• No results found

Procedural Aspects and Detention Control

7. Conclusions

7.5. Procedural Aspects and Detention Control

El conflicto colombiano ha sido evidenciado y ha tenido una estrecha relación con los medios de comunicación. Se han generado narrativas sobre los actores, las víctimas, las causas y las consecuencias, en algunos casos de manera exhaustiva y en otros, de manera precaria. Teniendo este panorama claro, es preciso conocer diferentes líneas de investigación que han dado cuenta de este fenómeno del conflicto narrado desde los medios.

En primera instancia, el trabajo de Jorge Iván Bonilla Vélez y Camilo Andrés Tamayo Gómez (2007), Las violencias en los medios, los medios en las violencias da cuenta de cómo diferentes trabajos académicos se preocuparon ―por analizar la cobertura, la transmisión o la representación de diversas modalidades de violencia en los medios de comunicación‖ (Bonilla, Tamayo, p. 61, 2007) en diferentes países de Latino América. El primer eje en el que se centran estos trabajos, es en la cobertura que hacen los medios de comunicación sobre diferentes conflictos armados y las variantes de la violencia política, que incluyen al terrorismo pero no se limitan sólo a él. (Bonilla, Tamayo, p. 27. 2007).

Este primer eje es relevante en la medida en que da cuenta de diferentes aspectos como la situación de los periodistas en contextos de violencia política, las interacciones en la esfera pública entre periodistas, políticos y actores del conflicto; estos aspectos hacen parte de las narrativas mediáticas con las cuales se confeccionan los acontecimientos noticiosos sobre el conflicto.

En este sentido, se menciona que es necesario tener presente cuál es el mensaje que están decodificando las audiencias, luego de tener un panorama amplio de la construcción mediática del conflicto armado, qué tipo de narrativas se están construyendo, qué tipos de calificativos se les están dando a los victimarios y víctimas desde los medios y sobre todo, cuál es la agenda informativa que se gesta. En este estudio, los autores mencionan que ―las agendas informativas escalan valores-noticia hasta límites donde la información se mezcla con el drama, la incertidumbre y el entretenimiento y la realidad con el simulacro‖. (Bonilla, Tamayo, 2007, p. 29)

40

Un aspecto que se debe tener en cuenta es la presencia o ausencia de la calidad periodística en los diferentes trabajos mediáticos, aún más, los relacionados con conflicto, porque esta realidad permea diferentes esferas como la política y la social, en un país como Colombia.

La calidad periodística está ligada entonces a factores como la rutina y la lógica de las empresas de medios de comunicación, ya que las dinámicas de rapidez e inmediatez pueden generar falsas aproximaciones sobre los hechos del conflicto.

Otro factor que hace parte de este primer eje de investigación de los autores, es el del papel de los periodistas al informar en medio del conflicto. Se menciona que estos no siempre tienen las garantías necesarias para ejercer el periodismo y la formación profesional necesaria e indispensable para informar en contextos de violencia, es más, se pretende reflexionar sobre la tesis de la débil formación profesional que desencadena en episodios de inseguridad, ignorancia y mediocridad de la profesión y el ejercicio periodístico.

El tercer factor que los autores mencionan dentro de este primer eje es el de la relación entre esfera pública, información, violencia y poder. El cual funciona dentro del planteamiento de que ―en la violencia política y los conflictos bélicos se movilizan, además de la fuerza para derrotar al enemigo, marcos de interpretación simbólicos e ideológicos para actuar en la sociedad, puesto que se trata de procesos en los que no solamente hay máquinas de destrucción y muerte sino igualmente de producción de sentido‖. (Bonilla, Tamayo, 2007, p. 33,) En ese proceso donde se hacen efectivas las narrativas de diferentes actores, es claro que se convive dentro de una realidad con procesos tensionantes y de permanente disputa. ―Periodistas y medios se encuentran en múltiples relaciones de cooperación, consenso, censura, desigualdad, ruptura (…) con otros agentes comunicativos —grupos o instituciones— los cuales a su vez luchan tanto por hacerse visibles o invisibles (…), como por controlar y administrar la comunicación‖. (Bonilla, Tamayo, 2007, p. 34,)

Lo anterior se relaciona con los aspectos primordiales de esta tesis; la discusión generada a partir de los vacíos encontrados en el cubrimiento de un tema de conflicto tan álgido y relevante como lo es la ley de justicia y paz y el proceso de extradición de los ex jefes paramilitares a Estados Unidos, teniendo en cuenta la información generada desde las regiones, las falencias en la formación profesional de los periodistas, las rutinas periodísticas que no dan cuenta de una realidad apremiante y de suma importancia para la audiencia no solo nacional sino internacional.

El segundo eje del estudio hace referencia a la escenificación mediática, en cuanto a los contenidos, la naturaleza y las agendas de la violencia. En este apartado se analizaron trabajos que enfocaron su atención

41

hacia ―el lugar que ocupa la violencia en la programación informativa y de entretenimiento de los medios de comunicación, en especial de la televisión‖ y se responde a preguntas tales como ―¿Son los medios de comunicación agentes generadores de la violencia en la sociedad o son apenas otra expresión del problema social de la violencia?‖. (Bonilla, Tamayo, 2007, p. 39)

Estos interrogantes están ligados al enfoque de este proyecto de investigación, porque hace parte del papel de los medios en el cubrimiento del conflicto, de sus lógicas, sus líneas y sus relatos.

El tercer y último eje de este estudio, hace referencia a las consecuencias de la violencia en los medios: la exposición, los efectos y las percepciones. Como mencionan los autores, este grupo de trabajos retoman la siguiente discusión: ―¿Los efectos de los medios de comunicación influyen directamente sobre los comportamientos de los individuos o, más bien, se trata de una influencia a largo plazo que opera sobre las concepciones del mundo y los niveles de información que las personas tienen de la realidad?‖. (Bonilla, Tamayo, 2007, p. 51)

Ante esto, es pertinente resaltar que algunos de los estudios analizados y registrados mencionan que en determinados casos la violencia transmitida desde los medios origina ―un tipo de espectadores incapaces de distinguir entre la realidad y la ficción‖ y otros hacen referencia a que ―ninguna investigación demuestra que los medios de comunicación provocan violencia‖ (Bonilla, Tamayo, 2007, p. 52). Ciertamente, más allá de demostrar los efectos del emisor o del receptor, es claro que existe un canal de doble vía, donde inevitablemente la audiencia va a estar expuesta a diferentes contenidos informativos, por lo que se reitera la necesidad de una información pertinente, relevante, completa, contextualizada, contrastada, verificada y organizada, para que, retomando a Kovach, los medios hagan parte de ese foro público del que habla, pero esto sólo sucede si las audiencias son capaces de discernir entre la información que reciben, son capaces de formar y compartir opiniones y sobre todo, de generar debate.

Otro estudio sobre conflicto, es el realizado por María Teresa Ronderos y Gerson Arias, asesora editorial de la revista Semana e investigador de la Fundación Ideas para la Paz, respectivamente. Este análisis es más crítico y se basa en el cubrimiento a la versión libre de alias El Alemán teniendo en cuenta las notas periodísticas de ocho medios, como El Tiempo, El Colombiano, El Mundo, El Nuevo Siglo, revista Semana, revista Cambio, Noticias Caracol y RCN Noticias.

En el libro La desmovilización de las autodefensas: un caso de estudio se recopilan diferentes textos de autores como Mauricio Romero, politólogo, profesor de la Facultad de Gobierno, Finanzas y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia, quien escribió el capítulo Los interrogantes de

42

la desmovilización de las AUC dentro del marco de la Cátedra Konrad Adenauer de Comunicación y Democracia.

En su texto, Romero plantea la necesidad de analizar a fondo el cubrimiento que realizó la prensa y los medios en general sobre la zona de despeje para las FARC y la negociación con las AUC, la cual comenzaba a moverse hacia la desmovilización y el desarme de los grupos paramilitares.

Este autor establece tres recomendaciones en el cubrimiento de estos fenómenos:79

1. La necesidad de ampliar la perspectiva sobre los grupos paramilitares y autodefensas y sus efectos en el contexto político colombiano.

2. Una caracterización de la negociación actual.

Llamar la atención a los periodistas y en general de los estudiantes de comunicación para que hagan énfasis en la necesidad de un proceso de supervisión, verificación y control efectivo desde la prensa y los medios de comunicación masiva, sobre esta negociación con los grupos paramilitares.

Otro texto que hace parte del libro anteriormente citado, es el de Elizabeth Yarce Ospina, Comunicadora Social-Periodista, especialista en Ciencia Política y periodista de la Unidad de Paz y Derechos Humanos de El Colombiano, titulado Desmovilización del BCN, más dudas que certezas y… ¿la información? En esta oportunidad, la autora hace referencia a que actualmente la sociedad carece de memoria colectiva y que esto en gran medida se debe a que cuando el periodista tiene la información, no contribuye a que la opinión pública recuerde las historias o tenga interpretaciones erradas. Lo anterior en el marco de la desmovilización del Bloque Cacique Nutibara en Medellín y establece que ―a la hora de informar [los periodistas] se olvidaron de lo que ocurrió durante ese último año‖.

Es importante el recuento que la periodista hace de los errores cometidos en este caso específico, los periodistas presentaron de manera errada la información, presentando un contexto que no correspondía a la realidad de la desmovilización, presentando fechas que no eran. Otro aspecto que Yarce tuvo en cuenta fue la magnificación de los combatientes, el uso incorrecto de las palabras, ya que menciona que ―los combatientes pasaron de ser violadores de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario, a máximos líderes (…) y peor aún, en muchos casos los presentaron como los Robin Hood de los barrios (…)‖.

79 Manrique, A. et al. (2004), La desmovilización de las autodefensas: un caso de estudio, Bogotá, Ediciones

43

La autora es clara en un aspecto y es que por más que no se puede satanizar la labor del periodista que cubrió este hecho específico, sí es necesario hacerle seguimiento a un hecho controversial, álgido y sensible como lo es la guerra, porque ésta involucra a diferentes actores de la sociedad que están interesados en conocer las causas y las consecuencias de estos hechos violentos, por lo tanto, plantea que se requiere lo siguiente:

1. Dejar de lado la noticia escueta y complementarla con los antecedentes, las consecuencias y el análisis.

2. Darle voz a los que no tienen voz para que cuenten su realidad y el resto de la sociedad tome consciencia.

3. Tener un conocimiento claro de la historia que antecedió el conflicto.

4. Conocer los principios fundamentales de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario.

Por otra parte, el texto de Jorge Iván Bonilla, comunicador social y periodista, co-director del grupo de investigación Comunicación, medios y cultura, rescata en su texto La opacidad del poder, comunicación, conflicto armado y paramilitarismo en Colombia las transformaciones de los regímenes de visibilidad mediática del conflicto armado y menciona que la atracción producida por la espectacularidad de los actos de guerra ―apunta a un hecho fundamental: en el cambio que produce el escalamiento y la degradación del conflicto armado en valores periodísticos relacionados con el impacto, la relevancia, el drama y la novedad‖.80

Se evidencia entonces el cambio en las agendas periodísticas y el cambio en el despliegue en unos u otros temas debido al cambio de narrativas, del cambio en las características de la producción informativa de la guerra y la paz, el cambio de los factores que dirige la industria de las comunicaciones. En ocasiones, se privilegia entonces la imagen que más pueda vender, a la historia que relate de mejor manera la historia. Retomando entonces a Elizabeth Yarce, es por este cambio constante en las lógicas narrativas, de agendas y de producción periodística, que no se genera el foro público necesario ni las condiciones necesarias para que la memoria colectiva reaccione de manera eficiente ante las injusticias perpetradas. El exceso de información es otro agravante de este suceso casi amnésico, no se recuerdan nombres, ni pueblos, ni escenas, la violencia ha colmado el día a día, esto de la mano de los medios de comunicación y en cuanto más se minimiza el contexto de la información, menos se revelará la realidad política ni los poderes que van entrecruzándose con las lógicas de la guerra.

80 Manrique, A. et al. (2004), La desmovilización de las autodefensas: un caso de estudio, Bogotá, Ediciones

44

Finalmente, el observatorio de medios dirigido por Germán Rey, titulado Calidad informativa y cubrimiento del conflicto armado en Colombia. Estándares de calidad periodística en el cubrimiento del conflicto armado en Colombia, partió de la preocupación por la calidad de los contenidos informativos en el cubrimiento del conflicto armado en Colombia, en pro de promover una conciencia crítica frente a estos temas, ya que como lo establece Jaime Abello Banfi, presidente del comité coordinador del Proyecto Antonio Nariño, el periodismo nunca podrá prescindir del conflicto, por lo que los medios deben mantenerse responsables frente a las dinámicas de la violencia y frente a las dinámicas informativas. El observatorio dirigido por Rey e investigado por Jorge Iván Bonilla, es el producto diario de un año de trabajo de los principales periódicos colombianos, el método utilizado fue el siguiente: análisis de contenido, el cual es un método de estudio que de forma objetiva y cuantitativa busca medir variables en los mensajes de los medios de comunicación. Diarios de campo, en los que los investigadores consignan algunas tendencias informativas y observaciones con respecto al material gráfico y escrito, esta perspectiva es más cualitativa y etnográfica. La tercera parte del método, consiste en realizar unos estudios de caso, en donde escogen tres episodios o casos específicos desde las que basan el observatorio. El cuarto elemento es la Cronología de acontecimientos y por último, las mesas de interpretación, en las que se socializan los resultados y se permite la convocación de diferentes miembros de los medios de comunicación como periodistas, editores, analistas de medios y representantes de ONG, los cuales participan en un proceso de reflexión para dar cuenta de las múltiples miradas sobre los resultados del observatorio.

En total se analizaron 12 medios, entre los que se encuentran El Tiempo, El Colombiano, El Heraldo, Vanguardia Liberal, El Universal, La Patria, La Tarde, El Nuevo Día, El Meridiano de Córdoba, La Opinión, El Diario del Sur y El Espectador que en ese momento era semanario. Se especifica en el observatorio qué piezas no fueron tenidas en cuenta, en este caso, la sección editorial se omitió. Fueron analizadas 3.039 piezas, 2930 de los diarios mencionados y 109 del semanario, en el periodo de tiempo transcurrido entre el 7 de octubre de 2002 y el 5 de octubre de 2003.

Este observatorio tuvo en cuenta seis categorías de análisis o bloques, entre los que se encuentran:

1. Ubicación y construcción de la información sobre el conflicto armado en las páginas de los diarios.

2. Coherencia informativa.

3. Origen/procedencia geográfica de la información.

45