2. Material and Methods 27
2.4 Electrophysiology 34
2.4.5 Protocols and data analysis of electrophysiological data 42
El cosmopolitismo y la rápida asimilación social de los inmigrantes conforman un territorio fértil para la penetración de expresiones culturales que llegan del exterior y, en particular, de las ideas y formas de la modernidad arquitectónica.
Se trata por lo tanto de un mensaje que incluye dos partes: un contenido conceptual y una imagen visual. Basta recordar la multiplicidad de propuestas emanadas de los movimientos de vanguardia de las primeras décadas del siglo XX para concluir que ni el contenido conceptual ni la imagen tuvieron nunca un carácter unívoco. Sin embargo, tal como se vio anteriormente, hubo esfuerzos importantes por
96 Solo se aleja de los instrumentos propuestos por los CIAM en el hecho que se
plantea la necesidad de aprovechar en lo posible, el actual trazado de calles. Ver Revista Arquitectura.
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construir un frente común, fundamentalmente a través de la labor desarrollada por algunos de sus protagonistas, que llegaron a crear, a tales efectos, una institución como los Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna.
La labor de los técnicos fue apoyada y estimulada por algunos críticos e historiadores97 que, en poco tiempo,
fueron construyendo el mito de un cuerpo doctrinario coherente - casi a la manera de los códigos renacentistas – que se acompañaba con un universo reducido de formas. En términos generales, esta versión depurada, cargada de una esperanza utópica en la construcción de un futuro perfecto, al influjo de la nueva arquitectura racionalista es considerada como la propuesta más ortodoxa de la modernidad arquitectónica. Si bien seguramente el mensaje perdió riqueza y variedad, ganó en contundencia y coherencia interna, transformándose en el modelo de exportación que pretendía imponerse en todo el mundo.
A pesar de la distancia que separa al Uruguay de Europa, hubo múltiples y eficientes canales de comunicación que permitieron mantener informados a estudiantes y profesionales acerca de lo que se construía y de lo que se decía en los centros de generación de la arquitectura moderna. Debe señalarse en este sentido que, si bien los grandes centros de generación de ideas y formas se hallaban en Europa Occidental, ya en la década del 20, Estados Unidos empieza a generar una interpretación propia de lo que significa la arquitectura moderna, forjada en realizaciones y no en aportes teóricos, que también se difundirá rápidamente por estos territorios marginales.
97 Deben citarse en primer lugar Nikolaus Pevsner, Siegfried Giedion y Henry
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Entre los canales de penetración, por su difusión y alcance, deben destacarse en primer lugar, las publicaciones periódicas especializadas y, en segundo lugar, los contactos directos con artistas y técnicos, así como con las obras que producían. En este sentido resultan relevantes los viajes, tanto de los exponentes de la vanguardia europea a Uruguay, como los de los arquitectos uruguayos a los centros donde se generan las ideas y formas modernas. Por último, no debe dejarse de lado le enorme labor difusora de los medios de comunicación no especializados que contribuyeron a la formación del gusto del público.
Las publicaciones siempre han jugado un rol fundamental en la formación del clima intelectual en el que se desarrolla la primera modernidad arquitectónica uruguaya, en particular aquéllas que llegaban de Europa y Estados Unidos y que recogían la experiencia de la vanguardia. Entre ellas cabe citar la francesa “L´Architecture Vivante”, y luego “L´Architecture d´Aujourd´hui”, las alemanas “Moderne Bauformen” y Baukunst, la holandesa “Wendingen” y las norteamericanas “The Architectural Review” y “The Architectural Forum”.98
Si bien la influencia francesa era muy importante y el sistema educativo promovió el aprendizaje del idioma francés en la enseñanza media, de modo que buena parte de los arquitectos de la época podían leer en ese idioma, no sucede lo mismo con el inglés y, menos aún, con el alemán y el holandés. Por esa razón, no cabe duda que las imágenes ejercieron más influencia que los textos, de tal manera que
98 Se puede ver la lista de Publicaciones recibidas que aparecen en la Revista
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la penetración de la modernidad arquitectónica fue más visual que conceptual.
Además de las publicaciones extranjeras, es necesario resaltar la importancia fundamental de la ya nombrada Revista “Arquitectura”, editada mensualmente por la Sociedad de Arquitectos del Uruguay desde 1915 que ha cumplido una labor de difusión de proyectos y obras, escritos y conferencias, tanto de arquitectos extranjeros como uruguayos. En particular, resulta de sumo interés la labor de traducción de conferencias y escritos de arquitectos extranjeros publicados en las revistas especializadas que llegaban al país.
Al tiempo que se incluían obras reproducidas a partir de publicaciones extranjeras, también se publicaban proyectos de estudiantes realizados en la propia Facultad de Arquitectura. Es así que es posible realizar un seguimiento de la incidencia de las nuevas propuestas en el propio ámbito académico.
Constituyó asimismo un mecanismo de difusión muy importante de todo lo que se construía en el país dentro de un enfoque pluralista que guiaba la selección de los proyectos, de las obras y de los aportes teóricos. A través de sus páginas, se sigue paso a paso el itinerario de la arquitectura uruguaya en su progresiva apertura hacia experiencias modernas de muy diversa índole.
La labor de difusión realizada por las publicaciones fue sumamente eficiente, tanto por la variedad de la información suministrada como por la rapidez con la que esa misma información llegaba a los lectores. En efecto, el cúmulo de imágenes y de escritos era realmente abundante y,
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por lo menos durante la década del 20, no había una conciencia clara acerca de lo que significaba la modernidad en arquitectura: expresiones eclécticas y pintoresquistas compartían los titulares con otras emanadas de la Exposición de Artes Decorativas de París y con realizaciones europeas más radicales. Es posible sostener, entonces, que los profesionales uruguayos no recibieron una información procesada, sino que ellos mismos tuvieron que realizar su propio proceso de decantación. Esa decantación, que en definitiva es un proceso de selección, pocas veces dio lugar a la construcción de un discurso propio demasiado elaborado y, muchas veces, supuso la adopción de repertorios formales diversos de modo que las propias publicaciones contribuyeron a generar una modernidad híbrida, alejada de las versiones ortodoxas y apropiada a los requerimientos de la realidad inmediata, esa “realidad integral, como resultante de todo lo que ha existido y de todo lo que se ha hecho”99.
Por otra parte, los estudiantes y profesionales uruguayos tuvieron oportunidad de entrar en contacto directo con los protagonistas de la vanguardia europea, tanto a través de los viajes de arquitectos uruguayos a Europa principalmente, como a través de las visitas de algunos exponentes de la vanguardia al Uruguay.
Si bien se registró la visita de F. T. Marinetti y de técnicos como Léon Jaussely100, la historiografía moderna
ha atribuido una importancia singular a la del propio Le Corbusier quien visitó Montevideo en octubre de 1929 y fue
99 FIGARI, Pedro: Arte, Estética, Ideal. Colección de Clásicos Uruguayos
(Montevideo, 1960). Pág. 141.
100 Léon JAUSSELY fue un arquitecto y urbanista francés que se hizo famoso por
haber ganado en 1905 el concurso internacional convocado por el Ayuntamiento de Barcelona para el proyecto de ensanche de la ciudad.
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llamado “el cruzado de la arquitectura vanguardista”101 en
un comunicado del propio Centro de Estudiantes de Arquitectura. Sin embargo, la visión de los propios estudiantes no es ni apasionada ni de aceptación incondicional. Más bien pone de manifiesto una vez más el espíritu crítico de Vaz Ferreira tal como surge del tono distante que demuestran al hablar “de su visión tan personal, y que por esto es tan aceptada y al mismo tiempo tan combatida.”102
Mucho más complaciente es el tono del artículo que aparece en la revista “La Cruz del Sur”. Allí, parecen haberse disipado todas las dudas: más allá de comentarios totalmente previsibles contra edificios recientes que marcaban la persistencia de un Eclecticismo muy vital, Le Corbusier se mostró muy satisfecho con lo que vio en Montevideo y con el ambiente que encontró a nivel profesional.
Con respecto a la ciudad de Montevideo, elogió su luminosidad, sus arboledas y sus playas; con respecto al Uruguay fue aún más lejos al señalar:
“En el Uruguay veo que se vive bien, que la vida es un deleite; aquí se percibe un espíritu deportivo, un no sé qué ágil y robusto, una aptitud afirmativa, un empuje consciente y de buena ley.”103
Luego enuncia que “la gloria de este país, el orgullo nacional de Uds. es el avancismo (sic) en todas sus formas y con todo su alcance. A pesar del poco tiempo que he pasado en Montevideo he podido darme cuenta de que aquí
101 Ver Revista “Arquitectura” Nº143.Octubre 1929. Pág. 230. 102 Ver Revista “Arquitectura” Nº144.Noviembre 1929. Pág. 230. 103 Ver Revista “Arquitectura”. Pág. 13.
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existe un medio de espíritus libres, una fuerza legítima y actuante, una decisión orientada y realizadora.”104
El ambiente de la Facultad de Arquitectura le resultó sumamente estimulante y reconoce el aporte de su decano, Leopoldo Carlos Agorio, del Arq. Mauricio Cravotto en su taller y de varios otros arquitectos a los que había conocido en Montevideo y en Europa. También elogia a los técnicos municipales, como Juan A. Scasso, con su proyecto de parques escolares, y sostiene que “el plantel de arquitectos nuevos es en extremo consciente y está llamado a zamarrear a los “pompiers” para llevar a cabo la revisión y la reorganización urbana”.
Sin lugar a dudas, con su presencia en Montevideo, Le Corbusier cumplió su objetivo proselitista pero no totalmente. Por un lado, aparecen reacciones sumamente positivas que indican que los arquitectos y estudiantes que lo vieron y escucharon sus conferencias quedaron muy impresionados con sus ideas y propuestas105 aunque, como se
señaló antes, no haya significado un cambio radical inmediato en la manera de proyectar.
Si bien hacia 1929 se había reducido bastante el número de propuestas que todavía incurrían en los lenguajes historicistas, tampoco es posible señalar un compromiso decidido con las ideas de modernidad de Le Corbusier a partir de su visita. Margenat hace alusión justamente a la “una moderada aprobación por parte de los arquitectos
104 Rev. “Arquitectura”. Pág. 15
105 En un artículo del Centro de Estudiantes de Arquitectura se habla de Le
Corbusier como “el genial animador de la estética geométrica, arrasando preconceptos y guiando nuestra imaginación con la recia y poderosa convicción de sus argumentos de rigidez matemática.” Ver Revista Arquitectura Nº 151. Junio 1930. Página 267.
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uruguayos, bien dispuestos para el cambio pero no tanto como para adherir a sus prédicas más radicales;…106
Aunque a presencia de los protagonistas de la vanguardia en el Uruguay haya tenido un efecto importante, no debe dejarse de lado el contacto directo de estudiantes y profesionales con la vanguardia, a partir de los viajes de uruguayos a Europa.
En este sentido, merecen especial destaque los viajes de estudiantes en la medida que la propia Facultad de Arquitectura fomentaba la formación de sus técnicos en el exterior mediante la institucionalización del denominado Gran Premio de Arquitectura.107 Se trataba de un concurso
cuyo premio consistía en una beca que se adjudicaba al vencedor para que realizara su perfeccionamiento fuera del país. Según Lucchini, “se accedía al concurso mediante una serie de pruebas eliminatorias entre los diversos aspirantes, que sólo merecía de parte de Carré una crítica verbal proporcionada en sucesivas visitas no establecidas previamente sino cuando el propio profesor lo entendía conveniente”.108
En el caso uruguayo, la beca podía desarrollarse, sea radicándose en alguna escuela extranjera, sea realizando una formación autodidacta, mediante la visión directa de las obras. En ambos casos, la formación recibida influía
106 MARGENAT, Juan Pedro: “La Arquitectura renovadora uruguaya”. En VARIOS:
“Los veinte: el proyecto uruguayo. Arte y diseño de un imaginario: 1916-1934.” Publicación del Museo Municipal Juan Manuel Blanes. Diciembre 2004. Pág. 93.
107 Es interesante recordar que este Gran Premio de Arquitectura sigue el
modelo del Premio de Roma de la Escuela de Bellas Artes de París, instituido siguiendo el concepto vigente en el siglo XIX que consideraba a esa ciudad como la fuente de toda sabiduría. La propia Escuela de Bellas Artes poseía una sede en Roma y el estudiante que recibía el premio pasaba una temporada en esa sede, analizando los monumentos de la antigüedad.
108 LUCCHINI, Aurelio: “El Concepto de Arquitectura y su Traducción a Formas en
el Territorio que hoy pertenece a la República Oriental del Uruguay.” Editado por la Universidad de la República. Publicación del Instituto de Historia de la Faculta de Arquitectura. Montevideo, 1988. (Página 41).
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notablemente sobre las opciones proyectuales del profesional que, a su regreso, en general, se incorporaba a los cuadros docentes de la Facultad de Arquitectura.
Para los estudiantes uruguayos, más que la confirmación de certezas, el viaje suponía salir a la búsqueda de lo nuevo, de los caminos de una renovación en un sentido ya planteado por José Enrique Rodó a comienzos del siglo cuando afirmaba:
“La práctica de la idea de nuestra renovación tiene como precepto máximo: el viajar. Reformarse es vivir. Viajar es reformarse.”109
La comprensión del viaje es exactamente opuesta a la de la Escuela de Bellas Artes. En este último caso, se trataba de imbuir a los estudiantes en el ambiente de la clasicidad a los efectos de lograr ese efecto de imitación que se consideraba como la base de toda la arquitectura académica. En cambio, para los estudiantes uruguayos, el viaje tenía un sentido exactamente inverso: el contacto con otras realidades permitía estimular la imaginación y liberar al estudiante de la imitación mecánica a la que inducía la enseñanza Beaux-Arts. En este sentido es oportuna nuevamente la cita de Rodó cuando refiere:
“Contra las tendencias primitivas e inferiores de la imitación que consisten en la obediencia maquinal al ejemplo de lo aproximado... la sugestión de lo ajeno y apartado es fuerza liberadora”.110
109 RODÓ, José Enrique (1909): Motivos de Proteo. Colección de Clásicos
Uruguayos. Vol. 22. Montevideo, 1957.Pág. 93.
110 RODÓ, José Enrique (1909): Motivos de Proteo. Colección de Clásicos
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Los arquitectos de la primera modernidad uruguaya fueron sumamente curiosos y muchas veces, para satisfacer esa curiosidad, emprendían largos viajes, fundamentalmente a Europa. Vilamajó, Cravotto y tantos otros experimentaron ese “incentivo de renovación, inquietud y laboriosidad”111
que significan los viajes.
I.B.C.d. La modernidad híbrida en arquitectura: un enfoque