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2.  Material and Methods 27 

2.4  Electrophysiology 34 

2.4.1  Setup 34 

La preocupación batllista por la elevación del nivel cultural de los uruguayos y, en particular, por la formación de técnicos capaces de dar respuesta a los requerimientos de los tiempos modernos llevó a la creación de una Facultad de Arquitectura en el Uruguay en 1915. En realidad la Facultad de Arquitectura fue el resultado de una escisión de la denominada Facultad de Matemática y Ramas Anexas, creada en 1885.83

Los primeros planes de estudio mostraban una predominancia muy clara de las materias de carácter técnico con respecto a las asignaturas creativas (que se impartían básicamente en los cursos de Arquitectura 1º y 2º) y a las conceptuales. El Profesor Lucchini señala que en 1895 se incorpora un curso de Teoría de la Arquitectura asociado a los cursos de Proyectos de Arquitectura en una materia de Tercer Año que lleva el nombre de Construcción y Elementos de Composición de los Edificios y Teoría de la Arquitectura y Proyectos de Edificios de Segundo Orden. En cuarto año se introduce una materia denominada Proyectos completos de edificios de primer orden y Elementos de Composición Decorativa, y Estudio de los Edificios desde el punto de vista de su fin social.84

Se pretende entonces que el estudiante proyecte un edificio y, al mismo tiempo, capte la idea de arquitectura que está

83 Es interesante destacar que para el año 1915 la Universidad se estructura en

sólo cuatro facultades: Medicina, Ingeniería, Derecho y Arquitectura.

84 Ver LUCCHINI, Aurelio: “El Concepto de Arquitectura y su Traducción a

Formas en el Territorio que hoy pertenece a la República Oriental del Uruguay.” Editado por la Universidad de la República. Publicación del Instituto de Historia de la Facultad de Arquitectura. Montevideo, 1988. (Página 38).

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subyaciendo en ese proyecto de arquitectura que está realizando. El fundamento doctrinario se encuentra, sin lugar a dudas, en el libro de Julien Guadet, “Elementos y Teoría de la Arquitectura”.85 Es notable que los cinco

tomos de la obra de Guadet se mantengan vigentes en la enseñanza de la arquitectura uruguaya, hasta la reforma del plan de estudios de 1952.

El período 1925 – 1950 está marcado por la presencia de M. Joseph Pierre Carré (1870 – 1941), quien fue incorporado durante la primera presidencia de José Batlle y Ordóñez y estuvo a cargo de la Cátedra Superior de Proyectos de Arquitectura entre 1907 y 1941.86 El profesor Carré se

había formado en la Escuela de Bellas Artes de París, donde había ingresado en 1888, y fue discípulo de J. L. Pascal (1857 – 1920) quien, a su vez, fue alumno de H. Labrouste y, además, estuvo encargado de terminar en 1906 la Biblioteca Nacional iniciada por el propio Labrouste cincuenta años antes. También realizó el prólogo de la obra “Elementos y Teoría de la Arquitectura” de su camarada y alumno, J. Guadet, publicada en 1894. Vale decir que, tanto Guadet como Carré fueron discípulos de Pascal. Además, este último había sido alumno E. J. Gilbert quien, a su vez, había sido formado por J. L. N. Durand.

85 Guadet había accedido a la cátedra de Teoría de la Arquitectura en 1894 y

había dado un vuelco notable a la manera de enfrentar el proyecto arquitectónico. Sin lugar a dudas, sus ideas renovadoras reconocen, por lo menos, dos fuentes fundamentales: por un lado “Elementos y Teoría de la Arquitectura” puede ser vista como una actualización de los principios compositivos enunciados por J.L.N. Durand a principios del siglo XIX y publicados en su “Resumen de las Clases dictadas en la Escuela Politécnica”; por otro lado, el racionalismo de Guadet se origina en su relación con Henri Labrouste, de quien había sido discípulo. La historiografía reconoce al arquitecto Labrouste como un verdadero renovador de la arquitectura francesa de la segunda mitad del siglo XIX por plantear un cambio fundamental en el propio concepto de arquitectura en la medida que llegó a definirla como “el arte de construir”.

86 En efecto M. Carré desempeñó su cargo desde que llegó al Uruguay en 1907

hasta su muerte acaecida el 2 de marzo de 1941. Ver Revista “Arquitectura” Nº203 que reúne las principales informaciones de interés de los años 1940 a 1943.Pág. 4.

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Bajo el influjo de M. Carré, en sus primeros años de actuación, los proyectos realizados por los estudiantes de la Facultad de Arquitectura de Montevideo se identifican totalmente con los emanados de l´École des Beaux-Arts de París tanto a nivel de las modalidades compositivas como expresivas. Entre los primeros egresados formados por Carré, deben citarse arquitectos de la talla de Juan A. Scasso, Julio Vilamajó y Mauricio Cravotto, así como Juan A. Rius, Ricardo Valabrega, Rodolfo Amargós y Carlos A. Surraco, ingresados entre 1915 y 1922.

En la generación siguiente, entre los formados en la década transcurrida a partir de 1921 se pueden citar los arquitectos Juan Antonio Aubriot, Román Fresnedo Siri, Octavio de los Campos, Milton Puente, Hipólito Tournier y Carlos Gómez Gavazzo. Con respecto a esta generación, y en oposición a la formación claramente ecléctica de la anterior, Lucchini señala:

…”una impresión diferente podemos extraer ahora en cuanto a la orientación renovadora del grupo, que aunque no denota una coherencia ideológica, muestra claramente la exclusión total en su pensamiento, de las ideas eclecticistas de corte historicista”.87

En efecto, a lo largo de la década del 20, se observa claramente una apertura hacia las manifestaciones que buscaban expresar el nuevo mundo moderno y que llegaban de Europa, pero también de los Estados Unidos.

87 LUCCHINI, Aurelio: “El Concepto de Arquitectura y su Traducción a Formas en

el Territorio que hoy pertenece a la República Oriental del Uruguay.” Editado por la Universidad de la República. Publicación del Instituto de Historia de la Faculta de Arquitectura. Montevideo, 1988. (Página 46).

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Basta analizar los proyectos realizados en la Facultad a lo largo de los años por un estudiante aventajado de la segunda generación (según refería Lucchini) como Román Fresnedo Siri y publicados en la Revista “Arquitectura” para tener una idea de la riqueza de la experiencia moderna uruguaya. Al comienzo de su carrera, al diseñar un “Vestíbulo de una gran sala” toma el manierismo palladiano para pasar, al año siguiente, a diseñar “Un refugio” en la vertiente streamline del art-déco. Un art-déco más monumental es el estilo de la Gran Sala de Casino publicada en 1929, mientras que en la “Gran casa de modas” de 1928 ya se observa una planta asimétrica y centrípeta que recuerda al F. Ll. Wright de las Casas de la Pradera.88 Los dos

proyectos de escala urbana que le fueron publicados muestran composiciones urbanas regidas por ejes monumentales de raíz clásico-barroca con manifestaciones edilicias claramente basadas en las formas del movimiento moderno racionalista. Se trata de Una Colonia Obrera publicada en 1929 y Una Ciudad Universitaria publicada en 1930.

La formación impartida por Carré, basada en el academicismo de Guadet, preparó a Fresnedo, como a todos los arquitectos de su época, para incorporar desprejuiciadamente aportes expresivos y criterios compositivos provenientes ya de los estilos históricos, ya de las manifestaciones más vanguardistas que se desarrollan en los centros de difusión de ideas y formas arquitectónicas.

Tal como señala el profesor Aurelio Lucchini, a través de las ideas de Guadet trasmitidas por Carré, “nuestra escuela de arquitectura se encontró en posesión – en un momento

88 Lamentablemente la antigüedad de las imágenes así como una impresión

original con escasa resolución hacen que la lectura de las mismas sea bastante dificultosa.

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dado – de un modo de pensar que no repudiaba una ideología renovadora no historicista y con una ideología renovadora no historicista que permitía la elaboración de una arquitectura local, es decir, que respondiera a las necesidades del país”89.

Este modo de pensar en arquitectura, que se ubica claramente en un momento de cambio, también queda en evidencia en la conferencia que dictó el propio profesor Carré en 1926 en el VI Salón de Arquitectura donde advierte que “muchos se olvidan de la composición arquitectónica y se preocupan exclusivamente del aspecto exterior” para luego señalar que, “como en el cuerpo humano, la forma exterior de un edificio es la consecuencia de todo el mecanismo interno.” La conferencia finaliza con un tono decididamente moderno cuando Carré señala: “Queremos casas bien iluminadas, bien ventiladas… La arquitectura debe adoptar el progreso y los progresos de la ciencia.”90

En el VII Salón de Arquitectura la conferencia de Carré lleva por título “La Arquitectura Moderna”. Allí comienza señalando a la manera de Labrouste: “Estamos asistiendo actualmente a un cambio radical en el modo de construir” y que “en la arquitectura moderna la distribución de los llenos y de los vanos es lo que dará carácter a las fachadas de los edificios”. De todos modos al final vuelve a sus raíces y explicita nuevamente el ideal que guía su manera de enseñar:

“El ejercicio de la composición es el único modo de formar el arquitecto. Es el método de la Facultad de

89 LUCCHINI, A. (1969): Ideas y Formas en la Arquitectura Nacional. Pág 67.

Montevideo: Editorial Nuestra Tierra.

90 Extraído de la conferencia dictada por J. P. Carré en el VI Salón de

Arquitectura y publicada en la Revista Arquitectura Nº 104. Julio 1926. Pág. 148.

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Arquitectura y de la Escuela de Bellas Artes de París… “el espíritu nuevo hace su camino hasta en los centros principales de enseñanza y que, bien dirigido, también en nuestra Facultad, sin abandonar naturalmente el estudio de las buenas obras antiguas, contribuirá a formar una generación de artistas en posesión de los métodos de trabajo indispensables y del criterio necesario para resolver los problemas arquitectónicos que en nuestra época son tal vez más interesantes que en cualquier otra de la historia de la arquitectura.”91

En 1929, el debate cultural entre Modernidad y Tradición está muy vivo y se alimenta a través de la Revista “Arquitectura” con la publicación de dos artículos traducidos del Journal of American Institute of Architects. El primero de ellos pertenece a Irving F. Morrow, se titula “En pro del modernismo”92 argumentando razones

técnicas, sociales y estéticas. En efecto sostiene que, tanto las posibilidades técnicas como la naturaleza de los problemas que la sociedad propone hoy a la arquitectura no tienen precedentes. Asimismo, desde el punto de vista estético, y más allá que “la belleza es una cualidad que persiste fuera de su tiempo y lugar particulares”, todo arte es producto de su tiempo, y ninguna época ha repetido el gusto de la anterior. Resulta interesante que, luego de su defensa de un enfoque moderno para la arquitectura, Morrow sostenga que no niega la tradición en la medida que

91 Extraído de la conferencia dictada por J. P. Carré en el VII Salón de

Arquitectura y publicada en la Revista Arquitectura Nº 130. Setiembre 1928. Pág. 197.

92 Ver Revista Arquitectura Nº136 y 137. Marzo-Abril 1929. Pág. 58 y 59. Irving

F. Morrow (1884-1952) fue uno de los primeros egresados del programa de arquitectura de la Universidad de Berkeley en California (1906) y luego cursó la Escuela de Bellas Artes de París entre 1908 y 1911. Tuvo una actuación destacada (entre otras cosas fue el consultor que decidió el color naranja del famoso Golden Gate) y participó en “Architectural Record”, entre otras revistas.

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ella “encierra lecciones, sugestiones; sobre todo un método para nuestros esfuerzos creadores.” En el número siguiente de la Revista de la Sociedad de Arquitectos se transcribe la respuesta del Arq. Harris C. Allen en un artículo titulado “En pro de la tradición”93 donde insiste en que no

encuentra una verdadera oposición entre una arquitectura moderna y una arquitectura tradicional, ya que los principios fundamentales de la arquitectura son los mismos.

Tal como se puede ver, a pesar del título de los artículos, ambas posiciones no resultan tan distantes y, además, se hallan en la línea que expresa quien fuera decano de la Facultad, el Arq. Horacio Acosta y Lara cuando señalaba que la antigüedad sigue siendo una “fuente inagotable de belleza”, pero también, “que los adelantos modernos exigen de la arquitectura actual, algo distinto de lo que los tiempos de Pericles exigían a su arquitectura”.94 Cada

época ha generado su propia expresión arquitectónica y, al mismo tiempo, las obras arquitectónicas “han de expresar las tendencias morales y materiales de esta sociedad, mostrando su poder y su saber”.95

Hacia 1930 las ideas del arquitecto francés y los principios ciamistas de la zonificación de funciones y de clasificación de la red vial se hallaban presentes en las propuestas a escala urbana que se realizaban tanto a nivel teórico como proyectual. En un trabajo escrito del examen de Urbanismo, ante la pregunta de cómo emplazar, agrupar y

93 Ver Revista Arquitectura Nº 138. Mayo 1929. Pág. 83 a 85. Harris C. Allen

(1876 – 1960) realizó sus estudios en la Universidad de Stanford. Desempeñó su actividad profesional principalmente en California, donde realizó numerosas viviendas con el característico aire romántico de los suburbios norteamericanos. Entre 1919 y 1933, fue el editor de la influyente revista Pacific Coast Architect.

94 ACOSTA Y LARA, Horacio: La Arquitectura Moderna y los Concursos Públicos. En

Revista “ARQUITECTURA” Nº 139 (Junio 1929) Pág. 137.

95 ACOSTA Y LARA, Horacio: La Arquitectura Moderna y los Concursos Públicos. En

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conectar entre sí los edificios públicos, y los de utilidad pública el entonces estudiante Leopoldo C. Artucio (quien luego sería uno de los principales docentes de Historia de la Arquitectura) describe el arreglo de la ciudad de Montevideo, aplicando paso a paso la doctrina de los CIAM.96

Si bien, tal como se señaló anteriormente, el esquema formativo de la Facultad de Arquitectura permaneció apegado a la estructura académica proveniente de la Escuela de Bellas Artes de París, hasta 1952, o sea, durante todo el período de estudio, fue un período enormemente rico debido a la introducción de las ideas y formas modernas y a la interacción que se produce entre ese material que llega de Europa y los aportes locales.

I.B.C.c. ¿Cómo llegan las ideas y formas de la arquitectura

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