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1.8 PROBLEMS IN TABLET MANUFACTURING 10,

Como hemos visto en el Capítulo I , a partir de la década de los años 70 del siglo XX el Reino Unido comenzó a introducir en la Cuestión Malvinas un elemento extraño a la misma, consistente en la necesidad de la “autorización previa” de los isleños para continuar con la negociación dispuesta por la resolución 2065 de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Esta modificación fue denunciada el 8 de diciembre de 1975 por el embajador argentino en este organismo multilateral, Carlos Ortiz de Rosas.

Sin embargo, tanto en los anales del Foreing Office como en la historiografía argentina, existe coincidencia que a partir del 3 de enero de 1833, las autoridades británicas realizaron una operación de limpieza étnica de la población originaria establecida por las Provincias Unidas del Río de la Plata, procediendo a repoblar el archipiélago con súbditos británicos, en un principio trasladados desde la isla de Santa Elena. Con posterioridad la metrópoli extremó el monopolio de la transmisión cultural identitaria de los mismos, restringiendo la posibilidad del establecimiento de argentinos en las islas. Finalmente, la actual “Orden de la Constitución de las I slas Falkland 2008” contiene normas restrictivas de política inmigratoria, con el objetivo de remarcar el carácter “británico” del archipiélago.

Como respuesta a la difusión internacional que el gobierno británico le dio a esta nueva constitución colonial, durante el año 2008 los países integrantes del

276 El único radar de tres dimensiones ubicado en la región patagónica se encuentra

instalado en Río Gallegos. Los radares de estas características son capaces de captar las señales de vectores aéreos no-cooperativos una vez que ingresan al espacio aéreo nacional. Es el caso de los vuelos ilegales, que pueden ser tanto de aviones de guerra como de aeronaves utilizadas para el narcotráfico u otros delitos transfronterizos.

277 La empresa “I NVAP” (acrónomo de: “I nvestigaciones Aplicadas”) es una empresa

argentina de alta tecnología dedicada al diseño, integración, y construcción de plantas, equipamientos y dispositivos en áreas de alta complejidad como energía nuclear, tecnología espacial, tecnología industrial y equipamiento médico y científico. Fue creada en 1976 mediante un convenio entre el Gobierno de la provincia de Río Negro y la Comisión Nacional de Energía Atómica. Desde 1990, la empresa ha comenzado el diseño, construcción y operación de satélites y radares.

Sección: Tesis

Mercosur se manifestaron reiterado el respaldo de los derechos argentinos sobre las I slas Malvinas y demás archipiélagos del Atlántico Sur, como lo vienen haciendo desde la Declaración del Potrero de Funes del 25 de junio de 1996, advertían que la adopción de medidas unilaterales como ésta, no son compatibles con lo acordado por la Organización de las Naciones Unidas, ya que su texto manifestaba una velada intención de otorgar al archipiélago cierta autonomía política y económica.

Desde hacía muchos años veníamos denunciando que la pretensión de los isleños consistía en seguir aumentando sus facultades de gobierno propio con el objeto de constituir un mini Estado, que aún teniendo personalidad jurídica internacional, matuviera lazos constitucionales con el Reino Unido, el cual retendría a su cargo los gastos de defensa y quizás también la política exterior. Si bien la nueva constitución colonial está lejos de este objetivo, lo cierto es que refuerza los órganos de gobierno locales y muy a largo plazo podría inducir en ese sentido, garantizándoles además que la metrópoli retendría la seguridad interna.

Advertíamos sin embargo que la pretendida prosperidad económica del archipiélago se basa en una falacia, ya que los isleños no se encuentran en condiciones de solventar por sus propios medios los gastos de defensa –que podríamos estimar en un mínimo de ciento cincuenta millones de dólares anuales- para mantener en el territorio la presencia de 2.000 integrantes de las fuerzas armadas británicas con la excusa de proteger a los 2.478 habitantes que de manera estable viven en el archipiélago. Prácticamente un soldado por habitante. Todos comprendemos que el sistema de la “Fortaleza Malvinas” no es sustentable en el tiempo.279…

Por lo tanto, la intención del Reino Unido es confundir a una opinión pública internacional que ha adherido –casi sin fisuras- al principio de legitimación democrática, cuando tanto el gobierno británico, como los organismos multilaterales, y por supuesto la República Argentina, son conscientes que la autodeterminación no es un principio aplicable a la Cuestión Malvinas.

Recordemos que la resolución 1514 de la Asamblea General de las Naciones Unidas no es de aplicación en la Cuestión Malvinas, precisamente porque nos encontramos ante una población implantada sobre la que durante 178 años se ha promovido la pureza cultural identitaria con la metrópoli en un intento de quebrantar la integridad territorial del país al que se le ha usurpado parte del territorio. Así lo ha interpretado la resolución 2065 de la Asamblea General de la

279 Mr. Wetsbrook, al informar sobre los gastos ocacionados por la “Fortaleza Malvinas”,

expresa: “¿Pero es concebible que 1.800 personas aquí se consideren británicos y determinen una política exterior y además una política de defensa que involucran millones del gasto público sobre cincuenta millones de personas en el Reino Unido?” Y se pregunta también: “¿Es esto justo … es democrático?” Y concluye si no le parece extraño que no haya ningún otro grupo humano en el Reino Unido con igual grado de preeminencia (paramountcy). (F. 3, p. 274)” (OLI BERI LÓPEZ, Angel M: Ob. cit., pág. 127). El mismo autor afirma, siguiendo fuentes documentales británicas, que la “Fortaleza Malvinas”: no resuelve el problema de soberanía dejando abierto el riesgo de futuros conflictos, impone costos sustanciales de defensa, diplomacia, económicos, siendo considerada un “anacronismo costoso” y una “apaleante diversión” de recursos, ofreciendo seguridad en el corto plazo, pero incertidumbre ante cambiantes circunstancias políticas, militares o fiscales (Ob. cit: pág. 128).

Sección: Tesis

ONU cuando encomienda a los países en conflicto la adopción de una solución que tenga en cuenta “los intereses de los pobladores de las islas” no “sus deseos”.

Los intereses son “objetivos” y la República Argentina siempre ha aceptado respetarlos, y así lo demostró durante la vigencia de los Acuerdos de Comunicaciones de 1971; mientras que los “deseos” son subjetivos. Siendo las I slas Malvinas una colonia británica, poblada por ciudadanos británicos, sus “deseos” no podrían resolver un conflicto en el que su propio país es parte.280

El mismo ex canciller británico Michaels Stewart, expresó ya el 28 de marzo de 1968 ante la Cámara de los Comunes, que la custodia de los derechos del Reino Unido sobre el archipiélago residía en el gobierno, “no en sus habitantes”. Por lo que queda en claro que el Reino Unido está convencido que la pretendida aplicación del principio de autodeterminación de los pueblos en la Cuestión Malvinas es una falacia, que solo es utilizada como argumento para tratar de engañar a la comunidad internacional y a no pocos argentinos en el ámbito académico, lo que es preocupante.

Sin embargo, debemos destacar, que en una época en que el principio de legalidad democrática ha adquirido un prestigio universal, interponer como condición a una negociación de este tipo la consulta a los habitantes del territorio en litigio resulta sumamente atractivo para los que ignoran que previamente el usurpador realizó la limpieza étnica de los legítimos ocupantes del mismo, o de aquellos que por rigidez ideológica, desconocen que este principio tiene excepciones en su aplicación, ya que es más fácil vivir en el mundo de las ideas preconcebidas que bucear en los vericuetos de la realidad internacional.

Precisamente, un registro histórico nos revela que en 1965 el Reino Unido ofreció la independencia a Mauritius,281 pero con la condición que le entregara el archipiélago de Chagos, del cual Diego García es el islote de mayor tamaño, habitado en esos momentos por 1.800 habitantes que Gran Bretaña había introducido de la misma forma que en las I slas Malvinas. El Reino Unido otorgó la independencia a Mauritus pero se quedó con el archipiélago de Chagos -sin consultar a sus habitantes- y luego se lo entregó a los Estados Unidos de América que lo consideraban un sitio estratégico para controlar los movimientos de la flota soviética. Pero los norteamericanos no lo aceptaron con población y exigieron que estos 1.800 ciudadanos británicos fueran expulsados de Diego García. El primer norteamericano llegó a las islas en 1971 y a los habitantes se les dio dos semanas para partir, encargándose la misma autoridad colonial británica de transportarlos. Algunos hacia cinco generaciones que estaban en el lugar. Tampoco se los consultó en esta oportunidad si deseaban entregar el territorio a la marina de los EE.UU.

280 Esto ha sido claramente explicado por el historiador y ex senador nacional Rodolfo H.

Terragno (Ob. cit págs 343/ 352).

281 O “Mauricio”. Estado de Africa perteneciente al Commonwealth, ubicado en el océano

I ndico, al este de Madagascar. Comprende la isla homónima, la isla Rodríguez y los grupos Agallega y Saint-Brandon. Su principal fuente de riqueza es la caña de azúcar, Té, tabaco, áloe y ananá, y las industrias de transformación de estos productos agrícolas. Los británicos se habían apoderado del territorio en 1810.

Sección: Tesis

El caso de los habitantes de Diego García debería ser de lectura obligatoria en las universidades argentinas, para que los alumnos, que van a constituir la futura clase dirigente del país, comprendan que el principio de autodeterminación de los pueblos es invocado por el Reino Unido como una mera estrategia, para tratar de darle un manto de legalidad a la posesión material de facto que detenta -desde hace 178 años- sobre las I slas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur, y desde hace un tiempo, también de los espacios marítimos circundantes. Así como que su presencia en el Atlántico Sur tiene por objetivo el control de los recursos naturales existentes en el lecho y el subsuelo marino, la futura ruta marítima comercial del Océano Glacial Antártico -que podría surgir de continuar los fenómenos del deshielo como consecuencia del cambio climático- y estar presente en el lugar ante la posibilidad de un cambio en las condiciones jurídicas que regulan la actividad antártica.

Sin embargo, durante los últimos tiempos se han abierto brechas en la opinión pública británica, como lo hemos visto en el Capítulo II . En febrero de 2010, el diario “The Guardian” de Londres publica un artículo sobre Malvinas y Petróleo que expresa: “Todo el que estudie la tortuosa historia y la legislación referida a las Malvinas sabrá que el reclamo de Argentina por las islas sin duda tiene fundamentos firmes…El derecho de autodeterminación de los isleños – desde hace mucho el obstáculo a cualquier acuerdo con Argentina- tiene que ser limitado… Los isleños sostienen que el costo de mantener su espléndido aislamiento puede solventarse con los ingresos que producirá el petróleo. Pero este petróleo no les pertenece. En cuanto al petróleo que pueda haber más al sur, las deshabitadas Georgias del Sur y Orkneys del Sur difícilmente puedan reclamar “autodeterminación” para justificar que Gran Bretaña se apropie allí de rentas, que muchos en América del Sur consideran suyas”.282

El diplomático británico Denzil Dunnet –en Self-Determination and the Falklands-- recuerda otros casos en que el principio de integridad territorial se impuso sobre el de autodeterminación, como el caso de Hong Kong, donde la integridad territorial de la República Popular China tomó absoluta prioridad sobre la autodeterminación. Concluyendo: “No tiene sentido no reconocer que ocasionalmente, la ONU ha dado prioridad a otras consideraciones por sobre la autodeterminación, en particular la integridad territorial”. Además, menciona el caso de la Nueva Ginea Occidental, donde se aplicó a favor de I ndonesia antes del retiro de los holandeses, y dice que la línea seguida por la I ndia, Japón, Malasia y otros fue que el caso no era de autodeterminación sino de integridad territorial de I ndonesia.283

El mismo Denzil Dunnet reconoce que si bien se le ha otorgado la independencia a países muy pequeños es dudoso que se considere a los habitantes de las Malvinas como un “pueblo”, entre otros motivos por el reducido número de sus habitantes y por la tendencia declinante de su población. Asimismo, establece una diferencia entre los habitantes de las islas descendientes de los antiguos colonos británicos y los que recientemente han

282 Artículo transcripto en el diario “Clarín” de la ciudad de Buenos Aires, en su edición del

27 de febrero de 2010. Pág. 10.

Sección: Tesis

sido contratados para satisfacer las necesidades que surgieron a partir de 1982, con la aplicación del programa de desarrollo de las islas, considerando a éstos mayoritarios y sin una tradición malvinera.

En un estudio presentado en el Observatorio Parlamentario Cuestión Malvinas durante el mes de agosto de 2006, realizado por un equipo interdisciplinario y basado en datos oficiales del gobierno colonial británico correspondientes a censos de población que abarcan desde 1851 hasta 2001, se demostró que el 48% de los habitantes de las islas nacieron en Gran Bretaña y países del Commonwealth y solo el 45% son descendientes de los colonos británicos –que tampoco constituían su población originaria, ya que en 1933 el Reino Unido procedió a expulsar a los habitantes pertenecientes a las Provincias Unidas del Río de La Plata, procediendo a repoblar las islas con dichos colonos-, siendo el 7 % restante nacidos en otros países.

Asimismo, el ex diplomático argentino Bonifacio del Carril, expresa que: “Resulta imposible declarar la independencia de las I slas Malvinas porque en ellas no existe población suficiente para constituir un Estado independiente”.284

La República Argentina logró hace 46 años la aprobación de la resolución 2065 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, instrumento internacional que reconoce la existencia del litigio e invita a las partes a realizar negociaciones a fin de encontrar una solución pacífica de la disputa, teniendo en cuenta precisamente los intereses, no los deseos de los isleños. Y el Comité Especial de Descolonización ha excluido de la aplicación del principio de autodeterminación de los pueblos, por la existencia de una disputa territorial, a las I slas Malvinas, junto con el peñón de Gibraltar.

Debemos tener en cuenta también que muchos de los habitantes de las I slas Malvinas llegaron al archipiélago para trabajar en las empresas comerciales que explotan la colonia por concesiones otorgadas por el Gobierno del Reino Unido o como empleados de la misma autoridad colonial. Por lo tanto los actuales habitantes de las islas son personas que se han beneficiado con la situación colonial y en consecuencia deben asumir la responsabilidad que les corresponde por los beneficios personales obtenidos de la ocupación británica, ya que no podría existir una colonia británica en el Atlántico Sur si no existieran colonos para darle vida. Los habitantes de Malvinas son la parte esencial del mecanismo colonial y si bien su pretendido sentido de pertenencia al lugar puede ser real, en especial en los descendientes de los primeros colonos, es indudable que “sus deseos” son los mismos del usurpador, precisamente por ser los instrumentos indispensables del mecanismo colonial. No son parte del conflicto ni “sujetos de derechos” diferentes a la metrópoli, como invoca el Reino Unido e insólitamente algunos extraviados intelectuales argentinos.

Ha quedado en claro, pues, que la aplicación del principio de autodeterminación de los pueblos es un argumento falaz del Reino Unido que no ha sido respetado por este país en otras circunstancias y que ni siquiera tiene sustento legal, lo que es reconocido aún por doctrinarios británicos. Sin embargo debemos advertir que el efecto propagandístico del mismo ha sido

284 DEL CARRI L, Bonifacio: “El futuro de las Malvinas”. Emecé Editores. Buenos Aires,

Sección: Tesis

muy importante, tanto como para confundir a algunos sectores de la opinión pública argentina y lo que es más grave, a no pocos en los ámbitos académicos.

Nos encontramos, ante un tema que necesita una gran campaña de esclarecimiento, para que no ocurra nuevamente que teniendo la razón y la justicia de nuestra parte, la vocación imperial británica nos gane la batalla cultural.

Recordemos, que uno sus paradigmas de dominio establece precisamente:

“Inducir a nuestros enemigos a hacer lo que nosotros necesitamos para que se destruyan solos”

CAPÍ TULO VI I I

Elementos para la construcción de una Política de

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