• No results found

“Acción ardua y dificultosa que valerosamente se comienza” es una de las acepciones de empresa, que proviene del italiano “impresa”. También se define como intento o designio de hacer alguna cosa. (ESPASA, 2003: 1189)

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua viene a decir en su sexta acepción acerca de la definición de empresa: “entidad integrada por el capital y el trabajo, como factores de la producción, y dedicada a actividades industriales, mercantiles o de prestación de servicio generalmente con fines lucrativos y con la consiguiente responsabilidad” (DICCIONARIO REAL ACADEMIA DE LA LENGUA, 2000: 814)

Para poder realizar esta investigación, es necesario conocer previamente qué es una empresa informativa y sus peculiaridades, ya que ésta tiene elementos que la diferencian del resto de empresas. Esto es, la particularidad intrínseca a la empresa informativa en tanto en cuanto el producto que elabora y la materia prima con la que trabaja, en cierto modo intangible, pero con una tremenda repercusión en la sociedad: la información. Es decir, estamos ante empresas cuyo fin es la elaboración, producción y difusión de la información a través de mensajes periodísticos a la sociedad.

“Empresa informativa es el conjunto organizado de trabajo redaccional creativo y técnico, bienes materiales y económicos, y relaciones comerciales, para difundir informaciones, ideas, expresiones artísticas o de entretenimiento, utilizando soportes o medios de comunicación social”. (NIETO E IGLESIAS, 2000: 90).

Para Población y García Alonso (1997:211) la empresa informativa “es aquella unidad económica de producción, libremente dirigida por el empresario, concebida por sus promotores para crear, editar, vender y difundir ideas y juicios de valor derivados directamente de un trabajo profesional aplicado sobre la noticia, con el objeto de que ésta verdaderamente se difunda, para obtener así el beneficio máximo posible y lícito”.

En este sentido, han sido varios los autores que han abordado el estudio de la empresa informativa, desde su concepción hasta su desarrollo, todos ellos referencia para el marco teórico de esta investigación POBLACION y GARCIA-ALONSO (1997); NIETO e IGLESIAS (2000); LAVINE y WACKMAN (1992); DE MATEO PÉREZ (2009); VENTÍN PEREIRA (1994); NUÑEZ, PEINADO, PEREZ SERRANO (2015); TALLON (1992). No entraremos aquí a exponer más definiciones de empresa informativa por ser un tema lo suficientemente estudiado y para evitar demasiadas extensiones, sin embargo remitimos, por supuesto, a su obra para ampliar la información.

Es la empresa informativa un modelo de empresa particular, concreta y diferente al resto de empresas, que tienen una idiosincrasia especial. Las empresas informativas tienen, o deberían tener, una sensibilidad añadida a la de buscar y generar un beneficio económico. Esto es, el “beneficio social”. Los medios de comunicación tienen un papel muy importante en la sociedad. En su esencia va indisolublemente unido el papel de intermediación entre los diferentes poderes y la sociedad, de poner en conocimiento a ésta última lo que acontece en los primeros, con una clara vocación de servicio público.

“Los medios reciben su justificación de ser ellos quienes prestan su voz al ciudadano, para que pueda ejercer su derecho a la libertad de expresión, controlando a su vez mediante ese recurso y de manera inmediata –promoviendo su apoyo o repulsa social ante la opinión pública- la gestión realizada por los otros poderes establecidos. La legitimidad de los poderes informativos depende de lo legítimo que sea su producto, es decir, de la corrección legal que posea la información que ellos emitan o publiquen” (POBLACION y GARCIA-ALONSO, 1997: 274).

La empresa informativa, a través de los periodistas, recoge, busca, analiza e interpreta la realidad que acontece para transmitirla y difundirla en modo de información a la sociedad. Son modelos en los que buena parte de la población se refleja como si fueran espejos que proyectan una imagen, de ahí su responsabilidad para con la sociedad. Los medios de comunicación elaboran un producto a partir de una materia prima muy sensible, esto es la información, y lo difunden a toda la sociedad con las repercusiones que ello conlleva. Su producto no es un bien estrictamente contable, no es un género tangible, el producto informativo es un bien muy sensible, e indispensable en la conformación de toda sociedad democrática. No en vano el derecho a la información está recogido como un derecho fundamental por la Constitución de 1978, a él y a quienes lo elaboran (léase el secreto profesional y la cláusula de conciencia).

“La consideración de las empresas informativas como verdaderas instituciones sociales, apoyadas en dos pilares básicos: el jurídico, en tanto es el derecho quien regula las relaciones entre instituciones, y el económico, en tanto que es la economía quien preside el proceso de producción y transformación de la información en valor, cuya especificidad expresamente se reconoce” (POBLACION y GARCIA-ALONSO, 1997: 195)

Para G. Picard (2012: 22) la perspectiva económica de la industria de la información viene desde el Renacimiento, si bien

“la información como bien económico asume especial importancia en la segunda mitad del siglo XX. (...) Sin embargo, y no obstante los medios actualmente sean considerados como una actividad económica expuesta a lógicas competitivas, existen algunas diferencias substanciales entre el Periodismo y otras actividades industriales. La primera gran diferencia está en la naturaleza del producto y en la importancia del factor tiempo, presionado por la necesidad de actualidad de la información”

Este mismo autor también se refiere al valor de la información y su creación.

“El valor del Periodismo ha sido considerado tradicionalmente como su valor social, basado en ideales democráticos populistas sobre el valor de públicos educados e informados capaces de participar con eficacia en los debates sociales y políticos y realizar elecciones razonables sobre sus vidas y la de la sociedad en su conjunto. Este valor se representa en el tema inscrito en el gran arco de la primera escuela de Periodismo en una Universidad estadounidense que se refiere a la prensa como “maestra del pueblo”. Tales ideales han sido abrazados en la filosofía occidental del Periodismo; los códigos profesionales de los periodistas y los principios editoriales públicamente expresados por las empresas informativas”. (G. PICARD, 2012: 87)

En numerosas ocasiones, los medios de comunicación producen un efecto “espejo” en el que la “realidad” que reflejan tiene una amplia repercusión y una cierta responsabilidad en las conductas de la sociedad. Por ello, está especialmente tutelado en algunos sentidos por la Constitución como derecho fundamental, como se indicaba antes, y donde también se recogen sus límites frente a otros derechos fundamentales como el honor y la intimidad7.

“La primera peculiaridad, y quizá la principal, de las empresas informativas deviene del derecho fundamental de libertad de expresión. La sociedad, y por tanto los ciudadanos, tienen el derecho inalienable de la libertad de expresión. Y, en un doble sentido, el derecho de decir lo que se piensa y el derecho de recibir información verdadera acerca del mundo que nos

7Constitución Española de 27 de diciembre de 1978, (BOE de 29 de diciembre de 1978). Articulo 20.4: “Estas libertades

tienen su limite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y especialmente en el derecho al honor, a la intimidad a la propia imagen y a la infancia”.

rodea. Sobre esa base se fundamentan o deberían fundamentarse las empresas informativas. No son, por tanto, unas empresas exclusivamente comerciales cuya misión fundamental sería ganar dinero, cuanto más mejor, sino que debe hacer realidad un derecho social como es el derecho a la información, obviamente ganado dinero. Pero en primer lugar, habría que situar el hacer realidad ese derecho social a recibir una información veraz que los fines puramente

comerciales”. (AGUADO, GALAN, FERNANDEZ-BEAUMONT, GARCIA, 2008:

26)

Ahora bien, las condiciones específicas de la empresa informativa requieren también de “empresarios peculiares”,

“para poder llevar a cabo una empresa informativa con éxito, es absolutamente necesario que el empresario sea además un auténtico profesional de la información” (…) Sólo vendiendo y difundiendo información de auténticos productos con calidad suficiente –y no cualquier otro producto- logrará mantener su oferta aceptable en el mercado. De este modo, siguiendo también este camino –el de la obtención del beneficio- llegamos razonablemente a estas conclusiones:

1. Las personas físicas con responsabilidades empresariales deber ser, todas y sin excepción, verdaderos profesionales de la Información. Esto exige que se hallen en poder de los conocimientos universitarios superiores impartidos en las Facultades de Ciencias de la Información.

2. Dichas personas físicas son las únicas que poseen autoridad suficiente para oponerse con éxito, cuando las circunstancias así lo requieran, contra ciertas interferencias de los dueños de las empresas, especialmente si lesionan en todo o en parte la libertad de información.

3. Un razonamiento idéntico conduce a otra conclusión: el empresario no debe interferir en el trabajo profesional de sus colaboradores y subordinados. La dependencia de éstos es, ciertamente, jerárquica pero no absoluta. En la medida en que su trabajo consiga efectivamente los dos objetivos empresariales –tantas veces citados-, no debe ser controlado.”,

(POBLACION y GARCIA-ALONSO, 1997: 224- 228)

Estamos pues ante una acción ardua y dificultosa que además no siempre reporta los beneficios económicos que se esperan. El empresario de medios de comunicación tiene que estar especialmente sensibilizado en este sentido con el producto que “vende” y contar con que debe tener un importante componente lo que hemos denominado anteriormente como el “beneficio social”, además del beneficio empresarial. Si bien no es cierto, que resulta más que complicado el conjuntar y conjugar ambos “beneficios”. De ahí la propia idiosincrasia de los medios de comunicación. Y de ahí la dificultad de las empresas

informativas, o de la supervivencia de las mismas. En este sentido, y siguiendo a los mismos autores, mención especial merece el empresario de la información y quienes elaboran el producto informativo:

“(...) La unidad económica de producción llamada empresa no tendría carácter institucional si careciera de la figura del empresario y no podría ser informativa si en ella faltaran profesionales de la información. Así como sin empresario la empresa no tendría ningún sentido, tampoco lo tendría la información si quien la elaborara no fuera un profesional más. Para que verdaderamente el uno y el otro puedan ejercer su función se requiere que ambos actúen libremente ya que sin libertad no existe la empresa, ni existe el empresario, ni existe la información”. (POBLACION y GARCIA-ALONSO, 1997: 196).

Estamos, en definitiva, ante un tipo de empresa diferente al resto, no sólo por el tipo de producto que elabora y vende, sino por la trascendencia social que tiene el mismo. La sensibilidad y el valor que supone en toda sociedad democrática la libertad de información y opinión es clave para el desarrollo de la misma.

“(...) Las empresas informativas: son específicas por su producto, que es la información. Son específicas por la naturaleza del factor de producción trabajo, aplicado según el principio de la independencia profesional a nivel empresarial y a nivel ejecutivo. Son específicas porque requieren la existencia de un sistema económico de libre mercado, en el cual compiten libremente gracias a que a menudo disienten. El reconocimiento de que en las empresas informativas existe lo que el profesor Farias García denomina dualidad de fines, añade un último elemento de especificidad a la empresa informativa”. (POBLACION y GARCIA- ALONSO, 1997: 197)

Y es que

“en la dicotomía de fines sociales-fines comerciales se mueven a diario las empresas informativas, ya que en multitud de ocasiones los fines comerciales se contraponen con los fines sociales y viceversa. Y ahí es donde está la importancia de establecer una adecuada gestión que consiga cumplir la misión social que tienen las empresas informativas y, al mismo tiempo, obtener beneficios monetarios. De hecho, aunque esta dicotomía siempre esté en litigio y sea debatida, hay empresas informativas que lo consiguen. Es más, habitualmente, las empresas periodísticas que mejor cumplen su misión social de dar una información veraz suelen ser las que mayores beneficios monetarios obtienen. No siempre, obviamente”.

(AGUADO, GALAN, FERNANDEZ-BEAUMONT, GARCIA, 2008: 26-27).

Respecto a la clasificación de las empresas informativas, Nieto e Iglesias (2000: 93) afirman que “equivale a establecer unas áreas de actividad que tienen en común la

difusión informativa, pero se manifiestan de manera diferente según los contenidos, los modos de informar, o los medios por los cuales comunican esas informaciones”

En cuanto a los criterios para establecer esa clasificación los autores dejan claro que el objeto de clasificación es la empresa, no su producto.

“Se trata de clasificar la entidad jurídica y económica en cuyo seno se realiza una actividad informativa, no su resultado: diario, revista, programa de radio o televisión”, añaden.,

(NIETO e IGLESIAS, 2000: 93)

Así, teniendo en cuenta la naturaleza técnica del soporte se establecen las empresas informativas de impresión, radiofónicas y audiovisuales. Respecto a los contenidos pueden ser empresas de información general y empresas de información especializada. Igualmente, y siguiendo a los mismos autores, la actividad se puede llevar a cabo por varios medios del mismo género, lo que se denomina empresas “unimedia”, o por medios de comunicación de diferente género (prensa y televisión, por ejemplo), lo que son empresas multimedia.

La clasificación según los medios de comunicación se configura del siguiente modo atendiendo a las indicaciones de Nieto e Iglesias (2000: 93-96):

“a) Empresa periodística. Resulta de la conjunción de dos circunstancias: uso de tecnología de impresión y periodicidad o publicación periódica.

b) Empresa editorial. Esta clase de empresa puede ser calificada como informativa porque tiene como soporte la tecnología de imprenta y, además porque muchos de los contenidos de libros y folletos son de carácter informativo (...)

c) Empresa de radio. Se caracteriza por el uso de canales radiofónicos para realizar la difusión de mensajes informativos a una audiencia.

d) Empresa de televisión. Admite esta clase de empresa diversos significados según se considere cada una de las fases que integran la actividad televisual: producción, programación, distribución material del soporte de difusión, difusión efectiva, etc. (...)

e) Empresa de teletexto. Aunque subsidiaria de la empresa de televisión, la actividad difusora de información, codificada de forma digital, a través de las redes convencionales de difusión televisual, puede configurar una empresa informativa autónoma con estructuras económicas y de explotación comercial independientes.

f) Empresa cinematográfica. La difusión informativa por el medio cinematográfico supone un conjunto de actividades que se pueden diferenciar en tres amplios sectores de actividad empresarial: productora, distribuidora, exhibidora. (...)

g) Otras empresas de medios audiovisuales. En el sector de empresas audiovisuales caben otras actividades organizadas en forma de empresa que abarcan gran parte de lo que se denominan “nuevos medios”. Algunas de estas actividades empresariales cuentan con una

historia que superan el cuarto de siglo. Destacamos las empresas de producción de videotape, videotexto, explotación de satélites de comunicación y difusión por cable.

Por su parte, Población y García-Alonso (1997: 256) advierten de que el producto informativo admite muchas clasificaciones, sirviéndose de diversos criterios. Bien por el tema que cubre, atendiendo al medio o soporte de comunicación del que se sirve, según el área que alcanza, atendiendo a su frecuencia o periodicidad, etc.

“Desde nuestro punto de vista, interesa clasificarlo teniendo en cuenta la empresa de la que proviene. Así encontraremos tres grupos de productos fundamentales:

- los que son obtenidos por las empresas de Prensa. - los que producen las empresas audiovisuales y - los conseguidos por las empresas de Publicidad, (...)

Sin embargo, para este trabajo, aun siendo conceptualmente importantes estas clasificaciones de empresa informativa antes mencionadas, hemos empleado otros sistemas de clasificación homogéneos basados en criterios económicos y estadísticos oficiales con carácter nacional e internacional que son los empleados por los organismos oficiales estatales, y que por tanto son los que pueden albergar datos estadísticos solventes y de mayor magnitud en los que poder “bucear” para encontrar respuestas a las preguntas que nos mueven a iniciar esta investigación.

1.2 La Clasificación Nacional de Actividades Económicas (C.N.A.E.) En