Vivir en determinado lugar no es ajeno a la manera como se usa el tiempo libre, se educa a los hijos, se construyen las expectativas y los deseos, se satisfacen las necesidades, se disfruta o se sufre, y se da sentido a la vida (Safa,1993:288). Se preguntó que lugares de Azcapotzalco llevarías a conocer, se respondió, 55% al Parque Tezozómoc, 33% al Centro de Azcapotzalco, 27% a la Parroquia de Felipe y Santiago, 18% Casa de la Cultura de Azcapotzalco, y con un 6% el Jardín Hidalgo, la Alameda Norte, y la UAM-Azcapotzalco.
También se mencionan el Deportivo Azcapotzalco, el edificio delegacional, el Foro Cultural Azcapotzalco, la Plaza Azcapotzalco, el Museo del IPN, el Museo Tlacatzin, el Museo del Parque Tezozómoc, el Parque Revolución, el Mercado Azcapotzalco, el Hospital la Raza (el mural de Diego Rivera), el mural de O’Gorman, la Avenida Azcapotzalco, la Avenida de los Ahuehuetes en San Juan Tlilhuaca, el Restaurant El Bajío, la UH El Rosario.
En Azcapotzalco las diversiones todavía son tradicionales, la gente sale a las calles, camina por el centro, se va a pie a comprar un helado, va al parque, o simplemente saca sus sillas a la calle para platicar.
Desfile del 15 de septiembre en Azcapotzalco.
También se preguntó ¿recuerdas alguna fiesta de Azcapotzalco? Y las respuestas fueron, el 16% no recuerda ninguna. Las fiestas más recordadas son en primer lugar el desfile del 15 de septiembre recordado por un 38%, el 28% las fiestas de los barrios, el 17% la fiesta de día de muertos, el 8% posadas y pastorelas y por último el 2% recuerda las fiestas del 12 de diciembre (Entrevistas de Moctezuma, 2004). La celebración de estas fiestas muestra una fuerte identidad nacional y local, que se ha transformado mas no debilitado.
Gran parte de la población de Azcapotzalco vive sus tiempos libres de manera distinta a la del resto de la Ciudad de México, ya que aquí perviven reuniones y actividades locales. En cuanto a los lugares de esparcimiento público, en particular los cines, salta a la vista el que Azcapotzalco que tenía dos cines en 1970, hoy tiene solamente uno con 6 salas, apenas el 1.7% de las 360 que tiene la Ciudad de México. En 1997 los dos cines que había cerraron y posteriormente se abrieron las 6 salas en el Cinépolis de la Plaza Azcapotzalco, que pertenece a la Organización Ramírez, mientras que en la vecina Cuauhtémoc hay 70 salas, en la Gustavo Madero 20, en Miguel Hidalgo 66, en
Metropolitana (Banco Nacional Cinematográfico en Ochoa, 2001). La tendencia mundial ha sido hacia la desaparición de los grandes cines y la apertura de salas divididas en un mismo espacio, como sucede en Azcapotzalco, el que por cierto está en el punto más céntrico de la delegación.
Cinepolis único cine en Azcapotzalco.
En la Ciudad de México hay una “segregación cultural” muy clara; casi toda la oferta cultural (teatros, museos, cines, etc.) se halla concentrada en el triángulo que va, en el centro de la ciudad, desde el Parque Chapultepec hasta el Zócalo, y que se ha extendido en las dos últimas décadas hacia el sur (la Ciudad Universitaria) y su entorno. En este “triángulo cultural” se concentran el mayor número de instalaciones culturales y de entretenimiento en el área (Ochoa, 2001). Azcapotzalco está fuera de este triángulo, y no cuenta con espacios culturales de “prestigio” metropolitano. Lo que desde luego no quiere decir que no sea un lugar con profunda cultura, que se manifiesta en los nuevos espacios que se han construido en los últimos seis años, en sus barrios y panteones, parques y jardines y hasta en sus calles y avenidas.
También la infraestructura turística es mínima, de los 32 hoteles cinco estrellas del D.F., ninguno está en Azcapotzalco, no cuenta con ninguna discoteca ni centros nocturnos de los 73 que hay en el D.F., y sólo cuenta con el 1.2% de los restaurantes y restaurantes-bar del D.F., con el 1% de las agencias de viajes y con ninguna de las 103 empresas arrendadoras de automóviles con que cuenta el D.F.
Aunque ya han aparecido el Wall Mart, Gigante, Comercial Mexicana, todavía se desarrollan formas de comercio tradicionales con mucha intensidad, hay 45 tianguis, 19 mercados públicos, 2 mercados sobre ruedas y 3 concentraciones de comerciantes. En Azcapotzalco todavía la gente se cita ¿nos vemos en el Jardín Hidalgo o en el Parque Tezozómoc?, ya que ambos son puntos de
reunión. En muchos otros sitios de la ciudad se citan ¿nos vemos en el “mall”?, pero en Azcapotzalco no hay ningún “mall”.
En los últimos treinta años se ha dado en las ciudades un fenómeno de desconcentración”, dispersando la población y las actividades económicas por toda la región metropolitana. El centro de la ciudad y sus suburbios se está reestructurando de acuerdo a la nueva lógica del capitalismo global y la desindustrialización entre las economías avanzadas. En la región metropolitana se constituyen múltiples centros y zonas residenciales dispersas. La actividad cultural, política, financiera, recreativa se multiplica. Azcapotzalco se divide, una parte sirve de “paso” es un nodo de comunicación, otra continúa siendo un espacio local tradicional. Todavía existe el clásico centro como una gran plaza, inmerso en una región metropolitana con muchos centros locales en los que los modos de consumo privado han predominado y prácticamente no existen espacios públicos propios para la comunión social.
Glorieta Camarones, centro vial de Azcapotzalco.
La vida diaria se estructura por muchas separaciones, de la casa y el trabajo, la escuela y los vecindarios, los lugares para socializar y para divertirse. La criminalidad en aumento provoca el alejamiento de parques, plazas, y espacios públicos en la ciudad. Los espacios públicos son abandonados por miedo y las necesidades de socializar se dan cada vez más en los llamados “malls”. Pero en Azcapotzalco todavía existe un “núcleo duro” provinciano, tradicional, con espacios públicos de los que se apropia la gente; todavía en muchos barrios y colonias la gente saca las sillas a las calles para socializar.
Con respecto a la prostitución, en Azcapotzalco no hay puntos abiertos de prostitución. El mayor número de trabajadoras sexuales en vía pública se localiza en las delegaciones Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo y Venustiano Carranza (Moreno 2002:5).
La mayoría de la población del D.F. tiene una percepción negativa del trabajo sexual, el 83% de las delegaciones comparten esta posición ante esta actividad. Se destaca el caso de la delegación
Cuauhtémoc y Venustiano Carranza que a diferencia de las otras delegaciones señalan que el trabajo sexual es visto por la población como cualquier otro trabajo (Moreno 2002:8).
En cinco delegaciones no se realiza la actividad del sexo servicio en ninguna forma dentro de sus límites, las delegaciones que presentan esta característica son Álvaro Obregón, Azcapotzalco, Cuajimalpa, Magdalena Contreras y Milpa Alta. Lo que representa que en el D.F. el 33% de las delegaciones no se enfrentan a este fenómeno social en relación a un 67% que deben convivir con él cotidianamente (Moreno 2002:10).
Waldo’s Mart inaugurado en 2002 en el centro de Azcapotzalco.
Como producto del neoliberalismo y la globalización, a partir de la década de 1980 comienzan a proliferar establecimientos “modernos” como: K2, un segundo Sanborn,s, el Vips de la glorieta camarones, el Office Max, Office Depot, Toks (Lopéz Rangel 2003). Y en los últimos años el “Wings”, “Waldo’s” el “Kentucky Fried Chicken” y el Mc Donald’s en el centro, “Burguer King”, “Vips” y “Bisquets Obregón”, en la Glorieta Camarones y el Mc Donald en Parque Vía a la salida de la Unidad Habitacional El Rosario. Su presencia en lugares céntricos es visible, pero aún no se articulan en un “mall” y se encuentran dispersos.
Mc Donald’s inaugurado en 2004 en el centro
En Azcapotzalco todavía no han llegado los llamados “malls” que comenzaron en Minneapolis, Estados Unidos en 1956. Para 1977 los “malls” por todo Estados Unidos vendían más de la mitad del comercio al menudeo. Luego se generalizaron en todo el mundo y para la década pasada absorbían negocios en tal magnitud que junto con otros factores provocaron la devaluación de los centros históricos y obligaron al capital financiero a realizar acciones para el rescate de dicho centro.
El centro histórico de Azcapotzalco se ha deteriorado, mientras en otras delegaciones surgen “Galerias”, “mundo E” o el “mall de Polanco”. El “mall” es un área cerrada, con diversas tiendas unidas por andadores, con lugares para comer, mini espacios-casi públicos y que proporcionan el ambiente urbano que la gente ansía y que es utilizado para manipular al consumidor, el diseño de los “malls” despierta fantasías y proyecta objetos de deseo y ambientes que despiertan nostalgia y disfrazan el motivo del “mall”, la venta de bienes de consumo. Algunos sectores de la población de Azcapotzalco salen a distraerse a los malls de delegaciones aledañas.
El “mall” es un producto cultural, tiene un mensaje, representación simbólica de nuevos poderes policéntricos, unifica a la sociedad para comprar, para comer, comprar sin salir a la calle dentro de una maquinaria que produce beneficio. En Azcapotzalco no hay pobladores de altos ingresos, no hay un “mercado” suficientemente atractivo para los inversionistas, aunque es un espacio relativamente integrado, en el que se puede caminar, socializar en los lugares públicos, en áreas verdes y arboladas.
El “mall” se usa para caminar, como espacio deportivo, para ver a la gente, consumir un refresco, ligar, estar siempre comprando y siempre adentro, es como un enorme castillo feudal, con muros ciegos, sin vitrinas, cerrado frente al espacio público. Tienes que introducirte para realizar tus
distraerse pero sin responsabilizarse, ni retomar decisiones o actividades colectivas, el colectivo se individualiza y dispersa. Ahí no se realizan asambleas, no hay una iglesia, o cabildo. Es un espacio desestructurado y minimamente regulado, una realidad virtual que te hace sentir “bien” con plantas de plástico donde todo es superficial. En el “mall” puedes estar para gastar. En Azcapotzalco la mayoría de la gente todavía acude a los parques y al Tezozómoc que recibe más de 10,000 visitantes por semana, todavía se va al centro a pasear por el Jardín Hidalgo o acude a la Casa de la Cultura, a la Plaza Siglo XXI y a la Plaza Azcapotzalco, único lugar a donde se puede ir al cine en la delegación. De modo que en cierto sentido, Azcapotzalco es una isla tradicional dentro de la gran metrópoli.