CHAPTER V CASE STUDIES
RECOMMENDATIONS FOR THE FUTURE OF COLLABORATIVE PRESERVATION PLANNING IN NICOSIA
Las categorías analizadas en este capítulo son, como se dijo, categorías no- minales. Sin embargo, al lado de la categoría deíctica de la persona y fusiona- do con ella, el latín ha gramaticalizado el número también en el verbo, como se dijo arriba. De este modo la lengua latina presenta, como el castellano y las lenguas indoeuropeas en general, una flexión de número adscrita a la persona del verbo: hay 1ª, 2ª y 3ª persona del singular y del plural. Dado que la con- cordancia que se establece en latín entre el verbo y el sujeto afecta a la persona y ésta tiene formas de plural y singular, también corresponde al estudio del número analizar algunos aspectos de esta concordancia.
Como se ve, el número tiene un alcance más relacional que el género en el terreno de la concordancia, dado que afecta de manera regular a la concordan- cia con el sujeto de todas las formas personales del predicado.
Como principio, pues, el sujeto concierta con el predicado en número y persona:
(11) ego abeo, tu iam, scio, patiere. sed quis hic est? (“yo me voy, tú lo aguantarás,
lo sé. Pero ¿quién es este?”, Plaut. Asin. 378)
Abeo, scio, patiere y est tienen las personas que exigen ego (para los dos primeros), tu e hic, respectivamente.
Pero además, dado que la predicación puede también realizarse mediante sustantivos o adjetivos, en lo que habitualmente llamamos predicación no- minal, se observa una concordancia entre el Sujeto y el llamado Atributo o Complemento del Sujeto, la parte léxica de la predicación nominal: Sujeto y Atributo conciertan obligatoriamente en género y caso, además de número, cuando se trata de un adjetivo y en caso solamente cuando se trata de un sustantivo. Si aceptamos que la llamada “aposición” es en última instancia una forma de predicación restrictiva o explicativa, hay que añadir que esta misma concordancia se aplica también al apuesto; es decir, puesto que se trata de sustantivos, el apuesto concierta en caso con el sustantivo al que se apone.
Una vez más, como en las relaciones en el marco del sintagma nominal, las anomalías a la regla vienen suscitadas por las circunstancias esperables:
(i) La llamada concordancia “ad sensum”, que trataremos en § 4.4.
(ii) El uso coordinado de varios sujetos para un predicado en forma per- sonal univerbal.
(iii) Las formas perifrásticas verbales (con género, número y caso en el participio) o las predicaciones nominales en las que o bien un adjetivo es atri- buto de varios sustantivos de género o número diferente, o bien un sustantivo de género o número diferente es atributo de otro sustantivo en función de sujeto.
Analizaremos los dos últimos casos en § 4.3.1 y 4.3.2, dejando la concor- dancia ad sensum para ser tratada en conjunto en § 4.4.
III. Las categorías de género, número y caso
4.3.1. El predicado tiene varios sujetos coordinados y forma personal uni- verbal
Como las formas personales no perifrásticas no tienen marca de género, los problemas sólo afectan en este caso a la fusión número-persona (cf. XIII.2).
Por lo que se refiere a la persona, la jerarquía es 1ª > 2ª > 3ª; es decir, si hay un sujeto de 1ª persona, ésta será la persona del verbo (12); si hay de 2ª y no de 1ª, el verbo estará en 2ª (13); en los demás casos en 3ª.
Por lo que se refiere al número, cuando hay sujetos de más de una persona coordinadas, el número será el plural:
(12) quot sunt? :: totidem quot ego et tu sumus (“¿cuántos son? :: Tantos como so-
mos tú y yo”, Plaut. Rud. 564)
(13) cras apud me eritis et tu et ille cum uostris uxoribus (“mañana estaréis en mi casa
aquel y tú con vuestras mujeres”, Plaut. Stich. 515)
Este principio se mantiene siempre que los elementos coordinados en 3ª persona sean animados como la 1ª y la 2ª. Si esto no se produce, podemos hallar una concordancia con el objeto inanimado en caso de que éste se halle más próximo al predicado:
(14) mihi tu, tui, tua omnia maximae curae sunt et, dum uiuam, erunt (“Para mí
tú, los tuyos y todas tus cosas son una preocupación máxima y, mientras viva, seguirán siéndolo”, Cic. fam. 6,3,4)
4.3.2. El predicado es nominal
El problema complejo se plantea cuando en el predicado hay una forma nominal dotada de género, número y caso, como sucede en las formas verba- les perifrásticas y en las predicaciones nominales. Dentro de estas últimas la diferencia se establece entre los casos en los que el atributo es (i) un adjetivo, que tiene variación de género o (ii) un sustantivo, que tiene género único. Dado que el participio, que constituye la parte léxica de las formas verbales perifrásticas, es un adjetivo verbal, el comportamiento de estas formas y el de las predicaciones nominales mediante adjetivos es el mismo y lo abordaremos unitariamente.
(i) Cuando hay varios sujetos y un solo adjetivo como atributo la posibili- dad es doble: o concierta con uno de ellos, generalmente (pero no necesaria- mente) el más próximo, o lo hace con el conjunto. En el primer caso no hay problema en cuanto a la forma que ha de presentar el género o el número del predicado, sí en el segundo:
(15) ibi Orgetorigis filia atque unus e filiis captus est (“allí fueron capturados la hija
de Orgetórix y uno de sus hijos”, Caes. Gall. 1,26,4)
(16) uxor etiam Mallia Scantilla et filia eius Didia Clara Augustae sunt appellatae
(“también su mujer Malia Escantila y su hija Didia Clara fueron llamadas Augustas”, Hist. Aug. Did. 3,4,2)
(17) inde consules, ut auerterent Capua Hannibalem, nocte quae secuta est diuersi, Fuluius in agrum Cumanum, Claudius in Lucanos abiit (“desde allí los cónsules, para
apartar a Aníbal de Capua, la noche siguiente se marcharon por separado, Fulvio al cam- po de Cumas, Claudio a territorio de los Lucanos”, Liv. 25,19,6)
(18) ubi friget, huc euasit quam pridem pater mihi et mater mortui essent (“cuando
la cosa estaba fría, me salió con que cuánto hacía que mi padre y mi madre habían muer- to”, Ter. Eun. 517-518)
(19) nuntiatum est... Formiis portam murumque de caelo tacta (“se dio la noticia...
de que en Formio la puerta y la muralla habían sido alcanzadas por el rayo”, Liv. 35,21,4) En (15) el predicado concierta con el sujeto que se halla contiguo, en su propio constituyente y no presenta ninguna particularidad comentable. El ejemplo de (16) presenta una concordancia con el conjunto, plural, por tanto, frente a dos sujetos singulares y manteniendo el género común a los dos. En (17) aparentemente nos hallamos con un caso similar a (15), pero mientras en el primero los sujetos eran individuales, aquí el sujeto es consules, y Fuluius y Claudius son aposiciones; la concordancia en este caso se ha hecho con el más próximo, pero la lejanía en el texto del sujeto puede ser considerada de dos formas: o bien se trata de una concordancia con la aposición, o bien, como pa- rece más probable, la longitud del texto ha hecho que consules se halla conver- tido en un elemento temático (una dislocación a la izquierda o un anacoluto, como se lo quiera llamar) y los verdaderos sujetos son ya Fuluius y Claudius. O bien el fenómeno se deriva de ambos hechos al tiempo, reforzados con el valor léxico de diuersi, que acentúa el carácter individualizado de la acción. (18) y (19) nos presentan otro problema: los sujetos tienen género diferente. La concordancia de número se hace con el conjunto: plural. La de género, en caso de ser animados como en (18), presenta una jerarquía masculino > femenino; si los sujetos son inanimados, la concordancia deriva al neutro del plural, como en (19).
Como puede observarse, la variedad estructural está marcada por la va- riante “el más próximo / el conjunto”. A primera vista las gramáticas la ex- plican como algo aleatorio, pero puede que tras ello se halle la posibilidad de presentar las coordinaciones como un conjunto o la suma de miembros. Lo que sí es posible decir es que dos o más sujetos forman un plural sintáctico, que la concordancia con el conjunto constituye por tanto un plural, que en ese plural el género es masculino si hay masculinos y son animados y es neu-
III. Las categorías de género, número y caso
tro si son inanimados. Ahora bien en los casos en que la concordancia se hace con uno de ellos, no sólo lo normal es que se trate del más próximo, sino que éste ha de ser inmediatamente próximo y que esa inmediatez puede ser mues- tra de un énfasis individualizador o de la fuerza que la concordancia formal ejerce sobre constituyentes inmediatamente dispuestos.
(ii) Queda por último hablar de aquellos casos en los que el atributo es un sustantivo, que en principio no tiene posibilidades de variar su género o su número en función de la concordancia:
(20) bonum autem mentis est uirtus (“de hecho el bien de la mente es la virtud”, Cic. Tusc. 5,67)
A veces, cuando se trata de sustantivos cuya formación derivativa y signifi- cado animado les dota de variante de género, naturalmente buscan la concor- dancia de manera semejante a los adjetivos, como en:
(21) o uitae philosophia dux! ...tu inuentrix legum, tu magistra morum et disciplinae
fuisti (“¡Filosofía, guía de la vida! ...tú fuiste la inventora de las leyes, tú fuiste maestra de comportamientos y de aprendizaje”, Cic. Tusc. 5,15)
Se perciben en el comportamiento de estos casos dos aparentes anoma- lías:
(i) Hay ocasiones en los que el sustantivo que se emplea como atributo se intercala entre el sujeto y el predicado y, si este es un verbo similcopulativo y se halla en una forma perifrástica, la concordancia del adjetivo verbal del predicado se hace con el atributo, en vez de con el sujeto. En (22) dicenda concuerda con el femenino stultitia, no con el sujeto error. Una vez más la proximidad es un factor en la concordancia:
(22) non enim omnis error stultitia dicenda est (“pues no todo error ha de ser llama-
do necedad”, Cic. div. 2,90)
(ii) La otra particularidad la constituye el uso sustantivado de los adjetivos neutros que aportan al adjetivo un valor conceptual y hacen que se comporte como un sustantivo. Este comportamiento es la razón para introducir aquí este uso y no en el principio de este epígrafe, al tratar la predicación nominal con adjetivos:
(23) turpitudo peius est quam dolor (“la fealdad moral es peor cosa que el dolor”,
(24) parentes liberos fratres uilia habere (“tener por cosas viles a los padres, a los
hijos, a los hermanos”, Tac. hist, 5,5,11)
El adjetivo se comporta en estas ocasiones como un sustantivo abstracto que conceptualiza el contenido atributivo del adjetivo.