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Las condiciones biofísicas de los suelos, en mayor proporción planas, de baja pendiente, (González, A.; Cortes, A., 1980) y por la estructura de propiedad de la tierra, en grandes extensiones8 han hecho de Sabana de Torres el Municipio dedicado a la ganadería

extensiva y a la agroindustria.

Actividades implementadas inicialmente por colonos y campesinos, en medianas extensiones, quienes son parte de la fuerza de trabajo y que combinan las actividades pecuarias y agrícolas; luego, son los empresarios, con capacidad económica y tecnológica, que desarrollan un modo de producción esencialmente extractivista orientada a los mercados nacional e internacional, que les brinde mayor rentabilidad, (Contreras J. , 2011).

Sobre esta lógica se ha dado la ocupación del territorio y los usos del suelo, bajo la racionalidad de la apropiación de los recursos naturales, y con los que se ha incidido en la configuración espacial de este territorio. De hecho el poblamiento de esta región se ha dado en diferentes oleadas de inmigrantes procedentes de varias regiones del País, (Cadavid, 1999) en principio atraídos por la explotación de petróleo, uno de los factores principales de poblamiento de la región del Magdalena Medio desde tiempos prehispánicos (Avellaneda C, 1998; Cadavid, 1999).

Desde inicios del siglo XIX el poblamiento se expande más allá de los bordes del Río Magdalena, en este caso hacia los valles de Santander (Vargas, 1997) en busca de la extracción de maderas; que se incrementa en las primeras décadas del siglo XX con las nuevas oleadas de grupos humanos que llegan huyendo de la violencia armada y con esto se configura el patrón de poblamiento con una gran diversidad de culturas y se inicia la implantación de la ganadería y la agricultura extensiva.

La explotación de los recursos naturales, especialmente desde las actividades agropecuarias, ha sido la base fundamental de la historia económica de Sabana de Torres; que además de las plantaciones de café, arroz, sorgo, maíz, y ahora de palma africana, lo ha sido igualmente la extracción de hidrocarburos representados principalmente en petróleo y gas natural, propano y metano, oro y en menor proporción la extracción de arenas silicias.

8Se plantea que la tenencia en grandes propiedades es por las situaciones naturales, al afirmar que “la

difícil y aleatoria explotación de la mayor parte de estos suelos, constituye un obstáculo para la parcelación, de ahí que las unidades de tenencia sean igualmente grandes.” (IGAC, 1980, página 221)

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Entre los años 50´s y 80´s del siglo XX la economía se centró en los cultivos de arroz, maíz y sorgo y de la ganadería, en pequeñas extensiones y hacia final de los años 60´s motivados por las condiciones favorables de los buenos precios del mercado, estas actividades productivas comenzaron a ser desarrolladas por empresarios que si bien eran de la región, no la habitaban y que dispusieron de capital financiero propio y de créditos de fomento otorgados por la Caja Agraria (Zapata, Estor, & Chacón, 2014), llegando a inicios de los años 80´s a tener un área sembrada de aproximadamente 16000 ha.

Este modo de producción industrializada y tecnificada, requirió de mayores extensiones de suelo, a costa de ampliar la deforestación y la concentración de la propiedad de la tierra, pero a su vez implicó la construcción de obras de infraestructura sobre el cauce del río Lebrija para la instalación del distritos de riego y drenaje “Magará” para adecuar aproximadamente 10000 ha (Zapata, Estor, & Chacón, 2014), por parte de entidades estatales; que significo mayor extracción de materias y energías.

Alterno con los cultivos industrializados de arroz, maíz y sorgo, se mantienen los cultivos de pancoger, plátano y yuca, en pequeñas áreas de cultivos para el consumo local que al no ser representativo dentro de la economía regional no son parte de los registros de los gremios; estos son implementados por campesinos, en combinación con especies animales, para generar su propia seguridad alimentaria y los pequeños excedentes al mercado interno de la subregión (Alcaldía de Sabana de Torres, 2012).

Ya desde final de la década de 1990, con el inicio de la siembra de palma africana, se registra la reducción de los cultivos para la producción de comida. De este modo, el cultivo de plátano registra descenso en el área sembrada: en el año 1999, se dispuso de 130 ha, en el 2007, 48 ha y 50 ha en el año 2010. Situación similar se registra con los cultivos de yuca, maíz y arroz. Sin embargo estos productos se inician a orientar a la industria de la cadena avícola-porcícola local-regional; situación similar se muestra con los cultivos de yuca, maíz y arroz, (Ministerio de Agricultura de Santander., 2010). 7.1.6.1 Una nueva fase de la explotación de los recursos naturales

Desde los primeros años de la década del 90, con la apertura de la troncal del Magdalena Medio o troncal de la Paz, que significó para Sabana de Torres la conexión directa con los polos de desarrollo económico del País, se da inicio a una nueva fase económica y que también modifica su patrón de poblamiento, de mayor concentración en la cabecera municipal y de mayor movilidad intrarregional.

Es así que desde final de esta década, es el lugar de la subregión más atractivo para las grandes inversiones de capital de la agroindustrial de la palma africana y la cadena de la industria avícola, combinada con la explotación pecuaria y de la industria de

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hidrocarburos, en torno del cual se han planteado grandes proyectos de infraestructura de transporte de carga9

En este nuevo periodo, la explotación de ganado vacuno de doble propósito (Producción de carne y leche) como actividad económica de mayor relevancia del municipio, que ha permanecido desde inicios del siglo XX, ha venido reestructurado su modo de explotación para aumentar la productividad al tener que reducir el área, a partir de mejoras en los pastos, en la razas de bovinos y el uso de tecnologías, entre otros, el cercado de potreros más pequeños y con mayor sombrío natural. A la ganadería se le señala como la actividad pionera en la deforestación y de la compactación de los suelos de gran parte de las áreas de planicie del municipio, con fincas que van desde 50 hasta 2.000 ha. De acuerdo con lo expresado por representante del Fondo Ganadero en este municipio las variaciones en el número de reses se debe a circunstancias en el mercado del precio de la carne y dificultades en el comercio con Venezuela, también por afectaciones ocasionadas por la ola invernal del año 2010 que implicó la pérdida de aproximadamente 500 cabezas, la destrucción de vías y área de potreros.

Según informe de Evaluaciones Agropecuarias de Santander (1992-2009) el área dedicada a pastos en el año 2001 correspondía a 70.000 ha, entretanto en el 2009 se redujo a 61.883 ha; sin embargo, el número de cabezas se incrementó de 113.000 a cerca de 136.000 en promedio en el mismo periodo, esto en especies bovinas, pero muy superior si se agregan las especies bufalina y equina. El 92% de los propietarios se mantiene en la actividad y en el 30% de los casos se presenta una mezcla de usos, con plantación de palma africana.

Se da también la explotación de especies de equino-mular y la bufalina, que han incrementado su número, por la utilización en las plantaciones palma africana. En el caso de equino-mular se pasó de 214 en 1998, a 360 en 2001 y a más de 3.000 en el año 2010 y en el caso de la población bufalina de 33 en 1998, a 61 en 2001 y 2.300 en el año 2010. (Alcaldía de Sabana de Torres, 2012). Similar tendencia se presentó con las especies porcina, que en el año 1998 se contaba con 534 cabezas, en el año 2002 son 933 y más de 3.000 en el 2010.

Ahora, en el municipio se implantan otros renglones de producción del sector primario de la economía, a partir de las expectativas planteadas por el mercado internacional de

9La dirigencia política y económica del departamento han planteado la construcción de aeropuerto regional

de carga, la construcción de super vía que comunique con Bucaramanga y posibilite la proyección hacia el lago de Maracaibo (Venezuela) y la construcción de puerto multimodales en esta franja del río Magdalena todo en la perspectiva de permitir el rápido traslado de productos y mercancías hacia los mercados internacionales.

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productos y servicios para la industria automotriz, tal como los agrocombustibles y la producción de caucho; actividades que son el nuevo eje dinamizador del sector rural, que convoca el interés de grandes capitales y en el marco de la configuración de una matriz energética, desde vegetales sustitutos10.

7.1.6.2 La agroindustrial de la palma africana en la región

Las plantaciones de palma africana en el área de Sabana de Torres, se inician hacía mediados de la década del 90, como la última de las fases en la modificación en los usos del suelo. La agroindustria de la palma africana encuentra una gran oportunidad para su expansión en las grandes extensiones de terrenos que por años estuvieron abandonadas a causa de la violencia armada; el bajo precio de estas tierras, fue uno de los factores para el crecimiento de las plantaciones, sumado a las políticas y estímulos económicos de los gobiernos nacional, especialmente los de Uribe Vélez, permitió la gran dinámica expansionista en la década entre el 2000 al 2010.

Las condiciones fisiográficas y climáticas de la región11 Vallejo, et al (1978), es otro de

los factores que posibilito el desarrollo de la palma, la ubicación geoestratégica del municipio con referencia a los centros industriales, por su infraestructura vial, recientemente construida y los grandes incentivos económicos y políticos impulsados desde agencias internacionales, a través del gobierno nacional12.

10Son distintos los cuestionamientos entorno de la producción de combustibles de fuentes renovables, en

cuanto al balance ecológico que pueden tener durante toda la cadena de producción, transformación y comercialización. Se señala los impactos sobre ecosistemas estratégicos y la biodiversidad, su incidencia en la crisis alimentaria, en la concentración de la riqueza y de la tierra; pero también por su incapacidad de competitividad sin que se disponga de grandes subsidios y subvenciones estatales. En el documento “Los agrocombustibles y la crisis alimentaria”, de Aurelio Suarez Montoya, puede tenerse la referencia bibliográfica para ahondar en éste análisis. En http://cedetrabajo.org/wp-content/uploads/2012/08/43-8.pdf

11Las plantaciones de palma requieren de exigentes condiciones climáticas que cumple la región: como

elevada temperatura, pluviosidad e insolación (radiación solar). Los lugares apropiados son de temperatura media comprendida entre 25°C y 28°C; con pluviosidad que debe oscilar entre los 1800 y 2200 mm/año; la humedad relativa media debe ser superior al 75%; evapotranspiración debe oscilar entre 693 a 879 mm y la exigencia de un alto nivel de radiación solar superior a las 1500 horas, condiciones que permiten el rápido crecimiento, mayor producción de fruto y rápida maduración.

12 En Colombia desde 1957 los gobiernos han adoptado normatividad para favorecer el establecimiento de

la industrial palmera, pero es en la década del 2000 que se expidió el mayor número de leyes, decretos, resoluciones y documentos CONPES para obligar el usos de mezcla de combustibles de fuentes renovables; estimular la producción y comercialización; las exenciones tributarias, incluso se crean zonas francas en las que se instalan plantas procesadoras, en el caso de Sabana de Torres se tiene la procesadora fruto rojo. Ver “Dinámica del sector palmero en Colombia y la Región de Sur de Bolívar: Análisis de sus conflictos ambientales” de Mario Alejandro Perez-Rincón, en http://seminarioambienteycultura.bligoo.com.co/media/users/8/433012/files/34823/Perez_Mario_2010_b_. pdf

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Especialmente durante la década del año 2000, el Gobierno Nacional fue prolífico en la expedición de normas para consolidar el mercado de los agrocombustibles y dispone la institucionalidad pública y los recursos económicos para apoyar al sector palmero. Así, diversas investigaciones muestran como desde los mismos organismos institucionales, se generan las políticas y estímulos económicos que afectan los ecosistemas, como el caso de la dinámica de deforestación (CORMAGDALENA.; Universidad Nacional de Colombia, 2002). Al observar una breve referencia de la normatividad Colombiana durante la década del 2000 a 2010, se infiere una de las causas del crecimiento exponencial de las plantaciones de palma africana.

Cuadro 1: Normatividad Colombiana para el Fomento de los Agrocombustibles. Ley 693 /

Septiembre 2001 Establece el Programa Nacional de Biocombustibles, estimula el uso y producción de alcohol carburante. Ley 788 /

Diciembre 2002 Se fijan exenciones de IVA, impuesto global y sobretasa al componente de alcohol de los combustibles oxigenados Resolución

180687 de 2003 El Ministerio de Minas y Energías reglamenta la producción, acopio, distribución y puntos de mezcla de los alcoholes carburantes y su uso en lo combustibles nacionales e importados.

Ley 939 /

Diciembre 2004 Se establece exenciones del IVA al biocombustible de producción nacional para uso en motores diésel y del impuesto global al ACPM Resolución 351

de 2005 El Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural reglamenta los procedimientos para la inscripción y registro de los nuevos cultivos de rendimiento tardío, para la exención sobre la renta tributaria

Resolución 1289 de 2005

Establece los criterios de calidad de los biocombustibles para uso en motores diésel, con la creación de mezcla B5 (5% biodiesel y 95% diésel fósil) y el B10 (10% biodiesel y 90% diésel fósil).

Decreto 383 de

2007 Establece zonas francas especiales para proyectos de alto impacto social y económico Documento

CONPES 3477 de Julio 2007

Permite cooperativas de trabajo asociado (tercerización); plan nacional de investigación para la industria palmera; líneas de crédito blando (AIS e ICR) para plantaciones nuevas, adquisición de maquinaria

Documento CONPES 3510 de 31 de Marzo de 2008

Economías de Escala, montaje de plantas extractoras, plan nacional de investigación (COLCIENCIAS, Banco Mundial y Gobierno de Corea); creación del Fondo de capital de riesgo, Incentivos fiscales: exenciones tributarias (ley 939/2004), zonas francas(decreto 383 y 4005/07), pago del 15% del impuesto a la renta, exención del IVA importación de equipos, insumos y materias primas) y deducción del impuesto a la renta de inversiones en activos fijos del 40% (ley1111/06)

Decreto 2328 /

junio de 2008 Por el cual se crea la comisión intersectorial para el manejo de Biocombustibles Decreto 1135 de

2009

Ordena que a partir de 2012 la mezcla de etanol de un 85% Resolución 1197

de abril de 2009 Permite la creación de nueva zonas francas y de exención de impuestos. Fuente: Elaboración propia

En el año 2000 el Municipio tenía plantadas 870 ha de palma africana y ya para el año 2003 el área ocupada son 6.750 ha; en el 2007 se llegó a las 12.752 ha y en el año 2010, 19.779 ha, con un rendimiento promedio de 3.300 kg/ha, y de acuerdo con lo planteado en el plan de Desarrollo Municipal, 2012-2015 “el Cambio es Posible” se dispone de un

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potencial de 35.000 ha. Este crecimiento del área plantada, le ha significado el segundo lugar en área, con el 28,34% del Departamento, luego de Puerto Wilches, que tiene el 56,09%.

Tabla 8: Palma aceitera en Sabana de Torres

Año sembrada (ha) Área cosecha (ha) Área en Producción Toneladas

2000 870 2001 3.200 2002 3.550 750 2.475 2003 6.750 1.800 6.300 2004 7.338 3.400 12.240 2005 9.656 3.500 12.600 2006 9.956 6.650 21.854,8 2007 12.752 5.928 19.562 2008 13.542 6.823 25.516 2009 17.929 8.692 28.683,6 2010 19.779 11.867 39.161,1

Fuente: Elaboración propia con base en información de FEDEPALMA

En lo que corresponde al área de la subcuenca de la quebrada la Gómez, las plantaciones se inician en el año 1.999 por campesinos, pequeños propietarios, en extensiones entre 10 y 20 ha, con el apoyo de La Corporación Programa de Desarrollo y Paz y del Magdalena Medio, en modelo asociativo, mediante la gestión de recursos económicos de la Unión Europea, la Gobernación de Santander; en la pretensión que los campesinos dispusieran de una actividad económica que les permitiera pervivir y permanecer en el territorio.

En esta dinámica se han constituido diversas asociaciones de pequeños palmicultores13,

como mecanismo para acceder a créditos, subsidios, asistencia técnica y también para la venta de la producción. En el trabajo de campo, se encuentra que los empresarios, referentes de la industria palmera, son los propietarios de las plantas extractoras, que en asocio con Ecopetrol constituyen la empresa Ecodiesel Colombia S.A. para el montaje de destiladora en Barrancabermeja para obtener agro combustible, con una capacidad de 100.000 toneladas por año (Moreno, 2012).

Como una dinámica impulsada desde las corporaciones empresariales multinacionales y los países hegemónicos, estos procesos agroindustriales coinciden con los de gran parte de América Latina, que ve cómo se transforman los modos de producción campesina y se desplaza a los campesinos, tanto de la actividad económica, como de sus territorios,

13La primera forma de asociatividad ASOPALSAT, surge en 1999 integrando a pequeños campesinos que

destinan parte del predio a la plantación de palma y otra parte a especies menores de animales y cultivos transitorios. En las restantes, más que una forma de asociación, surgen ligadas a empresas de amplia trayectoria en esta actividad y es a través de la cual obtienen créditos bancarios y acceden a subsidios del Gobierno Nacional, son estas palmares el Pórtico, San Isidro, El Palmar, AGRAS, Horizontes, AVIPROM, y de la Gómez y también están los productores independientes, con plantaciones entre los 50 a 200 ha.

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y a la par se impone los monocultivos industrializados, con el consiguiente incremento del tamaño de las explotaciones agrícolas; es decir, se concentra aún más la estructura de la propiedad rural, (Pérez C, 2005).

La configuración de este modelo de agronegocios en manos del empresarismo rural o “capitalismo terrateniente o burguesía agraria” (Torres, 2014), en la región del Magdalena Medio significó la sustitución de la producción de alimentos de consumo directo14, propio

de esta región hasta la década de 1970, por plantaciones de palma africana, desarrolladas en un contexto de alta conflictividad y de disputa de los territorios, del empobrecimiento y bajos niveles de calidad de vida de las poblaciones, en tensión entre las actividades económicas y los ecosistemas y la debilidad institucional local, (Contreras J. , 2011).

Los procesos de ocupación del territorio en esta región, según percepciones de las comunidades, han significado deforestación, quema de bosques, el secamiento de bajos, la utilización de playones para el pastoreo, para ser privatizados (Contreras, et al, 2002); también la contaminación de los cuerpos lenticos y loticos con agroquímicos, afectando directamente el aprovechamiento y disposición de agua, (C.A.S., 2003).

Aun cuando es irrefutable el crecimiento de las actividades económicas del sector primario, igualmente, es inocultable los efectos adversos en los aspectos sociales y ambientales, no considerados en las contabilidades de las empresas, tales como el incremento de la deforestación, la pérdida estructural de los suelos, la contaminación con plaguicidas y fertilizantes, el represamiento de los cauces y la construcción de canales de desecación, el agotamiento de acuíferos, así como la transformación del paisaje, con cambios en los flujos energéticos, la homogeneización de especies y de hecho la pérdida de biodiversidad, (Pengue, 2005).

Esta historia de depredación de los componentes naturales, ha sido producto no solo, ni precisamente a causa de la presión de la población humana en cuanto a su presencia, sino, ante todo, por las actividades de los sectores económicos, tal como lo señalan Russi et al (2003), como el reflejo del ímpetu de una concepción que valora más el aumento de las actividades productivas, a costa del agotamiento de sus bienes naturales y la marginación social y económica de un amplio número de pobladores.

14 La debilidad en la estructura productiva alimentaria en la región se evidencia en la alta dependencia en el abastecimiento de productos de consumo básico que son importados de otras regiones, y es un referente del cambio de uso de los suelos y de la cultura campesina.

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