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In document Studies and Research Projects (Page 77-79)

El estudioso de origen indio, actualmente profesor en Harvard University, Homi K. Bhabha, es considerado uno de los más influyentes en el desarrollo de la teoría postcolonial de las últimas décadas. Partiendo de un heterogéneo campo de investigación, que abarca arte visual, literatura en inglés y cuestiones antropológicas y sociales como identidades culturales, derechos humanos y la globalización, Bhabha cultiva sus ideas sobre el colonialismo y la sociedad poscolonial desde una perspectiva interdisciplinar. El psicoanálisis y la deconstrucción constituyen sus dos principales fuentes disciplinares, mientras que Jaques Derrida, Michael Foucault, Frantz Fanon, Jacques Lacan y el propio Edward. W. Said son figuras muy presentes en su argumentación teórica del poscolonialismo. A su vez, el autor destaca, sobre todo, por su documentación y la adaptación de diversos términos tomados en préstamo de otros campos y disciplinas en función de su propia teorización de los estudios postcoloniales.

Dentro de la compleja y sistemática visión del pensador parsi sobre el discurso colonial, nos centraremos en los dos aspectos que nos parecen valiosos para nuestra investigación: sus consideraciones acerca del yo y el Otro en un contexto colonial y la función del estereotipo en la identificación de la otredad. El extenso ensayo “The Other Question: Difference, Discrimination and the Discourse of Colonialism” (1986b) y el primer volumen del autor, Location of the culture (1994), son dos obras clave en las que nuestro estudioso desarrolló estos aspectos de la cuestión colonial y postcolonial.

Una noción fundamental para mejor comprender toda la dialéctica de Bhabha es la de “ambivalencia”. El estudioso toma este término psicoanalítico, creado por Eugen Bleuler y después abiertamente adoptado por Sigmund Freud, para definir situaciones coloniales o postcoloniales en las que el sujeto posee de igual grado dos instintos opuestos hacia el objeto. Siguiendo las ideas de Fanon4, Bhabha considera el discurso colonial “ambivalente”, porque está sometido a un proceso simultáneo de negación e identificación, en el cual el Otro, el colonizado, es a la vez objeto de “deseo” y “burla” para el colonizador. (1986b: 19)

Para Bhabha la otredad es una importante cuestión del discurso colonial. Por un lado, se relaciona con su interrogación sobre la identidad. En su lectura a Frantz Fanon,

4 Véanse Peau noire, masques blancs (1952) y, para las claves del análisis de la psique colonial, el

prefacio que Homi K. Bhabha dedica a la edición de 1986 de la traducción al inglés de esta obra (Bhabha 1986).

el estudioso plantea el tema colonial del yo y el Otro en un proceso complejo de construcción de la identidad. Sostiene que la representación del yo siempre produce al orden diferenciador del Otro, o viceversa. Por ejemplo, para Frantz Fanon, los negros (los colonizados) modifican su identidad a través de la imagen de los blancos (los colonizadores). Bhabha añade a este hecho su propia consideración de que los colonizadores también se “reencuentran” a sí mismos a través de la imagen de los colonizados.

Para analizar el proceso de la construcción de la identidad frente a la otredad es necesario recordar el concepto del estereotipo en el estudio de Bhabha. En primer lugar, el estudioso introduce la noción de la “fijeza” (fixity)5, la cual es un signo de diferencia cultural, histórica y racial en el discurso de colonialismo y al mismo tiempo un modo paradójico de representación que combina significados como orden y desorden, degeneración y repetición. La mayor estrategia discursiva de esta fijeza es el estereotipo, que en palabras de Bhabha, es una forma de conocimiento e identificación que vacila entre lo que siempre está “en su lugar”, lo ya conocido, y aquello que siempre tiene que ser “ansiosamente” repetido. También insiste en que es la naturaleza, también ambivalente, del estereotipo colonial lo que garantiza su funcionamiento, produciendo un efecto de “verdad probabilística” y “predictibilidad”. (1986b: 18)

Es preciso aclarar que Bhabha, al articular sus ideas sobre el “estereotipo”, no sigue en su totalidad la aceptación común o psicoanalítica de la palabra, sino que adjudica al concepto de estereotipo el reflejo del temor y los deseos más profundos del sujeto colonial. Para explicar mejor el estereotipo como un modo ambivalente en la construcción del Otro, lo compara con el fetichismo descrito por Freud como una fuente de ansiedad, compuesta por ambos placer y miedo.6

Hay que indicar que, como afirma el mismo Bhabha, esta comparación entre el estereotipo y el fetichismo es más bien funcional y estructural. Lo que Freud analiza en sentido psicológico y sexual, lo implanta Bhabha en su estudio para una concepción cultural y racial, valiéndose, evidentemente, del símil de que algún objeto “está por” el

5 Bhabha utiliza en su artículo citado la palabra fixity para referirse a la persistencia, la repetición de algún

elemento en el proceso de la representación. Mientras la palabra fixation (fijación), que denota un sentido freudiano, el cual es el ligazón de la libido a ciertos objetos o seres, también tiene presencia en la argumentación de Bhabha. Sin embargo, Bhabha importa directamente conceptos de Freud para su análisis de discurso colonial, y muchas veces, no hace distinción de su personal uso entre estas dos palabras. Por lo tanto, aquí hemos preferido traducir ambas palabras como “fijeza” en cuanto se refiere a “la permanencia” y “la repetición” en un contexto intercultural, como por ejemplo, el del estereotipo, para diferenciarla de la profusa acepción del concepto freudiano de la fijación en el psicoanálisis.

otro, o bien por su semejanza con éste o bien porque forma parte de éste. Diciéndolo en otras palabras, lo que es el pie por el pene para Freud es estructuralmente similar a lo que es el indio por las etnias indígenas para Bhabha. Además, igual que el fetichismo, el estereotipo es reactivación y repetición de las fantasías primitivas; el fetiche o el estereotipo dan el acceso “a una identidad” que es afirmada tanto sobre el dominio y el placer como sobre la ansiedad y la defensa. Por último, el fetiche representa un juego simultáneo entre la metáfora y la metonimia. Para el autor, el modo de construir la metáfora es el de “enmarcar la ausencia y la diferencia” y el de la metonimia ya de por sí registra “una falta percibida” (1986b: 27)

Por esta naturaleza del estereotipo, añade que éste se puede considerar una “simplificación”, porque es un forma “atada” y “fijada” de una representación, donde el juego de diferencia constituye una problemática para la representación de un objeto en el sentido de su relación psíquica y social; pero por otro lado, no es una solamente “simplificación”, ya que es una falsa representación de una “realidad dada” (1986b: 27)

Esta “anatomía” del discurso colonial de Bhabha, que se realiza mediante el estudio del estereotipo, está endeudada también con otro importante elemento, que es el esquema del “imaginario” de Jaques Lacan.

The Imaginary is the transformation that takes place in the subject at the formative mirror phase, when it assumes a discrete image which allows it to postulate a series of equivalences, samenesses, identities, between the objects of the surrounding world. (Bhabha 1986: 29)

El mencionado psicoanalista francés analiza los deseos de sus pacientes para despejarse de las engañosas auto-representaciones del imaginario y reconstruir la verdad relativa del sujeto. El imaginario es la mirada del Otro en el estadio de espejo (stade du

miroir), que define un momento de auto-identificación del sujeto a una temprana edad a

través de su propio reflejo en un semejante. Y su concepto del “imaginario” se relaciona con la imitación, en la cual la visión del Otro es reproducida mediante la semejanza con el yo.7 Bhabha, a su vez, considera que el “ya de por sí problemático” proceso de esta identificación se efectúa en dos formas, que él llama el narcisismo8 y la agresividad,

7 Para una lectura avanzada sobre lo imaginario de Lacan, véase: Palmier (1976). Para la discusión y

desarrollo post-estructuralista de este aspecto teórico lacaniano, véase Žižek (2007).

8 De nuevo, hay que diferenciar este término, como muchos otros empleados por Bhabha del sentido que

Freud adopta para el psicoanálisis. Aquí Bhabha se refiere a una de las dos vertientes en el proceso intrínseco de la identificación, efecto interno de un proceso complejo mental y psíquico, totalmente

ambos como cómplices del imaginario. Más concretamente, en un contexto colonial o poscolonial, la complejidad y verosimilitud del estereotipo le produce narcisismo al colonizador, y su divergencia con la experiencia del colonizador provoca agresividad. Según él, en cualquier discurso colonial la posición narcisista/metáfora y la posición agresiva/metonímica funciona simultáneamente, condicionándose de manera estratégica una a la otra. El autor revela el funcionamiento de las dos formas y el resultado de la identificación en estas palabras:

It is precisely these two forms of “identification” that constitute the dominant strategy of colonial power exercised in relation to the stereotype which, as a form of multiple and contradictory belief, gives knowledge of difference and simultaneously disavows or masks it. (Bhabha 1986b: 29)

Los cuatro términos del estereotipo, es decir, Narcisismo-Metáfora versus Agresividad- Metonimia constituyen para Homi K. Bhabha el núcleo de su análisis deconstructivo sobre la dicotomía del yo y el Otro en un discurso colonial. Comparando con los métodos interpretativos que Pageaux y Amossy plantean para el estereotipo, Bhabha examina el concepto bajo el especial prisma poscolonial, además, un modo interactivo, ya que acude a herramientas tan diversas como las del psicoanálisis. Las complejas metodologías de estos estudiosos junto con esta estrategia central del último consigue proporcionar, provisionalmente, una estructura y un proceso para el análisis de “el sujeto” y también de la percepción de “objeto” por parte de éste en un discurso colonial.

distinto al que Freud define como un síntoma patológico en manifestación de un trastorno psicológico. Lo mismo pasa con la “agresividad”, también referida de manera distinta en los estudios de Lacan.

Capítulo 2

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