Desechos sólidos domésticos Desechos sólidos industriales
Exceso de fertilizantes y productos químicos Tala de árboles madereros
Quema de basura
El monóxido de Carbono de los Vehículos
Desagüé de aguas regreso de contaminados al rio. La deforestación.
Cambio del clima
2.1.2.1 Deforestación, desertificación y erosión.
Muchos procesos de erosión, desertificación, o contaminaciones en su caso, podrían haberse evitado, aplicando convenientemente medidas preventivas. Unido a esto, la falta de percepción inmediata y global de los problemas ambientales y su tratamiento como sistema integral, aumentan las posibilidades de riesgo y, en consecuencia, de deterioro ambiental.
Miguel Carbonell indica que
“Los riesgos medioambientales y los efectos de la contaminación no respetan
fronteras. La deforestación de la selva amazónica afecta por igual a los indígenas que viven junto a ella que a los habitantes del Oslo o de Madrid. Las emisiones de gases tóxicos o que afectan a la capa de ozono omitidos por la opulenta sociedad norteamericana generan problemas cancerígenos con radiaciones solares en habitantes de otros países. Vivimos en la era de la
interdependencia.” (p. 287)
La deforestación de una zona vegetal como lo es la Amazonía es una realidad que afecta tanto a los animales, vegetales como a las personas, porque esta zona es un pulmón de la emisión de exógeno a la tierra del proceso de hidrógeno de llevan a cabo las especies vegetales, con lo cual trae un grave problema de los cambios climáticos como se observan actualmente, que debe ser remediado por los Estado del mundo y en particular de los que más contaminación a la atmósfera producen como son los países industrializados, en la cual no han cambiado la reducción de la emisión de gases de invernadero.
En cuanto a los bosques Jiménez (1992), se refiere de la siguiente manera:
“Los bosques constituyen un maravilloso tesoro. Constituyen indispensable e irremplazable cobijo para animales, vegetales y personas, que dependen directamente del suministro de alimentos, medicinas y materiales diversos para la construcción. Desempeñan importantísimo papel en la protección de los suelos y regulación del ciclo del agua, y conservan la biodiversidad del Planeta. Los bosques tropicales están siendo devastados por talas abusivas e incendios provocados. Pero en rigor, las dos principales razones por las cuales se están disminuyendo los bosques tropicales son la demanda de madera y la transformación de los bosques tropicales en superficies dedicadas a la agricultura y a la ganadería, a la cual se suma la acción de los recolectores de leña.
La deforestación tiene para los sectores más pobres efectos negativos tales como la pérdida de fertilidad y, en consecuencia, de productividad de las tierras
de labor; “la leña viene siendo utilizada como combustible domestico tradicional en grandes áreas en desarrollo y a medida que ésta escasea ( por precios más elevados y recolección directa) los pobres rurales se ven obligados a quemar estiércol y residuos de las cosechas, lo que provoca pérdidas importantes de nutrientes y fertilizantes naturales de otra forma deberían ser devueltos al suelo para su adecuada regeneración.” (p. 103)
La población ejerce presión directa sobre los bosques y contribuye a la progresiva desaparición de las masas forestales. La necesidad de leña como combustible, el aclareo de bosques para cultivos, el sobrepastoreo que va transformando los bosques. Los intereses madereros nacionales e internacionales, los incendios, y la notable despreocupación.
Sin lugar a dudas, una adecuada gestión del riesgo pasa, necesariamente, por un ejercicio de voluntad política y cambios en el modelo económico y social. Cambios que efectivamente deberán incorporar técnicas preventivas de planificación territorial y ordenación del territorio, de asignación de usos de los suelos, mejor distribución poblacional, prudencia en la actividad urbanística, equidad y justicia, en definitiva, los beneficios derivados del uso de la plataforma biológica.
En la denominación general de problemática ambiental, se resumen todas las cuestiones determinantes del progresivo deterioro de las condiciones ambientales que en, definitiva, influyen sobre la salud y el bienestar de los propios seres humanos.
Iván Narváez sobre la erosión manifiesta:
“La erosión es la pérdida selectiva de materiales del suelo, por la acción del agua
o del viento los materiales de las capas superficiales son arrastrados. Si el agente es el agua se llama erosión hídrica y para el caso del viento se denomina erosión eólica. El concepto de erosión del suelo se refiere a la erosión antrópica, que es el desarrollo rápido, frente a ella está la erosión natural o geológica, de evolución muy lenta. La erosión geológica se ha desarrollado desde siempre en la tierra, es la responsables del modelado de los continentes y sus efectos se compensan en el suelo, ya que actúa con la superficie lentitud como para sus
consecuencias sean contrarrestadas por la velocidad de formación del suelo” (p.
214)
La erosión es un hecho que pierde los materiales selectivos del suelo, debiéndose a factores del agua y del viento. Esta erosión ha existido toda la vida en la cual la tierra ha cambiado su forma, por lo general por la erosión de los volcanes. Pero también hay que indicar que la erosión se debe mucho actualmente por la deforestación del medio ambiente, como mecanismo para la producción, y medio de subsistencia, sin que se
realice de manera técnica y adecuada, lo que trae como hecho la destrucción del habitad de especies animales y vegetales, que conlleva con su exterminio.
2.1.2.2 Cambio climático.
El Panel Intergubernamental de Cambio Climático (PICC) definió el cambio climático como una modificación en el estado del clima que mediante el uso de pruebas estadísticas puede ser identificada por los cambios en la media y/o la variabilidad de sus propiedades y que persiste durante un periodo prolongado, típicamente décadas o más.
Este cambio puede deberse a procesos internos naturales, a fuerzas externas o a cambios antropogénica persistentes en la composición de la atmósfera o en el uso de la tierra (Gore, 2007).
El aumento de los gases de efecto invernadero en la atmósfera se debe, en gran medida, a la quema de combustibles fósiles como la gasolina, el diésel y el gas, que emiten dióxido de carbono. De igual forma, la descomposición de los basureros y la crianza de animales genera millones de toneladas de gas metano y lo mismo ocurre con el uso de fertilizantes que generan óxido nítrico. También influyen la creciente destrucción de los bosques y el cambio en el uso del suelo (Gore, 2007).