La descripción de se que se ha realizado en los apartados precedentes como base para el trabajo que nos proponemos persigue la búsqueda de principios generales acerca de los tipos de se. No obstante, son frecuentes en la bibliografía las referencias a que muchas de las cuestiones debatidas no pueden generalizarse, pues existe multiplicidad de casos particulares. En los aspectos comentados, se echan de menos estudios de corpus sobre se, que contribuyan a estudiar el fenómeno a la luz de datos reales de uso. La mayoría de las fuentes suelen inventar los ejemplos, si bien es de apreciar el esfuerzo en ciertos casos por la selección de ejemplos documentados. Pero, a pesar de ello, la discusión parece incompleta sin un estudio sistemático de la lengua en uso, porque un ejemplo no tiene por qué representar un fenómeno completo.
En segundo lugar, los estudios revisados no hacen apenas referencia a los distintos usos que un mismo verbo puede tener. Es decir,
mencionan un ejemplo del verbo morir/se en su uso expletivo (morirse
de un infarto), pero no mencionan los usos con se no expletivos del
verbo (morirse de vergüenza, morirse por una cerveza…); aluden a un uso medio como el de la calle se llena de gente, pero omiten otros usos concomitantes (me lleno de alegría…). La polisemia media o alta es una compleja realidad que está presente en muchos verbos (Battaner y Torner 2008), los cuales no suelen ser monosémicos salvo en usos terminológicos o muy restringidos por otras causas. Los problemas «fronterizos» no solo se establecen entre diferentes construcciones con
se, sino también entre lo que es y no es una construcción con se. Así
pues, por motivos de brevedad o de otro tipo, estos estudios a menudo incurren en inexactitudes como hablar de verbos de movimiento, de
verbos pronominales, etc., para referirse, en realidad, a ciertos usos de
estos verbos. Así, omiten con frecuencia la gran diversidad de usos que un mismo verbo puede tener. En particular, no acostumbran a tratar los casos en los que los usos con se se separan de cualquiera de los mencionados y adquieren significado propio, por lo que no pueden incluirse en ninguno de los tipos mencionados (v. p. ej. NGLE, pp. 1701, 3105-3106 y 3108-3109 o Bel 1992: 53). En la tabla II llamábamos a este «tipo» «se» semánticamente independiente. Se trata de casos como los siguientes:
(48)
a. Es un hombre prudente que jamás se abre del todo, que no dice todo lo que piensa. (SWC)
b. Cuando mis padres me reñían, me cortaba. (SWC)
c. En Marruecos, […] las mujeres que no se cubren son menos respetadas por los hombres. (esTenTen)
d. Castelar se niega a coligarse con los demás republicanos. (esTenTen)
e. Es muy importante no automedicarse. (esTenTen) f. Muy cerca de aquí se levanta el palacio episcopal. (SWC)
g. En la época de lluvias el cielo se cubre muy rápidamente. (esTenTen)
h. Ves al meollo de la historia y no te andes por las ramas. (web) i. El óxido se come el metal. (web)
j. Se morían DE ganas de charlar. (SWC) k. El pan empezó a florecerse. (web)
l. Un grupo asaltó un puesto militar y se hizo CON las armas. (IULA50)
En estos ejemplos, la estructura con se está ligada a un significado diferente del resto de estructuras con se del verbo (excepto en 48d-e, que son verbos pronominales estrictos). En (48a-b) no puede hablarse de uso reflexivo porque no podemos añadir Se abre *a sí mismo, Me
cortaba *a mí mismo; en (48c), el uso es claramente reflexivo, ‘las
mujeres se cubren su propia cabeza’, pero la alternancia con una estructura no reflexiva parece dudosa (¿Su madre la cubrió?, en el sentido de ‘le tapó la cabeza’). El caso de (48d-e) tiene valor recíproco, y (48e) reflexivo, pero se trata de verbos que no pueden emplearse sin el pronombre (*coligar, *automedicar). En (48f-g) encontramos usos medios que, no obstante, no alternan con pares activos, pues los que podrían corresponderse tienen otro significado: en el caso de (48f), una frase del tipo Este arquitecto levantó el palacio episcopal significa ‘construyó’, mientras que el ejemplo dado significa ‘está, se sitúa’; (48g) tampoco alterna con una frase del tipo Las nubes cubren el cielo, sino que esta corresponde a un uso más amplio, el de ‘algo tapa una cosa’, mientras que (48g) se refiere al evento específico de ‘nublarse’ (v. p. ej. DRAE22, s. v., acepción 26). El ejemplo de (48h) muestra una locución en la que ha quedado lexicalizado un uso expletivo que ya no se usa en España, pero sí en América (el del tipo se andan por
lo montes, v. CEsp, corpus diacrónico y diatópico), y (48i-j) muestran
usos que no pueden emplearse sin el se como sí ocurre con otros usos de los mismos verbos (podemos decir Se comió una hamburguesa o
Comió una hamburguesa, pero no *El óxido come el metal).
Finalmente, en (48k-l) se observa un significado distinto asociado al uso de se en comparación con el uso sin se: por ejemplo, florecer significa ‘dar flores’ y florecerse ‘pudrirse’.
Nos hemos extendido en la ejemplificación para mostrar que el uso de
se semánticamente independiente es muy frecuente y variado. Su
aparición no puede predecirse, no está sujeta a reglas gramaticales y, sin embargo, su descripción no solo ha de limitarse a los aspectos semánticos: (48j) exige complemento de régimen precedido por de, (48l) lo exige también, pero la preposición es con, etc. Consideramos que el problema que se observa (los diversos usos particulares de se en un mismo verbo, los conflictos con la tipología dentro y fuera de cada verbo, la caracterización del se semánticamente independiente) puede verse desde otra óptica y aplicarse a él otras soluciones como las que se ofrecen en los capítulos 5 y 6, que explican el modo como la TNE puede ofrecer una descripción suficiente desde el punto de vista sintáctico y semántico tanto de estos usos semánticamente independientes como del resto de usos de se. Pero a ello ayudará también el enfoque lexicográfico de se que se presenta en el siguiente capítulo, y su descripción de los diccionarios (capítulo 4).