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Chapter 3. Analysis Process Details and Description

3.1 Raw Data Processing

Son sin duda los puntos del cuerpo que obsesionan más a las mujeres. Aun las más delgadas, no están exentas de tener las caderas caídas. Las gordas se esfuerzan desesperadamente por disimular sus grandes glúteos con diversas vestimentas. Glúteos y caderas producen los complejos más absurdos: torturas físicas y mentales, regímenes inútiles a nombre de un adelgazamiento mítico.

Las caderas de adolescentes o los glúteos delgados jamás han constituido una garantía de felicidad o de triunfo social.

Perder algunos kilos no mejora la silueta, y las líneas rellenas son a veces más atractivas que un cuerpo plano y anguloso. Además, unos glúteos redondos y firmes son preferibles a un trasero en "gota de aceite" o a unas carnes flojas y sueltas, a menudo consecuencia de un adelgazamiento irracional.

Antes de lanzarse a un tratamiento costoso o a una cura muy larga, se recomienda mirarse bien, desnuda, ante un espejo: la belleza de un cuerpo está más en la armonía de las líneas que en el número de centímetros que miden unas caderas o unos muslos.

Tal vez sea más productivo endurecer el abdomen o las piernas o reducir la cintura que maltratar sus caderas y glúteos. Sirve mucho la opinión a de la pareja o a cualquier otra persona bien intencionada. Si no se encuentra entre las personas con figura de reina pero, por el contrario, se tiene unas caderas redondas y glúteos rellenos que suscitan miradas, es algo por lo cual se debe alegrar, la figura que llamamos de “90-60-90” no tiene por qué aplicarse a todas las mujeres.

2.2.1.6. Piernas

Si no se está contento con la longitud o la forma de las piernas es una lástima, puesto que nadie puede cambiarlas ni siquiera las instituciones especializadas. Pero, en cambio, si se encuentra preocupado por la celulitis, las formaciones de grasa, los vasos estallados o las várices, que se instalan al cabo de los años en los miembros inferiores, puede obtener una notoria mejoría con un poco de perseverancia y de tratamientos apropiados. Si bien es cierto que los hombres no tienen problemas con la celulitis y la grasa,

también es cierto que los problemas circulatorios afectan por parejo. En general, durante la adolescencia se presentan las primeras molestias y si no se cuidan, no harán sino acentuarse con la edad. Lo que se cura sin dificultad a los veinte años, es más difícil de tratar una vez pasados los treinta. Entre más rápido se actúe, mejor.

Las glándulas sebáceas son escasas en las piernas, lo que explica la particular resequedad de la piel en este lugar del cuerpo que a menudo se descama tomando un aspecto de piel de serpiente. Es necesario, entonces, hidratarla a menudo, con un poco de leche para el cuerpo, que es más fácil de esparcir que una crema; su aplicación en las piernas debe ser realizada después de cada ducha o baño.

Fuera de la gimnasia diaria, la caminata constituye el más simple y mejor de los ejercicios. Pero no se debe abusar: la caminata no será eficaz sino cuando se efectúa a un buen paso, apoyándose sobre las puntas de los pies, para hacer trabajar realmente los músculos de las pantorrillas y de los muslos. Correr es mucho mejor: trotar es el ejercicio más completo.

2.2.1.7. Espalda

Una buena espalda, elástica, derecha y fuerte es un don especial, tanto en lo que concierne con la salud como con la belleza del cuerpo; pero son raras las personas conscientes de esto.

La mayoría de nosotros sólo pensamos en la espalda cuando nos duele o nos molesta: es el clásico dolor de espalda que acompaña a quienes llevan una vida sedentaria o a quienes sufren de tensión muscular. Sin embargo, muchos de los problemas podrían evitarse, gracias a las costumbres adquiridas desde la niñez.

En la espalda se puede leer claramente en ella no solamente el estado de salud sino también el del alma (la fatiga y el miedo hacen que la nuca se doble y que los hombros caigan hacia adelante; la ansiedad y la depresión hacen que la espalda se ponga rígida y que se endurezcan los músculos dorsales). Y ni qué decir de una piel mal cuidada, llena de granos y espinillas. Todas estas son buenas razones para no descuidar su espalda.

Si se logra mantenerse derecho sin problema, el mentón paralelo al piso, los hombros inclinados naturalmente y ligeramente hacia atrás, los omoplatos bien puestos, el pubis en el eje del mentón y del esternón, será suficiente con pensar a menudo durante el día que debe adoptar una buena postura.

No se trata de permanecer continuamente en esta posición ya que exige casi una inmovilidad, puesto que es necesario mantener el abdomen hundido y los glúteos apretados. Se trata, simplemente, de no permanecer mucho tiempo en mala posición.

2.2.1.8. Manos

No todo el mundo nace con manos perfectas: largas, finas, delgadas y fuertes. Pero si se encuentran ásperas, rojas, cortadas, con peladuras y si las uñas están partidas, dobladas, mal cuidadas, esto si es culpa de cada persona.

Sin duda esos instrumentos maravillosos que son las manos, diariamente se ven expuestas a las agresiones más diversas. Pero un mínimo de cuidado puede protegerlas y embellecerlas. No se trata de una coquetería sino de lo más elemental de las prudencias: las manos dan tantos servicios que les debe prodigar algunas atenciones.

La piel de sus manos contiene pocas glándulas sebáceas por encima y ninguna en la palma, lo que la hace vulnerable al frío, al agua caliente, a los detergentes y al trajín casero. El mínimo lavado destruye por unas horas la capa sebácea que las protege, dejándolas sin defensa, lo cual explica la facilidad para que se vean resecas y con rayaduras. Y como estas últimas tienen tendencia a infectarse, el esparcirse una crema protectora significa buena higiene. Se debe tener crema para manos en el baño y en la cocina.

Las uñas, elementos importantes para la sensibilidad del tacto, están formadas por tres capas sobrepuestas de queratina muy dura, la cual, a diferencia de la de la piel, no contiene sino de 7 a 12% de agua, lo que explica por qué se hidrata y se ablanda cuando se pone en contacto con el agua por mucho tiempo.

La forma y la estructura de la uña son hereditarias, pero su salud depende del estado general y de los cuidados que se le prodiguen.

2.2.1.9. Pies

En Occidente, el cuidado de los pies generalmente se deja a los pedicuristas, a quienes se visita únicamente en caso de apuro. Se tiene tendencia a dejar esta parte del cuerpo en total olvido. La moda impone zapatos, casi siempre mal adaptados a la forma de los pies, que todo el mundo compra y usa para luego quejarse de un sinnúmero de incomodidades. La higiene es de las más superficiales. En cuanto a la gimnasia, hace reír. El resultado es que nuestros pies están generalmente en estado lamentable, cuando un mínimo de cuidados cotidianos podrían ser suficientes para mantenerlos bellos.

La ducha matinal no es suficiente para mantener los pies completamente limpios ya que sudan mucho. Los zapatos cerrados y las medias mantienen la maceración; las sandalias dejan que el polvo se mezcle con el sudor. Lavarse los pies cuando se llega a casa en la noche, no revela un estado maniaco sino la más elemental norma de higiene.

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