BIBILOGRAPHY
REFERNCES:
Los niños secuestrados fueron forzados por el FRU a trabajar en las minas de diamantes durante todo el proceso del conflicto armado. La mayor parte de los niños tenían más de 14 años, porque aquellos que eran más jóvenes eran físicamente más débiles y por ende menos productivos en las minas. Los mineros artesanales, incluidos los niños, eran sometidos a largas jornadas de trabajo en las minas, bajo condiciones inhumanas (Truth & Reconciliation Commission, 2004:55). En efecto, durante la guerra civil de Sierra Leona, los niños fueron utilizados como combatientes y trabajadores en las minas de diamante de Koidu en el Distrito noreste de Kono (Ver imagen 5). Con el final de la guerra, los esfuerzos del Gobierno para que salgan de las minas y regresen a las escuelas constituyen un proceso lento. Nadie parece saber el número exacto de niños que trabajan en las minas de diamante en Koidu, porque con el
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pasar de los días, más jóvenes acuden a ellas en la búsqueda de mejores oportunidades (International Human Rights Clinic, 2009: 2).
IMAGEN 5
MINEROS ARTESANALES BUSCANDO DIAMANTES EN LAS MINAS
Fuente y elaboración: Truth & Reconciliation Commission
Muchos niños todavía trabajan en las minas de diamante. Ellos son empleados como mineros, pero también para que consigan alimentos y realicen actividades de limpieza. La ONG World Vision, realizó un estudio en el Distrito Kono en agosto de 2002 con 497 mineros niños, 454 padres o tutores de los menores y 495 encargados de las minas (Truth & Reconciliation Commission, 2004:55). El estudio buscaba determinar los motivos de la participación de niños en las actividades de minería. Para facilitar la obtención de información, el estudio fue limitado al Distrito Kono. Los niños que fueron entrevistados eran principalmente varones (el 90%) y la gran mayoría de ellos (el 97%) expresó su deseo de encontrar un empleo alternativo a la minería (Truth & Reconciliation Commission, 2004:55). Después de analizar la información recopilada, se determinó que existían dos motivos principales para la participación de los niños en actividades de minería: 1) recibir el pago de dinero (el 75%) y, 2) la ausencia de un empleo alternativo (el 15%). Asimismo el 66% de los niños entrevistados declararon que ellos seguirían extrayendo diamantes hasta que encuentren algo más para hacer. Estos niños son sometidos a condiciones de trabajo forzado durante largos periodos de horas. Por lo general no asisten a la escuela y no
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tienen ninguna otra forma de educación alternativa (Truth & Reconciliation Commission, 2004:55).
Muchos niños son enviados a las minas por sus padres o tutores para llevar ingresos a sus hogares. Cuando la ONG World Vision, les preguntó cómo se sentían con sus niños trabajando en las minas, el 50% de los padres y tutores respondieron que estaban de acuerdo y les gustaba, mientras que un 17% mencionó que no les preocupaba. Además, el 80% de los encargados de las minas que fueron entrevistados, eran parientes o padres de los niños que ellos emplearon (Truth & Reconciliation Commission, 2004:56). Como se puede evidenciar, existe una clara necesidad de una campaña de sensibilización para informar a las familias, encargados de las minas y comunidades sobre las consecuencias de la minería infantil, como la pérdida de oportunidades educativas y las lesiones físicas que pueden sufrir los niños. Muchos niños mineros en Kono son ex niños soldados y el 18% de los encargados de las minas eran ex-comandantes que empleaban a sus ex-combatientes. Esta continuidad quiere decir que el modelo de abuso contra los niños durante el conflicto todavía tiene lugar. Muchos ex niños soldados todavía son rechazados por sus familias y por este motivo, deben confiar en sus ex comandantes como método de sobrevivencia (Collier, 2014).
Los niños fueron utilizados como mano de obra en la industria minera de diamantes antes de la guerra en Sierra Leona. No obstante, hubo un gran crecimiento en el empleo de niños en las minas durante y después del conflicto. Después de haber reunido la evidencia necesaria, la ONG World Vision determinó que la guerra agravó la participación de niños en las actividades de minería. En el Distrito Kono, muchos niños fueron capturados y reclutados por el FRU y otros grupos armados. Aquellos niños fueron forzados a trabajar como esclavos en las minas. Los niños soldados y otros niños secuestrados por los grupos rebeldes eran obligados a buscar diamantes (que representaban fortuna) para sus comandantes (Truth & Reconciliation Commission, 2004:310).
De acuerdo a un informe presentado por la ONG World Vision en junio de 2003, en Sierra Leona había más de 1,300 niños entre los 11 y 18 años trabajando en las minas. Al menos el 8% de ellos tenían 8 años o menos. Otro de los hallazgos de este informe fue que el 91% de los niños que se encontraban en las minas eran hombres que se dedicaban a excavar la tierra y lavar los
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diamantes, mientras que menos del 10% eran mujeres, que debían cocinar y realizar otras labores (Truth & Reconciliation Commission, 2004:310). Además, los niños no permanecen en las minas por voluntad propia, esto es un acto de abuso infantil que conlleva su explotación. Muchos de los niños que se encuentran en las minas han abandonado las escuelas, y con esto la oportunidad de adquirir habilidades profesionales. Por otro lado, existen niños que son obligados por sus padres, u otros parientes para sus propios beneficios egoístas. En efecto, según estudios sobre la minería infantil, se estableció que para el año 2007 existían un estimado de 10.000 niños que trabajaban en las minas, y el 80% de estos niños trabajaban para sus padres o familiares (International Human Rights Clinic, 2009: 11). Estos niños tienen acceso limitado a la salud y educación y la mayor parte de los beneficios de sus actividades es aprovechada por sus familiares o comandantes que se encuentran lejos de las minas (Collier, 2014). Al final de la cadena, muchos de estos niños serán abandonados y será tarde para adquirir cualquier habilidad profesional o regresar a una institución educativa. Ellos se convertirán en una carga social debido a los problemas sociales en los que se pueden envolver; como alcoholismo, drogadicción, pandillas y violencia, entre otros.