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Afterword Michael Waibel

THE RATIONALE FOR AND USE OF FREE TRANSFER CLAUSES

3.2.1. Se escribe después del Determinante: el símbolo de la calidad formal se anota al final de la codificación de

los determinantes, sea cualquiera de ellos; incluso, si es una respuesta compleja (determinantes múltiples). Ejemplo: Fo / Ma+ / FC- / FMa. FCo

3.2.2. Codificar desde la “Tabla estandarizada”: para decidir el código de la “FQ” se deben examinar las Tablas

estandarizadas por los autores: Tabla de Calidad Formal de Ceballos, L y Solís, S. (estadística chilena, 2004). En algunos casos, es aconsejable observar también las Tablas argentinas de Zdunic.

3.2.3. Tabla de Calidad Formal: las tablas de Ceballos y Solís, fueron establecidas en una muestra de población de

300 personas, postulantes a diversos trabajos de la Región Metropolitana, hombres y mujeres entre los 19 y 60 años, y, un nivel educacional de enseñanza media completa y universitaria. Estas tablas contienen respuestas que corresponden a las categorías ordinarias “o”, únicas “u”, menos “-“ y sin “sin” .

3.2.4. Diferenciación entre respuesta “+” y respuesta “o”: cuando una respuesta aparece en la “Tabla” como

ordinaria “o”, su código de calidad formal sólo puede ser “o” o bien “+”. La mayoría de estas respuestas, clasificadas como ordinarias en las tablas, se codifican con “o”, debido a que la frecuencia de aparición de las respuestas superiores elaboradas “+” es muy baja en los grupos investigados, tanto en los estudios de Exner (para el Test de Rorschach), como en los de Mattlar y Zdunic (para el Test de Zulliger). Las respuestas que se codifican como “+” son normalmente fáciles de distinguir, porque el sujeto articula, más de lo habitual, muchos detalles de forma, es decir, estas respuestas suelen destacarse porque en ellas abundan características formales que son ignoradas por la mayoría de los sujetos. En cambio, en una respuesta “o” suelen darse muy pocas (a casi nada) de las características formales que pudiera tener la respuesta.

Ejemplo: Lámina I “Es un escarabajo, donde se le ve su cabeza con ojos y boca. También se observan sus patas delanteras y traseras; adelante se ven sus dos pinzas. Tiene un cuerpo redondeado, lustroso; con distintas cosas que sobresalen en él ”. Esta respuesta se codifica como FQ+, puesto que hace una extensa y detallada elaboración al construir la percepción. En cambio, si la respuesta fuera “Un escarabajo; se ven patas y cuerpo ”, se debe codificar como FQo, ya que otorga los elementos formales “básicos” que verbaliza la mayoría de los sujetos. Con mayor razón, obtendría esta codificación, si la verbalización fuera “Es un escarabajo ”.

3.2.5. La codificación “+” no se debe confundir con respuestas largas o creativas: en el Test de Rorschach, la

mayoría de los protocolos que dan sujetos más inteligentes o con mayor escolaridad, suelen contener una o dos respuestas “+”. Es por esto, que al momento de codificar, no se debe confundir una respuesta extensa o creativa con una auténtica respuesta superior elaborada “+”. La diferencia radica en que una respuesta superior elaborada, contiene mayor cantidad de articulaciones de forma, pudiendo ser o no extensa o creativa; pero el “contenido” es muy frecuente en la población. En cambio, el “contenido” de una respuesta auténticamente creativa (y a veces extensa), tiene una baja frecuencia de aparición. De todas maneras, lo extenso (y a veces lo creativo) de una respuesta, sirve para codificar la Calidad Evolutiva “DQ” y no la Calidad Formal “FQ”.

3.2.6. Diferenciación de la codificación “u”: cuando en las “tablas” aparece una respuesta codificada con “u”, es

porque afecta a una localización W, D o Dd, que ha sido mencionada con una frecuenciamuy baja (menos del 2% de la muestra estudiada). Esto no quiere decir que, su baja frecuencia tenga una implicancia directa en su calidad formal, al contrario, son respuestas de “adecuada calidad formal ” (incluso a veces más bien parecen “superior elaborada”), pero debido a su infrecuencia no se puede categorizar como “+”, ni muchos menos como “o”.

3.2.7. No siempre la codificación menos “― “ es infrecuente: la codificación menos de una respuesta, alude a su

distanciamiento respectos a los requerimientos formales que debe tener la percepción, pero no a la frecuencia o infrecuencia de aparición; de hecho, es posible encontrar en el Test de Rorschach y el de Zulliger también, ejemplos donde las respuestas aparecen con una relativa frecuencia. Así, en este último, en la Lámina III, se suele otorgar la respuesta “Cara”, al menos en un par de sujetos, la cual no se atiene a los requerimientos formales que exige la percepción y por eso se codifica como menos. Incluso, si fuera una respuesta “relativamente frecuente”, no podría ser “+” “o ” o “u ”, puesto que se aleja de los requerimientos formales que se les exige a estos tres códigos.

A esto respecto es importante destacar el análisis que hace Zdunic, 2006 respecto a las respuestas FQ-: ella indica que existen dos tipos de respuestas de calidad formal menos, las FQ- Auténticas y las FQ- por Cierre de Contorno. Las

Auténticas, evidencian una clara distorsión de la forma, por lo que apuntan mayormente a psicosis. Las por Cierre de Contorno, se crean porque el sujeto crea o cierra contornos que en la mancha no existen, por lo que indicarían más bien características psicopáticas, puesto que el sujeto “acomoda” la situación o la realidad a lo que él quiere. Ejemplo de estas respuestas se da en la Lámina II (en posición V) cuando se menciona “cabeza de animal” (en W), en la Lámina III “Cara de persona” (en W).

3.2.8. Codificación de contenidos ausentes en las Tablas: si un contenido no aparece en la “tabla", se tiene que

recurrir a un procedimiento que permita codificarlo correctamente. Lo primero que se debe hacer es determinar si se trata de una respuesta “― “. Si es así, se descartan automáticamente las otras tres codificaciones. Si no lo es, evaluar la posibilidad de ”u” (para esto deberá primero descartarse el código “+”, aunque hay pocas posibilidades de éste, debido a su baja frecuencia de aparición). Obviamente, una respuesta que no aparece en la “Tabla”, no es “o”, sin embargo, esto es así, sólo porque no se cuenta con una investigación en nuestra población chilena. En los protocolos chilenos, lo más probable es que aparezcan contenidos, que no siendo “― “, “u” ni “+”, tampoco puedan ser codificados como “o”, pues no se cuenta con los datos estadísticos (de ahí lo ausente). Si no es posible extrapolar, se deberá aplicar el criterio diferencial entre “u” y “― “, es decir, si se puede ver el objeto rápida y fácilmente, sin notable violación de los contornos de la mancha, debe codificarse como “u”. En los demás casos, se diferencia como “―“.

3.2.9. Una sola respuesta menos, no tiene significancia interpretativa: generalmente los Evaluadores son

temerosos de codificar una respuesta como “― “, influidos aparentemente, por la falsa impresión que esto tendrá una gran significación interpretativa. Según las investigaciones realizadas por Exner, una gran cantidad de sujetos suelen dar una o más respuestas “― “, por lo que, no se debe alarmar ante su presencia. Las respuestas “― “, sólo adquieren importancia interpretativa cuando la frecuencia de todas ellas es significativamente alta o cuando en todas ellas coincide un mismo contenido.

3.2.10. Ante la duda, codificar con “menos”: si bien gran parte de las respuestas “― “, poseen algunos contornos

que son congruentes con el objeto descrito, en general son respuestas que “no encajan” y tienden a forzar considerablemente los contornos; no suelen verse con rapidez y facilidad. Como regla general, es preferible codificar con “― “ una respuesta dudosa, de acuerdo con el principio que una o dos respuestas menos no van a influir significativamente en la interpretación global del protocolo.

3.2.11. Codificación por Extrapolación: como se mencionó anteriormente, si una respuesta no aparece en la

“Tabla”, lo más probable es que se codifique como “u” o “― “. Sin embargo, antes de tomar la decisión, se debe hacer un esfuerzo por extrapolar de forma conservadora, partiendo de las respuestas existentes. La extrapolación consiste en rastrear cuidadosamente en las listas, aquellas respuestas que sean muy similares a la que hay que codificar, es decir, supone buscar formas similares. Si el objeto es similar a algunos que aparecen clasificados como “o”, tendrá que ser

Por ejemplo, en los protocolos chilenos, la respuesta “Chinita ” (referida a un insecto) aparece con cierta frecuencia. Esta respuesta no aparece en el listado de respuestas “o” para la Lámina I; sin embargo, aparece “cucaracha, escarabajo, bicho, etc.”, por lo que se puede extrapolar por similitud.

Otro ejemplo, para la Lámina I, estaría dado por la respuesta “Un cisne nadando ” en el Dd39, en posición “>”. Como esta respuesta no ha aparecido en los “mapas” de localización propuestos por los investigadores, obviamente no puede considerase como “o”. Lo primero que se debe hacer, es diferenciar si se trata de una respuesta “― “, “+” o “u”. Si verificamos sus contornos, éstos no se organizan en forma distorsionada ni arbitraria, ni mucho menos carente de realismo; por tanto, no puede ser codificada como “― “. Quedan las alternativas de “+” y “u”; para que fuese “+” tendrían que haberse verbalizado varios detalles formales ( Ejemplo “Un cisne nadando, sobre un lago de aguas oscuras. Presenta su ala con cierta extensión, que hace parecerlo como levantándose. Veo su larga cola, cuerpo robusto, pecho erguido. Su cuello es alto, alargado y espigado, como denotando altivez y seguridad ”). De no ser así, deberá codificarse como “u” , por su baja frecuencia.

Si bien este es un método muy adecuado de extrapolación, es probable que en nuestro país, aparezca un “tanto elevada” la categoría de “u”, al no haber una investigación de frecuencia que indicara estadísticamente cuáles son las respuestas “o”. En ocasiones, el Evaluador se encuentra con “contenidos” que no concuerdan con ninguno de los que aparece en la “Tabla”, pero que los sujetos verbalizan con “cierta regularidad” (sólo según constatación del evaluador), pero que no siendo “+” ni “― “, deben codificarse como “u”. No obstante, mientras no exista dicha investigación, deberemos seguir la metodología antes descrita y, por tanto, seguir codificándolos de “u”.

3.2.12. Calidad formal de respuestas con varios objetos: existen respuestas que contienen varios objetos y cuya

calidad formal no es la misma para todos ellos. La regla a seguir es asignar a toda la respuesta la calidad formal “menos favorable”, donde “o” es más favorable que “u” y “u” es más favorable que “― “.

Pero esta regla debe aplicarse sólo a los objetos que sean importantes en el conjunto de la respuesta. Por ejemplo, en Lámina III “Dos personas (D4) inclinadas hacia delante y tirando de unos pulmones (D2) aquí abajo ”. El área D4 como figura humana es “o” en la Tabla (y además es popular), pero el área D2 como pulmones (objeto con relevancia en la respuesta total, porque dan lugar a un Código Especial y sobre ellos recae la actividad), se debe codificar con “― “, puesto que la forma es arbitraria y distorsiona la realidad. Por lo tanto, la calidad formal de la respuesta es “― “.

Cuando aparecen objetos secundarios en el conjunto de la respuesta y éstos presentan una especificidad formal de “peor calidad ”, se asigna la codificación total “más favorable”. Por ejemplo, en la Lámina III “Dos personas (D4) bailando alrededor de algo así como un canasto (D2)”. El área D4 es “o”, mientras que el área D2, como “canasto ” es “u”. Los objetos importantes aquí son las dos personas, ya que el canasto está “añadido” de modo circunstancial (“es como un canasto ”). Es por esto, que la calidad formal más apropiada resulta ser “o”, aún cuando el procedimiento es aplicar la calidad menos favorable, cuando se trata de varios objetos. Aquí, la calidad menos favorable la tiene un objeto que es muy secundario en la respuesta, por tanto se opta por el objeto principal, cuya calidad es más favorable.

Este último ejemplo explica, por qué el área D1 de la Lámina III se codifica con “o”, cuando se hace mención a “dos figuras humanas, con el área D2 como un objeto separado”, es decir, la mayoría de las respuestas al D1 que sean dos personas, incluirán el D2 como algo marginal, sin distorsionar por ello las características formales de esa área.

Lógicamente al codificar se debe decidir si se trata de un “objeto separado” de manera juiciosa. Volviendo a la misma respuesta mencionada recientemente para la Lámina III, si el objeto que se describe no viola de manera significativa los contornos del área D2, tal como un canasto, una mesa, etc., que por si mismo serían codificados como “u”, será apropiada la codificación de “o”. Pero si el área D2 es identificada como un objeto que resulta de gran importancia para la respuesta (ya no es “secundaria”) y comporta una distorsión formal notable (como “tirar pulmones ”, “arrancar una cabeza ”, “jugar alrededor de la tierra ”), la respuesta será codificada “― “.

3.2.13. Codificación de FQ en respuestas de contenidos Múltiples (combinados): en este caso, para adjudicar

la categoría, se tendrá que tener en consideración:

a) Si el área utilizada está compuesta por 2 o más percepciones (objetos) que, como percepciones separadas, ambas son “ordinarias”, la codificación final será “o”.

b) Si una o ambas percepciones son inusuales, la respuesta se codifica “u”. c) Si una o ambas percepciones son menos, la respuesta se codifica “-“.

d) Si la respuesta tiene varios objetos cuya calidad formal no es la misma, se asigna la calidad formal menos favorable (salvo en el caso que se mencione un objeto de manera claramente secundaria respecto de la respuesta como totalidad).

3.2.14. Consignar la Calidad Formal de Cuatro Grupos de respuestas: es importante, al momento del recuento

para el Sumario Estructural, consignar la calidad formal de las respuestas separadas por cuatro grupos:

Calidad Formal Ampliada “ FQx ”: corresponde a la calidad formal de todas las respuestas del protocolo. Calidad Formal-Forma “ FQf ”: corresponde a las respuestas cuyo único determinante es la Forma Pura. Calidad Formal de respuestas M “ MQ ”: corresponde a las respuestas que tienen como determinante el

movimiento humano.