Chapter Three
17. Q uality System
En esta segunda parte pretendo analizar dos temas puntuales: la acción en las dos fases del fenómeno, el acontecimiento, refiriéndome a la segunda fase del fenómeno y las conexiones teóricas de ambos. Si bien estamos parados frente a un fenómeno en principio comunicacional de las redes sociales, también es cierto que este se encuentra volcado a la reflexión, movilización y participación políticas, y por ende es un fenómeno que exige ser analizado desde la perspectiva política.
Este fenómeno es analizado por Castells desde la perspectiva del poder y lo define en los términos de una de las subespecies del poder frente a la comunicación de las redes. Para él es el poder en red (network power) y el poder para crear redes (network- making power), distinguiéndolos del poder para conectar en la red y el poder de la red
32 Sustento esta afirmación que en principio es empírica con el análisis que de los enfurecidos de la Revolución francesa hace Arendt en su obra Sobre la revolución y en que los okupas de Madrid circulaban materiales bibliográficos antes de las ocupaciones como el texto de Stephane Hessel, las mismas intervenciones de Žižek y las de Juan Carlos Monedero, quien es Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología.
(Castells, 2010). Su análisis desde la perspectiva comunicacional es muy importante para los efectos de este trabajo, al aportarle evidencias empíricas de los comportamientos en red. Más adelante lo retomaré a la hora de ejemplificar los casos de análisis.
Volvamos al fenómeno. Los hacktivistas usaron las redes sociales para generar reflexiones políticas sobre decisiones de gobernantes y dirigentes, con la idea de asumir posturas críticas; en una segunda fase, que se hizo visible para todos, pasaron a las plazas públicas y las marchas para manifestar su inconformidad con sus gobiernos y sus políticos. En la primera fase eran visibles en la red únicamente para los que seguían, leían y “compartían” sus opiniones. En la segunda fase, cuando ocuparon las plazas y calles, se conocieron en la vida real y se vieron distintos, pero con objetivos comunes que los identificaban y los unían más de lo que otros colectivos podían hacerlo, lo cual los hizo visibles para el mundo entero (salvo para los ciudadanos de algunos países cuyos gobiernos restringen el uso de las redes sociales, circunstancia que fortalece el fenómeno por defecto33). En la primera fase bien podían ser vistos como usuarios aislados que solo existían en la red, pero en la vida real eran desocupados. Ya en la segunda fase se manifestaron como personas críticas pero organizadas, que buscan aparentemente otra forma de hacer política.
La vida en la red y los fenómenos ocurridos en ella son inconmensurables;34 son tan diversos como los ocurridos en la vida real. Opera como prueba de ello que todos los gobiernos del mundo, sin excepción alguna, en el universo de los Estados reconocidos por las Naciones Unidas, tienen actualmente su propia página de Internet, y más allá de esto también crece diariamente su presencia en la redes sociales hasta el propio Vaticano que tiene @Pontifex y otros como: @WhiteHouse, @la_moncloa, @UN y tantos otros. La intromisión de esta herramienta tecnológica en la vida del ser
33 Estas prohibiciones en algunos países fortalecen el fenómeno, pues para los críticos el hecho de que estos regímenes autoritarios como los de Corea del Norte y de Cuba los prohíban, confirma su autoritarismo, y esto favorece la percepción que se tenga sobre los hacktivistas.
34 La inconmensurabilidad es una característica que aumenta la sensación de imprecisión del fenómeno estudiado. Sin embargo, es necesario reconocer que la red (www) es un medio en el que si bien es finito el número de sitios que los componen, medirlos sería excesivamente costoso y no tendría sentido, pues en segundos aumentaría sin poder controlar la cifra.
humano es innegable, razón por la cual no es necesario hacer acá una explicación ni una descripción de esa relación tecné-onto que se ha generado, puntualmente, en las redes sociales. Lo que sí es relevante es calibrar el filtro o filtrar la búsqueda para describir lo que no nos interesa de las redes sociales, asumiendo su tamaño y su comportamiento envolvente de la vida del hombre.
En este orden de ideas, no nos interesan los perfiles, los cuales, si bien tienen contenidos políticos o incluso de filosofía política, no son compartidos por un número importante de personas-perfiles. Tampoco nos interesan los perfiles de partidos políticos —siendo ellos los primeros llamados para trabajar este tema— por la sencilla razón de que la mayoría de ellos cuentan con salas de prensa y encargados de medios; subcontratan personas para que desde el mismo computador creen varios perfiles y agranden la cantidad de amigos o de seguidores del partido. Por las mismas razones los perfiles en las redes sociales de instituciones de gobiernos no pueden ser tenidos en cuenta, pues las cifras de sus seguidores están la mayoría de las veces infladas.35 Usando el mismo argumento, muchas organizaciones del tercer sector también podrían estar inflando sus seguidores y amigos, pero en ellas resulta en principio fácil calibrar el filtro, pues a la hora de pasar a la segunda fase del objeto de estudio no son relevantes y no logran hacerse visibles.
Nos quedamos entonces con los perfiles y los mensajes reproducidos en las redes sociales que abiertamente citaron y convocaron personas para ocupar plazas y calles, es decir, los que abiertamente están conectados con la segunda fase del fenómeno. La publicitación del fenómeno no es un capricho, puesto que es esta característica precisamente la que le imprime impulso social y relevancia política. Para ilustrar este punto, baste de nuevo una imagen (figura 5)…
Figura 5. The Protester
Fuente: Andersen (2011).
La edición del personaje del año de la revista Time se ha constituido en un referente inevitable de análisis para quienes trabajan temas relacionados con las ciencias sociales, pues sin duda los personajes que aparecen en esta edición especial son los más influyentes e importantes por aspectos políticos, económicos y de poder. El hecho de ser los protestantes indignados los que se ganaron esta portada solo ejemplifica por los menos dos afirmaciones: la primera, el fenómeno es mundialmente conocido, y la segunda, es un hecho políticamente relevante. Esta afirmación de Time usa la misma lógica que hacen paginas como Poderenlared o Poderopedia, que miden los personajes más influyentes de la red —dato que es muy importante para quienes miden los alcances de la comunicación política de la red—. Y eso es lo que realmente importa.
Por lo tanto, quienquiera que conscientemente aspire a ser esencial, a dejar tras de sí
una historia y una identidad que le proporcione fama inmortal, no solo debe arriesgar su vida, sino elegir expresamente, como hizo Aquiles, una breve vida y prematura muerte. Solo el hombre que no sobrevive a su acto supremo es el indisputable dueño de su identidad y posible grandeza, debido a que en la muerte se retira de las posibles consecuencias y continuación de lo que empezó. (Arendt, 2006a, p. 217)
Si probablemente la duda más repetida frente a la relevancia o no de los indignados y sus acciones es si fue un simple aire primaveral sin efecto político alguno, lo afirmado por Arendt desde la perspectiva de la acción política es una contundente respuesta. Retomando la breve vida de Aquiles, sabemos que la brevedad le impuso la necesidad de afamar su nombre para la posteridad en pocos días, pues era el nombre lo más importante en la moral agonal griega. Los indignados, sin duda, en pocos días ganaron su nombre.
Solo el individuo heroico, al aceptar enfrentarse a la muerte en la flor de su juventud, puede aspirar a ver su glorioso nombre perpetuado de generación en generación. Su figura singular queda para siempre inscrita en el corazón de la vida comunal. Para alcanzar este logro le ha sido necesario aislarse, incluso llegando al enfrentamiento con el grupo constituido por los suyos, arrancarse de ese conjunto formado por sus iguales y sus jefes. Tal es el caso de Aquiles. (Vernant, 2001, p. 209)
Los perfiles de estos mensajes pertenecen a los nuevos activistas, miembros de las nuevas multitudes; activistas que al ser dominadores de las tecnologías son hacktivistas y que constituyen una multitud o cibermultitud que a la hora de protagonizar la segunda fase del fenómeno le aportan a su accionar las velocidades y otras características de su virtualidad. Esta es una pluralidad compuesta por singularidades. “La acción colectiva que es el agregado de acciones de individuos que entran en la colectiva manteniendo su individualidad y por lo tanto no son un partido, ni una iglesia, ni una secta o un club sino que son una multitud, la multitud de los internautas” (Cotarelo, 2013, p. 242).
El situ de sus acciones ocurre en ciudades y más puntualmente en lugares públicos de estas ciudades. En principio, hay evidencias de sus acciones en Barcelona, Madrid, Atenas, El Cairo, Lisboa, Reikiavik, Nueva York (Wall Street), Londres, Moscú, Tel Aviv, Sao Paulo y la variopinta Bogotá. En esta desigual lista de ciudades, y eso también fortalece el acontecimiento, especifico el caso de Nueva York al referirme a una zona en especial que adquiere identidad propia desde la perspectiva financiera global, y que para las reivindicaciones de los indignados era fundamental, pues en esa zona confluyen el poder económico y financiero del mundo y de los Estados Unidos. La otra especificidad que hago es la de Bogotá y la califico de variopinta porque, si
bien se han presentado hechos que se asemejan a las movilizaciones de los indignados del mundo sus discursos, razones y actitudes son particularmente distintas por no calificarlas de primarias desde el contenido político de estas.
Las primeras evidencias del fenómeno ocurren hacia 2008 y se repiten en 2011 y 2013 con efectos mayúsculos y con resultados aún por estudiar y analizar en frío. En un primer análisis son manifestaciones dispares, lejanas y muy distintas, pero si se analizan desde la perspectiva de la movilización y participación política, y si adicionalmente se destaca el uso de la tecnología en su primera fase, estamos entonces frente a un fenómeno de dimensiones globales.
Estos activistas, como los de la imagen, tienen otra característica, y es que son personas sin poder. Son los que históricamente no han participado de la toma de decisiones. Los excluidos que en la segunda fase se unen en su heterogeneidad. La expresión de los sin poder acuñada por Sassen —que usa en la entrevista a un diario y que cito en el siguiente numeral para efectos de abrir la discusión sobre el futuro de los indignados— ejemplifica perfectamente la situación que estos activistas tienen con respecto al poder y en principio a los vicios inherentes o adherentes al poder.
El otro filtro es que en la segunda fase las acciones se dieron puntualmente en ciudades. Y para ser más precisos en ciudades marcadamente disímiles. Estos fenómenos, como muchos otros fenómenos sociales, tienen como lugar la ciudad. En realidad los sucesos sociales acaecidos en sectores rurales resultan muy complejos de estudiar por sus circunstancias geográficas. Es por eso por lo que las afirmaciones de Sassen, por ejemplo, de que los procesos de globalización y de integración solo ocurren en las ciudades y más puntualmente en las ciudades globales, son totalmente plausibles.
Volvamos al fenómeno y condicionémoslo. Ya en la segunda fase se manifestaron como personas críticas pero organizadas que buscan otra forma de hacer política; personas que históricamente habían estado excluidas del poder y que gracias a esa distancia están limpios de los vicios tradicionales de este. En esta segunda fase los acontecimientos ocurrieron en unas ciudades particulares, las cuales fueron observadas por el mundo entero y dentro de estas particulares ciudades, puntualmente, las ocupaciones se dieron en espacios públicos emblemáticos para estas en un rescate de
la esfera de lo público. Este segundo paso no necesariamente implica un tercero en una lógica de procesos, aunque se materializó en cierto sentido con Podemos tal como se explicó arriba.
No hacen parte de las manifestaciones tradicionales sino que responden a otro proceso. He empezado a conceptualizar el movimiento de ocupaciones con el objetivo de encontrar su particularidad en un momento histórico. Esta es una manera de eludir interpretaciones genéricas como: “Sin partido político o sin programa político no se llega a nada”. Yo creo que esa manera de entender y evaluar el movimiento de ocupación reduce su significado y no nos permite capturar el hecho de que es un punto en una trayectoria que va más allá de este momento. En El Cairo, algunos egipcios dicen que es una historia que empezó hace treinta años cuando hubo una revuelta contra el poder. (Sassen, 2013).
Esta afirmación refuerza lo afirmado por Žižek citando a Hegel. La instantánea que tomamos debe ser vista con sus antecedentes y sus consecuentes, en un continuo (Pintos, 1999).