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PROTOCOL SPECIFICATION AND FORMALIZATION

En las dos semanas siguientes, haremos unas repeticiones de los ejercicios de la semana pasada. Vuelve a las experiencias significativas, no insistiendo en la materia de la oración sino profundizando en las intuiciones y los movimientos interiores relevantes. Saborea las gracias, aunque sean difíciles. Simplifica tu oración. Deja que la palabra de Dios arraigue en ti.

Nos esforzamos por llegar a un mayor conocimiento de:

• las influencias del mundo en nuestras elecciones personales (a menudo no somos conscientes de estas influencias en un primer momento);

• el efecto que tienen en los demás y en el mundo las elecciones pecaminosas personales;

• los afectos desordenados o las tendencias pecaminosas ocultos que nos alejan del amor a Dios, a nosotros mismos y a los demás, y

• los pecados principales de los que derivan otros pecados.

Después de toda una vida dirigiendo y estudiando los Ejercicios, David Fleming, SJ, en su libro What is Ignatian Spirituality? (¿Qué es la espiritualidad ignaciana?), resume la naturaleza del pecado como sigue: «El pecado no es tanto violar una ley o un mandamiento como una falta de gratitud… Si nuestro corazón pudiera realmente comprender lo que Dios hace por nosotros, ¿cómo podríamos pecar? Estaríamos demasiado agradecidos parar poder pecar».

Aspiramos a una comprensión sentida del pecado porque la conversión implica un cambio en el pensar y el sentir, en el elegir y el desear. Con esta comprensión creciente pueden venir fuertes reacciones afectivas, entre ellas el dolor por los pecados y la gratitud por la misericordia de Dios.

Hacer este inventario no es fácil, pero el ser conscientes es una gracia cuando nos deja libres del aislamiento egocéntrico y libres para servir a Dios y a los demás con amor.

Oración para la semana

Pido las siguientes gracias: conciencia creciente de las tendencias pecaminosas ocultas que influyen en mis decisiones y acciones; sincero dolor por mis pecados; y gratitud sincera por la misericordia y la fidelidad de Dios para conmigo.

Día 1

Repetición de Lucas 7,36-50 (Jesús perdona a la pecadora que lava sus pies). Concluye con el coloquio de misericordia del día 1 de la semana 8 (pp. 105-106).

Día 2

Lee el Salmo 51 (salmo de contrición). Concluye con el triple coloquio del día 6 de la semana 8 (p. 107).

Día 3

Lee Marcos 2,13-17 («No vine a llamar a justos, sino a pecadores»). Imagina a Jesús llamándote como llama a Leví. Concluye con el coloquio ante la cruz del día 5 de la semana 7 (p. 101).

Día 4

Lee Mateo 25,31-46 (parábola del juicio final). ¿Qué aprendes acerca del pecado y el juicio en esta parábola? Considera cómo Jesús presenta el pecado como desatención e inacción. Pregunta: ¿A quién desatiendo yo? ¿Estoy perdiendo oportunidades para

amar y servir en mi vida? Concluye con un coloquio de tu elección. Día 5

En una última meditación sobre el pecado, Ignacio propone una Meditación del infierno (EE 65-72). Aquí de lo que se trata no es de asustarnos para que nos convirtamos, puesto que ya hemos experimentado la tierna misericordia de Dios y el deseo de enmendar nuestras vidas. La Meditación del infierno confirma la misericordia de Dios e inspira nuestra gratitud. La Meditación también nos recuerda la libertad fundamental que Dios nos da para abrazar o rechazar su amor.

En el texto original de los Ejercicios, Ignacio, un hombre de su tiempo, incluye muchas imágenes medievales que nos son familiares: el fuego, el humo, el azufre y las lágrimas. David Fleming, SJ, ofrece una versión contemporánea de este ejercicio, que puede resultar más accesible al orante moderno:

«San Pablo habla de nuestra capacidad de comprender la anchura, la longitud, la altura y la profundidad del amor de Cristo y de experimentar este amor que supera todo conocimiento (Ef 3,18-19). En el polo opuesto, yo intento experimentar la anchura, la longitud, la altura y la profundad del infierno: la angustia de enfrentarme a una cruz en la que no hay nadie, el vuelco en un mundo que no tiene ningún Dios, el vacío total de una vida sin sentido, un entorno en que el odio y el egoísmo son omnipresentes, una muerte en vida.

Traigo todo mi ser a la intensidad de esta experiencia. Dejo que todo el horror al pecado que ha sido el fruto de mis periodos de oración previos me inunde en una riada envolvente. En muchos aspectos, este escenario es la más pasiva de las experiencias de oración; no se trata de pensar algo nuevo ni aun de buscar nuevas imágenes, sino más bien de entrar de lleno en la experiencia sentida del pecado acumulada a lo largo de todos mis periodos de oración anteriores. Es semejante al modo pasivo en que mis sentidos reciben imágenes, olores, sonidos, sabores y tactos como un dato automático para que lo capte mi atención. Sé que todo el entorno sentido del pecado, de la forma en que pueda ser más intensamente mío, es el marco de este periodo de oración.

Coloquio: Una vez que haya dejado penetrarme muy adentro el espanto de

esta experiencia, empiezo a hablar de ello con Cristo nuestro Señor. Le hablo de todas las personas que han vivido: las muchas que vivieron antes de su llegada y que deliberadamente se cerraron sobre sí mismas y eligieron tal infierno para toda la eternidad; las muchas que caminaron con él en su propio país y que rehusaron su llamada al amor; las muchas que todavía siguen rehusando la llamada al amor y permanecen encerradas en su propio infierno elegido.

Doy las gracias a Jesús porque no me ha permitido caer en ninguno de esos grupos, terminando así mi vida. Lo único que puedo hacer es agradecerle que hasta ahora se haya mostrado tan amante y misericordioso conmigo.

Después concluyo con un padrenuestro (EE 66-71)».

Día 6

Repetición de la Meditación del infierno. Hay muchas imágenes del infierno en el arte, la literatura y las películas. Hemos visto el infierno en la tierra en fotografías y en imágenes de vídeo en las noticias: desde Dachau hasta Darfur, desde lejanos campos de batalla

hasta nuestras propias calles. Oímos los gritos de los aplastados por la pobreza sistémica y de las víctimas de la codicia y el afán obsceno de poder. ¿Qué imágenes del infierno te hablan hoy en día?

Día 7

Reza despacio Romanos 7,14-25. San Pablo expresa con franqueza su propio conflicto interior, con el que todos podemos identificarnos. Observa cómo termina dando gracias. Tus semanas deberían terminar con el mismo espíritu de gratitud.

Una oración de Karl Rahner, SJ

Quisiera hablar contigo, Dios mío,

mas ¿de qué otra cosa puedo hablar sino de ti? En efecto, ¿podría existir algo

que no hubiera estado presente contigo desde toda la eternidad, que no tuviera su verdadero hogar

y más íntima explicación en tu mente y corazón? ¿No es todo lo que yo diga

en verdad algo dicho de ti? Por otra parte,

si intento, tímido y vacilante, hablarte de ti mismo,

todavía estarás oyendo hablar de mí. Porque ¿qué podría decir de ti salvo que tú eres mi Dios, el Dios de mi principio y mi fin, Dios de mi gozo y mi necesidad, Dios de mi vida?[17].

Karl Rahner, SJ (1904-1984), fue uno de los teólogos más influyentes del siglo XX. Su pensamiento puede discernirse en muchos de los documentos clave del Vaticano II. Rahner creía que la teología y la espiritualidad están íntimamente vinculadas entre sí. Sus libros sobre la oración y los Ejercicios Espirituales son tan apasionantes como sus revolucionarias obras teológicas. Se puede ver un resumen de su vida y pensamiento en «Thursdays with Rahner», de Kevin O’Brien, SJ, en America, 3 de mayo de 2004, 8-11.

† La experiencia del aburrimiento

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