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Desde una perspectiva sistémica, en esta investigación se observa el área de influencia metropolitana de Cali como una estructura metropolitana (EMC). El punto clave para su planteamiento es que esta EMC existe física y funcionalmente, entre otras cosas, a partir de la EEM, pero al mismo tiempo, la primera transforma a la segunda al ejercer las presiones antrópicas en la naturaleza. Esta conceptualización sostiene la relación estrecha y recíproca entre la sociedad y su entorno defendida en secciones anteriores.

Básicamente, la EMC se concibe como el conjunto de elementos que favorecen la consolidación y funcionamiento de superficies urbanas a escala

metropolitana58. La existencia de la EMC con sus particularidades es una

respuesta a «la necesidad básica de espacio y comunicación de las actividades

sociales urbanas»59. Estas actividades son de carácter dinámico puesto que

responden a flujos y procesos históricos exclusivos.

56 Son cuatro las características de las coberturas que son los elementos de la EEM: a) multifuncionalidad,

o conteo de SE que presta una misma cobertura. b) singularidad, conteo de coberturas que ofrecen un mismo SE. c) capacidad, la relación entre las áreas productoras y consumidoras de SE. y d) importancia relativa, ranking de coberturas que ofrecen los SE más estratégicos para la vida en general.

57 PEET. Op. cit., p. 127.

58 YUJNOSKY, Oscar. La estructura interna de la ciudad: el caso latinoamericano. Buenos Aires: SIAP, 1971.

163 p. & GEORGE, Pierre. El medio ambiente. Barcelona: OIKUS-TAU, 1972. 128 p.

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Para esta investigación, los elementos principales que conforman la EM, son: ● Superficie natural: las características de la superficie «condicionan la

capacidad de la estructura física urbana y su expansión»60. Es un

elemento de mayor cuantía porque condiciona la localización geográfica, selección del emplazamiento y el orden espacial de la EMC. De este elemento depende la reducción de amenazas y riesgos, y también, la

elección de un hinterland agropecuario que garantice el abastecimiento

de insumos para las actividades urbanas.

Equipamientos: corresponde a la infraestructura física instalada en la «superficie natural». Es el sistema construido que estimula la

funcionalidad de la EMC61. Ejemplificando, las zonas urbanas, áreas

industriales y comerciales, además de grandes equipamientos colectivos —aeropuertos, puertos, rellenos sanitarios, hidroeléctricas, etcétera— hacen parte de este elemento.

Redes de comunicación y transporte: al igual que el «sistema físico», este elemento tiene gran impacto en la funcionalidad de la EM. Las redes de comunicación y transporte «están íntimamente relacionadas a la dimensión socioeconómica, particularmente en el acceso al mercado, insumos productivos, y los procesos de intercambio y distribución de la

riqueza»62. Hacen parte de este elemento los corredores metropolitanos,

malla de doble calzada y carreteras, al igual que la red de ferrocarril. La Figura 4 sintetiza lo expuesto sobre la EMC. A la luz de la caracterización de sus elementos, se puede concluir que la EMC es una totalidad compuesta de partes interrelacionadas. Es un sistema espacial de carácter abierto, multidimensional y dinámico, sobre el que el tiempo es un factor relevante dado que favorece la variabilidad propia de la EMC. Además, a partir de la interacción con los tres componentes de la EMC (superficie natural, sistema físico y redes), «la población satisface sus necesidades cotidianas y urbanas de residencia,

alimentación y actividad»63. De otra parte, en el esquema de la EMC se destaca

cómo la superficie es el soporte de la funcionalidad y cómo el tiempo articula procesos históricos multidimensionales. Entre el conjunto de dimensiones, se destaca la cultural porque la tecnología determina la eficiencia y el costo de la transformación de la naturaleza.

60 Ibíd., p. 26.

61 BONILLA, Ramiro. Magister en Planificación Urbana. Comunicación personal, 11 de febrero de 2015. 62 RODRIGUE, Jean-Paul; COMTOIS, Claude y SLACK, Brian. The geography of transport systems. 3 ed. New

York: Routledge, 2013. p. 226.

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Hablar de estructuras construidas implica orden espacial, área, elementos y una distribución particular. La organización del entorno de un individuo y de una sociedad existe objetivamente desde los albores de la humanidad. Esta realidad, que parecía inconsciente a través de la historia, se volvió objeto de investigación para la academia, y especialmente para la geografía, en los siglos recientes. A partir de este interés se desarrollaron grandes aportes científicos que describían modelos explicativos de la realidad, por ejemplo; «[el modelo] de producción agrícola (Thunen, 1826), localización industrial y distribución de recursos

(Weber, 1909) o de comercio y servicios (Reily, 1931; Christaller, 1933)”64.

Conceptualmente, la organización espacial evoca un pensamiento sistémico porque defiende la existencia de una estructura espacial compuesta por

elementos diversos que se relacionan en función a la distancia65. Además de la

morfología y las métricas de la superficie, el ordenamiento espacial involucra las relaciones de poder y de clase social que aseguran una estructura espacial

funcional a gran escala, como las áreas metropolitanas66. Con estas

explicaciones, se da paso al contexto de los intereses de múltiples agentes sociales, estrategias consensadas y objetivos comunes planteados socialmente como factor fundamental para la organización espacial de una sociedad. De lo que se está hablando es de un OT como la búsqueda social de un orden espacial común y articulado.

64 KLAPKA, Pavel, et al. Spatial organisation: development, structure and aproximation of geographical

systems. En: Moravian Geographical Reports. 2010. Vol. 18, No. 3; p. 53.

65 Ibíd.

66JOHNSTON, Ron. Quantitative methods. En: GREGORY, Derek; JOHNSTON, Ron; PRATT, Geraldine,

WATTS, Michael; WHATMORE, Sarah (eds.). The dictionary of human geography. 5 ed. Oxford: Blackwell, 2009. p. 123-125. Redes de comunicación y transporte Superficie natural Ti e m p o Equipamientos Fu n c io n a lid a d Dimensiones: económica, social, política y cultural

Fuente: elaboración propia.

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Como política pública en Colombia, el OT armoniza las visiones y modelos espaciales de diversos agentes sociales. Es un ejercicio político-técnico orientado, dirigido, y planificado, para racionalizar y funcionalizar la ocupación

del territorio67. Para Ángel Massiris el OT es:

Un proceso y un instrumento de planificación, de carácter técnico- político-administrativo, con el que se pretende configurar, en el largo plazo, una organización del uso y ocupación del territorio, acorde con las potencialidades y limitaciones del mismo, las expectativas y aspiraciones de la población y los objetivos de desarrollo68.

Massiris está defendiendo que una posición multidimensional e integral del OT es necesaria para garantizar un modelo territorial sustentable en el tiempo. En este orden de ideas, es posible afirmar que, a partir de su integralidad, prospectiva, unanimidad, conciliación, y enfoque espacial, el OT está en capacidad de solventar problemáticas territoriales. Eso resulta factible porque el OT «no ordena áreas, sino las actividades que se realizan en el territorio en

cuanto a su localización y distribución regional»69. Esto quiere decir que el OT

aspira controlar el crecimiento espontáneo de las actividades humanas para evitar los problemas y desequilibrios, guiándose por un principio fundamental: «toda actuación debería situarse allí donde se maximice la capacidad o aptitud del territorio para acogerla y, a la vez, se minimice el impacto negativo o efecto

adverso de la intervención sobre la naturaleza»70.

El OT reproduce un enfoque de sustentabilidad porque concilia entre las potencialidades y limitantes naturales con la disposición de actividades antrópicas en el territorio. Para Nicolo Gligo, «la sustentabilidad ambiental de los procesos de desarrollo de una sociedad es una condición en la que (…) se logra la coexistencia armónica del hombre con su ambiente equilibrando los sistemas

transformados y creados evitando sus deterioros»71. Esta idea de sustentabilidad

ambiental para el OT demanda la valoración de las características naturales para seleccionar el modelo de ocupación, la tecnología de acceso, y la producción de materiales y energía. Por estos motivos, la sustentabilidad ambiental es la directriz que permea el objetivo del OT, y se articula perfectamente con la propuesta de un sistema socioecológico metropolitano vinculando de manera estrecha las demandas sociales con las características naturales de las EMC y EEM.

67 RODRÍGUEZ, José. Geografía y planificación territorial. En: Entorno Geográfico [en línea]. 2014. No. 10;

p. 8-31. & THOMAS, Javier. Doctor en Geografía, comunicación personal, 01 de septiembre de 2015.

68 MASSIRIS, Ángel. Ordenación del territorio en América Latina. En: Scripta Nova. 2002. Vol. 6, No. 125;

p. 750.

69 MASSIRIS, Ángel. Determinantes de los planes de ordenamiento territorial. En: Perspectiva Geográfica.

1998. Vol. 1, No. 2; p. 8.

70 FUNDACIÓN AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES. Sustentabilidad de la cadena productiva de la soja

argentina y la región. Buenos Aires: Departamento de Desarrollo Sostenible, 2007. p. 277.

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