DEVELOPMENT OF GUIDELINES , JOB AIDS AND TRAINING PACKAGES
4 PROJECT-WIDE LEARNINGS AND IMPLICATIONS
Describir lo que sí se acepta y lo que no en una sociedad con características como la xalapeña es un ejercicio bastante complejo y, en cierta medida, atrevido. Pues, por un lado, prevalece una moralidad conservadora, una “mentalidad prejuiciosa” en cuestiones de sexualidad, a decir de Romero; pero, por otro lado, hay una moral mucho más laxa que ha ido generando las condiciones para la visibilización homosexual. No obstante, estas moralidades se entrecruzan a la hora de considerar si se acepta o no a un homosexual o si se reconoce su expresión pública homosexual. Si a esto le agregamos la existencia de una homofobia socializada, que bien puede estar presente en conservadores, en liberales y hasta en los mismos homosexuales, la cuestión se complica un poco más. Pero esto mismo permite la comprensión de ciertas cosas y obliga a una reorientación de las estrategias tendientes a generar un proceso social de aceptación de la homosexualidad como una expresión más de la sexualidad y que algunos sujetos, a partir de su orientación sexual, construyen estilos de vida, los cuales son cada vez más diversos.
De este modo, la creación de espacios para la interacción homosexual ha sido algo que la sociedad xalapeña ha ido consintiendo con el afán de evitar la expresión pública de los homosexuales, salvaguardando la moral pública; sin embargo, a su vez, esto ha catapultado su visibilización. En nuestro ámbito social, la homosexualidad no forma parte de un proceso de construcción identitario más que en los márgenes y de manera tangencial, de ahí que muy estratégicamente Chuchona consideró que para ir ganando terreno en la sociedad xalapeña, convenía ajustarse, un poco, a sus términos:
respetando lo que te marca la sociedad, ésta te permite hacer ciertas cosas de modo que puedas entrar en esos círculos donde la gente respeta al homosexual, pero si tú llevas a alguno de los chicos del parque difícilmente lo vas a poder introducir en esos medios, porque los conocen por chichifos, por mayates, por ladrones, mal vestidos, mal olientes.
Ante la falta de legitimidad de la homosexualidad, el reconocimiento se puede ir ganando al seguir ciertos patrones de conducta bien aceptados e imperantes en la sociedad. Por ejemplo, cuando el estatus de un homosexual, ya sea por economía, por formación o vida productiva, se antepone a su homosexualidad, ésta tenderá a ser aceptada, siempre y cuando no rompa abruptamente con los cánones de lo que en esta sociedad se considera estatus. Así que no le perdonarán a un homosexual con estatus reconocido que públicamente se relacione con personas por debajo de su estatus, ya sea como los del parque, mencionados por Chuchona, o albañiles, taxistas o cualquiera que se encuentre muy por debajo del nivel socio-económico del homosexual con estatus y que se ha ganado el reconocimiento por parte de la sociedad xalapeña.
Otro elemento con el que se gana legitimidad, visibilidad y aceptabilidad es a través de los servicios que los homosexuales ofrecen a la sociedad o comunidad; Karm mencionó al respecto:
La sociedad no me permite andar libremente en la calle con mi pareja, besándome, ni agarrándome de la mano; pero tal vez la sociedad sí permita que, como homosexual, pueda dirigir un vals de alguien que se va a casar, en el caso de que sea maestro de baile, no me dirían nada. Está claro, los homosexuales siempre son maestros de baile, maestros instructores de danza, de gimnasio, de la belleza; en las estéticas, los mejores estilistas son homosexuales. Las señoras de copete van, se sientan, y como el tipo les arregla muy hermosamente su cabello o les da buenos consejos de belleza y las transforma, pues están felices. Creo que para ellos les eres servicial cuando les das, cuando les proporcionas algo, pero cuando te metes en terrenos que no les gusta, pues ahí es cuando te están atacando.
Lo expuesto por Karm, afirma que tanto la tolerancia hacia los homosexuales por su estatus como la generada por los servicios que ofrecen llegan a ser ambiguas en relación con una idea de aceptación de la homosexualidad. Reconocer a un homosexual únicamente por lo que dice, hace, o por la posición social que tiene y no reconocerle su subjetividad homosexual resulta una acción claramente homófoba e invisibilizadora de los homosexuales como sujetos de una sexualidad particular. Algunos homosexuales, en aras del reconocimiento, a través del
silenciamiento de sí mismos y de sus manifestaciones de sexualidad, asumen que mientras les vaya bien en la vida no hay ningún problema.53
El silenciamiento de sí mismos continúa siendo un elemento que sigue estructurando la vida de muchos homosexuales que viven con una homofobia internalizada o con un conformismo social y político respecto de las determinaciones sobre su propia orientación sexual, preocupados porque en espacios públicos su homosexualidad no sea expresada, o no socializar desde su homosexualidad. Se realiza así el efecto del panóptico del cual nos habla Michel Foucault en Vigilar y castigar (1993), produciéndose entonces la necesidad de los espacios homosexuales para ahí poder expresar lo gay en sus distintas manifestaciones. Aunque, como señaló Karm: “La gente no homosexual se expresa muy mal de los espacios homosexuales. Siempre le dicen ‘lugar de perversión’, ‘lugar donde se pervierten’, ellos tienen una respuesta negativa para todo lo que es la práctica homosexual o de la comunidad homosexual”.
A diferencia de aquellas personas que se veían en la necesidad de ocultarse o de expresarse a través del afeminamiento, según Beto, ahora están los que se prostituyen “ya sea por una comida, por un cierto tipo de artículos que ellos quieren adquirir”. Esta opción o necesidad no es bien vista en Xalapa, pero, “sí está bien visto que la loca llegue a poner el vals de 15 años, que llegue a hacer la comidita, que corte el pelo” (Beto). Sin embargo, como él mismo considera, estos no son los únicos modos de expresar la homosexualidad, existen “homosexuales que son intelectuales o artistas” (Beto), quienes serán bien vistos y reconocidos. Lo anterior nos permite visibilizar un abanico diverso de modos de expresarse y hacerse visible la homosexualidad, porque ésta no sólo es visible en el que se
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Este proceder acomodaticio o estratégico para poder ir de la mejor manera por la vida sin exponer la propia es común también en heterosexuales. En el caso homosexual, en lo que a este trabajo respecta, este proceder se verá mucho más marcado en lo tocante a demandas sociales y políticas relevantes para los sujetos homosexuales; sin embargo, tampoco es una situación adjudicable sólo a homosexuales, sino que forma parte del desentendimiento generalizado de las problemáticas sociales y políticas, de una falta de vida ciudadana activa políticamente hablando, situación que, de manera general padece la población en nuestro país.
expresa públicamente como homosexual, sino también en aquellos que intentan ocultarlo.
Capítulo IV:
Más allá de la diversión
…cuando una persona se identifica como queer, automáticamente se convierte
en una luchadora en contra de todas aquellas instancias
que la estigmatizan y que cercenan su libertad,
llámense familia, género, Estado, nación,
clase o cultura Michael Warner
Uno de los estereotipos imperantes sobre los homosexuales es que estos sujetos son pura diversión, que se la viven en la pura fiesta, que sólo van por la vida en busca de encuentros sexuales y que se puede hacer con ellos chistes, de los más vulgares hasta los más refinados. Sin embargo, cuando se reduce a una persona a la pura diversión, a considerarla sujeto de mofas, lo que se le está negando es su posibilidad de autodeterminación, su capacidad de elaborarse a sí mismo, de generar demandas a favor de su posicionamiento. Se le está negando su mayoría de edad, su calidad de persona.
Esto no quiere decir que los homosexuales procedan en la lucha por ciertas demandas a favor de su orientación homosexual sufriendo y amargándose; nada de eso, la misma diversión se enarbola como un estandarte de la resistencia al régimen de sexualidad que pretende circunscribirlos a ser sólo objetos de caricatura. Así pues, divertidamente resistentes, los homosexuales van saliendo de aquella diversión enajenante para proceder placentera y combativamente a la elaboración de sí mismos, a través de demandas, acciones y toma de decisiones. En los siguientes apartados de este capítulo se exponen las formas por las que los homosexuales han adquirido visibilización, más allá de la diversión, destacando sus actuaciones de carácter social, cultural, artístico y político.