2. THE HISTORY AND DEVELOPMENT OF JAPANESE ODA
3.8 RECENT DEVELOPMENTS WITH THE DUTERTE ADMINISTRATION
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Tal y como señala Carmelo Mesa-Lago, la política del gobierno cubano ha descrito un movimiento pendular entre la aplicación rígida de la planificación central y el aperturismo del mercado para aliviar las crisis109. Rafael Rojas interpreta esta alternancia en virtud de la necesidad de “reanimar el entusiasmo, luego de que el peso de la racionalidad instrumental del modelo soviético volvió tediosa, a los ojos de la clase política, el mecanismo de la usura”110. Habría sido éste el mecanismo que la Revolución haya venido utilizando para sobrevivir y evitar que el desgaste operado en el pueblo desembocara en una protesta trascendente.
En 1986 se inició uno de esos cambios del sentido del péndulo para acabar con ciertas medidas aperturistas del quinquenio anterior: mercado libre campesino, servicios privados y trabajadores autónomos en pequeña escala, inversión extranjera, que habían supuesto de alguna manera la recuperación de la economía cubana. A esta política se la denominó Proceso de Rectificación de Errores ya que el gobierno entendía que el modelo de mercado había generado corrupción y debilitamiento de la defensa de la Revolución. Implicó el cierre de fincas privadas y la erradicación de los mercados libres campesinos. En 1988, el 84% del comercio se realizaba con los países del C.O.M.E.C.O.N. y bajo condiciones extremadamente favorables y, casi podríamos decir, irreales111. No es de extrañar que la caída del Muro y con él del bloque Socialista significara un auténtico choque estructural que afectó a la vida del cubano en todos sus órdenes y que produjo la mayor crisis económica vivida en el país, el denominado “Periodo Especial”. La economía cubana había sido planificada en cuanto a su dependencia de la U.R.S.S. y en función de ello se cometieron
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Breve historia económica de la Cuba socialista, Madrid, Alianza, 1994, pp.16-17 110
negligencias con catastróficas consecuencias para la sociedad cubana. El 60% de la industria nacional se paralizó y en el año 1993 la situación se había convertido en “crítica” lo que originó que, finalmente, el gobierno se planteara la necesidad de una “reforma”, que sin embargo, nunca llegaría a realizarse totalmente debido a los peligros de pérdida de control que hubiera supuesto su aplicación cabal. La situación en los primeros años de la década era, como hemos dicho, crítica. Los bienes de consumo básicos escaseaban, no había jabón ni leche para los niños. En agosto de 1994, la unidad de la divisa americana se cambiaba a más de 180 pesos, lo que viene a ser un salario base en Cuba. El dólar se había legalizado en 1993 y los ciudadanos que lo recibían de sus familiares en el extranjero eran quienes podían conseguir sobrevivir gracias al mercado negro y a las tiendas en dólares, creadas para extranjeros y donde se venden productos importados (o recibidos como donación) con un incremento de un 300% sobre su precio real. El peso del bloqueo económico estadounidense estaba en la base de todo ello, pero el problema excedía con mucho los límites que éste imponía. La reestructuración de la economía era una necesidad que pedían los propios economistas cubanos, pero el discurso ideológico ahogaba cualquier medida. Desde el poder se inculpaba a la caída del bloque Socialista y al bloqueo económico impuesto por los Estados Unidos. En 1992, Julio Carranza, subdirector del Centro de Estudios sobre América (C.E.A.), se atrevía a afirmar que la génesis del estado catastrófico en que vivía la Nación no estaba en el año 89 y la caída del Muro, sino en 1986 cuando la política de economía interna había insistido
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Datos extraídos de Carmelo Mesa-Lago, op.cit p.149. La mayor parte de la información económica que cito se fundamenta en la obra de este riguroso economista.
en modelos inservibles y, al mismo tiempo, había frenado el desarrollo comercial con el argumento de la crisis de la deuda externa112.
Las medidas que se tomaron para salir del estado de emergencia afectaron básicamente a la apertura de Cuba hacia la inversión extranjera y el turismo. Tuvieron un fuerte impacto sobre la mayoría de los ciudadanos cubanos. Las más importantes fueron:
1-. La legalización del dólar en agosto de 1993, lo que inauguró un sistema bicéfalo de economía que se dividía y, al tiempo, dividía a los cubanos, en dos áreas la de dólar y la de moneda nacional. Los cubanos que tenían acceso a la primera pasaron a convertirse en clase social privilegiada.
2-. La reforma constitucional de julio de 1992 que habría la posibilidad de crear empresas mixtas, asociaciones económicas, cooperativas rurales (llamadas Unidades Básicas de Producción Campesina).
3-. La ley de Inversiones Extranjeras promulgada en 1995 que vitalizó algunos sectores de la economía cubana, fundamentalmente el del turismo. Se originó un nuevo tipo de trabajador que, aunque recibe su sueldo en pesos y del gobierno cubano, tiene contacto con extranjeros, obtiene ingresos paralelos (sólo las propinas son veinte veces superiores al sueldo) y pueden conseguir material de los centros de trabajo que, en otros casos, sólo podrían adquirir en dólares. Según Jorge I. Domínguez, éste fenómeno acerca el régimen de La Habana al resto de sistemas
112
Julio Carranza, “Cuba: los retos de la economía”, Cuadernos de Nuestra América, vol. IX, nº19, Centro de Estudios sobre América, La Habana, 1992, pp.131-159.
capitalistas totalitarios latinoamericanos que han concedido monopolios y enclaves económicos a capital extranjero.113
4-. La apertura de Cuba al turismo internacional y la promoción de la Isla en función de éste. Precisamente buena parte de las empresas de capital mixto están dentro del sector turístico que es, hoy día, y después del azúcar, la base de la economía cubana114. El contacto de los cubanos con los extranjeros se produjo en un contexto desequilibrado que se traducía en una admiración irracional hacía los bienes materiales que, se interpretaban, como dones naturales. También suscitó emociones negativas en la medida que dentro de Cuba el extranjero tenía acceso a lugares privilegiados que estaban prohibidos para el cubano (aunque tuviera dólares): hoteles, restaurantes, incluso playas o cayos. En 1998, esa restricción había disminuido con respecto a los primeros años de la década, pero el respeto por el extranjero también había desaparecido. La penuria ha llevado a muchas mujeres, también a hombres, a la prostitución, casi siempre con el objetivo de abandonar la Isla. Se ha fomentado el turismo específicamente de carácter sexual, que es aprovechado por muchas y muchos ciudadanos como una vía de escape115. De las antologías de cuentos publicadas en Italia y a cargo del profesor Danilo Manera, dos se centran en éste aspecto, y lamentablemente parecen haber sido concebidas para propagar la imagen de la mulata jinetera entre la sociedad italiana, a pesar de que en algunos de los textos publicados el fenómeno se refleje negativamente.
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Vid, “¿Comienza una transición hacia el autoritarismo en Cuba?”, Encuentro de la Cultura
Cubana, nº 6-7, Madrid, 1997, pp.7-23.
114
Carmelo Mesa-Lago, “Hacia una evaluación de la actuación económica y social en la transición cubana de los años noventa”, America Latina Hoy, nº 18, Salamanca, 1998, p.28.
Como consecuencia de todo lo anterior surge el desbordamiento de las actividades comerciales ilegales en el Mercado Negro (bolsa negra) o la violencia y la inseguridad que han aparecido en las calles de las grandes ciudades cubanas, aspecto testimoniado en muchos de los cuentos que estudiaremos. Para Jorge I. Domínguez éste punto es revelador de la incipiente oposición que está creciendo en Cuba116, pues la descentralización debilita al gobierno y crece el número de personas dispuestas a rebelarse. Fruto de ello son los actos terroristas acaecidos en enclaves turísticos de la Isla en 1997, el crecimiento de la criminalidad urbana y la descomposición de los valores tradicionales.
Ciertamente, el “reajuste estructural” que se llevó a cabo entre 1993 y 1995 y que permitió algunos negocios de pequeña envergadura por cuenta propia, reabrió los mercados agropecuarios e impulsó la producción, mejorando la deteriorada situación económica del país, resultaba insuficiente.
En 1995, nuevamente Carranza, junto con otros dos economistas del C.E.A., insistía en la necesidad de la reforma y publicaba una obra donde los tres analistas económicos exponían la posible reconducción de la economía interna, dentro de los principios del socialismo117. A pesar de despertar un enorme interés, la obra no abrió ningún surco en el discurso económico oficial. Como señala Hoffmann,
115
Dirigentes de empresas turísticas estatales y personalidades políticas favorecieron la publicación del dossier “Cuba Libre” en Playboy, nº 38, 1991.
116
Op. cit., pp. 14-15. 117
Julio Carranza, Luis Urdaneta y Pedro Monreal, Cuba –La reestructuración de la economía. Una
Más que cualquier otra publicación anterior, el libro de Carranza/Gutiérrez/Monreal demostró el elevado nivel de propuesta política y la alta calidad científica con que se podía escribir en Cuba sobre la crisis que atraviesa el país, y más aún, sobre las alternativas posibles a la actual política del gobierno. Sólo tenía una falla: la publicación del libro no abrió un amplio debate como había sido la intención de sus autores, sino que en retrospectiva el libro significó el apogeo de esa “primavera académica” declarada temporada non
grata por el Buró Político.118
El gobierno cubano no se ha atrevido a emprender una necesaria reforma que saque al país de la crisis debido al conflicto ideológico que eso supondría y la consecuente pérdida de poder efectivo sobre los individuos y el conjunto de la sociedad. Las conquistas logradas a través del esfuerzo comunitario, la sanidad, el sistema educativo, el pleno empleo y las pensiones, vieron como su servicio se deterioraba de manera alarmante. El exilio de profesionales cualificados como médicos, ingenieros o profesores se unió a la escasez de medios y materiales. Las áreas que fueran el mérito y el sostén de la Revolución, dejaron de ser eficaces durante la última década. Siguiendo a Mesa-Lago, Cuba fue una de las sociedades más igualitarias en cuanto a la distribución de la riqueza, pero las reformas de los años 90 han generado abismales diferencias entre los ciudadanos. Los perceptores de dólares vía turismo (taxistas, prostitutas, propietarios de casas en alquiler o de comidas) tenían en 1995 un sueldo entre 228 y 400 veces superior a un trabajador de élite (personal médico, universitario, etc...) y hasta 825 veces superior al salario medio.119
La responsabilidad que la política y gestión norteamericana tienen sobre lo anterior es innegable. La profesora cubano-americana Marifeli Pérez-Stable sostiene que
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Op. cit., p.72. 119
Because of U.S. hostility, the Cuban leadership had a credible pretext for refusing to implement meaningful changes, and consequently the probabilities of peaceful transformation were diminishing.120
El análisis sociológico de Pérez-Stable llega a la conclusión de que la Revolución terminó en los años 80, una vez que quedaba demostrada la imposibilidad de lograr una conciencia socialista orgánica en el individuo (la teoría guevariana del Hombre Nuevo) y después de que el gobierno de Castro se mostrara incapaz de garantizar los servicios sociales que lo habían mantenido en el poder durante décadas.
120
Marifeli Pérez-Stable, The Cuban Revolution. Origins, course, and legacy, New York, Oxford University Press, 1993, p.175. Existe traducción al castellano: La Revolución cubana: orígenes,