6.4 Fan Speed Control with Digital Thermal Sensor
7.1.2 Client Command Suite
7.1.2.7 Processor Thermal and Power Optimization Capabilities
ASÍ comenzó el exilio de Se Akatl, príncipe de Tula. Con él se fueron sus servidores, llevando el precioso legado de las artes toltecas: las sonajas, los tambores, las joyas y los libros que pudieron transportar consigo. En tanto marchaban, con flautas se iban acompañando.
2 A una jornada de camino encontraron un sitio elevado donde había grandes piedras; allí hicieron alto para pasar la noche. Trepó Se Akatl a una peña para sentarse sobre ella y apoyó sus manos sobre la cara de la peña. Y dicen los viejos que en el sitio donde se reclinó, pueden verse sus huellas hasta hoy.
3 Desde ese lugar era visible, a lo lejos, la ciudad de Tula, donde ya comenzaban a arder las antorchas. Al verla, se conmovió el Penitente y exclamó: ¡Cómo quedarán, desolados, tus
patios y tus huertas! ¡Cómo quedarán, vacíos, tus aposentos! ¡Oh Tula, ciudad de la recta
palabra: huérfana has de quedar!104
4 Solitarios estarán tus palacios de maderas finas. Callados, tus monasterios de
columnas labradas. Tus pavimentos de turquesas se romperán en pedazos y los templos de serpientes no serán terminados. Al verte, dirá la gente: ‘¡Se fue, la dejó abandonada nuestro príncipe!’ ¡Oh Tula, ombligo del mundo: huérfana has de quedar!
5 Al decir esto, no pudo contener su llanto. Grandes sollozos lo sacudieron y dos hilos de gruesas gotas, cual granizo, escurrieron por su rostro. Rodaron las lágrimas y perforaron la piedra. Cual si fuese lodo, cual si su esencia se hubiese reblandecido, quedó estampada la piedra. Y aseguran los viejos que las marcas pueden verse hasta hoy; por eso el lugar es llamado Iksatepetl, cerro de la huella.105
2
EL NAGUAL
TODA la noche meditó sobre las cosas ocurridas. En tanto, sus servidores dormían, extenuados por el camino del día. Hacia la madrugada, sintió que el sueño le vencía. Entonces tomó Se Akatl su estera, la extendió sobre la tierra y le dijo:
104 Esta profecía se cumplió pocos años más tarde, cuando las hordas chichimecas despoblaron para siempre el sitio de Tula.
105 La piedra es símbolo del poder creador, que fue reblandecido o activado por el estado emocional del penitente.
2 Estera, mi asiento de ocelote, tú que abres tu boca hacia los cuatro rumbos106, pues tienes hambre y sed como yo, te conjuro por si se acerca el perverso, el burlador de hombres, ese agente de malos consejos, ¡despiértame, protégeme! ¿No ves cuán solitario y pobre he quedado, cuán sin sentido vivo y en completa miseria?107 Diciendo esto, se echó sobre su estera y se durmió.
3 Pero su nagual108 apareció en su sueño y le dijo: ¿Te quejas, corazón? ¡Has nacido!
¿Acaso crees que por siempre permanecerás sobre esta tierra, o eres tu propio amigo y quieres vivir tan sólo para ti?
4 Le respondió Se Akatl: ¡Oh, nagual, sé un dios para mí! ¡Hazme a tu imagen, dame tu
fuerza y alegra en mí tu vida, sé mi dios!
5 ¿Adónde voy? Ya se corta mi estancia sobre la tierra. Mi vida me es preciosa, yo
existo, soy cantor, oro y guirnaldas esparcí, ¡y tengo que abandonarlas! Allá está la casa en que viví. En hileras, ordenadas, han quedado las columnas. ¿Acaso he tomado como premios plumas y jades? ¡No! La soledad es mi premio.
6 Era reconocido, tuve amigos, amaba. Pero ha llegado la hora de abandonarlo todo.
¿Podré dejar mi alma como recuerdo a alguien? ¡No! Solitario me marcho, cubierto mi corazón de espinas.
7 ¡Oh dolor! Las plumas y los jades, las pinturas, cosas hechas con primor, ¡todo se ha
perdido! Me voy, y en ninguna parte sobre esta tierra encontraré mi modelo.109
8 Entonces su nagual le levantó del lecho, le mostró el horizonte oriental, donde ya comenzaba a amanecer, y le dijo: ¡Deja de cavilar, corazón mío! Allá, en el lugar de la cuenta
final, en la tierra donde sin ira, sin sufrimiento, se vive una vida perfecta, ¿acaso hay memoria?
¡Levántate, vuelve tu rostro hacia la región de las espinas110, al rumbo del nacimiento de la luz!
Allá te espera el agua divina, la hoguera. Allá adquirirás el poder y el reino, la flor hermosa.
9 Al escuchar estas palabras, Se Akatl despertó, y su corazón se sintió reconfortado.
3
LA ENCRUCIJADA
AL día siguiente les condujo el camino a una encrucijada. Se Akatl y sus seguidores se sintieron cansados y determinaron pasar allí la noche.
2 Pero sus seguidores comenzaron a discutir, pues unos querían rodear las montañas, y otros pensaban en retroceder hacia alguna aldea o ciudad en busca de alimentos; no se ponían de acuerdo. Viendo esto, Se Akatl tomó la palabra y les dijo:
3 Compañeros guerreros, yo os pregunto: ¿adónde iremos? ¿Qué rumbo hemos de
seguir? En verdad, incierto es nuestro destino. Respetables abuelos, yo os advierto: marchita ha de quedar la flor de nuestra insignia; la tenemos sólo en préstamo, y nadie se detendrá a mirar cómo se extingue.
106 Se refiere a las cuatro puntas del petate, simbólicas de los rumbos cardinales. 107 Esta oración es parte de un conjuro ritual mexica para la hora del sueño.
108 El nagual es el doble de uno mismo, es decir, la propia imagen de ensueños. Sus palabras son de gran orientación, puesto que proceden del subconsciente.
109 Significa: “En ninguna parte encontraré orientación”. Aquí se esconde otra doctrina tolteca: no hay más mediación que un estado de merecimiento.
4 Nos han pedido que nos echemos a un lado, que dejemos a otros nuestro sitio en la
tierra. Nos han dejado solos en la encrucijada, frente a la indecisión y el desconcierto. ¡Estamos en préstamo!
5 El rumbo de la sabiduría se torna escabroso ante nosotros, ¿y ya pensáis en volver
sobre vuestros pasos? Meditadlo, amigos: en ningún sitio sobre esta tierra encontraremos descanso.
6 Después de hablar así, se retiró al bosque para orar. Toda la noche batalló. Hacia la octava hora se le acercó sigilosamente un hombrecillo muy flaco, con el cuerpo cubierto de cenizas, el cual le dijo:
7 ¡Animo, caminante! Tú que te atormentas, tú que tienes dolido el corazón, ¿qué ganas
con ello? Reflexiona: aquí se viene a penar. Si perecemos, ¿no sería ello preferible? Aunque te abandones tus amigos, aunque te nieguen tus guerreros, determina qué deseas hacer y hazlo.
¿Quieres tomar otro rumbo? ¡Tómalo!111 Tómalo y vete al sitio del dolor, al campo de batalla,
allí donde logran los decididos la victoria. Ese es el premio de vivir en la tierra.