Chapter 3 Research Basis, Methodology and Design
3.1 Purpose and Aims of the Research
3.2.2 Rationale and Framework for a Mixed Methods Research (MMR) Design
Pocas y tempranas referencias existen sobre el uso de la categoría política de estado, en unos casos para referirse genéricamente a estados preincaicos, y en otros individualizando a los inkas y a los tiwa- nakus.
Posteriores publicaciones fueron registrando el término para referirse también a otras formaciones sociales como Wari y Chimú, utilizando incluso –en algunos casos– la categoría de imperio, como
sinónimo de estado. Hoy tenemos un uso generali- zado por el que casi todas las sociedades desde Cha- vín o antes, hasta los inkas, eran estados, imperios o estados imperiales.
Este uso indiscriminado se debe en muchos ca- sos sólo a la costumbre. A pesar de los esfuerzos que en los últimos años se hacen para definir esta cate- goría, considero que hay dos problemas centrales no resueltos. Primero, la arqueología en el Perú aún no ha profundizado una metodología para identifi- car el dato arqueológico como correspondiente a una sociedad estatal y diferenciarlo de otras forma- ciones políticas como el curacazgo o la tribu, pues muchos de los indicadores de su cultura material –arquitectura monumental, almacenes, palacios, tumbas, etc.– asignados como estatales, aparecen también en sociedades desde el Precerámico Tardío hasta el Horizonte Inka. Como consecuencia de es- to, el segundo problema corresponde a no saber có- mo definir la categoría estado para sociedades preindustriales como la andina, pues la definición que se maneja tiene básicamente un componente teórico ideológico contemporáneo, o se basa en una analogía mecanicista con sistemas estatales prein- dustriales del Viejo Mundo. Precisamente estas dos cuestiones básicas no resueltas generan confusión y la posibilidad de usar arbitrariamente la categoría.
Sin embargo, asumimos que las proposiciones más reflexivas que se manejan son aún especulati- vas, útiles sólo en cuanto explican una modalidad política muy compleja. En general, el estado pre- hispánico andino, en razón a los datos que se tie- nen, no constituye aún una abstracción teórica sino una “categoría descriptiva” y operativa.
Los inkas primero y los wari después merecieron la atención de los estudiosos en la descripción co- mo estados o imperios, por referirnos a las socieda- des tratadas con mayor frecuencia. En el primer ca- so se basan mayormente en la información escrita y potenciada en los últimos años por los aportes ar- queológicos. En el segundo, la fuente es básicamen- te arqueológica, aunque se usa la analogía con los inkas.
En el caso Wari, el tratamiento que se le ha da- do como entidad política estatal pasa en primer lu- gar por los planteamientos hechos, con mucha vi- sión, por el profesor Lumbreras en los últimos 25 años, identificando a Wari como un imperio pode- roso, despótico, centralizado, conquistador, urbano y clasista. En 1987-1988, Lumbreras publicó “El es- tudio arqueológico del estado”, señalando que “...parte de una concepción teórica que liga al esta-
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do con las clases sociales y a éstas con la ciudad, dentro de una cadena causal que pone en el primer eslabón el surgimiento del fenómeno urbano, sin el cual no se pueden dar los otros; por lo tanto, si és- te no existe, las diferencias entre unos individuos y otros, o la existencia de ámbitos de influencia de una cultura sobre otras, no están expresando conte- nidos clasistas ni existencia del estado” (Lumbreras 1987-1988:16:5). No obstante, diversas investiga- ciones sugieren también la existencia de estados no urbanos, incluso en los Andes, y las clases sociales pueden no ser tales, tema al que intentaremos apro- ximarnos más adelante.
En segundo lugar, el tratamiento de Wari como entidad política estatal pasa por los planteamientos de una discusión publicada en la Revista Andina del Cuzco el año 1985, la cual considero como el es- fuerzo colectivo más logrado para definir las carac- terísticas del estado Wari. Aunque debo señalar que, como siempre ocurre en este tipo de debates, los autores expresan en sus descripciones más de “cómo deberían ser” que “cómo realmente son” las cosas. William Isbell fue quien centró la discusión sobre el tema en dicha publicación, aunque poste-
riormente ha afirmado que los términos “imperio” y “estado” referidos para Wari, deben considerarse provisionales.
Isbell presenta a discusión una propuesta sobre el origen del estado en Ayacucho, basada en un mo- delo de Wright y Johnson para el Cercano Oriente y postula “cuatro principales atributos” para el estado Wari: 1) “Administración jerárquica especializada” con oficinas y personal apropiado, que procesaría diversa información en base a registros, además de una jerarquía entre los sitios Wari. 2) Recolección de tributos para su mantenimiento. 3) División de clases sociales y 4) Una ideología estatal en base a “símbolos de autoridad jerárquica”.
Consideramos en principio válidas estas proposi- ciones, ya que se sustentan como modelo, en otras experiencias no andinas. Creemos también por prin- cipio que la singularidad de los procesos excluye o incrementa las variables. La ausencia o presencia de uno o más de estos atributos no impide que las so- ciedades se organicen en estados. Éste es el caso de la proposición de “clases sociales” en la argumenta- ción del estado Wari. Creo que “clases sociales” es una proposición que no tiene argumentación fáctica
C UL TURAS P REHISPÁNICAS Proceso de excavación por la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga en Cheqowasi, Wari (Ayacucho). Obsérvese el aparejo rústico y las piedras labradas.
en el caso andino prehispánico, porque percibo que algunos de sus rasgos definitorios están ausentes.
Lo que notamos es una diferenciación social je- rarquizada. Se perciben trabajadores en general, muchos de ellos especializados y subvencionados –sobre todo los vinculados al culto y los sectores militares– que no participan directamente en la pro- ducción, y finalmente sectores gubernamentales ad- ministrativos. Esta representación social no propo- ne clases sociales. En las sociedades andinas prein- dustriales las clases sociales no son consustanciales con el estado. Creemos que strictu sensu las tradi- ciones culturales de los grupos humanos andinos que participan en la producción ameritan se les considere mucho más que “fuerzas productivas”. Como dice Thompson, una clase social es también una formación cultural y económica. En las socie- dades prehispánicas andinas, el ayllu, el parentesco, la reciprocidad, la redistribución y la etnicidad arti- culan y definen las relaciones sociales.
Un aspecto que sí es sumamente relevante en la argumentación del estado Wari es aquella que nos ofrece la arquitectura secular que se encuentra en el mismo sitio Wari y en sus “provincias”.
Las investigaciones arqueológicas llevadas a ca- bo en el sector de Moraduchayoq en Wari, Azánga- ro, Pikillaqta, Jincamoqo y Jargampata entre las más recientes, evidencian la presencia novedosa de una arquitectura pública planificada preferentemente ortogonal, con sectores separados por muros que señalan por cierto funciones diferenciadas. También la construcción de sitios próximos o lejanos al nú- cleo Wari, tanto en la distribución de sus edificacio- nes como en su forma regular, demuestra organici- dad en el desarrollo urbano y una política urbanís- tica de sello estatal. Muchos de estos rasgos fueron asimilados por las posteriores sociedades andinas incluida la inka.
Abstrayendo estas evidencias, se deduce la pre- sencia de una especie de oficinas administrativas, en conjuntos de recintos alargados articulados por espacios centrales a manera de patios que asociados con otros rasgos arquitectónicos como banquetas y otros bienes muebles, permiten señalar a su excava- dora, Brewster-Wray, que este sector habría servido para realizar encuentros administrativos tanto entre los pobladores del sitio como probablemente con funcionarios de sus colonias, como podría sugerir el hallazgo de cerámica Pachacamac en el sitio, según Isbell.
Este tipo de centros sugiere la presencia de fun- cionarios estatales que habrían usado mecanismos
contables de registro como los quipus inkas para procesar con seguridad activos fijos y renovables del sistema económico wari y emplearlos en la buena administración y logística del estado.
Se han encontrado algunos quipus –si bien no en contextos netamente administrativos– para la época Wari, como el registrado en Nazca por Conklin.
La presencia de quipus en el Horizonte Medio y Tardío refuerza más la singularidad del proceso an- dino, donde los sistemas mnemotécnicos son más relevantes para el manejo de la administración que, por ejemplo, la escritura, que postuló G. Childe pa- ra la definición de cualquier organización urbano- estatal. La escritura no se conoció en los Andes. Los estados preindustriales pudieron ser ágrafos, pero no carentes de sistemas contables codificados.
El estado Wari vendría a ser una entidad políti- ca panandina que dominó extensos territorios y mantuvo relaciones de distinto orden con otras for- maciones tribales, protoestatales o estatales muy re- gionalizadas de naturaleza diferente, sobre todo en la costa norte y central.