Como fundamental para la elaboración de las piezas de ladrillo que conforman la edificación en estudio, no podemos dejar pasar la oportunidad de detallar en este capítulo, a modo de preámbulo, la descripción detallada de la geomorfología existente en la ciudad de Toledo.
Toledo en 1934
Paula López Arce Martínez en su Tesis: Ladrillos de edificios históricos de Toledo: caracterización, origen de las materias primas y aplicaciones para su
conservación y restauración (Universidad Complutense de Madrid. Madrid,
2004), recoge todos los datos a este respecto.
La ciudad de Toledo se sitúa en la Hoja 53 del Mapa Geológico de España (IGME, 1986) a escala 1:200.000, abarcando mayoritariamente la provincia de Toledo, y parte de las provincias de Madrid y Ciudad Real. Los mapas geomorfológicos (Instituto Geográfico Nacional, 1988) y geográficos (Instituto Geográfico Nacional, 2002) donde se ubica la ciudad, corresponden a la Hoja de Toledo-Sonseca a escala 1: 50.000, y a las Hojas 629-III Toledo (35-50) y 629-IV Sta. María de Benquerencia (36-50) a escala 1:25.000.
Topográficamente la ciudad de Toledo delimita tres grandes regiones, al Sur se encuentra la Meseta Toledana, al Norte la región de La Sagra, y la parte central, lo constituye el Valle del Tajo.
La Meseta Toledana, desde un punto de vista geológico, pertenece al Macizo cristalino de Toledo, unidad compleja constituida por rocas metamórficas de tipo migmatítico, junto con rocas plutónicas y enclaves de rocas menos afectadas por el metamorfismo.
Las rocas de bajo metamorfismo son pizarras con intercalaciones de niveles de calizas, dolomías y calcoesquistos, sobre las que aparece discordante un nivel de conglomerados que pasan a alternancia con cuarcitas y pizarras. Tienen edad Paleozoica (Cámbrico inferior, superior y Ordovícico) y afloran en el centro de la meseta Toledana formando los relieves de la alineación de los cerros del Pulgar, Layos, Nambroca y Almonacid, que se sitúan entre las dos unidades geológicas cristalinas, quedando al Norte la migmatítica y al sur la granítica. El piso culminante que corona los relieves montañosos aislados lo forman las cuarcitas armoricanas Ordovícicas del Arenig.
Las rocas plutónicas afloran al Sur de la Meseta y están representadas por un batolito granítico intrusivo de edad hercínica, en el que se distinguen granodioritas y adamellitas.
El casco antiguo de Toledo se asienta sobre el zócalo migmatítico, en el Norte de la meseta Toledana, donde el río Tajo, que discurre de Este a Oeste, forma un meandro encajado que ha dado lugar a un valle estrecho de vertientes abruptas que rodean el casco histórico de Toledo.
Las rocas que constituyen este complejo de alto metamorfismo catazonal (facies anfibolitas) son principalmente arteritas (estructura bandeada con mayor componente feldespático que micáceo), anatexitas (rocas intermedias entre las gneisico-migmatíticas y las graníticas, compuestas de cuarzo, ortosa y plagioclasa, con textura gruesa) y agmatitas (mineralogía de las arteritas pero sin estructura bandeada).
El valle del Tajo, se corresponde geológicamente con la llanura aluvial cuaternaria del Tajo. Los valles de la vertiente Norte, descienden rectos en dirección N-S buscando el nivel de base en el río Tajo. La vertiente Sur está formada por el escalón topográfico que enlaza la superficie de la Meseta Toledana con el fondo del valle.
Los barrancos que han labrado profundos surcos proceden del interior de la meseta cristalina y del borde superior del propio escalón topográfico. Esta unidad está formada por depósitos de sedimentos pleistocenos y holocenos de origen fluvial, que han dado lugar a los fondos aluviales del valle del Tajo y a su sistema de terrazas. Los depósitos de las terrazas son cantos, gravas, arenas, básicamente cuarcíticas, y limos de litología cuarcítica, con una importante proporción de granitos y menor de calizas. Los fondos aluviales están constituidos por materiales finos, arenas, arcillas y limos.
En el margen derecho del río (al Norte) se encuentran materiales terciarios miocenos de granulometría gruesa formados principalmente por conglomerados y arenas, y es sólo a medida que se avanza hacia el norte cuando comienzan a aparecer arcillas, margas y calizas margosas
correspondientes al Mioceno Superior. En general, hacia el Oeste y a lo largo del valle del río Tajo, aparece una monótona sucesión de margas rojizas y arenas arcósicas, más o menos arcillosas, con algunos niveles delgados de cuarcita, cuarzo, y rocas cristalinas muy alteradas. Esta facies detrítica se denomina «Facies Toledo» y es característica del borde sur de la fosa del Tajo. En el margen izquierdo del río Tajo (al Sur), dentro de la llanura aluvial, se han localizado restos de antiguas tejeras, que por el fácil acceso a la ciudad de Toledo, su proximidad al río y por las arcillas que aparecen intercaladas en terrazas aluviales cuaternarias, en las que abundan limos, arenas y arcillas, estaban ubicadas en zonas perfectas para fabricar los ladrillos de la mayor parte de los edificios históricos de Toledo.
La región de La Sagra, se encuentra en la cuenca terciaria del Tajo, unidad que se extiende al Norte de Toledo desde su contacto con el macizo cristalino. Sobre ella se asienta el Valle del Tajo, a excepción del tramo correspondiente a la parte del zócalo migmatítico donde se ubica el casco histórico de Toledo. Los materiales que constituyen esta unidad están formados por rocas sedimentarias premiocenas, conjunto de edad cretácica, formado por una serie de areniscas con intercalaciones margosas sobre las que afloran calizas blancas muy erosionadas. Sobre estos materiales calcáreos se apoyan terrazas fluviales o coluviones de ladera. Estos afloramientos son muy escasos, limitándose al Este de la ciudad de Toledo, asociados a las grandes fracturas alpinas, y adosados al escarpe Norte del macizo cristalino, en el contacto de los materiales migmatíticos del zócalo y los sedimentos miocenos.
La serie miocena del borde Sur de la Cuenca del Tajo, se puede dividir en cinco unidades litoestratigráficas, en función de su mineralogía y química (García Romero E.et al, 1990). Las formaciones con carácter más terrígeno («Formación de Arenas Gruesas Rojas», «Formación de Arenas Gruesas Pardas» y «Formación de Arenas Finas con Sepiolita, Sílex y Carbonatos»), presentan una composición mineralógica resultante de los procesos de herencia de los productos de alteración del área fuente, a excepción de los niveles de sepiolita y ópalo que aparecen en la «Formación de Arenas Finas
con Sepiolita, Sílex y Carbonatos», que son depósitos autígenos. Las formaciones detríticas más finas («Formación de Arcillas Rojas de la Sagra» y «Formación de Arcilla Verdes») son el resultado de fenómenos de transformación y neoformación.
Los materiales de la «Formación de Arenas Gruesas Rojas» proceden directamente de la erosión de los Montes de Toledo y se caracterizan por la presencia de abundantes cantos angulosos de rocas metamórficas, debido a un transporte corto con mala clasificación. Son sedimentos depositados en las zonas proximales de los abanicos aluviales situados en el borde sur de la depresión y transportados por procesos de «debris-flow» y de «stream -flow». Los filosilicatos que constituyen esta formación, principalmente esmectita, junto con illita subordinada, resultado de la alteración en el área fuente, de feldespatos y micas, probablemente se encuentra bajo un clima semiárido. Esta unidad pasa lateralmente hacia el interior de la cuenca, a la «Formación de Arcillas Rojas de la Sagra», con la que presenta una clara continuidad lateral. Los sedimentos que la forman son principalmente lutitas illíticas que constituyen la base de la industria cerámica de la región.
Hacia el Oeste, y en continuidad con la formación anterior, se encuentra la «Formación de Arenas Finas con Sepiolita, Sílex y Carbonatos», constituída principalmente por sedimentos terrígenos de origen ígneo, que puede seguirse hasta zonas muy próximas al borde noroccidental de la cuenca donde debería situarse su área fuente. En las zonas más distales, entre los sedimentos terrígenos, se encuentran intercalados niveles lenticulares de sepiolita que son explotados en algunos puntos, asociados a esmectitas magnésicas, rocas carbonáticas o silíceas según los sectores. El medio de sedimentación de estos materiales en la región de La Sagra, corresponde a las partes más distales de un sistema de abanicos aluviales que se desarrolló en dicho borde.
Sobre la «Formación de Arcillas Rojas de la Sagra», y en total continuidad, se encuentra la «Formación de Arcilla Verdes», de naturaleza principalmente lutítica con filosilicatos mayoritarios, esmectitas magnésicas de composición saponítica. Sus características sedimentológicas son las propias de una facies
de «mud-flat» depositada en los márgenes del núcleo evaporítico de la cuenca. El techo de esta formación está formado por una alternancia de lutitas, arenas y carbonatos, que ocupan la posición estratigráfica más alta.
Por último, está la «Formación de Arenas Gruesas Pardas» la cual se encuentra recubriendo parcialmente las formaciones anteriores a excepción de las Arcillas Verdes.