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environmental gradients? Comparing patterns of taxonomic and functional plant diversity along a pH gradient in grasslands

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El Katarismo propone esencialmente la construcción de un poderosos movimiento indígena-campesino autónomo, que desconfía de los partidos de derecha e izquierda, incluso de los sectores nacionalistas. En el

Manifiesto de Tiwanaku (1973), plantea la creación de un instrumento político propio, que sirva a la liberación de los campesinos, manejada y financiada por ellos mismos, para de esa manera seguir el camino de lucha planteado por sus antepasados como Tupac, Katari, Bartolina Sisa, Pablo Zárate Willka.

la creación de una organización política propia, que sea “instrumento de liberación de los campesinos (...) creada, dirigida y sustentada por nosotros mismos” (p. 35), para “retomar el camino de grandeza que nuestros antepasados nos señalaron (...) enarbolando de nuevo los estandartes y los grandes ideales de Tupac Katari, Bartolina Sisa, Pablo Zárate Willca, etc.” (pp. 34 y 38). Lo anterior es una forma de constituir una nueva identidad indígena que supere el racismo y la opresión de siglos. Parte de estos pensamientos serán desarrollados en las últimas décadas del S. XX por Fausto Reinaga (1906 – 1994).

75 Para Marc Augé la ciudad––memoria, “la ciudad en la que se sitúan tanto los rastros

de la gran historia colectiva como los millares de historias individuales” (112) se encuentra sometida a la historia pasada, cuyos rastros despiertan y suscitan reacciones encontradas, a la vez que posee una dimensión sensorial que pasa por los olores, los ruidos y las imágenes que nos evocan momentos y lugares determinados (116 – 117) Podemos indicar, entonces, que, la novela de Cárdenas, realiza una serie de actualizaciones históricas y culturales, tanto de las ciudades de La Paz y El Alto, como a su vez de la propia Bolivia, en la medida que es capaz de hacer menciones a referentes, tanto profundamente locales como universales. Lo anterior se expresa de dos formas principales: el inventario o yuxtaposición de elementos abandonados por la historia o desaparecidos al fragor de su andar, y, la alusión constante a personajes de la cultura, la política boliviana y mundial.

Periférica Boulevard se transforma así, en una gran enciclopedia para encontrar componentes de todo tipo que, pueden disparar al lector, hacia los más variados destinos buscando las conexiones con otras realidades posibles:

—Mire, mi teniente... Uyy, mi teniente —comentará de vez en cuando el Siwiro, tratando de congraciarse nuevamente, contemplando con fingida sorpresa todo lo acumulado en esa ciudad por debajo de la ciudad, esa Arcadia al revés y que comienza en lo obvio es decir las heladeras desechadas y amontonadas en barricada para terminar en las cajas de mercadería taiwanesa sin abrir, seguramente secuestradas de los sótanos de la aduana pasando ilógicamente por galerías de cuadros coloniales de autores anónimos, enormidades de alimento contaminado, turriles del ejército de los que emergen algunos emboscados, llantas usadas por docenas, pedazos de tractor, restos de armamento de la Guerra del Chaco, cañones, cocinas de gas podridas en su

76 cajonería, fusiles Vickers de un metro setenta de largo, trabucos de la Colonia, hojas de calamina, sillas Luis XV, reforma, rococó, victorianas o frazadas tigre regadas a lo largo de los interminables vericuetos…(83)

Estamos en presencia del lastre de la gran historia colectiva, desde restos de la época colonial (cuadros que aluden al barroco cusqueño), pasando por la Guerra del Chaco (los fusiles Vickers), la Revolución Nacionalista de 1952 (pedazos de tractor)8, las secuelas del contrabando (mercadería taiwanesa) y así una serie de elementos que se van enumerando a lo largo de la obra. Una forma de revivir, empezar a recontar y a reconstruir una historia violenta, arrasadora, donde hay que comenzar a enumerar los saldos, para darse cuenta con que elementos, podemos parchar tanto desastre organizado en los últimos siglos.

El “vuelo rasante” del Maik, el perseguido y acosado por la policía, es aclarador en esa línea:

…vi cinco mil kilómetros y que cubro en dos segundos pasando por encima de restos mortales, mueblería colonial, sótanos calcinados, documentos extraviados, santería potosina, claustros enterrados por algún terremoto, bibliotecas putrefactas, tapados, fósiles de gliptodonte, desaparecidos políticos, esqueletos emparedados, campeones de oculta-oculta, chullperíos prehispánicos, buscadores de tesoros, grupos de refugiados, inmigrantes ilegales, holandeses errantes y americanos feos… (74).

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En este caso, la asociación del tractor con la Revolución Nacionalista de 1952, no es arbitraria, una de las principales transformaciones de dicho proceso, fue la Reforma Agraria y la redistribución de la tierra y con ello la modernización de una parte de la agricultura. Aún hoy, el actual Estado entrega a las comunidades indígenas, tractores, como una forma de asegurar, cierto grado de modernización del campesinado.

77 El recuento se vuelve más oscuro todavía, cuando entramos en las alcantarillas de la ciudad, y, podemos ver en reposo a personajes que de otra manera bien podrían espantarnos, si se nos cruzarán en el día a día y tomáramos conciencia de su existencia, aquí en toda su desnudez se nos rebela su profunda esencia humana:

[…]empantanando más esa geografía apocalíptica regada de insepultos acurrucados, semidesnudas de sonrisa patética, lactantes apelotonados, enfebrecidos espectrales, madonas yacentes o majas vestidas, todos despojados de sus disfraces de guerreros de cloaca; indefensos, desprotegidos que roncan, pedorrean, eructan, vomitan, tosen, se ahogan, se buscan y rebuscan tratando de inventar la fórmula que les permita vivir otra hora y entre ellos mi vulnerable caparazón de cuero y huesos prendido al cuerpo de la Marta que amamanta el wocman agitado y persistente[…] (74)

Frente a la violencia social, política, psicológica y sobre todo física de la que fue víctima América Latina, particularmente en la segunda mitad del siglo XX, no deja de ser sugestivo en el caso de Bolivia, cuyo nivel de supeditación a las políticas norteamericanas fue altísimo en su momento, que tuviera la organización y fuerzas suficientes para tomar otros rumbos a partir de principios del siglo XXI. De allí lo llamativo de todas las referencias de Cárdenas en Periférica Boulevard, particularmente interesantes resultan las pesadillas del teniente Oquendo donde su padrastro resulta un militar fiel a los generales René Barrientos Ortuño y Hugo Bánzer Suárez, principales dictadores del país en su momento; el primero, esencial para el aniquilamiento y destrucción de la guerrilla del Che Guevara en Ñancaguazú; el segundo, fundamental para la represión del movimiento sindical y campesino:

78 […]el milico que se saca el antifaz de latón y me muestra la jeta eterna del sanguinario familiar que no me ha dado su nombre, otra vez con sus órdenes de captura o de aniquilamiento: ¡preeeeeepareeeeeeeen, aaaaaapunteeeeeen, fuegoooooooo! ante la silueta del perseguido, es decir yo finalmente recibiendo la ráfaga que me manda al otro mundo (…) No me había dado cuenta que es usted igualito que mi general Barrientos que Dios nuestro Señor, que es de la derecha, lo tenga en su santísima gloria, más bien en su nombre nos serviremos un fricachito con sus bielas o prefiere chicharrón con chicha o con ron, no me diga que no, que ya está lleno, además quiero hablarle[...](122 – 123)

Lo mismo ocurre con la preparación del propio Teniente Oquendo y su curso de formación sobre “técnicas de presión psicológica en un Estado policíaco”. Son partes de una realidad y una historia recientes, por medio de las cuales Cárdenas en su novela recoge los restos de un país vapuleado, exprimido hasta el límite en todos sus aspectos, de allí el tipo de personajes que habitan la novela y los fragmentos históricos desde los que busca hacerse cargo de un nuevo comienzo. Siguiendo los caminos de la ruina, los desechos y la vulnerabilidad de sus habitantes, arma una especie de rompecabezas con lo cual volverá a reconstruir una propuesta de país. No es que se pueda armar una apología o un manifiesto a partir de la novela, pero todo indica que esos pedacitos de cultura, de nombrar ciertos personajes, buscan reivindicar la importancia de cada quien en su momento.

Cuando en Periférica, el narrador desarrolla toda la trama que ocurre en la “Sastrería Borda” se hace cargo de por lo menos un par de personajes históricos, primero el pintor y escritor boliviano Arturo Borda (1883 – 1953), caracterizado por un arte ecléctico

79 y modernista, derivando posteriormente al simbolismo. Un artista que rechazó las vanguardias de principios de siglo, en particular el surrealismo y en el caso andino, los estereotipos del indigenismo. De ideas socialistas, realizó una activa labor en la formación de sindicatos. En lo literario destacará su obra El Loco (escrita entre 1901 y 1950), publicada póstumamente en 1996 con más de mil quinientas páginas de carácter autobiográfico. Su obra pictórica es sumamente relevante y para el caso de Periférica esta novela destaca el cuadro Felicidio (1918), y que se ejemplifica en la vida de la prostituta Deborah, que perderá a su hijo en uno de los muchos aluviones que afectan a la ciudad:

La cosa iba bien nomás si se opta por la existencia franciscana que por el momento habíamos elegido hasta aquella tarde aciaga, el «Martes Negro» como lo llamó la prensa amarilla y donde un turbión pardo e inmenso venido desde el lago, pasando por la cordillera y vaciándose en la encañada, barrió con media ciudad y con la tercera parte de sus habitantes entre ellos tu niño al que la fuerza del agua te lo arrebató de los brazos para llevárselo dando tumbos mientras tu gritabas: ¡mijoooo, miiiiiiijoooooo! Lo encontraron doce horas después, cincuenta kilómetros abajo hinchado como una pelota de playa y oliscado por un chancho, tema que un pintor morboso aprovechó para pintar un cuadro que con el tiempo se haría famoso, pero esa es otra historia (137)

El relato también nos lleva a recordar la obra del escritor peruano Cronwell Jara, autor de Montacerdos, una novela breve publicada en 1981, la cual se hace cargo de las miserias y periferias de la ciudad de Lima.

80 Bajo este contexto las “Confecciones Borda” serán el espacio que contiene a los artilleros, errantes y vagabundos por naturaleza, pero para complejizar aún más su temática nos aparece la figura del padrino de la Tamar, el Felipe Delgado, protagonista fundamental de la obra de Jaime Saenz y de la novela del mismo nombre. El cabo Juan, finalmente todo un compositor de cuecas y morenadas, es capaz de dar cuenta de momentos fundamentales de la cultura boliviana:

E tamien estaps la Felepe Dilgaro quen rialedad Ramona si llama, qui luescrito d’encargo pa’ la fi esta de Llojeta luescreto e que sos parientes deudos de on tal Filipe Dilgaro mian encargaro e yo pero quen es, ¿no? e mean recho: tenes que yer al calle Uenos Aires e poscar una boliche que se llama el Fauno e ona deya a las doce cuarentaecinco meido (…)Disa manera es nomás como asé paso a paso eido riconstroyendo el ueras deste ser tortorado por so pasado so presente e so fotoro hasta quia marcado recen, nadies sabe pero algonos destos comen- sales (¿comen sales?) rece qui lo ven por la sastreriya Borda o por la callijón caracoles a lo minjor en bosca de so Ramona por eso hey sentetezado la historia en esteto qui si llama precesamente:

Ramona

Si te encontraras con el Delgado Si te encontraras con el Felipe Cuidado le digas que estoy bailando Cuidado le digas que estoy chupando

Cómo no voy a cantar, cómo no voy a farrear En la fiesta de Llojeta yo quiero morir en los brazos de un moreno yo quiero tesar (159 – 160)

81 En este largo fragmento, están presentes tres personajes esenciales de la cultura boliviana, por una parte la presencia de un poeta contemporáneo, Humberto Quino (1950) y su destacado poemario Delirio de un fauno en la avenida Buenos Aires a las 12 & 45

(Lima, 1978), que en la novela es presentado como la dirección de un boliche con su respectivo nombre. Luego Jaime Saenz, el creador de la novela Felipe Delgado, una de sus obras fundamentales ambientada a principios del siglo XX y que contribuirá a mitificar la noche paceña y de una de sus cuecas infaltables en el acervo musical de la ciudad, “No le digas”:

Si te encuentras con la Ninfa no le digas que he llorado dile que en los ríos me viste

lavando oro para su cofre dile que en los ríos me viste

lavando oro para su cofre

El tercer involucrado en este fragmento, es el popular músico orureño José J’acha Flores, el cual es parafraseado en este fragmento con su morenada “Antes de morir” (1996):

Antes de morir Yo quiero bailar En el Carnaval (Bis.)

82 De los Urus

Con la gran Central (Bis.)

Otro personaje importante de la sastrería Borda, tal como el mismo se describe es Jorge Sanjinés:

—Pues yo soy Jorge Sanginés y valgo lo menos tres —dice un cuate con su barba enmarañada—: pintor, escultor, actor, ex guerrillero de trinchera y de café, homónimo y socías del director de cine, político a tiempo completo y dipsómano famoso. Mi historia la cuentan los sobrevivientes de la revolución de los claveles y algunos viejos vecinos de Lobito y Benguela; traigo fotos mías junto a personajes espectaculares como ésta con Raúl Castro y Bob Dylan o esta otra recitando letras de la república en las alturas de Macchu Picchu: qué culpa tiene el tomateeee... (169)

Sólo de pasada aquí encontramos alusiones a Pablo Neruda y parte de su obra perteneciente al Canto General (1950) y a un clásico tema popular de la Guerra Civil Española, además de otros referentes históricos, pero lo más relevante es la alusión a Jorge Sanjinés (1936)9, director de cine boliviano y guionista, fundador del grupo de producción Ukamau con quien produjo y dirigió obras fundamentales para la filmografía latinoamericana como Yawar Mallku (1969), El coraje del pueblo (1971), La nación clandestina (1989) e Insurgentes (2012) entre una larga lista de películas. Ganó el Premio

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Como anécdota podemos señalar, que el autor de Periférica Boulevard, Adolfo Cárdenas, nos refirió en una entrevista personal que tuvimos en agosto de 2012 en La Paz, que Jorge Sanjinés el artillero si existió, que por azares de la vida se fue a Portugal donde fue recibido por la elite intelectual de ese país que lo confundió por el cineasta, él vivió a expensas de este enredo por mucho tiempo. De hecho el propio Cárdenas tiene por ahí un proyecto de escribir esa biografía que considera alucinante. Observamos entonces en este caso es un desecho del “otro” o una copia degradada, pero el mismo tiempo un nombre con su propia historia.

83 ALBA de las Artes en 2009. Jorge Sanjinés trabajó en condiciones cinematográficas extremas, pero lo que no tuvo en infraestructura y recursos, lo tuvo y tiene en base a su propia creatividad y esfuerzo de sus más cercanos colaboradores.

Entonces podemos seguir recorriendo la novela y encontrando momentos como este en que la ciudad vuelve a tener protagonismo, como ese paisaje deseado y la esperanza de encontrar una vida mejor, como en el caso de Deborah:

El primer confrontamiento con tus sueños desde algún mirador en la altura te dejó orinada hasta los zapatos; creíamos que el cielo se había dado la vuelta y que lo tenías a tus pies; impresión que se mantuvo durante mucho tiempo porque no podías bajar hacia el centro de ese delirio (135)

Si tal como refiere Nelly Richard, en su alusión a la obra El Padre Mío (Santiago, 1989) de Diamela Eltit, la voz contenida en dicho narracióna obra le presta “sus escenografías vagabundas al relato de la fragmentación psíquica y del deterioro social para hablarnos de una enfermedad del mal y de la locura, que cabalga sobre el comienzo de una década y el comienzo de otra” (2001: 80), en Periférica Boulevard están presentes todos los elementos que llevarán al desastre institucional del sistema social y político que Bolivia vivió a lo largo del siglo XX y que encontrará, luego de un intenso período de luchas sociales y políticas, un cauce democrático por el cual volver a reconstruirse. Un país devastado por una institucionalidad cada vez más alejada de la realidad de la sociedad, contrabando, corrupción a nivel estatal y privado, falta de un proyecto de nación por las elites gobernantes, un estado casi inexistente e inoperante para lograr el funcionamiento de las instancias más elementales:

84 —Mire, teniente —dice el chango así como ya más seguro de sí mismo, ¿no?—. Si usted cumple con su amenaza de detener a todos, le prevengo que aquí está el hijo del presidente, el hermano del embajador de los Estados Unidos, los hijos del capitán Grant (usted sabe), el asesor de la dea y hasta el oficial mayor del Ministerio de Gobierno (ese con cola, el más jovato) que obviamente van a tapar todo y a usted le van a hacer llamar la atención como mínimo; eso sí no le hacen cambiar de destino, ¿chapa? Mejor entonces que como este boliche es itinerante y estas fiestas, rara vez se dan en el mismo lugar, usted no ha visto nada, nunca ha llegado aquí y yo no he oído nada, no conozco a este cuate y usted se lo lleva, qué thal... (264)

El anterior párrafo demuestra el grado de cruces del poder, frente al cual dos simples uniformados de bajo rango, terminan finalmente buscando la mejor forma de salir del embrollo en que se han metido; pero a su vez, este grado de impunidad de las altas esferas a todo nivel, es parte del conjunto de referencias de todo tipo que provocarán el gran estallido social que se irá incubando en Bolivia, apenas entrado el siglo XXI.

Pero, por el otro lado, una población, un pueblo que es capaz de irse empoderando de un destino que sabe, siempre será mejor que el pasado neocolonial que pretende dejar atrás. El listado de elementos históricos y culturales, referidque referimos en páginas anteriores, son partes de estos residuos de la antigua nación colonial, que se va despedazando sin remedios. Periférica boulevard en esta línea, puede ser un pastiche barroco, pero, no deja de ser profundamente testimonial, de un estado de cosas que prefiguran la Bolivia, que un par de años más tarde, saldrá del Chapare, la Amazonía y el Altiplano, y con un proyecto histórico y político tan particularesa constitución tal, que ni

85 los partidos dea derecha ni izquierdas tradicionales, ni mucho menos la burguesía q’ara o

86 Conclusiones

La presente investigación partió con la premisa de que tanto Borracho estaba, pero me acuerdo, de Víctor Hugo Viscarra y Periférica Boulevard de Adolfo Cárdenas Franco, buscaban exhibir, espectacularizar y desnudar La Paz (y también El Alto) como ciudad del caos, las sobras, ruinas o desechos, elementos a partir de los cuales se puede volver a construir una nueva noción de sociedad y espacios culturales heterogéneos.

Para dar cuenta de esta tesis, usamos un marco teórico apoyado en los estudios culturales con autores provenientes de la sociología, antropología e historia, amén de una serie de estudios literarios que nos acercaron a las respectivas obras y nos permitieron un análisis detallado de los elementos que interesaba resaltar.

Bajo ese prisma podemos destacar que ante todo, la ciudad es una constante productora de desechos y residuos, no solo materiales, sino también de carácter humano y cultural, los cuales con el devenir histórico, en muchos casos serán reutilizados, pero otros, los más, irán quedando sepultados con el paso del tiempo. Siguiendo a Michel De Certau la ciudad es un espacio normativizado y productivo, donde es difícil encontrar