CHAPTER 4 Energy Optimization for Smart Community with Financial Trade-offs
4.5 Energy Optimization Objectives and Solution Designs
4.5.2 Proposed Optimization Strategy
Resumen
Como parte de la Ponencia sobre “Controversias en diagnóstico audiológico”, el estudio de los acúfenos representa un desafío para la audiología. Cuando se empezó con los estudios de imágenes para localizar los acúfenos en el sistema nervioso central, aparecieron las primeras sorpresas, ya que el acúfeno activa áreas auditivas y no auditivas, teniendo relación las áreas no auditivas con el estrés, la atención selectiva, las emociones, el aprendizaje, la memoria y la con- ducta motivada. Se cuantificó esta activación en áreas auditivas y no auditivas, volviendo a sorprender que la actividad en áreas no auditivas sea casi cuatro veces mayor que la actividad en áreas auditivas. Para realizar un diagnóstico correcto de los acúfenos y abarcar todos sus aspectos, proponemos el modelo geométrico del tetraedro que nos indica que hay que mirar sus cuatro caras: el estudio del propio ruido de oído, las causas primarias del acúfeno, la hiperexcitabilidad central y las consecuencias psicoemocionales del acúfeno. Este diagnóstico puede realizarlo un acufenólogo o un grupo terapéutico coordinado por el audiólogo/otorrinolaringólogo, o bien, por la suma de ambos. Los trata- mientos de los acúfenos representan un largo listado de procedimientos sobre la mente y el cuerpo, lo físico y lo psíquico o lo personal y lo social. Los tratamientos deben realizarse sobre la causa de los acúfenos, sus consecuencias, la hiperactividad central y los propios ruidos. Algunos de estos tratamientos repre- sentan verdaderas paradojas, pues tratando los acúfenos con metodologías con- tradictorias llegan a producir los mismos resultados satisfactorios.
Introducción
Como parte de la Ponencia sobre “Contro- versias en diagnóstico audiológico”, el es-
tudio de los acúfenos representa un desafío para la audiología.
Definición visual del Acúfeno
Cuando se empezó con los estudios de imá- genes para localizar los acúfenos en el sis- tema nervioso central, aparecieron las pri- meras sorpresas.
La definición visual de los acúfenos la van proporcionando los avances tecnológi-
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cos. El acúfeno, que es una señal acústica, puede transformarse en imágenes. Shulman et al., 1995 (1) utilizaron la SPECT (single photon emission computarized tomography) para visualizar acúfenos en el sistema ner- vioso central. Se llevaron una sorpresa por- que los lugares activados por acúfenos, ade- más de las estructuras auditivas, eran zonas cerebrales no auditivas.
Más adelante, con el advenimiento del avance tecnológico se van perfilando las estructuras cerebrales activadas en presen- cia de acúfenos. Mirz et al., 1999 (2) utili- zaron la PET (positron emisión tomography) para visualizar acúfenos en el sistema nervioso central. Las imágenes son mucho más nítidas y se van localizando mucho mejor las estructuras activadas cuan- do hay acúfenos. Se confirma que además de las áreas auditivas, se activan diferentes áreas no auditivas.
Siguiendo la investigación secular de la localización de acúfenos en sistema nervioso central, se comenzó a utilizar técnicas moleculares con genes inmediatos-tempranos (c-fos, arg3.1) que se activan en presencia de
acúfenos (3, 4). Esta metodología tiene las ventajas de localizar los lugares de activación y sobretodo de la facilidad de poder cuantifi- car esta activación. Saltó otra sorpresa cuan- do se cuantificó la activación, apareciendo mucha mayor actividad en áreas no auditivas que en áreas auditivas, llegando a ser casi cuatro veces superior (Figura 1).
Las áreas no auditivas correspondían a estructuras del sistema límbico relaciona- das con el estrés, la atención selectiva, las emociones, el aprendizaje, la memoria y la conducta motivada. Esta nueva sorpresa in- dicaba que la actividad producida por los acúfenos en áreas auditivas representaba solamente alrededor del 25% de la activi- dad encontrada en el sistema límbico. Los nuevos hallazgos pueden alumbrar el trata- miento de los acúfenos, simplemente con- trolando el sistema límbico (5) podrían re- ducirse o anularse las molestias de los acúfenos (Figura 2).
Diagnóstico de Acúfenos y
Síndromes de Sensibilidad Central. Tetraedro como modelo
geométrico del Acúfeno
El acúfeno es un tetraedro y el Síndrome de Sensibilización Sensorial Central es, por ejemplo, un icosaedro.
Figura 1. Actividad media del acúfeno en zonas cortical y subcortical determinadas por activación del gen c-fos. (Represen- tación gráfica para unificar los valores hallados en los trabajos de Wallhausser- Franke et al., 2003 y de Zhang et al., 2003, realizada por M.A.L.G.].
Figura 2. El mejor tratamiento de los acúfenos según Lyttkens y Andersson, 1998. (Referencia 5).
CONTROVERSIASENEL MANEJODE PACIENTESCON ACÚFENOS: MIGUEL A. LÓPEZ-GONZÁLEZ
El acúfeno tiene cuatro caras por las cuales se puede entender, cuando se indaga en cada una de ellas:
a. Ruidos de oído o cabeza
b. Causas primarias orgánicas, psíqui- cas y sociales
c. Sensibilidad sensorial o hiperex- citabilidad central
d. Consecuencias psicoemocionales del acúfeno
El Síndrome de Sensibilización Senso- rial Central genera numerosísimos sínto- mas similares al acúfeno, que comparten con él los apartados generales b, c y d. Se pueden reunir fácilmente veinte síntomas generados por la hiperexcitabilidad central como el acúfeno, hiperacusia, dolor mus- cular (fibromialgia), cansancio, puntos miofasciales hipersensibles, trastornos temporomandibulares, trastornos del sue- ño, cefalea, ansiedad, depresión, mareos, dolor abdominal, sequedad de piel, picores de piel, parestesias distales, contracciones de piernas, intolerancia al frío o calor, in- tolerancia alimentaria, menstruación dolo- rosa y trastornos cognitivos (Figura 3).
Cada uno de estos síntomas se puede representar por un tetraedro y la reunión de los veinte tetraedros constituyen un icosaedro como un todo (6), que se ha for- mado por cada una de las veinte partes con sus correspondientes cuatro caras.
Esta representación geométrica trata de elucidar que el acúfeno puede ser un sín- toma de la hiperexcitabilidad central, al igual que la hiperacusia o el síntoma de dolor muscular (fibromialgia), y así con cada uno de los restantes síntomas. El diag- nóstico y el tratamiento deberían tener en cuenta las cuatro caras del acúfeno y cada uno de los tetraedros en el caso de los Síndromes de Sensibilización Sensorial Central.
Figura 3. Representación de cinco de los veinte síntomas constitutivos del Síndro- me de Sensibilización Sensorial Central (fuente: MALG).
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Hay autores que consideran el icosaedro como fibromialgia en vez de Síndrome de Sensibilización Sensorial Central, cuando el dolor muscular o fibromialgia es únicamente un síntoma, al igual que el acúfeno o la hiperacusia.
Si consideramos el acúfeno como un tetraedro y los demás síntomas comórbidos también se consideran tetraedros cada uno de ellos, se puede constituir la figura geométrica del octaedro, que estaría forma- do por ocho tetraedros (Figura 4).
Cada uno de los tetraedros representa- ría un síntoma del Síndrome de Sensibili- zación Sensorial Central u octaedro:
1. Acúfeno (ruido de oído o cabeza) 2. Hiperacusia (molestia a los sonidos
habituales)
3. Hipoacusia (sordera) 4. Trastornos del sueño
5. Estrés - personalidad, estilo de vida, arraigo
6. Ansiedad – depresión – obsesión – hipocondría
7. Trastornos temporomandibulares 8. Cervicoartrosis – poliartrosis
El octaedro tiene ocho caras, doce aristas, seis vértices, cuatro caras concurrentes en cada vértice y tres vértices contenidos en cada cara, lo que representa una serie de interacciones sintomatológicas que conformarían el Síndro- me de Sensibilización Sensorial Central.
Sólidos Platónicos como justificación geométrica del Acúfeno y los Síndromes de Sensibilización Central
Los sólidos platónicos, sólidos perfectos, cuer- pos cósmicos o poliedros de Platón (428-427 a.C. – 347 a.C.), por ser a este filósofo griego al que se la ha atribuido su estudio, aunque estos poliedros se han encontrado representa- dos en las Bolas Neolíticas que son piedras labradas encontradas en un yacimiento Neolítico en Escocia; y en unas excavaciones realizadas cerca de Pádova (Italia) se halló un dodecaedro etrusco, siendo ambos hallaz- gos de tiempo anterior a que Platón los des- cribiera en los Elementos de Euclides. Timeo de Locri en el diálogo de Platón dice: “El fue- go está formado por tetraedros; el aire, de octaedros; el agua, de icosaedros; la tierra de cubos; y como aún es posible una quinta for- ma, Dios ha utilizado ésta, el dodecaedro pentagonal, para que sirva de límite al mun- do”. Se cree que Empédocles fue quien pri- mero asoció el cubo, el tetraedro, el icosaedro y el octaedro con la tierra, el fuego, el agua y el aire, respectivamente. Luego Platón asoció el dodecaedro con el Universo. En la Antigua Grecia, Proclo atribuye a Pitágoras su descubrimiento, denominándo- los sólidos pitagóricos, incluso un matemáti- co griego contemporáneo de Platón, llamado Teeteto dio la descripción matemática de los cinco poliedros. Durante tiempos se le ha re- lacionado con la magia y la mitología. Jokannes Kepler, en el siglo XVI, utilizó los sólidos perfectos para su teoría del movimien- Figura 4. Tetraedros (síntomas) y
octaedro (Síndrome de Sensibilización Central) (imágenes tomadas de http:// es.wikipedia.org/wiki/Tetraedro, y de http://es.wikipedia.org/wiki/Octaedro).
CONTROVERSIASENEL MANEJODE PACIENTESCON ACÚFENOS: MIGUEL A. LÓPEZ-GONZÁLEZ
to de los planetas. Leonardo da Vinci (1513) estudió también los sólidos perfectos en su Código Atlántico. Tienen las propiedades de: regularidad, simetría y conjugación, así como cumple el Teorema de Euler que indica que el número de caras de un poliedro más su núme- ro de vértices es siempre igual a su número de aristas más dos (c+v=a+2).
El diagnóstico de acúfeno puede realizar- lo un acufenólogo (terapeuta formado en sis- tema auditivo, sistema somatosensorial y sis- tema nervioso central) o un grupo terapéutico (formado por diferentes especialidades) co- ordinado por el audiólogo/otorrinolaringólo- go, o bien, por la suma de ambos (Figura 5).
Tratamientos de Acúfenos
Los tratamientos deben realizarse sobre la causa de los acúfenos, sus consecuencias, la hiperactividad central y el síntoma acúfeno.
Los tratamientos de los acúfenos repre- sentan un largo listado de procedimientos sobre la mente y el cuerpo, lo físico y lo psíquico, o lo personal y lo social, que in- tentan solucionar o paliar las molestias pro- ducidas por los acúfenos (Figura 6).
Controversias en el tratamiento de Acúfenos
Algunos de los tratamientos representan verdaderas paradojas, pues tratando los acúfenos con metodologías contradictorias llegan a producir los mismos resultados sa- tisfactorios como pueden ser la estimulación sonora, la medicación y las terapias cognitivas.
Estimulación sonora
Hay tratamientos de acúfenos mediante estimulación sonora que se basan en prin- cipios completamente opuestos. El enmas- F i g u r a 5 . M o d e l o s d e m a n e j o d e
acúfenos: acufenólogo y grupo tera- péutico.
Figura 6. Resumen de los numerosísimos tratamientos que se han utilizado en acúfenos.
Figura 7. Estimulación sonora en acúfenos: enmascaramiento de acúfenos y sonidos con muesca.
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caramiento de acúfenos aplica sonidos que cubre la zona frecuencial del acúfeno, mien- tras que los sonidos con muesca (ruido blan- co o música) aplican sonidos a todo el es- pectro frecuencial auditivo excepto la zona frecuencial del acúfeno (Figura 7). Ambos tratamientos mejoran los acúfenos. Fármacos
Se han utilizado para el tratamiento farmacológico de acúfenos medicación dopaminérgica y antidopaminérgica (Figura 8).
Terapia cognitiva
Se han utilizado técnicas de distracción del acúfeno y técnicas de aceptación del acúfeno (Figura 9).
Conclusión
Aún nos queda mucho trecho por descubrir y desentrañar controversias audiológicas para que todos los pacientes con acúfenos puedan tener soluciones asequibles, flexibles y dis- ponibles en cualquier tipo de acúfeno.
Bibliografía
1. Shulman A, Strashun AM, Afriyie M, Aronson F, Abel W, Goldstein B. SPECT Imaging of Brain and Tinnitus- Neurotologic/Neurologic Implications. Int Tinnitus J 1995;1:13-29.
2. Mirz F, Pedersen B, Ishizu K, Johannsen P, Ovesen T, Stødkilde- Jørgensen H, Gjedde A. Positron emission tomography of cortical centers of tinnitus. Hear Res 1999;134:133-44. 3. Wallhäusser-Franke E, Mahlke C, Oliva R, Braun S, Wenz G, Langner G. Expression of c-fos in auditory and non- auditory brain regions of the gerbil after manipulations that induce tinnitus. Exp Brain Res 2003;153:649-54.
4. Zhang JS, Kaltenbach JA, Wang J, Kim SA. Fos-like immunoreactivity in auditory and nonauditory brain structures of hamsters previously exposed to intense sound. Exp Brain Res 2003;153:655-60.
5. Lyttkens L, Andersson G. The best treatment in tinnitus: good advice and good psychological care. Lakartidningen 1998;95:1884-5.
6. Zefiro L y A r d i g ó M R . h t t p : / / www.mi.sanu.ac.rs/vismath/pap.htm. Figura 9. Tratamiento cognitivo: técnicas
de distracción y técnicas de aceptación. Figura 8. Fármacos en acúfenos: dopaminérgicos y antidopaminérgicos.