• No results found

6.2 Expansion of the Introspection Engine

6.2.1 The /proc Filesystem

Con el agitado panorama independentista en Venezuela crecieron las dificultades para Miranda, quien debía ahora luchar contra el imperio español y su propuesta de reconquista. Al mismo tiempo era su responsabilidad acabar con la división interna que se había enquistado en el ejército libertador. El 2 de junio de 1812 el General le escribió desde su cuartel en Maracaibo una breve carta a Bentham en la que aún dejaba entrever el interés de contar con él como un asesor estatal de la más alta importancia, y de forma casi entusiasta le relataba que gracias a los recientes poderes adquiridos como Generalísimo de la Confederación de Venezuela, era un objetivo que se podría cumplir rápidamente:

Cuartel Central, Maracay, Junio 2, 1812

Querido señor, espero que no esté muy distante el día cuando pueda ver la libertad y la alegría de este país establecida en una base sólida y permanente. El cargo que he recibido de Generalísimo de la Confederación de Venezuela, con plenos poderes para tratar con naciones

extranjeras y compañías, tal vez facilitará los medios para promover el objetivo que tengo en mi mente desde hace ya tantos años.

MIRANDA (Bentham, 1843: 468).13

La propuesta se frustraría cuando un mes y medio después, el 31 de julio, Miranda fue detenido por el mismo Bolívar que lo acusaba de haber traicionado a la patria al capitular ante el ejército patriota. El General sería encarcelado y enviado un año más tarde a Cádiz, en España, donde soportaría duras condiciones que le acarrearían finalmente la muerte en 1816. El deceso de Miranda acabaría definitivamente con los planes de Bentham de emigrar a América pero se mantendría aún vigente la intención del utilitarista de aportar en la construcción de la legislación de los nacientes estados. Para entonces era ya evidente que las colonias españolas lograrían más temprano que tarde su independencia.

Como se hizo cada vez más evidente que la América española estaba destinada a volverse independiente, Bentham determinó que esta área no debería ser privada de sus ideas, pensamientos y planes, incluso así él no estuviera presente para implementarlas. En su mente estas nuevas repúblicas, enojadas y desilusionadas con las instituciones traídas desde España, necesitaban y darían la bienvenida a la ayuda para la creación de nuevos gobernantes e instituciones –aquellas basadas en el único

                                                                                                               

13  Cita  original:  “Head  Quarters,  Maracay,  June  2,  1812  

My  Dear  sir,  I  hope  de  day  is  not  far  distant,  when  I  shall  see  the  liberty  and  happiness  of  this  country   established  upon  a  solid  and  permanent  footing.  The  appointment  I  have  just  received,  of  Generalissimo   of  the  Confederation  of  Venezuela,  with  full  powers  to  treat  with  foreign  nations  &c,  will  perhaps   facilitate  the  means  of  promoting  the  object  I  have  for  so  many  years  had  in  view.    

principio correcto de proporcionar la mayor felicidad al mayor número (Williford, 1980, p. 13).14

Bentham escribió una serie de proyectos de códigos, leyes e ideas constitucionales para el nuevo continente y se mantuvo pendiente de las noticias de aquellos viajeros que llegaban de América a Londres (Williford, 1980). Con los territorios emancipados como obsesión, se dispuso en las últimas décadas de su vida a redactar extensas cartas con sus planes gubernamentales para enviar a los emancipadores. Muchas de ellas no llegaron nunca a su destino.

Según quedó registrado en su correspondencia (Bentham, 1843), tras la muerte de Miranda, Bentham entabló una estrecha relación escrita con tres líderes hispanoamericanos que jugaban papeles fundamentales en las independencias de sus territorios: Bernardino Rivadavia de Buenos Aires, Simón Bolívar de Colombia y José del Valle en Guatemala. Aunque fue Miranda el primer contacto de Bentham con la América española, sería Rivadavia el que llevaría más lejos su posición de discípulo del utilitarismo temprano en estas tierras y al que el inglés le daría una mayor confianza.

Por entonces Bernardino Rivadavia era un hombre cercano a los cuarenta años. Había nacido en Buenos Aires en 1780 donde vivió parte de su infancia y se educó, para luego ser un político clave en el grito independentista de la nación del sur. Participó en el cabildo abierto de la Revolución de Mayo de 1810 y en los primeros intentos de organización republicana que lo designaron como diplomático en Europa para 1814.

                                                                                                               

14  Cita  original:  “As  it  became  increasingly  evident  that  Spanish  America  was  destinated  to  become   independent,  Bentham  determined  that  this  area  should  not  be  deprived  of  his  ideas,  thoughts,  and   plans  even  if  he  were  not  present  to  implement  them.  In  his  mind  these  new  republics,  angry  and   disillusioned  with  the  institutions  brought  over  from  Spain,  needed  and  indeed  would  welcome   assistence  in  the  creation  of  new  goberments  and  institutions  –those  based  on  the  only  proper   principle,  thtat  of  providing  the  greatest  happiness  to  the  greatest  number.”  Traducción  propia.  

Rivadavia conoció a Bentham en Londres en 1817, gracias a un agente diplomático chileno llamado Antonio Álvarez de Jonte que vivía en la isla.

El argentino y el inglés entablaron una rápida amistad intelectual que los llevó a compartir extensas jornadas académicas en la casa del utilitarista, en Queen Square, que para entonces ya se había convertido en un centro de encuentro de muchos de los americanos que viajaban a Europa interesados por las propuestas legales y codificadoras del filósofo. Rivadavia tradujo algunos escritos de Bentham al español y cuando regresó a Argentina la relación epistolar se mantuvo vigente.

El inglés conservaba también una estrecha relación con los gobernantes españoles y el conocimiento de lo que ocurría con personajes como Rivadavia o Bolívar lo llevaron a crear en 1820 una propuesta para el pueblo ibérico que se convertiría en su texto Libraos de

Ultramaria, originalmente llamado Emancipación española, un escrito que mantenía

algunas de las ideas ya expuestas hacia Francia en 1793, pero que no llegaría a ver luz en la época y que se mantendría como texto inédito hasta fechas recientes (Schwartz & Rodríguez Braun, 1992: 46).

Cerca de tres décadas antes, hacia 1793, Bentham había dirigido a la Convención Nacional Francesa el texto Emancipad Vuestras Colonias, en las que insistía en la necesidad de liberar a las colonias francesas como una conquista libertaria.15

                                                                                                               

15  Asegura  Philip  Schofield  en  su  introducción  a  la  traducción  de  Libraos  de  Ultramaria:  “En  abril  de   1820,  Jeremy  Bentham,  estimulado  por  el  restablecimiento  de  la  Constitución  Española  de  1812,   empezó  a  componer  un  discurso  al  pueblo  español  con  el  propósito  de  persuadirlo  para  que  renunciara   a  su  dominio  y  a  todo  derecho  sobre  sus  colonias.  Hacia  finales  de  año,  alteró  el  título  original  

Emancipación  española  (Emancipation  Spanish)  por  Libraos  de  Ultramaria.  Bentham  acuñó  

“Ultramaria”  de  la  palabra  “Ultramar”  usada  en  la  Constitución  para  designar  las  posesiones  españolas   allende  los  mares  como  distintas  de  la  metrópoli.  Durante  un  período  de  dos  años,  hasta  abril  de  1822,   continuó  dedicando  un  tiempo  y  energía  considerables  a  redactar  la  obra,  añadiendo  más  secciones  y   excluyendo  o  alterando  otras”.  (Schofield,  1992:  11)  

Bentham dividió Libraos de Ultramaria, en dos partes, consistiendo cada una en una serie de Cartas. La primera parte exponía los motivos que tenían los propios españoles para renunciar a su dominio sobre las colonias, mientras que la segunda explicaba por qué los ultramarios nunca se someterían pacíficamente a semejante dominación. El ensayo comenzaba con una «Introducción» en la que Bentham presentaba datos estadísticos que muestran el costo total del gobierno de España y la proporción de ese costo contraído por el dominio de ultramar (Schofield, 1992: 11).

Pero Bentham trabajaba paralelamente en una empresa de mayor envergadura cuya intención era unificar sus ideas codificadoras para la América española, petición que se repite constantemente en la correspondencia con Rivadavia. Finalmente en 1822 escribe y publica un documento denominado Codification Proposal, que pretende servir de guía a las colonias rebeladas para establecer un sistema legal claro. Su traducción al español (Propuesta de Código), según reconoce el mismo Bentham fue defectuosa pero logró en Rivadavia a su primer gran adepto, quien ya desde 1821 contaba con el cargo de Ministro de Gobierno de Buenos Aires e intentó aplicar las ideas utilitaristas. La última carta que escribió Bentham a Rivadavia informa sobre un nuevo paquete de obras impresas del inglés que tenían como destino Buenos Aires, luego de un amplio viaje que incluía paradas en Río de Janeiro. La misiva está datada el 5 de abril de 1824 (Williford, 1980: 124).

Related documents