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Recommendations and Conclusions

Area de Desarrollo Estratégico

El reto de crear un gran servicio sociosanitario en el hogar de los mayores, las personas dependientes o con enfermedades crónicas

Las necesidades de atención social y sanitaria de las personas mayores, dependientes o con enfermedades crónicas han cambiado a lo largo de los últimos años y es un hecho que no podemos seguir actuando de la misma forma si queremos responder a sus demandas con garantías de independencia, seguridad y eficiencia.

El hogar, su hogar, es su centro de referencia, en lugar en el que pueden valerse de determinados apoyos tecnológicos para hacer frente a sus problemas sociosanitarios antes de que se conviertan en una crisis ante la que se responda con internamiento (en residencia u hospital, según la necesidad). No es algo nuevo. La teleasistencia lleva entre nosotros algo más de 20 años con excelentes resultados.

Pero hemos de dar un paso más allá y aprovecharnos de los últimos desarrollos. Estamos viviendo una auténtica revolución digital. Las redes IP y la tecnología móvil permiten conectar toda la vivienda con una amplia gama de dispositivos, así como ofrecer servicios que, hasta hace unos años, eran una utopía, como la telemonitorización a domicilio o en centros asistenciales de las patologías crónicas más habituales, la telerrehabilitación, la teleasistencia para personas sordas o con problemas de comunicación e, incluso, la geolocalización de personas con demencia gracias a la teleasistencia móvil.

Así, en estos últimos años hemos pasado de una tecnología completamente analógica, en la que la teleasistencia y la telemonitorización se iban abriendo camino lentamente, a una en la que ésta convive con dispositivos y servicios digitales. Sin embargo, se está quedando obsoleta dado el ritmo de los últimos avances y, también, de las demandas de la población que llega a la vejez (o a una situación de fragilidad o vulnerabilidad). Nuestros mayores conocen y utilizan la tecnología diariamente. Hasta un 40% de los mayores de 65 años accede habitualmente a internet y utiliza smartphones. Sin embargo, solo un 10% de la población mayor de 65 años en todo el territorio nacional tiene un servicio de teleasistencia (público o privado). Y aún son menos los que se aprovechan de las ventajas de la telemonitorización que, tímidamente, se está introduciendo en nuestro sistema sanitario y asistencial.

Y, ¿qué podemos hacer las empresas como Tunstall Televida? Fundamentalmente, escuchar y dar respuestas. La transición a un mundo de cuidados basado en la tecnología digital nos permite ya garantizar:

• Independencia: la ayuda llega cuando se necesita.

• Protección: con diversos sensores colocados en la vivienda. • Seguridad: con ayuda disponible las 24 horas del día.

• Confort: en su misma vivienda.

• Bienestar: gracias a la telemonitorización o a apps sanitarias de fácil manejo.

• Conexión: el acceso a redes IP permite establecer videollamadas de alta calidad, gestionar calendarios, redes sociales...

El objetivo es usar la tecnología de una forma no invasiva pero proactiva, es decir, que nos permita actuar antes de que ocurra una crisis o de la exacerbación de una patología sin modificar los hábitos de vida, garantizando a la persona usuaria su libertad.

La telemonitorización se basa en estos principios. En Tunstall Televida contamos con dos sistemas (uno, monousuario, para su uso en domicilios; y, otro, multiusuario, para su utilización en entornos sociosanitarios) que permiten establecer programas individuales de vigilancia de la salud. Apoyada por varios periféricos (tensiómetros, glucómetros, pulsioxímetros...), la persona usuaria realiza periódicamente una toma de valores que se envían automáticamente a un centro de atención. Éste gestiona las demandas, integra la información clasificándola como parámetros normales o anormales y, en base a los protocolos preestablecidos, informa al equipo sanitario (enfermería o médico) del sistema de salud correspondiente del estado o evolución del usuario telemonitorizado.

Figura 56 – Sistema de telemonitorización de constantes vitales

Asimismo, pacientes con patologías cardiacas o respiratorias pueden utilizar aplicaciones diseñadas para ayudarles en su rehabilitación domiciliaria, evitando así desplazamientos al centro sanitario y consiguiendo una mayor adherencia al tratamiento.

También la teleasistencia puede monitorizar el entorno de las personas usuarias para anticiparse a sus problemas o solucionar una crisis en el menor tiempo posible. Gracias a diversos sensores (movilidad por infrarrojos, apertura de puertas, sensores de ocupación de cama o sillón con encendido automático de luces...) conectados a un terminal de teleasistencia de última generación se pueden monitorizar las actividades de la vida diaria (AVD) de una forma discreta, lo que permite estudiar los patrones de conducta para adaptar la atención a las verdaderas necesidades asistenciales. La emisión de una alarma permite que tanto el usuario como la persona que le cuida, así como el centro de atención, puedan adoptar inmediatamente las medidas necesarias.

Algunos de los dispositivos que pueden instalarse en el hogar (ver Figura 45) para aumentar la seguridad de las personas usuarias son: detector de movilidad por infrarrojos, detector de fuego/humo, detector de gas y pulsador iVi con detector de caída. Asimismo, contamos con dispositivos de teleasistencia móvil (TAM) y una aplicación (CareChat) destinada a personas con problemas de comunicación.

Figura 57 – Dispositivos que aumentan la seguridad en el hogar

En la misma vivienda pueden instalarse, además de los anteriores, dispositivos que permiten apoyar a la persona cuidadora al alertar de diversos problemas, así como monitorizar las actividades de la persona usuaria (ver Figura 46).

Figura 58 – Dispositivos de apoyo a la persona cuidadora

Gracias a los nuevos desarrollos que hemos puesto en el mercado, podemos mejorar: • La eficiencia: las personas pueden autogestionar sus problemas de salud y las

crisis pueden detectarse prematuramente, lo que reduce los ingresos hospitalarios y los costes sanitarios.

• La productividad del personal asistencial: es posible adecuar los planes de vigilancia de la salud o de prevención e intervención en el ámbito social a las necesidades reales de cada persona, lo que permite mejorar el trabajo del personal asistencial y/o de las personas cuidadoras.

• Los resultados: los usuarios pueden disfrutar de una mayor calidad de vida, con más independencia y bienestar.

Pero, además, hemos simplificado la tecnología que ponemos al servicio de las personas. No solo debemos conseguir que su uso sea sencillo, sino que su aspecto sea amigable para facilitar su utilización a aquellos que se muestran reacios a las nuevas tecnologías o tienen problemas de movilidad o sensoriales. Por eso, todos los dispositivos que ponemos a su servicio han sido diseñados sin bordes, con botones de gran tamaño para facilitar su

uso por personas con discapacidad visual, con volumen adaptable y tecnología compatible con audífonos y con pantallas de alto contraste.

El futuro en los servicios de teleasistencia y telemonitorización pasa por una integración de ambas tecnologías y por la aparición de nuevos servicios asociados a ellas gracias a la implantación masiva de las redes IP, así como por una verdadera integración de los sistemas sociales y sanitarios.

En este sentido, la Unión Europea ha decidido dar continuidad al programa AAL (Active Assisted Living), cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida de las personas mayores mediante el desarrollo y utilización de soluciones innovadoras sostenibles basadas en las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Este proyecto continúa en marcha dentro de Horizonte 2020, Programa Marco de Investigación e Innovación de la UE, en el que tanto Tunstall Televida como su empresa matriz, Tunstall Healthcare, están trabajando activamente junto con otras instituciones y empresas europeas.

La tecnología ha cambiado completamente el mundo en el que vivimos y también nos ha cambiado a nosotros. Está permitiendo un nuevo enfoque, casi revolucionario, en la forma de ver y tratar no solo la vejez, sino también el mundo de la fragilidad y la cronicidad. Estamos convencidos de que ese futuro que soñábamos hace años, en el que una persona mayor, dependiente o enferma crónica pudiera decidir cómo y dónde vivir su vida con total libertad, ya es posible gracias a los apoyos que proporcionan la tecnología y las personas que están detrás de ella.

3 INICIATIVAS EN FAVOR DE LAS PERSONAS MAYORES A