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US STANDARDS Reg Guide 8
3.19. Radiological Surveys
En cuanto a la difusión se refiere, entendida como la circulación de la comunicación, las enfermedades en general padecen otro mal, la internet se ha convertido en una especie de médico virtual que receta las 24 horas del día, el acceso a la tecnología y la cantidad de información suelen ser el causante más importante de la ruptura en la relación médico, paciente y familiar.
Este fenómeno acentúa la falta de adherencia terapéutica por cuanto la interpretación del diagnóstico entregado por el médico es confirmado por el paciente o por sus familiares a través de la web, interpretando con la ignorancia del término médico y reforzado por los tecnicismos o lenguajes cifrados usados por el profesional de la salud.
La “anamnesis” es uno de esos términos científicos que aparecen en la interacción entre médicos, para el paciente y para nosotros como investigadores, este equivaldrá a lo que denominamos ese primer encuentro. Según algunos profesionales consultados, este proceso es vital para la generación de confianza y seguridad en el paciente a través de la posición del médico, allí se indaga sobre información general y algunas pistas sobre la sintomatología del paciente.
Un grupo de investigadores de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Perú (Sogi, Zavala, Oliveros, & Salcedo, 2006) realizó un estudio denominado “Autoevaluación de formación en habilidades de entrevista, relación médico paciente y comunicación en médicos graduados” cuyo objetivo consistió en evaluar la percepción de los graduados de medicina sobre su formación en habilidades de entrevista, relación médico paciente y comunicación, el principal hallazgo es que efectivamente la entrevista es más biomédica que psicosocial, es decir, no se muestra interés por el paciente sino por la enfermedad.
Otro importante resultado muestra que la percepción del graduado es positiva sobre las habilidades clínicas obtenidas, sin embargo, al contestar el cuestionario se evidencia que no da mayor importancia a las señales, lo cual indica un bajo nivel de comunicación no verbal y muestra además que las preguntas sobre el paciente pierden relevancia frente a las que tienen que ver con la enfermedad.
La conclusión final es que en la práctica para este grupo de nuevos médicos, existe una importante distancia entre su percepción sobre las habilidades que poseen o que obtuvieron en el proceso de formación y la práctica de las mismas frente al paciente. La limitación más importante en este estudio fue la auto-aplicación del cuestionario,
considerando que sería más eficiente, según el grupo investigador, la observación como método para determinar la efectividad en las estrategias de comunicación.
En un proceso de verdadera construcción, este espacio debe tomar el tiempo suficiente para que el galeno logre entablar la relación, sin embargo, en sistemas de salud como el colombiano, este tiempo no existe y por el contrario, el médico debe “evacuar” el mayor número de pacientes por hora para cumplir con la regulación en esta materia.
En la interacción como otra de los elementos relevantes, se centra la exposición de evidencias que muestran como las prácticas adecuadas de la comunicación son parte del tratamiento que se debe buscar en el manejo de enfermedades y para este caso específico, del cáncer en general.
Esta interacción debe estar mediada por la confianza, seguridad y autonomía que el médico busca propiciar en el paciente para que el efecto terapéutico logre su objetivo, esto se logra a través del uso de adecuadas habilidades comunicativas que en el caso de algunos profesionales son innatas y que para otros, no existen y no las encontraron a lo largo de su proceso de formación. En efecto, algunos médicos asumen el poco interés que les genera un proceso de comunicación, su verdadera pasión es la ciencia y el aporte que a ella puedan hacer.
Existen casos muy importantes para la historia de la medicina como la del Doctor Frank Netter quién estudió medicina por mandato de sus padres aun cuando su verdadera vocación eran las artes plásticas, luego de finalizar su carrera se apartó de la relación con pacientes y produjo a mano el Atlas de anatomía humana (1931), un libro premiado más de diez veces por la medicina y por las artes y usado como referente por estudiantes y profesionales por la riqueza de su contenido y la calidad pedagógica e iconográfica de sus imágenes.
No todos los médicos logran llevar el curso de sus carreras según su personalidad como tampoco es la única causa de la falta de una adecuada práctica de la comunicación,
existen muchos factores más que atraviesan la relación y que pueden afectar el correcto proceso.
La Doctora Luz Bascuñán Master en Ciencias de la Universidad de Chile lideró un proyecto de investigación en el que da cuenta a través de la percepción de los médicos sobre la transformación que ha sufrido la medicina en las últimas décadas, la tecnificación y especialización médica que se ve como un avance de la ciencia es a la vez, la causante de la deshumanización y contribuye al desmembramiento del paciente y a la perdida de la visión de conjunto (Revista Médica de Chile, 2005, p. 133: 11-16). La conclusión general en este estudio es la percepción que tienen los médicos participantes sobre los cambios que ha tenido la medicina en tanto se presentan como espectadores más que participantes activos en la mayoría de ellos, así mismo, acusan la no existencia de un “mundo ideal” por las diferencias entre los pacientes, las enfermedades y los médicos.
Se mencionan además otros elementos que profundizan la afectación del rol del médico en general, la introducción de variables económicas en la profesión hacen que este se convierta en un funcionario que debe aplicar altos estándares y satisfacer las demandas de un cliente perdiendo de vista la humanización; finalmente, la judicialización proceso en el que la sociedad y los pacientes están mucho más exigentes en reclamar responsabilidad legal hace que empiece la medicina por el miedo, miedo de que todo lo del paciente recaiga sobre sí.
El rol del profesional de la salud ha tenido también un cambio sustancial por cuanto recibe a un paciente con las mismas necesidades de atención pero con más información y empoderamiento sobre la enfermedad que cree estar sufriendo, aun así, la exigencia para el médico continúa siendo la de hacerse responsable sobre el tratamiento pero antes, la de establecer una interacción comunicativa suficientemente clara para que la relación fluya desde el primer instante y se convierta en sí misma en parte del tratamiento.
La Organización Mundial de la Salud (2008) en su informe sobre la salud en el mundo, incluye un capítulo que denomina “Dar prioridad a la persona” y trata temas como
el empoderamiento, la confianza y las habilidades diferentes al conocimiento técnico que el médico o el personal de la salud debe desarrollar para guiar el tratamiento lo cual supone como lo menciona el mismo informe, una necesidad de mejorar el rol comunicativo por parte del profesional.
En el caso particular de las prácticas comunicativas en las relaciones entre pacientes con cáncer, familiares y médicos como objeto de esta investigación, además de entender la situación del médico, debemos mirar con atención al paciente y su entorno, la palabra genera rechazo y discriminación como si el contagio existiera y la falta de información de quienes conforman ese entorno hacen parte de este cuadro de dolor, Susan Sontag (1980, p. 2) dice que es grande “el número de enfermos de cáncer cuyos amigos y parientes los evitan, y cuyas familias les aplican medidas de descontaminación, como si el cáncer, al igual que la tuberculosis, fuera una enfermedad infecciosa”. Desde mi propia interpretación, por falta de una adecuada práctica de comunicación.
En Colombia el doctor Francisco Bohórquez de la Universidad del Cauca en un trabajo titulado “El diálogo como mediador de la relación médico – paciente” menciona que el encuentro entre las dos personas implica una interacción comunicativa destinada a facilitar y mediar el proceso diagnóstico y terapéutico y permite además promover procesos de transformación y desarrollo humano en sus participantes (Revista ieRed, 2004).
Los estudios consultados muestran en principio, un interés de parte de la medicina por aprehender estos temas comunicativos, es poca la evidencia que desde la disciplina de la comunicación se hayan emprendido en este sentido.
Otro grupo de investigadores, también del lado de la medicina, anotan la existencia de elementos que distorsionan la relación comunicativa entre médico y paciente como el abuso innecesario de extranjerismos por parte del primero como bypass (del inglés „bypass‟), drenaje (del francés „drainage‟) o escáner (del inglés „scanner‟), citan a Laín Entralgo (1987, p. 88) quien aconseja la traducción de cualquier extranjerismo: “Hay, en fin, palabras extranjeras que perduran in-modificadas, como cuerpos extraños, en los
senos del idioma habitual. Son como un reto a la dignidad intelectual y lingüística del hispanohablante. ¿Acaso no pueden ser decorosa y eficazmente traducidas?”.
Superar estos elementos así como tener una idea clara sobre lo que denominamos “comunicación eficaz” son parte fundamental del proceso, según Prieto (1966, p. 90) el receptor deberá comprender exactamente lo que el emisor quiere que se comprenda y se requiere un acto consciente en cada lado de la ecuación para evitar lo que el mismo autor denomina “mala comprensión” y “ambigüedad”, situaciones en las que se pierde la oportunidad de construir para el tratamiento.
Vale la pena aclarar que la comunicación referida por los investigadores hasta ahora citados, no hace alusión a la necesidad absoluta de decirlo todo, se trata más bien, de cuidar qué y cómo se dice, sobre todo de parte del médico, no todos los hallazgos, según Laín Entralgo, deben nombrarse frente al paciente, con frecuencia “debe callarlos muy cuidadosamente, so pena de causar desórdenes iatrogénicos” sin embargo, precisa que en ocasiones es necesario escuchar una designación clara de lo que está sucediendo, esto ayuda con el proceso y es una mediación comunicativa.
Se habla también de la “comunicación abierta” y sus positivos resultados en las diferentes relaciones humanas, sin embargo, como se evidencia en el estudio realizado por Daena J. Goldsmith y KelseyDomann-Scholz del Lewis & Clark College y publicado en el Journal of Comunicatión (2.011) la apertura en la comunicación parece más una subjetividad, en las 41 entrevistas realizadas a personas con problemas cardiacos es unánime el acuerdo sobre la felicidad y el bienestar que puede producir este tipo de comunicación.
El hallazgo principal es que al profundizar en el concepto y evaluarlo frente a la cotidianidad, la interpretación de cada quién es diferente, en temas como el sexo todos mencionan la importancia de la interacción comunicativa, pero acusan que es poco lo que en realidad de habla sobre ello. Así mismo en hijos adultos que tuvieron padres que fallecieron por efecto del cáncer, encontraron una percepción positiva sobre la
comunicación abierta, pero revelaron que durante la enfermedad lo que reinó fue el evitar el tema para no causar dolor.
Por su parte el Doctor Jorge Varas según publicó en la revista Obstetricia y ginecología del Hospital de Santiago en Chile (2012) “La medicina, como práctica social, impacta sobre el bienestar y la vida de las personas, siendo sus atributos más valiosos su eficacia y eficiencia, Sin embargo, la paradoja más notable, es que nunca puede ser completamente exitosa. La confianza es la base de la relación médico-paciente y ésta es la que finalmente y por diversos motivos es amenazada”. Los hallazgos encontrados de los que hemos dado cuenta hasta aquí parecen un sustento lógico de la afirmación del Doctor Varas.
Probablemente el objetivo fundamental de los oncólogos en general es por supuesto erradicar la enfermedad, pero ante la capacidad del mal, este se puede convertir en propiciar un tratamiento que permita al paciente tener una mejor calidad de vida, un paliativo eficaz para el manejo de la enfermedad. La revista anales de la psicología de España revela que en un estudio realizado en 2006 por un equipo médico de la Universidad de Murcia los pacientes consideraron en mayor medida que el funcionamiento físico, los síntomas de la enfermedad y del tratamiento, y el impacto social fueron las áreas de calidad de vida más “afectadas” durante la administración terapéutica y en la segunda fase del mismo estudio también la discapacidad funcional presenta puntuaciones elevadas (Terol, y otros, 2000)
El estudio señala también que el impacto económico y social resultaba ser más acusado durante las fases iníciales del tratamiento, mientras que, en la etapa final del mismo los índices de discapacidad funcional, síntomas de enfermedad y tratamiento, e impacto emocional son más elevados. Además, y en términos globales, los pacientes perciben significativamente peor condición física durante la etapa final de su tratamiento.