• No results found

Chapter Three

16. S taff W elfare

Los hacktivistas provistos de sus saberes en principio disímiles hacen de la red el lugar idóneo para develar y revelar informaciones que tardarían años en ser conocidas por las personas del común. Mientras los gobiernos siguen debatiendo la necesidad de preservar la información clasificada y solo levantarla después de décadas, cuando las responsabilidades personales ya no se pueden debatir, los hacktivistas suben a la red archivos clasificados con la velocidad de un clic. Los hacktivistas hoy exponen los tratos y nexos de quienes tradicionalmente han hecho la política por debajo de la mesa, como lo advertía en su momento Bobbio y otros como Crick.

Es posible que exista cierto grado de política en regímenes autoritarios, pero no es algo deseado; para los gobernantes será la medida de la falta de progreso hacia la unidad y se harán todos los esfuerzos posibles para esconder dichas disputas a los gobernados a fin de prevenir la formación de un “público”. La política de palacio es política privada, casi una contradicción en sus términos. La especificidad de la actividad política reside, casi totalmente, en su carácter público. (Crick, 2001, p. 21)

La discusión sobre los campos de las esferas públicas y privadas ha estado presente a lo largo de la historia del hombre, por lo menos del hombre occidental, en todos sus momentos. Tanto los saberes y ciencias como las prácticas y técnicas tienen reservados campos públicos y privados. La política los tiene y nos resulta apenas natural que posea un nivel público a la hora de los fenómenos de participación o de eventuales consultas al elector y uno privado en la toma de decisiones por parte del elegido. Sin embargo, y dependiendo del sistema político en el que nos encontremos, existe también una tendencia a hacer política sin consultar al elector y tomar decisiones no solo inconsultas, sino impopulares o incluso lesivas para las colectividades.

En los estudios políticos, y desde la óptica de la percepción de las personas en materia política, son las más de las veces en las que se tiene la impresión de que los gobernantes no solo son corruptos o ineficientes, sino que van en contravía de todas las expectativas de la colectividad. Pareciera que vieran otra realidad o que simplemente ven el mundo, sus decisiones y la implementación de estas como solo ellos lo ven. Esa

desconexión entre los gobernantes y sus gobernados, unas veces buscada y otras como producto de malas decisiones o de falta de comunicación, da como resultado que la esfera privada de la política crezca en demérito de la esfera pública.

En esa percepción de inconexión o en ese vacío de una adecuada comunicación política se paran los hacktivistas. Tanto en su primera como en su segunda fase como indignados, ocupan los espacios que los políticos ya no usan, o no están usando por los vicios que los bloquean. En las calles, que son el epicentro de sus acciones, se leen sus consignas y sus demandas, todas ellas con un aire de renovación y cambio. Los epítetos son muchos: “democracia desde abajo”, “democracia real ya”, “democracia hecha con los pies”, “no más”, etc. Hacen visible lo que los políticos tradicionales desean ocultar, hacen público o, mejor, devuelven a lo público lo que ellos quieren hacer privado. He aquí algo que resulta muy importante, y es el rescate de lo público que, siguiendo a Crick, sería el rescate de lo político.

Estas nuevas formas de hacer política posiblemente logren revitalizar la acción política en su esencia más anhelada: la acción política deliberada, concertada y horizontal en su distancia entre gobernantes y gobernados. Las distancias geográficas y comunicacionales —que hoy todavía hacen que la descentralización sea un problema aún más complejo, por las insalvables distancias físicas— y los tiempos de reacción se ven revolucionados por las nuevas tecnologías y por estas nuevas formas de hacer política desde la tecnología. La política, al recibir los prefijos cyber o hiper, gana en velocidad comunicacional en percepción de eficacia y en capacidad de representatividad.

Esta velocidad, que sin duda es una de sus principales virtudes, se suma a su heterocomposición y da como resultado una multitud que se une nodalmente y que potencialmente es capaz de cambiar los mapas políticos actuales y los flujos políticos de estos. Esto es posible porque, y acá me apoyo en la física, la velocidad surge de la relación de la distancia sobre el tiempo. En este caso, el tiempo de la política ya no es el tiempo de un futuro perfecto, sino el tiempo de un presente continuo.

La heterocomposición de las multitudes indignadas29 debe ser analizada, o mejor, exige ser estudiada, desde dos perspectivas: la primera, desde abajo, como una muestra de la legitimación de sus demandas y sus acciones, y la segunda como un reto para quienes desde arriba pretenden disciplinarlos y controlarlos, generando, por ende, un conflicto. Por esta razón, para caracterizar de manera adecuada esta condición del 99 % es necesario hacerlo desde ambas ópticas, para que la fotografía que tomemos nos quede completa. Esto lo plantearé en la segunda parte, en la que analizaré puntualmente los qué y los para qué de estos hacktivistas que solitariamente desde su computador hacen multitud y se toman las plazas.

1.2 ¿Qué acciones generan los hacktivistas y cómo estas podrían redefinir la acción política desde el acontecimiento?

En este aparte pretendo definir el accionar propiamente dicho de los hacktivistas, profundizar sobre el contenido político de sus acciones y distinguirlo de otras también desplegadas por él, pero que pertenecen a otros objetivos y que no resultan de interés en este momento. Esas otras acciones, desde la perspectiva tanto política como jurídica, atañen a otras particularidades como lo son la acción discursiva, la cual es interesante y con tintes de principal, pero que no tiene que ver de forma directa con los objetivos del presente trabajo, dado que este no analiza la acción que modifica una realidad, sino la acción como concepto y su tensión con el concepto de acontecimiento.

Definiremos, entonces, la acción propiamente dicha, la acción propia de los activistas desde la red, la acción política de ellos. En una segunda parte, esta acción política se verá como acontecimiento y cerraremos con esta acción en principio como un fenómeno de movilización y participación política, pero con la capacidad ontológica de ser una nueva forma de política y no de hacer política; es decir, no un hacer sino un ser distinto.

29 La heterocomposición de estas multitudes es resumida y caracterizada por las multitudes inteligentes hacktivistas, tema que analizaré a profundidad en el capítulo II.

Figura 4. Slavoj Žižek en las manifestaciones de Occupy Wall Street

Fuente: citado por Lain (2015).

Actuar, en su sentido más general, significa tomar iniciativa, comenzar (como indica la palabra griega archein, comenzar, conducir y finalmente gobernar, poner algo en movimiento… (Arendt, 2006a, p. 201)

Cuando los manifestantes comenzaron a debatir qué hacer a continuación, cómo ir más allá de la mera protesta, el consenso de la mayoría fue que lo que se necesitaba no era un nuevo partido o un intento directo de tomar el poder estatal, sino un movimiento cuyo objetivo sea ejercer presión sobre los partidos políticos. Esto claramente no es suficiente para imponer una reorganización de la vida social. Para conseguirlo se necesita un organismo fuerte, capaz de tomar decisiones rápidas y ponerlas en práctica con todo el rigor necesario. (Žižek, 2012, p. 206)

En la figura 4 aparece Slavoj Žižek alentando a los okupas de Wall Street en 2011. Él, como otros filósofos y pensadores políticos, han participado activamente en las marchas y ocupaciones que se han dado a lo largo y ancho del mundo, en virtud de este acontecimiento llamado de los indignados del mundo. Como ya se advirtió en la primera parte, los acontecimientos sociales producto de los indignados son la segunda fase de un fenómeno social de carácter transversal que se gesta en las redes sociales y más puntualmente en la red. La presencia de Žižek y de otros intelectuales se ha dado en las dos fases30 y sin hilar delgado, y ese es otro de los encantos de la red; muchos de

30 Uso la expresión fases no necesariamente en alusión a una evolución del fenómeno, sino en su significación más pura como cada uno de los estados de un proceso, en este caso, histórico.

nosotros formamos parte de esta acción cada vez que damos un clic y compartimos los contenidos de ellos y otros o los propios nuestros para generar reflexión y debate.

La forma más sencilla de explicar lo que acabo de afirmar se comprende con la definición de Creative Commons. La red trajo, como ya se mencionó, nuevas formas de tecné, y cambió los saberes del hombre tanto formal como sustancialmente. Las licencias CC son un ejemplo de ello, y de la mano de otras figuras como las del Copy left han minado fuertemente los concepto de propiedad intelectual, derechos de autor y otros. En el pensamiento, en términos generales, ha permitido que las ideas y conceptos de muchos autores se divulguen con mayor velocidad; esto en contravía de los intereses de los editores. Este fenómeno de autoría en la red es una de las principales finalidades que, en lo concerniente al saber, tenía la red en sus comienzos y, fiel a estos, los actuales usos de las redes sociales lo hacen realidad.

La autoría, la fuente y el origen de los saberes, así como el destino de estos, es un tema central en esta sociedad de la información en la que vivimos. Por tal razón, es muy difícil tener una fuente clara en lo que respecta al material subido a la red.31 Como ya se mencionó en otro aparte, en principio en las redes sociales lo único que se hacía era compartir información, pero no se generaba información. Por este motivo, la pregunta por el quién era innecesaria. Esto comienza a cambiar, y en esta segunda fase no solo se pasa a la acción en el afuera de la red, sino que en la red ya se generan conocimientos y reflexiones, fenómeno que Castells (2010) llama la “autocomunicación de masas”, sin que esto implique que nos preguntemos por el quién. Esa generación de reflexiones en la red, y para los usuarios de esta, ya es acción propiamente dicha y resiste no solo ser analizada como discurso sino como acción en la pantalla misma. El situ de las acciones políticas es la red misma.

Regreso a la imagen en la que Žižek está alentando a los okupas, para afirmar que en la primera fase del fenómeno los textos y las ideas de este y otros autores eran compartidos, leídos y trabajados; en la reflexión en la segunda fase se hacen presentes-

31 En sus comienzos en lo que atañe a la academia el uso de herramientas como Wikipedia no solo estaba mal visto sino también prohibido por no tener autoría en académicos o publicaciones académicas. Hoy en día se acepta el uso de esta herramienta y se habla incluso de estrategias basadas en la metodología de Wikipedia.

visibles para apoyar las ocupaciones y para reafirmar con su ejemplo lo que implica la segunda fase del fenómeno. La segunda afirmación que se puede hacer es que los movimientos de indignados que ocupan las plazas públicas, además de padecer los problemas que denuncian, tienen una carga filosófica en sus demandas y acciones, o por lo menos un nivel de ilustración con respecto a los problemas sociales. Esta característica, desde ya, los diferencia de les enrages de la Revolución francesa, aquellos que solo eran útiles por hacer masa crítica y nada más, porque su estructura cultural no les permitía avizorar un proyecto político. Estos indignados, en cambio, poseen una cultura y una información política lo suficientemente relevante para generar un cambio político importante. Como prueba de ello está la actual composición de Podemos en España, que es un colectivo de los okupas y de los indignados de la Puerta del Sol, que se reúnen y discuten las lecturas de Pablo Iglesias y de Juan Carlos Monedero.32