4. Calculating Kapitza Resistance using NEMD
4.2. Procedure
La fase más importante de los trabajos de conservación en una fábrica o planta es la atención inmediata a los planes contingen- tes, con trabajos provisionales; por lo tanto, las personas que los ejecutan deben tener una alta calidad técnica, conocer a fondo la máquina en cuestión y poseer un sentido muy desarrollado del diagnóstico.
Todos sabemos que querer no es poder, como equivocada- mente se creía; cuántos quisiéramos cantar y que nuestro canto
gustara, a cuántos nos gustaría pintar y que nuestras pinturas fueran apreciadas; en fin, que nos gustaría ser aptos en todo, pero cada uno de nosotros tiene atributos y limitaciones. Por esta razón encontramos, por ejemplo entre un grupo de médicos, muy buenos especialistas: derma- tólogos, otorrinolaringólogos, neurólogos, etcétera. Esto se debe a que, además de haber dedi- cado muchas horas de estudio a dominar íntegramente su técnica, también tienen una disposición
natural para asimilarla en mejor forma que muchos de sus colegas; éstos, a su vez, tendrán otros
atributos y es claro que son los que deben desarrollar. Es importante considerar que el problema principal para el ser humano es saber cuáles son los dones con los que la naturaleza le ha dota-
do, determinar cuál es el principal y dirigir sobre éste sus esfuerzos para desarrollarlo.
Esto pasa en todos los ámbitos del quehacer humano. Por ello tenemos que descubrir entre nuestros técnicos quiénes están dotados con el “don de la facilidad para hacer diagnóstico”; si además les enseñamos una metodología que enriquezca ese don, la búsqueda de fallas será sencilla para ellos. Cuando no contamos con este tipo de personal y tenemos que llevar a cabo la búsqueda de fallas, es aún más necesario enseñar al personal de conservación una metodo- logía que lo oriente y le facilite su trabajo, aunque sin esperar que llegue a ser un diagnosticador consumado.
Cualquier persona sin la preparación para emitir un buen diagnóstico en una máquina vital, la cual esté fuera de calidad de servicio, es un peligro latente no sólo para la máquina, pues normalmente la perjudica al tratar de arreglarla, sino para él mismo como persona o su perso- nal, pues sus acciones o malas decisiones pueden poner en peligro sus vidas. Es oportuno re- cordar que uno de los principios del mantenimiento establece que: “a la máquina se le toca primero con el cerebro y posteriormente con las manos”; esto pone de relieve la necesidad del diagnóstico previo. Un buen diagnosticador encuentra la falla eficazmente, corrige la causa que la originó y no sólo sus efectos, la arregla para que siga funcionando dentro de su margen de operación y con su intervención no ocasiona otras fallas, y recomienda acciones preventivas para que no vuelva a repetirse la misma situación.
Una de la metodología más confiable para desarrollar buenos diagnósticos es la que ha crea- do Kepner-Tregore Asociados, S.A. de C.V., llamada “Detección analítica de fallas”, y la expli- can en un curso en el cual se enseña un procedimiento analítico cuyo uso permite encontrar
ObjetivO del tema Al terminar el estudio de este tema ex- plicará la importancia del diagnóstico en la búsqueda de causas de un proble- ma o una falla, y la existencia de meto- dologías que facilitan el análisis para el diagnóstico acertado.
142 La productividad en el mantenimiento
con rapidez la solución de las fallas. En la mayoría de las empresas se usan procedimientos empíricos para la búsqueda de fallas, por lo que no es raro ver al personal de conservación frente a algún paro de maquinaria, con la presión encima haciéndose toda clase de preguntas, sacando causas que en su imaginación operan, pero que al llevarlas a la práctica sólo se obtiene, en el mejor de los casos, tiempo perdido o hasta demérito de la máquina. En ocasiones, se su- pone que han resuelto el problema porque la máquina empieza a funcionar bien al arreglar o mover algo, pero al poco tiempo vuelve a presentarse la falla porque corrigieron ésta, pero no su causa; en fin, que el empirismo, sobre todo en este caso, es muy costoso.
Analicemos en forma general el concepto de Kepner-Tregore en su “Detección analítica de fallas”.
Por principio de cuentas, debemos aclarar que falla es una desviación a una situación espe- rada; se reconoce una falla por medio de la comparación de lo que está sucediendo con lo que
debiera suceder. Cuanto mejor conozca el diagnosticador cómo deben trabajar las máquinas a
su cargo, así como todas y cada una de sus partes, más fácilmente reconoce una falla cuando ésta se suscita, aun en forma no muy evidente.
La causa de una falla siempre la produce un cambio, y es necesario encontrar y eliminar
dicha causa y no solamente el efecto. Tenemos que estar conscientes de que para una falla
determinada corresponde una causa específica; es decir, la falla es la “huella” que deja la
causa, por lo tanto, no es posible considerar que una causa pueda dejar dos o más “huellas” diferentes; esto sería como pretender, por ejemplo, que una pisada de caballo (huella) hubiera sido ocasionada por cualquier otro tipo de animal, pues es notorio que dicha huella la causó determinado caballo y solamente él (causa). Si conocemos nuestros caballos es posible definir muchas de las características especiales y propias del que dejó la huella; así, una falla en un equipo sólo puede tener una causa; y si conocemos los diferentes tipos de causas que llegan a originar fallas en determinado equipo se puede, a través de un análisis detallado del efecto, definir en forma casi exacta cuál fue la causa que la produjo.
Todo buen diagnosticador, en presencia de una falla, antes de hacer algo la observa, analiza sus peculiaridades, se informa a fondo del mayor número de detalles posibles, en una palabra, da nombre a la falla, describe lo que sucede con respecto a su identidad, ubicación en tiempo y espacio y mide su magnitud, busca las diferencias entre lo que sucede y lo que no sucede, investiga sobre los posibles cambios que recién se hayan suscitado, analiza cuáles pueden ser las causas más probables y las comprueba teóricamente. Cuando llega a este punto entra en acción físicamente para verificar la causa en la realidad y eliminarla, si es posible, para corregir la mencionada falla.
En toda falla siempre intervienen dos elementos:
El objeto, lo que sufre el daño (máquina, producto, lugar, etcétera). •
El defecto, esto es, la desviación de la norma. •
Cada uno de estos elementos debe analizarse desde el enfoque de descripción, ubicación en tiempo, espacio y magnitud, por lo que, para facilitar este análisis, es útil observar la siguiente metodología:
4.9.1 Dar nombre a la falla.
Herramientas para administrar la conservación industrial 143 4.9.3 Buscar las diferencias entre lo que sucede y lo que no sucede.
4.9.4 Buscar las modificaciones que se hayan suscitado. 4.9.5 Buscar las causas más probables.
4.9.6 Comprobar teóricamente las posibles causas. 4.9.7 Corroborar en la práctica la causa más probable.
4 .9 .1 Dar nombre a la falla
Esto es necesario para establecer qué está sucediendo en realidad y compararlo con lo que de- biera estar ocurriendo; aquí se busca el objeto que tiene el defecto, y esto es lo que práctica- mente le da el nombre a la falla, tal como “tolvas de acero TA 720 rotas”, o “pan tipo francés con sabor a petróleo” o “generador de subestación eléctrica que no entrega voltaje”, etcétera.