4 Sometimes you cannot make it on your own; Drivers and Scenarios for Regional Cooperation in
5.5 Stakeholder Views on Governance Structures
5.5.2 Propositions for the Current-, the Foreseen and the Ideal Situation
por los partidarios de Hitler, y tratan de dar la impresión de que los católicos alemanes son contrarios al Nacionalsocialismo. Lo absurdo de estas afirmaciones salta a la vista al observar que, precisamente en aquellas regiones donde la mayoría de la población es católica, domina entre los habitantes el uniforme pardo del movimiento hitleriano.
El espíritu adverso sólo se encuentra en aquellos círculos que están aún bajo la influencia de los antiguos jefes del partido político del “Centro”, que abusó de la religión católica para sus negocios políticos. El número de adversarios está disminuyendo continuamente, porque se sabe que bajo el gobierno de Hitler la libertad de la religión cristiana no sufrirá ninguna restricción.
Como comprobación de que también buenos sacerdotes católicos son partidarios fervientes de Hit- ler, citamos un artículo publicado por el sacerdote de Breslau, Dr. Nieborowski, que dice:
«El triunfo de Hitler ha sido un triunfo del cristianismo amenazado de inminente peligro en Alema- nia y en Europa... Ella (la Iglesia católica) debe arrodillarse para dar las gracias al Todopoderoso, por esta salvación... A nuestros ojos y en nuestro sentimiento cristiano y católico, Hitler es un instrumento de la Providencia».
Después, describe la renovación moral de Alemania bajo el gobierno de Hitler. Dice que el teatro se ha vuelto decente, las cifras de la criminalidad han disminuido, el número de los fieles ha au- mentado en las iglesias, los sacerdotes han podido santificar mediante el matrimonio canónico cien- tos de uniones de amancebados, y bautizar miles de niños que no lo estaban. En las escuelas católi- cas ha aumentado enormemente el número de párvulos que antes visitaban las escuelas laicas. «Lo que no pudieron conseguir muchas pastorales de más noble y elevado espíritu cristiano, lo ha conseguido el llamamiento de Hitler para reponer la santidad de la familia en Alemania».
El artículo termina con la afirmación: «Por eso me declaro yo, como sacerdote católico, franca y lealmente por Adolf Hitler, incluyéndolo diariamente en mis oraciones y sacrificios».
De la misma opinión es el cónsul general Boediker en Hamburgo, que ha sido miembro del partido católico del Centro durante muchos años. Dice que las aspiraciones religiosas, eclesiásticas y morales del antiguo programa del Centro han sido sustituidas por las aspiraciones políticas de los jefes nuevos del partido. Boediker reprocha a estos jefes nuevos que, con su ayuda o con su consentimiento se destruyó el antiguo Estado autoritario por la democracia masónica, la juventud de las escuelas se educó en los conceptos materialistas; se abolió la enseñanza de la religión en las escuelas; se permitieron semanas de propaganda atea. Bajo el canciller Brühning miembro del
partido católico, en esta propaganda atea, los marxistas usaron las estaciones de radio pertenecientes al Estado.
Bajo este mismo canciller y debido a esta propaganda atea, se retiraron de la iglesia de Berlín unas 66.000 personas, mientras que en el primer año del Gobierno Nacionalsocialista volvieron 84.000 personas a la iglesia.
En varios casos, los tribunales de justicia se vieron obligados a proceder contra ciertas órdenes religiosas por delitos en contra de la legislación de las letras de cambio, con que se protege la grandiosa obra de reconstrucción económica de Alemania.
Aprovechándose de tales sucesos y otros parecidos y de pequeñas divergencias en la aplicación del concordato, celebrado entre Alemania y la Santa Sede, los diarios han emprendido su campaña difamadora contra Alemania. A finales de Julio, un diario de Berlín se ocupó de las informaciones exageradas que se publicaron en el extranjero, y comparó lo ocurrido en Alemania con lo que diariamente sucede en otros países, sin que la prensa internacional lo mencione siquiera.
Pregunta el diario berlinés: «¿En qué región de Alemania se ha maltratado públicamente a sacerdo- tes católicos como se hizo en Escocia? ¿Dónde en Alemania los sacerdotes católicos ya no pueden andar por las calles sin exponerse a graves insultos, como lo constata el obispo católico de Edimburgo para las ciudades de Escocia? ¿En qué ciudad alemana se ha maltratado a mujeres y niños católicos a causa de su fe echándoles petróleo, como acaba de ocurrir en Irlanda? En Estados Unidos hay diariamente víctimas de la lucha racial. En el África del Norte se acaba de asesinar a 145 judíos. En Austria se obliga a los protestantes a participar por la fuerza en las procesiones católicas».
Todos estos hechos se callan en la prensa mundial o se dan solamente noticias cortas. En Alemania ni siquiera se ha hecho uso de la violencia, y mucho menos ha habido víctimas ni en la lucha racial ni en las divergencias religiosas. Sin embargo, la prensa de todo el mundo llena diariamente sus columnas con infames calumnias sobre pretendidas atrocidades nazis.
Los interesados en esta campaña difamadora, se pueden reconocer al saber la composición de un “Comité para ayudar a los cristianos perseguidos en Alemania”, que se ha formado en Nueva York, a cuyo directorio pertenecen nueve judíos, entre ellos, el jefe de la Conferencia Central de Rabinos Americanos.
na, cuando Hitler ya ha tomado su protección en sus manos. Antes de que Hitler subiera al gobierno, habría sido ocasión de salir en defensa de la religión cristiana, porque entonces los llamados “poetas” judíos, que hoy se han desterrado voluntariamente, calumniaban y ofendían continuamente a la religión cristiana. En esos años, los judíos gozaban de . una protección especial de parte del Gobierno, y en caso de duda, los tribunales estaban obligados a consultar a las organizaciones judías, si se trataba de una ofensa a la religión judía. Pero, en vano, en 1927, un diputado nacional pidió en el Parlamento que se instruyera un juicio contra un “poeta” judío, por haber ofendido a la Virgen en una de sus poesías.
La falta de base de los reproches de enemistad a la religión cristiana que se hacen al Nacionalsocialismo puede deducirse del punto 24 del programa del partido nacionalsocialista, que dice:
«Exigimos la libertad para todas las confesiones religiosas dentro del Estado, mientras no constituyan un peligro para éste y no sean contrarias a los sentimientos morales del pueblo alemán».
«El partido nacionalsocialista defiende, en su carácter de tal, la idea del cristianismo positivo, sin comprometerse con ninguna confesión en particular».
No obstante estas palabras tan claras, siempre se trata de difundir la idea de que el partido nacionalsocialista estaría empeñado en introducir la antigua religión germana.
Hitler mismo, en su obra “Mi Lucha”, se ha pronunciado en contra de tales ideas. Dice: «Estas personas, que sueñan con el heroísmo de los antiguos germanos, con sus armas primitivas como hachas de piedra y lanzas y escudos, son, en realidad, los más cobardes. Porque la misma gente predica para la época presente solamente la lucha con armas espirituales y huye al primer puño de un comunista...».
«Conocí demasiado bien a esta gente para no sentir el mayor asco por estos comediantes. Su efecto en las masas del pueblo es ridículo y el judío tiene mucha razón de tratar bien a estos comediantes nacionalistas, y preferirlos a los verdaderos defensores del Estado alemán futuro...».
«Especialmente, cuando se trata de los reformadores religiosos a base del germanismo antiguo, tengo siempre la impresión de que han sido enviados por aquellas instituciones que no desean el renacimiento de nuestro pueblo».
Tampoco puede atribuirse a Alfred Rosenberg la intención de restituir la antigua religión germana. En su “Mito del Siglo XX” leemos: «Wotan como forma de religión ha muerto. Con su muerte se produjo el ocaso de los dioses de una época mitológica, una época del simbolismo de la naturaleza. Se presentía su ocaso ya en los poemas nórdicos... Odín murió y sigue muerto».
Además, Rosenberg dice en la introducción a la tercera edición de su obra, que un movimiento polí- tico como el Partido Nacionalsocialista, que comprende numerosas confesiones religiosas, no puede resolver problemas de naturaleza religiosa, y que por esto su libro es una confesión netamente personal.
Los diferentes movimientos religiosos en Alemania son enteramente independientes del partido nacionalsocialista y del Gobierno. La alta opinión que tiene Hitler, que, dicho sea, es católico, de la religión. la revelan las frases siguientes que se encuentran en su obra:
«Un caudillo político no debe mezclarse jamás en lo que atañe a las doctrinas e instituciones reli- giosas de su pueblo, pues si así procediera, no sería ya un político sino un reformador, suponiendo que tuviese las condiciones de tal».