona la opinión pública ante esos sucesos, y cómo esta reaccionaba con espanto ante los fusilamientos, los actos de barbarie y la posición irreductible de los bandos. De qué manera la gue-rra influyó en la vida cultural argentina y mundial y se con-tagió a los bares, los espectáculos de la Avenida de Mayo, la radio, las revistas (como Sur), las producciones cinema-tográficas. También trata la cuestión de la evacuación de los asilados en la Embajada argentina en Madrid y el rol de la contradictoria figura del canciller Saavedra Lamas.

Otro análisis de los diarios de la época muestra que desde el primer día de la victoria del Frente Popular en febrero de 1936, continuamente aparece en las primeras planas la información con el desarrollo del conflicto. La muerte de Calvo Sotelo, en julio de 1936, mostró una bisa-gra: todos los diarios muestran el hecho, pero su interpreta-ción dejó, más que nunca, a la vista la marca que caracteri-zaba a cada publicación (Comellas Aguirrecaracteri-zabal, 1992).

En cuanto al círculo intelectual y artístico encarnado por los miembros y colaboradores de la revista Sur, creada y diri-gida por Victoria Ocampo, desde 1931 hasta 1992, se desta-can los trabajos de Villordo (1993) y Macciuci (2004). Villordo (1993:284-302) recorre la historia del grupo Sur usando como eje principal la vida de su fundadora y alma mater, Victoria Ocampo. Recorre todas las etapas de la revis-ta, la posición tomada durante la G.C.E., el recibimiento de artistas e intelectuales para que pudieran instarse en Buenos Aires y así poder huir de las atrocidades de la guerra. Macciuci (2004) pone el acento en el análisis de esta época, y compara las declaraciones de esta revista con las de la publicación "Claridad", revista dirigida por Antonio Zamora.

Este trabajo analiza las editoriales y colaboraciones de ambas revistas para poder extraer el tipo que de enfoque que el edi-tor le daba acorde a los hechos que se iban sucediendo en el conflicto y en sus repercusiones en Buenos Aires. Ante un mismo hecho prevalecía en los dos distintos imaginarios sociales y concepciones utópicas sobre los regímenes políti-cos y sociales. En el discurso de Sur subyace la idea de que la garantía de acceso al progreso, el orden y la justicia están en peligro debido a la amenaza de agentes externos, en este caso, encarnados en el fascismo y los totalitarismos. Por el contrario, en Claridad coexiste, junto a la defensa del tipo de gobierno democrático, la utopía del cambio, la posibilidad de conquistar un modelo social donde lo injusto y lo imperfecto queden eliminados. En Sur participaron muchos españoles exiliados, como José Ortega y Gasset (quien además le dio su nombre), Rafael Alberti, María Teresa León, Francisco Ayala, Guillermo de la Torre, Angel Osorio y Gallardo, Luis Jiménez de Asúa, Alfonso Castelao, Alejandro Casona, Claudio Sánchez Albornoz y Margarita Xirgu, entre otros.

Ortega y Gasset fue una de las figuras emblemáticas del exilio español, a pesar de que vivió en Argentina solamen-te tres años (1939-1942). Había visitado nuestro país en dos ocasiones (1916 y 1928), en las cuales había hecho lazos que le permitieron establecerse años después. Los aportes de este pensador son vastos, entre ellos su creación de la Institución Cultural Española (1912-1914), que sirvió de modelo para otros proyectos culturales. Ortega fundó este instituto con la intención de atraer hacia la producción lite-raria, científica y artística a los grupos más cultivados de Argentina. Uno de los objetivos del Instituto era el inter-cambio de profesores, mediante la creación de una cátedra española en la Universidad de Buenos Aires (Campomar, 1995).

Francisco Ayala, vivió en Argentina desde 1939 hasta 1976, se estableció en Argentina una vez que la República fue derrotada. Este hecho provocó la fragmentación y la dispersión del campo intelectual español. La actividad cul-tural, que durante la contienda había tenido que adaptarse a los condicionamientos impuestos por la situación bélica, terminó siendo cercenada debido a que los artistas era encarcelados o perseguidos, y en algunos casos, asesinados. Por otro lado, se produjo el exilio de cientos de escritores, artistas e intelectuales. Macciuci (1997) indaga acerca de las marcas que dejaron las nuevas circunstancias de crea-ción en los escritores de la "España peregrina" a través del análisis de las estrategias que Ayala despliega ante la frac-tura de su público lector y el desmembramiento literario producido por la diáspora de la inteligencia republicana.

Naharro-Calderón (1991) editó una serie de investiga-ciones sobre españoles exiliados en América que abarca tes-timonios de escritores exiliados en Argentina, México y República Dominicana, y una sección que se centra en la figura de Luis Jiménez de Asúa y Juan Ramón Jiménez. Analiza los aportes de la industria cinematográfica hacia América (Luis Buñuel) y enfatiza su mirada en las diferen-cias entre las Españas desterradas y entre sus generaciones. Leiva (2000), a su vez, realizó una selección de las obras más importantes de los escritores que se exiliaron en

Argentina. Fragmentos de la obra de Rafael Alberti, María Teresa León, Claudio Sánchez Albornoz, entre otros, dan cuenta de la melancolía del exilio a través de sus páginas. También incluye a aquellos intelectuales que huyeron del fascismo, como el italiano Gino Germani.

Pujol (1989) muestra la reacción acerca del fin del con-flicto bélico y el avecinamiento de la Segunda Guerra Mundial, en el año 1939, a través de la obra de artistas e intelectuales, como Victoria Ocampo y Raquel Forner, quien pintó "La Victoria" (1939), que simboliza la muerte de la II República en la figura de una mujer descuartizada, y, en el fondo, mujeres y hombres enfrentan el pelotón de fusilamiento. Establece un paralelo entre lo expresado por Victoria Ocampo, directora de "Sur", con las obras de Raquel Forner, quien realiza una serie de cuadros, de la cual "La Victoria" es uno de ellos. El movimiento editorial publica obras que dan cuenta de la cuestión. Los corres-ponsales en los diarios La Nación y Crítica narran lo visto con sus propios ojos en las páginas de esas publicaciones. Y cómo los mismos recién llegados, escapados de España, también dan cuenta del conflicto a partir de sus propias vivencias.

La explosión en la industria editorial en el Río de la Plata se evidencia durante la llegada de los exiliados, quie-nes la reavivaron con la creación de nuevas empresas. Durante la década del '40 hubo un crecimiento muy eleva-do de publicaciones, pasaneleva-do de 123 a 170 ejemplares, entre 1940 y 1955. La contribución de Rafael Vehils, Álva-ro de las Casas, Mariano Medina del Río, ArtuÁlva-ro Cuadrado, Tomás Vilar, Andrés María de Irujo, entre otros, significó el comienzo de una serie de fundación de editoriales tales como Sudamericana, Emecé, Alsina, Vasca Ekin SRI, Poseidón, etc. Aunque Gonzalo Losada, fundador de la edi-torial que lleva su nombre, era simpatizante de la causa republicana, había llegado a Buenos Aires en 1928, antes del estallido del conflicto (De Sagastizabal, 1991).

En cuanto a los artistas plásticos, López Anaya (2005:281-283) en su historia del arte argentino de los últi-mos cuatro siglos narra las consecuencias que produjo la G.C.E., como la llegada de artistas de la talla de Luis Seoane, Laxeiro, Alfonso Rodríguez Castelao, Rafael Alberti, Maruja Mallo, Manuel Ángeles Ortiz y Manuel Colmeiro. Cuenta brevemente la biografía de estos artistas, poniendo el énfasis en sus contribuciones durante su estadía en Argentina.

ROL DE LAS INSTITUCIONES

La historia del asociacionismo gallego comienza a fines del siglo XIX, fecha en la cual data la fundación de las pri-meras instituciones de la comunidad. Cuenta la evolución de las mismas desde 1857, año de la fundación de la Sociedad Española de Socorros Mutuos, hasta 1955, duran-te la conformación de las asociaciones regionales y su pos-terior aglutinamiento en otras mayores, como la Federación de Asociaciones Gallegas de la República Argentina. Entre 1880 y 1920, Buenos Aires se convirtió en la ciudad del mundo con mayor cantidad de población gallega. La migra-ción no se veía como definitiva, por eso, uno de los

moti-vos del nacimiento de las asociaciones, era crear institucio-nes que se preocuparan y consiguieran solucionar los pro-blemas que había en sus pueblos de origen: crear escuelas, hospitales, cementerios; enviar dinero a sus familiares; estar presentes en la lucha por el regionalismo, el

naciona-lismo, contra el antiforalismo2. Y, a su vez, la presencia de

intelectuales, artistas, periodistas fue la razón para formar una élite que luchaba por la constitución de asociaciones étnicas (Rodino Lalín, 1991).

Los gallegos en la Argentina sellan su presencia con la creación, al mismo tiempo que en La Habana y en Montevideo, de una asociación mutualista que simboliza-ría la pujanza y envergadura de la emigración hacia América, cuyo máximo volumen sería alcanzado en las dos primeras décadas del siglo XX. Pero lo que distingue al asociacionismo gallego del de otras comunidades, es que, tanto en Buenos Aires como en La Habana, prolifera-ron más de medio millar de asociaciones, debido a que fue adoptado para su creación el ámbito espacial de actuación (parroquia, comarca, municipio). Este trabajo de investi-gación, llevado a cabo por Núñez Seixas (1999) indaga en las causas de este fenómeno que se dio en Buenos Aires entre los años 1890 y 1936. Hubo cuatro capas generacio-nales sucesivas de líderes político-intelectuales dentro de la colectividad que formaron parte de la creación de estos ámbitos. Los primeros fueron aquellos que abandonaron España luego del fracaso de la I República (1873) y de la implantación del sistema político de la Restauración Borbónica en la década de 1890. A través de su papel como líderes de la comunidad, y mediante la distribución de revistas y periódicos dentro de la misma, difundían las ideas políticas, sociales, culturales y económicas para regenerar a España. La segunda oleada de republicanos llega durante la última década del siglo XIX. Más mode-rados que los anteriores, éstos habían sido influidos por el pensamiento regeneracionista español vigente desde

18983. La tercera generación es una camada de líderes

for-mados en el tejido societario gallego, alineados con el movimiento obrero argentino y el agrarismo progresista. Un cuarto grupo aparece durante los años 20, pero se con-solida en los años 30. Ellos son los nacionalistas gallegos, quienes se hallan influenciados por el credo nacionalista posterior a 1916. Estas asociaciones mantienen un eje de objetivos similares entre sí: llevar a cabo una actividad de protección mutualista; apoyo a la educación de nivel pri-maria (construcción de escuelas), el fomento del progreso

LA DIÁSPORA REPUBLICANA ARTISTAS E INTELECTUALES...

2 El foralismo es una doctrina política basada en la reivindicación de competencias administrativas exaltando los antiguos fueros y leyes de los distintos territorios de España (Llamas, 2008: 37).

3Manuel Castro López (1860-1926), uno de los líderes de la primera generación de líderes político-intelectuales de la comunidad gallega en Argentina, sostenía que el regionalismo, basado en un proyecto refor-mista y apolítico, era el medio de regeneración de Galicia y de España. Su estancia en América se remitía a la búsqueda de un nuevo ideal interclasista y de progreso que tuviese una funcionalidad inmediata en el seno de las colectividades de migrantes. Esto lo llevó cada vez más a profesar un acercamiento a los postulados del regionalismo gallego (Núñez Seixas, 1999:219).

agrícola y ganadero (compra de fertilizantes y apoyo a la introducción de nuevas técnicas) y la construcción de obras públicas y benéficas (como hospitales y alumbrado público) en sus lugares de origen; apoyo a las iniciativas de tipo político en el nivel local, y más tarde, territorial gallego, para que se regenerara la vida política.

El Partido Comunista Argentino y la Federación (argen-tina) de Organismos de Ayuda a la República Española (F.O.A.R.E.) coordinaron el envío de voluntarios prove-nientes de movimientos sindicales, partidos políticos, cen-tros regionales españoles y argentinos para combatir en la G.C.E. Mediante entrevistas en profundidad a quienes par-ticiparon en los enfrentamientos, combatiendo o, en el caso de algunas mujeres, como enfermeras, el grupo "Historia desde abajo" (2006), conformado por cuatro profesores de Historia la Universidad Nacional de Mar del Plata, realiza-ron un profundo trabajo de investigación acerca de la histo-ria no escrita de los miles de voluntarios que fueron a luchar a España. A su vez, conformaron un archivo fotográfico y sonoro de la época. Uno de los objetivos que se propusie-ron fue rescatar estos testimonios que quedapropusie-ron ausentes de las historias oficiales de una u otra tendencia. El trabajo recorre los sucesos históricos de la G.C.E., desde sus comienzos hasta el fin de la contienda, intercalando los tes-timonios no sólo de argentinos, sino también lituanos que residían en el país y que combatieron en el frente y de aque-llas mujeres que además de combatir en el frente, participa-ron del Socorro Rojo Internacional.

CONCLUSIONES

Las personas que se exilian lo hacen por los mismos motivos que las personas que solicitan refugio, pero la diferencia radica en que el exilio no es una figura jurídica convertida en norma, por lo tanto, la situación de despro-tección legal es la que vuelve a esa persona más vulnera-ble aún (Cicogna, 2008:34). El exilio es un período en el que una persona experimenta, casi siempre dolorosamen-te, un apego casi carnal al territorio (país, nación, suelo, madre patria) y a sus grupos de pertenencia (familia, parientes, comunidad, nación). La nostalgia se alimenta de la ilusión de la cura, que es volver a vivir en el lugar de origen. La esencia del exilio es el pedido imposible de estar aquí (en el lugar de acogida) y allá (el terruño) al mismo tiempo y todo el tiempo. Se vive en dos diferentes planos: en la realidad y el deseo (Sayad, 1996). La mayo-ría de los exiliados de la G.C.E. volvieron a España, por-que siempre por-quedó latente el deseo de la vuelta triunfal a su patria, como ocurrió con los artistas plásticos Luis Seoane y Laxeiro, entre otros, quienes al volver recibieron el reconocimiento a su trayectoria.

A pesar de la actitud contradictoria del gobierno argen-tino, dictar normas que entorpezcan la entrada de los exi-liados al país pero ir al "rescate" de aquellos que habían quedado varados en países europeos, las redes de solidari-dad tejidas en la sociesolidari-dad civil permitieron el ingreso de los republicanos. Las "llamadas" de los familiares y la recep-ción en las asociaciones regionales y en los círculos artísti-cos e intelectuales permitieron que estos exiliados pudieran

conseguir trabajo, establecerse, difundir sus ideas y obras y establecer lazos permanentes que nunca pudieron ser disueltos.

AGRADECIMIENTOS

Al Dr. Juan Carlos Radovich, que con su mirada y su paciencia inmutables logra llevar a tierra los proyectos que emprendo.

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