Algunos especialistas han señalado que para darle estructura a las competencias digitales se debe tener presente las dimensiones. Por ello el concepto de “dimensión de la competencia” debe obedecer a la misma lógica con la que se agrupan los contenidos en bloques o áreas. No obstante, y según el desarrollo observado de las competencias digitales, este debe evidenciar por lo menos el dominio de cinco capacidades asociadas a las diferentes dimensiones de la competencia digital, las cuales deberían ser: Acceso; donde el docente aprende el uso básico de la tecnología. Adopción; donde el docente usa la tecnología. Adaptación; donde el docente integra la tecnología en el aula, aumentando la productividad, y la cantidad del trabajo. Apropiación; donde el docente experimenta
nuevas maneras de trabajar didácticamente utilizando las Tics. Innovación; donde el docente utiliza la tecnología de una manera creativa (Adell, 2007). Cada una de estas etapas debe presentar sus propios patrones de cambios y sus requisitos de apoyo.
En cuanto a las dimensiones de las competencias digitales, existen diversos planteamientos, algunos autores coinciden con esquemas similares y otros optan por integrarlos. Uno de los primeros intentos planteaba cuatro dimensiones; evaluación de la información, búsqueda en Internet, conocimiento compartido y navegación (Gilster, 1997). Otra propuesta planteaba tres dimensiones; alfabetización informacional, alfabetización TIC y alfabetización en comunicación audiovisual (Vivancos, 2008). Otra propuesta planteaba integrar una serie de habilidades y capacidades a modo de competencias como; creatividad e innovación, comunicación y colaboración, investigación y manejo de la información, pensamiento crítico, resolución de problemas y toma de decisiones, ciudadanía digital, conceptos y procedimientos tecnológicos (ISTE, 2008). Al mismo tiempo surgía una propuesta un tanto más elaborada, que planteaba cuatro dimensiones; dimensión instrumental, dimensión socio comunicativa, dimensión cognitiva y dimensión axiológica (Área, 2008). Del producto de estas propuestas surgió una propuesta que trataría de integrar las anteriores, presentando cinco dimensiones; competencia informacional, competencia tecnológica, alfabetizaciones múltiples, alfabetización cognitiva y ciudadanía digital (Adell, 2008). Una propuesta similar planteaba cinco dimensiones (dimensión informacional, dimensión tecnológica, dimensión de aprendizaje, dimensión de cultura digital, dimensión comunicativa). Además de cinco capacidades a desarrollar en cada dimensión: Aprender y generar conocimientos, productos o procesos. Obtener, evaluar y organizar información en formatos digitales. Comunicarse, relacionarse y colaborar en entornos digitales. Actuar de forma responsable, segura y cívica. Utilizar y gestionar
dispositivos y entornos de trabajo digitales. Cada una de estas capacidades debe funcionar como indicadores de cada dimensión (Mir, 2009).
Todas estas propuestas presentan definiciones similares, y son válidas para conceptualizar las competencias digitales del docente universitario. Finalmente, algunos han señalado que la competencia digital es multidimensional e implica la integración de habilidades cognitivas, relacionales y sociales, agrupadas en cuatro alfabetizaciones, íntimamente ligadas: Alfabetización informacional: Gestión de la información digital. Alfabetización tecnológica: Tratamiento de datos en diferentes formatos. Alfabetización multimedia: Análisis y creación de mensajes multimedia. Alfabetización comunicativa: Participación, civismo e identidad digital (Esteve, 2012).
Competencia Informacional
Esta competencia reúne un conjunto de destrezas digitales e instrumentales
necesarias para localizar la información, gestionarla, asimilarla, organizarla, reproducirla, compartirla, evaluarla, presentarla y almacenarla a fin de crear nueva información. Estas destrezas permiten al docente alcanzar ciertos objetivos al momento de definir y articular la necesidad de información, entre ellas: reconocer la necesidad de información, buscar las formas de encontrar información, además de expresar y definir el tipo de información, para luego iniciar el proceso de búsqueda (Adell, 2008).
En cuanto a la localización de la información, el docente debe estar en condiciones de identificar y evaluar fuentes de información, así como de desarrollar estrategias de búsqueda, acceder a las fuentes de información, seleccionar y recuperar la información. En cuanto a la valoración de la información, el docente deberá estar en condiciones de analizar y examinar la información recuperada, generalizar e interpretar dicha información,
seleccionar y sintetizar tal información, y finalmente evaluar la precisión y relevancia de la información recuperada. En cuanto a la organización de la información; el docente debería
estar en condiciones de ordenar y clasificar la información recuperada, además de agruparla y organizarla, y determinar cuál es la información más útil para los fines convenientes.
En cuanto a la comunicación y el uso de la información; el docente debería estar en condiciones de encontrar nuevas formas de comunicar, presentar y usar la información, además de aplicar la información recuperada. En este sentido el docente internaliza información como un conocimiento personal y presenta la información.
En cuanto al uso ético de la información, el docente debe comprender lo que significa usar de forma ética la información y respetar los derechos de autor, reconociendo la propiedad intelectual y utilizando las normas de estilo para citas bibliográficas. La competencia informacional presenta un conjunto de capacidades necesarias para el aprendizaje y para el mundo laboral, de tal manera, que el docente formado en
competencias informacionales pueda desarrollarse adecuadamente en su medio laboral (Adell, 2008).
Competencia Tecnológica
La competencia tecnológica tiene que ver con el control y manejo eficaz de todos los recursos tecnológicos a nuestro alcance: software, aplicaciones, Internet, móviles, tabletas, cámaras de foto y video, proyectores, pizarras digitales, entre otros. El manejo del software implica entender el soporte lógico del sistema informático, comprender los componentes lógicos necesarios para realizar diversas tareas específicas. El manejo del hardware tiene que ver con el uso de los componentes físicos, además de entender la interacción entre ambos para hacer posible su funcionamiento. El docente debe saber gestionar el software y el hardware, a partir de unos conceptos básicos de tecnología, además debe saber organizar y gestionar el ordenador y los programas para facilitar la comunicación ya sea en línea o fuera de línea (Adell, 2008).
El docente debe conocer el tratamiento de datos en diferentes formatos: organizar y presentar la información en diferentes formatos, como manejar hojas de cálculo, o
cualquier tarea que involucra fórmulas y procesos basados en análisis, proyecciones, presupuestos, amortizaciones, cálculos básicos, además del manejo de hojas de texto, gráficos, sonido, imagen fija o en movimiento, todo ello de acuerdo con la finalidad de la demanda estudiantil.
Además, el docente debe conocer el manejo de los dispositivos móviles,
smartphones, tablets, sus sistemas operativos, sus aplicaciones sociales, la ofimática, las formas de conexión inalámbrica, los lectores de libros (los ebooks, los eReaders, los ePUB), los libros electrónicos de internet, entre otros adelantos que son muy útiles para el proceso educativo.
Competencia Alfabetizaciones Múltiples
Debido al avance de las TICs y el rol de la información en nuestra sociedad, hoy más que nunca existen nuevas formas de entender, crear, aprender, comunicarse y de vivir. Estos nuevos códigos y conjunto de expresiones comunicativas han pasado a convertirse en múltiples lenguajes que implican nuevas formas de alfabetización.
La formación de ciudadanos socializados dentro de una cultura democrática de la sociedad informacional conlleva estar actualizado, y si se quiere decir “alfabetizado”, para que pueda ejercer plenamente su ciudadanía, esto quiere decir, que sea capaz de
informarse, aprender, relacionarse, tomar decisiones, solucionar problemas, desarrollarse íntegramente. Es por ello que estar alfabetizados no solo connota saber leer y escribir, sino poseer competencias y habilidades múltiples (García, Olascoaga, 2013).
Las alfabetizaciones múltiples se centran tanto en los contenidos, como en los significados, es decir, en la información que se pueda deducir de cualquier formato, ya sea de textos digitales, impresos, orales, gestuales, audiovisuales, y toma en cuenta su
entendimiento, empleo y evaluación crítica. Este concepto, que enfoca los avances de las nuevas tecnologías, se vale del constructivismo, para describir los procesos de creación, producción y transmisión de significados, integra la lectoescritura con las competencias digitales y mediáticas, acentuando la obligación de examinar críticamente y producir información en diversos formatos (Adell, 2008).
Competencia Cognitiva Genérica
Las habilidades cognitivas son un conjunto de operaciones mentales, cuyo objetivo es convertir la información adquirida por medio de los sentidos, en conocimientos que tenga sentido para él sujeto. Como tal la competencia cognitiva genérica tiene que ver con ciertas características básicas que debe manejar el sujeto, como; saber aprender, pensar, conocer los procesos básicos del pensamiento, solucionar problemas, tomar decisiones, desarrollar el pensamiento crítico y la creatividad.
Esta capacidad de transformar la información en habilidades cognitivas, significa desarrollar las potenciales del sujeto y constituye una prioridad en el proceso educativo. El desarrollo de estas competencias cognitivas plantea una serie de estrategias, donde el sujeto cumple un papel activo en el aprendizaje. Entre las estrategias se encuentran: los análisis de textos, la elaboración de resúmenes, la creación de esquemas, mapas
conceptuales, producción de ideas, formulación de preguntas, propuestas de solución, aprendizaje basado en problemas. Todos estos ejercicios, son inherentes al pensamiento científico, pues son objetivos, analíticos, reflexivos, críticos, predictivos, trascendentes, claros, precisos, simbólicos, además de verificables y comunicables.
La competencia cognitiva genérica se centra en el pensamiento crítico, el
pensamiento creativo, la autogestión, la autoestima, el sentido de logro, la inclinación al estudio, el aprendizaje significativo y la interacción social. Su desarrollo es de valor inestimable, para el ámbito académico, personal, social y profesional, ya que le permitirá
abordar con mayor facilidad, conciencia y responsabilidad la complejidad de los desafíos y adelantos que se producen a diario. Demás está decir que todo ejercicio o actividad
relacionadas con los procesos mentales (habilidades cognitivas y meta cognitivas) producen, un aumento en la calidad del pensamiento, además del fortalecimiento de la competencia cognitiva genérica del sujeto. Finalmente, esta capacidad de transformar la información en habilidades cognitivas (conocimiento): y que tiene que ver con interpretar significados, plantear y contestar preguntas, plantear y solucionar problemas, extraer conclusiones, tiene que ver con el saber utilizar las Tics y aprender a comunicarse en el tercer milenio (Adell, 2008).
Competencia Ciudadanía Digital
La competencia ciudadanía digital es el entendimiento, cultural y social relacionado al uso de las Tics, tiene que ver con las normas de comportamiento éticas y legales
concernientes al uso de las redes sociales y las nuevas tecnologías, además de la
incorporación efectiva y eficiente del sujeto a estas áreas. Reúne un conjunto de actitudes, valores y prácticas para hacer un uso adecuado y responsable de la información obtenida en los diversos medios. También está competencia básica está relacionada al uso de las nuevas tecnologías como herramienta y método para resolver situaciones que mejoren nuestra productividad (Adell, 2008).
El objetivo de la competencia ciudadanía digital es ampliar la democracia a través de las redes sociales. Estas prácticas conllevan ciertas actitudes como; tener tolerancia en la red, respetar al otro en los espacios digitales, colaborar con los usuarios en las redes, difundir conocimiento y puntos de vista para compartirlo y promover el diálogo. Además de fomentar los estándares de conducta con las Tic, el uso del lenguaje en la mensajería instantánea, promover la educación mediante blogs, artículos o tutoriales, permitir el libre acceso a los medios, conocer el uso adecuado del comercio electrónico y proteger
adecuadamente la identidad, evitar el plagio electrónico, proteger el derecho de los usuarios con acceso a internet, hacer un buen uso de los conocimientos científicos aplicados al trabajo y garantizar la seguridad en los medios electrónicos (Ribble, 2004)