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Properties of the eigenmodes

6.3 Eigenmodes of a 2D flat plate

6.3.1 Properties of the eigenmodes

justicialista que fue el del Dr. Marín, había mucha desocupación y la mujer tuvo que salir a traba- jar porque no alcanzaba solamente con el trabajo del esposo. Le tiramos una idea al Dr. Pibotto, que era el director del hospital, para hacer un curso de atención primaria pero lo que hicimos fue un curso de agente sanitario. Éramos unas cuantas de Acha y de la zona. Los cursos se dictaban acá y venían profesores de Santa Rosa, incluso el Dr. Olive. Teníamos clase en el hospital y nos recibimos de Agentes Sanitarios. Fue un curso muy amplio, desde la morgue, el quirófano….”. “En el 85, entro como Agente Sanitario y dividieron el pueblo en sectores y en ese sector que teníamos nosotros hacíamos las rondas que primero eran casa por casa. Después de esa ronda vos ibas marcando con una cruz roja, que quería decir que estaba en peligro, una amarilla o una celeste. Entonces íbamos descartando toda la gente que no la necesitaba y captando todo lo que estaba en riesgo y en lo que había que hacer prevención. De ahí hacíamos todos los controles de carnet de vacunación, se llevaba la leche en ese tiempo, se llevaba una balanza y se pesaba la leche que se daba en los domicilios; se hacía la vacunación, control de embarazo, se sacaban los turnos porque por ahí había gente que le quedaba muy lejos. Incluso íbamos hasta las chacras. Realmente un trabajo de atención primario de la salud que yo no vi que lo hicieran más. Ahí yo estuve desde el 85 hasta el 88 en el hospital. Nos dividieron por sectores, ya pasamos a estar adentro del hospital, y nos dieron a elegir un lugar. Algunas pasaron a administrativo, otras a vacunación, otras fueron a clínica médica y otras a pediatría. Yo en ese tiempo elegí la parte de geriatría, así que estaba con los adultos. Se inaugura una posta que queda en la calle Alsina y Fraga. Era algo tan chiquitito que el día que el director me dijo que me pasaban para aquel lado yo decía: ¿Irme sola? Porque si bien el curso era amplio, vos en el hospital tenés la oportunidad de ir capacitándote todos los días, más allá que yo había logrado hacer todas las postas de la zona. Bueno, era una orden del director, me pasan para allá y la posta se trataba de dos consultorios, una salita que era un pasillito, muy chiquitita, un bañito y la parte de la sala de espera y un baño en un consultorio. Eso era toda la posta que había, muy poquitas cosas…”. “Fuimos con la señora de Danza que era la administradora del hospital a limpiar ese lugar. Yo decía: No puede ser que sea tan feo y esté tan lejos del hospital…”. “Un día viene el Sr. gobernador, el Dr. Marín, con los ministros y entonces le comento dónde estaba y le dije que del lugar que tenía realmente sentía vergüenza porque era una pocilga y se estaba descascarando todo. Le dije que para Acha yo quería algo mejor, que Acha lo merecía, siendo justicialista y teniendo un gobierno justicialista. Me pregunta qué era lo que quería y entonces le pedí tres cosas al Dr. Marín: la ampliación; le dije: quiero que las chicas que están en la posta estudien y sean agentes sanitarios, me dijo que no me lo podía conceder pero sí Auxiliar de Enfermería; y la otra era que la posta llevara el nombre

del Dr. Pibotto. El Dr. me concedió ese pedido, pero después de mucho andar, porque yo seguía sosteniendo eso y cada vez que tenía la oportunidad le decía: Dr., Acha se merece algo mejor. Debo decir que soy una fanática desde niña con el tema de la atención primaria, siempre fui de ocuparme del vecino, de ocuparme del anciano. Entonces, empecé a tener otras compañeras que andaban pintando los cordones de las veredas y las plantas con los baldes y decía: ¿Cómo puede ser que no nos den algo más como para que la mujer sea la que tiene que andar con esas cosas? No era ninguna deshonra pero no podía ser. Y esa fue la lucha; me las llevé para la posta. Logré transmitirles lo que yo sabía, empecé a dividirles el sector, trabajábamos muchísimo con la Escuela N°8, y así comenzó una lucha hasta que me ampliaron la posta. La posta se inauguró en el 87, era intendente el Dr. Caferri y gobernador el Dr. Néstor Ahuad. Pasaron nueve años desde esa fecha hasta la ampliación. Y en tres meses de ser una posta pasó a ser un centro de salud, con un consultorio más, un consultorio de odontología completo, se amplió la enfermería, se puso un consultorio para vacunación, realmente una belleza. Yo en Salud Pública estuve 28 años, con unos cuantos directores y con unos me llevaba mejor y con otros no tanto. Logré que ese centro de salud estuviera calefaccionado, tuviera aire, paredes azulejadas, precioso. En esos años hice montón de cosas, tuve tan buenos médicos, porque el Dr. Pibotto no la alcanzó a conocer a la posta pero tuve un Jorge Di Liscia que era ese médico amigo, compañero, que charlábamos, con- sultábamos. Y después, el resto de los profesionales excelentísimos…”. “De las chicas de la posta siete se recibieron de Auxiliar de Enfermería y la mayoría, cinco de ellas, pasaron para el hospital”. “(…) A mí me gusta andar tanto, la zona la conozco y llegué a ser Coordinadora de enfermería de la zona. Entonces faltaba una enfermera por ejemplo de Duval, yo mandaba una enfermera de la posta y si no tenía que ir a cubrir yo. Entonces estuve en Puelches, Cuchillo Có, Quehué, La Re- forma, Limay Mahuida, desde la posta yo manejaba la zona. Me llamaban por teléfono de Duval y me decían: —Necesito un turno para ginecólogo, ¿Cuándo vas a venir? Bueno, les decía: —¿cuántos pacientes tenés? —Yo tengo tres pero en Puelches me parece que hay dos. Entonces, en conjunto con el municipio, sacaba los turnos, me iba a las tres y media de la mañana con la trafic de la muni- cipalidad a Duval, pasaba por Puelches, traía todos los pacientes, si era para radiografía, para el ginecólogo, lo que sea, todos me los atendían porque todos tenían los turnos, esperaba hasta las doce, me preparaban una vianda en el hospital, los volvía a cargar y los volvía a llevar. Eso lo hacía cada un mes más o menos. Se trabajaba muchísimo. Mientras tanto con las chicas no dejábamos la posta; con la ampliación se abrió la parte de estadística que nunca se había hecho en la posta. Siempre era así nomás. Se empezaron a hacer historias clínicas. En el 2012 yo me jubilo, cuando me retiro de la posta había 4.500 historias clínicas, había una estadística de todos los obesos, de los que estaban en tratamiento de TBC, de los que habían tenido TBC. Porque yo después deje de ser una enfermera para pasar a ser una supervisora, pasé a estar a cargo de la posta, a cargo del personal, hacía y deshacía. Entonces las chicas hacían toda la parte de enfermería. En el 95 llegué a ser Coordinara del Provida, llegue a tener 1.200 chicos, 125 abuelos en el Cumelén y el resto eran chicos de 6 años para arriba.”

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