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Policy pointers

Annex 4: QFR principles and good practices

—Ahora, Marcial, tú renuncias al partido comunista en marzo de 1970 por no compartir según me decías—su línea política y no encontrar cauces orgánicos para implementar la lucha armada. Con un grupo muy pequeño de militantes deciden crear una nueva organización, esta vez,

político-militar. ¿En que consiste eso de político-militar? ¿Significa una negación de la concepción básica de partido?

567. Marcial: —No, es la puesta en práctica de una estrategia político-militar. Es decir, de la

combinación de todos los medios de lucha...

—¿Eso está claro desde la partida?

568. Marcial: —Desde el principio. La combinación de todos los medios de lucha en la cual la

aplicación política de la línea tiene que complementarse con la armada, y ésta pasa a ser la fundamental; en ciernes, digamos al principio, pero con tendencia a convertirse en determinado momento en fundamental. Incluso cuando la lucha armada está tiernita, cuando todavía no abarca todo el panorama nacional, y no es todavía la fundamental, es ella la que en determinado momento pasa a ser la que jala todo el proceso, y entonces los otros medios de lucha tienen que combinarse con éste, que es el fundamental.

569. Cuando nosotros en El Salvador proclamamos la organización como político-militar, lo hacemos respondiendo a una verdadera necesidad, porque había en el país organizaciones que negaban la vía militar, y querían constreñir todo el movimiento exclusivamente a lo político. Entonces había que ser claros para que el pueblo entendiera perfectamente.

570. Ahora, ese planteamiento no se hace en el sentido de negación de la concepción de partido, sino dentro del pensamiento de que había que dejar bien claro ante el pueblo los dos aspectos de la línea, los dos aspectos de su participación: la lucha de masas y la lucha armada que esta

organización tenía que dirigir.

571. Al plantearnos como una organización político-militar, pretendíamos evitar caer tanto en el militarismo, como en el derechismo que veía exclusivamente lo político. Ahora, cuando esto no se comprende como una línea integral, se puede caer en un error muy serio, y ese es el error del militarismo. Nosotros desde la partida teníamos muy claro que lo militar no es sino la prolongación de lo político por otros medios, por los medios armados.

572. Otra cosa que tuvo clara la organización desde sus inicios fue la necesidad de que fuera el pueblo el que tomara en sus manos también aquella causa, que fuera el pueblo el propio autor de la lucha armada. Y como teníamos bastante experiencia en la incorporación de las masas a la lucha, especialmente a la lucha contra el burocratismo, no había muchas dificultades en eso. Teníamos claro que era el pueblo el que iba a hacer la guerra y que estos grupos armados no deberían de

convertirse en una élite, en unos héroes desligados de las masas, que le iban a ahorrar al pueblo el trabajo de hacer la revolución.

573. La experiencia de la década del 60 en relación al foquismo nos preparó para tener un

pensamiento más integral. De manera que cuando nosotros hablábamos de político-militar no hubo peligro de deformación, porque desde el principio teníamos claro que lo político es lo fundamental, lo que tiene que dirigir la guerra, y que lo militar está supeditado a lo político y es parte de la expresión política de la lucha de clases.

—Ahora, Marcial, independientemente de haber tenido claro esto en el pensamiento, entiendo que en la práctica de hecho ustedes se dedican bastante tiempo sólo a la actividad militar. ¿A que se debe eso?¿a la necesidad de entrenar a la gente en esta lucha que era algo nuevo para ustedes o que se entusiasmaron un poco demasiado con lo militar?

574. Marcial: —Mira, eso hay que verlo en un marco de conjunto, porque si agarras así en pedazos

la cosa, en un determinado momento puede parecer unilateral, hay que ver la proyección, aunque hay que reconocer que el pensamiento no está totalmente plasmado desde el comienzo. ¿Qué fue lo que sucedió con la FPL? No es que nos metiéramos durante un tiempo, digamos, nada mas a lo militar. Fíjate que ahí hay que ver una cosa, el Grupo Comando Central o Grupo Inicial era una dirección de partido, eminentemente de partido... Ahora, era necesario darle al pueblo el

instrumento armado; era precisamente de eso de lo que carecíamos, entonces ahí hubo un dilema: formamos primero un partido, las bases y todo eso... ¿cuántos años nos vamos a tardar para que el pueblo pueda adquirir la confianza de que puede organizar la lucha armada?

575. Entonces nosotros decidimos separarnos de la práctica orgánica tradicional. ¿Cómo podíamos hacer un partido con sus células, con siete personas? Aunque hubiéramos querido hacerlo no habría sido posible. El grupo inicial era realmente una dirección de partido aunque no tuviera ese nombre, con pensamiento de partido, que venía de luchar, y que conocía pues lo que era el funcionamiento de un partido.

5) ¿POR QUÉ NO RECLUTAR DENTRO DEL PROPIO PC?

—Antes de seguir con el tema, ¿cómo se entiende que el secretario del PCS, con prestigio en el movimiento de masas y en su partido, se haya conformado con siete personas y no haya reclutado dentro de ese partido a más gente, aunque sea después de haber accedido a abandonar sus filas?

576. Marcial: —Es que este fue uno de los acuerdos principales que tomamos, precisamente para

apartarnos del esquema que se había seguido en varios países de América Latina. Lo primero que se hacía era salirse, formar un grupo, y disputarle al partido hasta el sello, hasta el nombre y el

reconocimiento. Acordamos que si seriamente íbamos a emprender la lucha armada, que es algo muy complicado, no nos íbamos a entretener en estar haciendo propaganda en el interior del partido. Pensábamos que la gente iba a tener suficientes pruebas para valorar por sí misma dónde estaba la línea correcta y la línea incorrecta.

577. En segundo lugar, no queríamos establecer mas puntos de conflictos con una dirección del partido que estaba sensibilizadísima, y que tenía temor de que nosotros jaláramos bastante gente. Entonces conscientemente renunciamos a eso: no queríamos sensibilizar mas a esta dirección. 578. En tercer lugar, porque dentro del partido comenzó una labor de denuncia contra el grupo que se había salido. Y para la labor delicada que estábamos emprendiendo, en absoluta clandestinidad, eso era muy negativo: necesitábamos que no se nos estuviera mencionando. Si nosotros

comenzábamos a hacer labor de proselitismo dentro del partido y dentro de los sindicatos, es decir, dentro del terreno donde tengamos influencia, esto hubiera significado una desnaturalización bastante grande de una situación, muy peligrosa para nosotros y también para el mismo partido, porque el partido también se hubiera degenerado.

579. Cuando se dieron cuenta de que no les hacíamos sombra, de que no hacíamos ninguna propaganda, dejaron de mencionarnos. Fíjate que a mí me anduvieron buscando los miembros de muchas células, pidiéndome que les explicara que situación había, que ellos comprendían que nosotros teníamos la razón, que diera una charla sobre eso. Pero yo rehusé completamente a volver a andar haciendo propaganda. No quisimos caer en el caminito trillado ese de una serie de grupos que se diluyen en una lucha interminable, una lucha de palabras, que no hacen nada, que comienzan por decir que quieren la lucha armada y, finalmente, terminan por no ser ni partidos, ni grupos que implementen la lucha armada.