La gente en Azcapotzalco se identifica en primer lugar como una población trabajadora. Ante la pregunta ¿qué caracteriza a los habitantes de Azcapotzalco?, el 30 % de los entrevistados los caracterizó como “trabajadores”, 15 % como abiertos y hospitalarios, 12% sencillos y nobles, 12% tranquilos, 9 % unidos, 6% amantes de sus tradiciones, 3% familiares, 3% apegados al barrio, 3% amantes de áreas verdes. El 9% no definió ninguna característica. Sobresale la percepción de que es un pueblo trabajador. (Entrevistas de Moctezuma: 2004).
En el siglo XX, Azcapotzalco adquirió un carácter industrial. La Delegación Azcapotzalco se localiza al norponiente del D.F. colinda al norte y al poniente con los municipios mexiquenses de Naucalpan de Juárez y Tlalnepantla que son de los más industrializados. Se caracteriza por tener la mayor industria de la entidad y conecta a las tres zonas industriales más importantes del área metropolitana: Vallejo, Naucalpan y Tlalnepantla.
A pesar de que las identidades culturales se establecen mediante la definición de límites subjetivos de adscripción/diferenciación, éstos tienen lugar en condiciones de vida específicas, de ahí que las posesiones de clase juegan un papel de gran relevancia en la construcción y reproducción de dichas identidades (Valenzuela 98:35.).
Azcapotzalco tiene una identidad laboral secular, especialistas en producción de flores, frutas y hortalizas, en arte plumario, labradores de piedra y de plata, transportistas (antiguamente surcando los lagos y después en el siglo XX utilizando los ferrocarriles), obreros industriales, petroleros, maestros. Lo que caracteriza Azcapotzalco como tierra de trabajo.
La tradición laboral es profunda. Habla el cronista David Delgado:
Aquí tuvimos una fundición de campanas en San Miguel Amantla, que fue la primera escuela de artes y oficios de Tezozómoc, donde también se hicieron las primeras campanas de Catedral (Delgado, 2004:71).
El cobre de Azcapotzalco.
Tuve la fortuna de que el primer cable de cobre que se formó en México se hizo en Azcapotzalco, fue un cable submarino para la cuenca del río Grijalva. A mi me tocó el acabado del cable (Testimonio de Alvaro Saldaña 1999:31).
De 1910 a 1940 se va produciendo lo que Priscila Connoly llama la urbanización proletaria, y se mencionan las colonias Santa María Malinalco, la Pro-hogar, Trabajadores del Hierro, Las Trancas, así como un sector de Coltongo (López Rangel 2001:231).
Se implanta de manera deliberada la gran colonia industrial de Vallejo y la estación de carga de Pantaco, que desde los años cuarenta alcanzan un auge sin precedentes, hasta su declinación después de los años setenta. Se trató de una irrupción abrupta, que transformó el carácter agrícola y
lechero de la Delegación para darle su faz industrial, con sus impactos patológicos sobre el territorio, aunque siempre con la esperanza de la llegada del progreso y la riqueza que se supone son connaturales a la industrialización (López Rángel, 2001:232).
Dentro de esta identidad proletaria se desarrollan identidades gremiales, a la par se desarrolló también, la identidad de una “aristocracia obrera”. Los petroleros que tienen influencia en La Petrolera, San Antonio, El Recreo, Santa Lucía, Nextengo, y ganaban el doble o el triple de los demás trabajadores, mientras que una maestra en Azcapotzalco, ganaba 2,000 pesos una secretaria de PEMEX ganaba 5,000 (Entrevista a Solórzano, 2004).
Por cierto que la identidad laboral impactó en la gastronomía. Se elaboraron platillos típicos como “Las Petroleras” que son tortillas con frijoles, salsa roja o verde, queso y crema. “Los Huaraches” tienen también un origen petrolero. Además en los deportes, a partir de la organización de equipos de béisbol que promovieron empresas norteamericanas, se desarrolló en Azcapotzalco una fuerte identidad beisbolera. (Entrevista a Mercado, 2004).
Beisbolistas en el Deportivo Azcapotzalco.
El siglo XX, en el que Azcapotzalco transita de la agricultura y los establos a la industrialización, transforma la identidad femenina, la mujer también se vuelve “trabajadora”, aunque claro siempre trabajó a nivel doméstico, pero ahora sale a trabajar para contribuir a la economía familiar. Las mujeres hasta los setenta buscaban casarse, y tener “los hijos que vengan”, podían optar por trabajar o no, hoy las mujeres tienen necesariamente que trabajar para que la familia sobreviva. En el Azcapotzalco de colonias proletarias la mujer tuvo que salir a buscar chamba (Entrevista a Solórzano, 2004).
Hay colonias como San Álvaro de clase media, o Clavería de clase media y media alta, como también los son los habitantes de Prados del Rosario y Haciendas del Rosario. En la UH Rosario hay proletarios y clase media. Pero la llamada clase media, en general son trabajadores que laboran en su negocio familiar o trabajadores calificados.
hace un análisis del nivel de ingreso de la población, distribuido en seis rangos de valor, asociado espacialmente a cada una de las colonias nominales de las demarcaciones del D.F. A este estudio se incorporó la identificación espacial de las zonas industriales en el D.F. a fin de identificar las regiones con esta vocación económica y la explicación de porque ahí no se registra nivel de ingreso de la población. Los seis rangos de valor por nivel de ingreso son de menos de 1 500, de 1,501 a 3,000 pesos mensuales, de 3,001 a 5,000, de 5,001 a 20,000, de 20,001 a 49,000 y por último más de 49,000 pesos. Es de destacar que todas las colonias de Azcapotzalco, salvo las industriales, están consideradas en los rangos medios, el tercero: de 3,001 a 5,000 y el cuarto de 5,001 a 20,000 pesos. Las del rango 3º son: San Rafael, San Salvador Xochimanca, San Sebastián, Secc Naval, Sta María Malinalco, Santo Domingo, Santo Tomás, U.H. Cuitláhuac, Un hogar para cada Trabajador y Villa Azcapotzalco. Las del cuarto rango: de 5,000 a 20,000 pesos son: San Martin Xochináhuac, San Mateo, San Miguel Amantla, San Pedro Xalpa, Santiago Ahuizotla, Sta Inés, Sta Lucía, U.H. El Rosario y Victoria de las Democracias (Sedeco, 2000).
En términos socioeconómicos los habitantes de Azcapotzalco son “clase media”, asalariados y pequeños comerciantes. Los dueños de los grandes negocios de la Industrial Vallejo o del gran comercio no viven en Azcapotzalco. En términos marxistas, Azcapotzalco estaría habitado por el proletariado y la pequeña burguesía que por lo general son trabajadores, empleados por cuenta propia, que laboran en negocios familiares.
Esta identidad laboral queda más clara si analizamos las estadísticas. En el año 2000, según el Censo General de Población y Vivienda, de la población de Azcapotzalco, el 14.4 % son comerciantes y dependientes, el 13.6 %, oficinistas, el 11.0%, artesanos y obreros, el 7.9 %, profesionales, 6.4 %, operadores de transporte, 6.3 %, trabajadores en servicios personales, 5.9%, técnicos, 4.9, jefes y supervisores administrativos, 4.7 %, trabajadores de la educación, 4.6%; operarios de maquinaria fija, 3.8%; ayudantes, peones y similares, 3.5; funcionarios y directivos, 2.7; trabajadores ambulantes, 2.6 % trabajadores domésticos, 2.2; inspectores y supervisores en la industria, 2.1; trabajadores en protección y vigilancia, 1.5%, trabajadores del arte, 0.1% trabajadores agropecuarios. Trabajadores industriales, de servicios; comercio, educación, administrativos, todos viven de un salario y del sudor de su frente.
Esta identidad laboral tiene subidentidades, Como hemos planteado, desde mediados del siglo pasado se fueron conformando colonias gremiales que fueron promovidas por los sindicatos como la Petrolera, San Antonio, Electricistas, Trabajadores del Hierro. Los trabajadores ocuparon espacios en otras colonias cercanas a su centro de trabajo, los petroleros en San Álvaro y en Nextengo, los electricistas en La Reynosa, los ferrocarrileros en Jardín Aspeitia, hay otras colonias gremiales como Euskadi, Trabajadores del Hierro, etc. En las colonias petroleras se distingue su identidad incluso por el nombre de las calles: Faja de Oro, Poza Rica, Ébano. Incluso hay subdivisiones, frente a Nextengo donde viven petroleros calificados, está Santa Cruz Acayucan que es habitado por petroleros no calificados (Entrevista a Octavio Ortiz, 2004).
En sectores de la población hay una fuerte identidad obrera, esta identidad penetra el territorio, lo permea y trasciende las generaciones. En las colonias gremiales, petroleras, ferrocarrileras, electricistas, hasta la segunda generación que ya labora en otros trabajos o estudia sigue identificándose con el gremio de sus padres u abuelos. Bianca Garduño, que vive en la colonia petrolera, tiene 22 años es nieta de petrolero e hija de una mujer jubilada de PEMEX, ella es estudiante pero se siente petrolera y sintiéndose chintolola en primer lugar se identifica con los petroleros. Por cierto un porcentaje importante de los petroleros son originarios de Veracruz y Tamaulipas.
Los trabajadores de las grandes empresas estatales y en particular los de PEMEX tenían mucho mejores salarios y a decir de la cronista Solórzano eran prepotentes, porque una secretaria en PEMEX ganaba el doble o el triple de una maestra. Así, la identidad obrera no ha sido homogénea, se puede hablar de la construcción de una “aristocracia” obrera en algunos sectores de trabajadores de las empresas paraestatales. Relata el maestro Victor Sosa, que en los encuentros deportivos entre niños de la Ampliación Petrolera y los de Santiago Ahuizotla, estos últimos los vivían como enfrentamientos con los “ricos”, aunque de hecho todos y todas eran hijos de trabajadores.
En Azcapotzalco viven muchos maestros dado que quedaba muy cerca la Escuela Normal Superior de México – en Fresno – y luego al ser cerrada por el gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado por ser un centro de organización laboral y popular que cuestionaba las nuevas políticas neoliberales que empezaba a imponer en 1983, fue trasladada al Parque Tezozómoc, donde permanece. Los maestros a lo largo del siglo XX tuvieron una acción relevante en Azcapotzalco. La maestra Maria Elena Solórzano comenta que el magisterio de Azcapotzalco siempre se ocupó de gestionar servicios para sus barrios y colonias: la pavimentación de calles de tierra y el alumbrado para las calles sin luz, varios de ellos fueron presidentes de colonia y todos se ocuparon de la educación cívica y el fomento de la identidad nacional y local.
Armando Cisneros comenta que una de las fiestas cívicas más impactantes de la ciudad, el desfile cívico-deportivo del 15 de septiembre en Azcapotzalco, siempre fue promovido por las y los maestros. Cuando la SEP quiso sustituir la enseñanza por asignatura por áreas, los maestros se opusieron y lograron frenar la reforma. Hoy para todos está claro que ese cambio, que sí se efectuó
En los 60, 70 y 80 surgen unidades habitacionales que administran los sindicatos, la CTM y la CROC en El Rosario, la FESSTE en Villas Azcapotzalco, el sindicato ferrocarrilero en Hogares Ferrocarrileros, etcétera. Originalmente estas unidades eran habitadas por trabajadores.
Dado el importante número de trabajadores en Azcapotzalco siempre han tenido un impacto los conflictos laborales que se han desarrollado en las últimas décadas, tales como el movimiento democrático en el metro 1983-1984, la primavera magisterial de 1989, el golpe al Sindicato Petrolero (STPRM) de 1989, las movilizaciones del Sindicato Mexicano Electricista para la defensa de las empresas paraestatales y su huelga de 1986, las luchas de los telefonistas, como la toma del local sindical en 1982, las movilizaciones y huelgas del SITUAM, el movimiento las enfermeras 1984-1988 y luego de los trabajadores del IMSS en 1995 para oponerse a la contrarreforma de la seguridad social, el de Ruta-100 de 1989 y luego el de 1995-1996 han tenido repercusiones en Azcapotzalco y en su proceso de construcción de identidades.