Commitment
Chapter 6: Conclusions, Limitations and Recommendations 6.1 Introduction
6.5 Recommendations for Future Studies
En este sentido la comunidad de aprendizaje como principio del dCCn es coherente con los procesos de sistematización en tanto busca:
• Facilitar procesos que permitan a los niños, niñas,
adolescentes y sus comunidades, documentar y contar sus historias.
• Buscar oportunidades para el aprendizaje entre pares y
desde las comunidades.
• Reconocer y valorar el conocimiento y las prácticas
culturales. jo sé L ui s C as as , p ie da d K ling er , m ar ía T er es a C ue st a Eq uip o n ac io na l d e si st em at iz ac ió n. pla n in te rn ac io na l C ol omb ia *
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Una organización
que aprende
a través de la sistematización
de experiencias
• Mejorar las destrezas de la organización para
documentar y difundir las experiencias y compartir las mejores prácticas dentro y fuera de la organización, generando ampliación de la escala.
• Promover y generar investigación que proporcione
conocimientos que ayuden a orientar sus acciones e influya sobre políticas o decisiones del Estado y de otros socios, que atañen al beneficio de los niños, niñas y adolescentes.
En nuestra labor cotidiana, en diferentes espacios (en el campo, en las áreas de soporte y administración), escucha- mos frecuentemente sentidos lamentos, sobre que hacemos muchas cosas, pero que no queda nada registrado sobre los proyectos que realizamos (aparte de cifras y de informes básicamente de cumplimiento de actividades). Que apren- dizajes (positivos o negativos) no quedan documentados, que no se registra la experiencia del trabajo con los grupos comunitarios, que se pierden los aspectos cualitativos de nuestra labor y sólo se hace énfasis en lo cuantitativo, que por no tener una memoria histórica de nuestro trabajo esta- mos condenados a repetir errores o fracasos y a no aprender de las experiencias.
Lo más interesante, es que, a pesar de los avances tecnológi- cos (computador, programas), la memoria histórica sobre los proyectos o programas queda en la experiencia oral que rela- ta el personaje más antiguo al que hay que consultar cuando queremos saber qué sucedió con un determinado proceso o qué sucedió con el mismo (¿cómo nos fue?), y que se pierde cuando este personaje se va.
institucionalmente, ya sea por exigencia de patrocinadores, por requerimientos de la planeación o por iniciativa de algunos funcionarios, cuando se quiere saber qué se está logrando y/o cómo están funcionando programas y proyectos, el problema se resuelve por medio de evaluaciones de resultados y de impacto. sin embargo, queda la inquietud de que, básicamen-
Sistematización de experiencias/59
te, se presentan datos de indicadores que no dan cuenta de procesos, de la participación de las comunidades, de los aprendizajes (experiencia, conoci- miento) que quedan en los diferentes participantes de los proyectos.
Entonces, surge una demanda: necesita- mos sistematizar nuestras experiencias. sin embargo, se nos presentan serias dudas cuando se plantea el tema de la sistematización. ¿Qué es sistematizar? ¿Qué método debemos utilizar para sistematizar? ¿Cuál es el perfil del profe- sional que debe sistematizar?
Cuando se indaga sobre la sistematiza- ción surgen entre otras respuestas, una que plantea la sistematización como el registro diario, ordenado, de todos los acontecimientos (sin discriminar) que se presentan en la implementación de un proyecto; otra que se asimila al mo- nitoreo y evaluación y que se pregunta por fortalezas y debilidades, éxitos o fracasos de las estrategias, logro de objetivos y metas; una tercera la asimila al registro de información organizada en un computador (entonces necesita- mos un programa, una base datos y un digitador), pero sin claridad sobre qué
información debe registrarse. En todos los casos sin embargo, se coincide en que algunos de los principales fines de sistematizar es poder registrar la his- toria de los proyectos y poder generar modelos que se puedan reaplicar con nuevos proyectos en otros lugares. Cuando nos preguntamos sobre quién debe sistematizar, se piensa inme- diatamente en asesores externos. La sistematización se ve como un proceso técnico, complejo, que demanda cierta calificación y tiempo, aspectos que consideramos no tenemos. La sistema- tización se plantea como un estudio que realizan profesionales externos que deben dar cuenta a la institución sobre la marcha de determinados proce- sos. personas calificadas que realizan excelentes investigaciones, pero, una vez concluye el proceso se llevan el conocimiento y no dejan capacidad instalada.
Cuando se plantea que nosotros pode- mos sistematizar nuestras experiencias, surgen como limitantes críticos la falta de formación técnica para saber sistematizar y la falta de tiempo. La rutina diaria tiene una demanda muy alta de actividades que impiden hacer algo más allá de las mismas. Además, no vemos con claridad cómo podemos ser parte de este proceso aparte de ser quienes faciliten información, igual papel que se les atribuye a los partici- pantes de los proyectos. nos conver- timos en unos excelentes ejecutores, que transforman en la práctica las apuestas iniciales; pero, si ejecutamos no tenemos el tiempo o espacio para reflexionar sobre lo que hacemos y si ejecutamos y pensamos, tenemos serias dificultades para documentar lo que hacemos. nos acostumbramos a escri- bir los reportes técnicos, pero, escribir desde otra perspectiva la consideramos una labor de expertos, para lo cual consideramos en muchas ocasiones no tener las habilidades necesarias. Entonces, volvemos la mirada hacia el asesor externo. inquietud que se
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enmarca en una limitación del mundo actual, en el cual, debido a la importan- cia que ha adquirido el conocimiento en la transformación y en la producción de bienes y servicios, en general del desarrollo tecnológico, se ha polarizado la división entre el trabajo intelectual y el trabajo manual. Es decir, se hace más amplia la diferencia entre los que piensan y los que hacen. En forma inter- media se ha creado una franja de “gente de acción”, que no es mano de obra (como tal) pero tampoco se considera como “intelectual”, convirtiéndose en profesionales técnicos instrumentales. En el campo de lo social, estos profesio- nales, en general, son los encargados de implementar programas y proyectos. La sistematización, entonces, se presen- ta como una alternativa que permite el ejercicio de generar integralidad al relacionar pensamiento y acción, mano y mente, al ser necesario reflexionar so- bre lo que hacemos: ¿para qué?, ¿que?, ¿cómo? …