MY FIRST ACTION RESEARCH PROJECT
4.15 Reflection on first action research project
El hueso como cualquier otro tejido conectivo consiste de células y de una matriz extracelular. En el hueso existen así tres tipos de células: los osteoblastos, los osteocitos y los osteoclastos. Los dos primeros se encargan de la reproducción de la matriz del hueso y producen colágeno (que se calcifica luego). Y los osteoclastos se encargan de la reabsorción de tejido óseo. Los osteoblastos se localizan en la superficie del hueso, mientras que los osteoclastos se localizan dentro de la matriz calcificada.
Los osteoblastos producen hueso segregando matriz ósea a su alrededor. Una vez rodeadas de matriz, se convierten en osteocitos, células de hueso maduro que se ubican en lagunas en la matriz sólida y que se conectan con otras lagunas a través de pequeños canales citoplasmáticos. Así, los osteocitos se comunican entre si a través de uniones entre lagunas. Además, mantienen la matriz ósea cumpliendo así un importante papel en la homeostasis.
Mientras tanto, los osteoclastos, células de reabsorción, tienen un citoplasma altamente acidofílico. El incremento de acidez produce los cristales de hidroxiapatita de la matriz del
hueso para disolverlo. La porción orgánica de la matriz es subsecuentemente disuelta por proteolisis.
El hueso según su grado de desarrollo puede clasificarse como inmaduro (trenzado) o maduro y altamente estructurado (lamelar). Las fibras de colágeno del primero no están orientadas en ninguna dirección particular y es mas celular que el hueso lamelar. Todos los huesos son inmaduros en el nacimiento de las personas. Y cuando ocurre una fractura, hueso inmaduro es depositado allí, pues a comparación del lamelar, este tiene una alta densidad de osteocitos.
El hueso lamelar se presenta por primera vez al mes de vida. En la medida en que el hueso inmaduro es absorbido, es reemplazado por hueso lamelar, el cual representa la mayoría de tejido óseo en el adulto. Las fibras de colágeno de hueso lamelar están organizadas en una dirección uniforme, dando así diferentes respuestas a las tensiones mecánicas dependiendo de la orientación de las fuerzas aplicadas. Este hueso esta compuesto de una serie de laminas uniformes y osteones. Los osteones o hueso haversiano, son laminillas de fibras de colágeno depositadas circunferencialmente alrededor de un canal neurovascular (o canal de Havers). Los osteones forman cilindros irregulares los cuales se ramifican y se unen por sus extremos dentro del hueso. Estos tienden a orientarse a lo largo de los largos ejes de los huesos. Dentro de los canales de Havers hay varios tipos de células, vasos sanguíneos y vasos linfáticos, y tejidos nervioso.
El periostio se encuentra en la parte más superficial del hueso lamelar y consiste de dos capas: una exterior o capa fibrosa y otra interior o capa celular. La primera es el sitio de inserción de los ligamentos. La segunda tiene el mayor potencial osteogénico o de formación ósea, por lo que allí se encuentran los osteoblastos productores de matriz.
Estructuralmente, hay dos diferentes tipos de hueso: cortical (denso o compacto) y trabecular (esponjoso). El cortical es mas denso que el trabecular y se encuentra en la diáfisis de los huesos largos y en las superficies exteriores de los huesos cuboides. El trabecular tiene más volumen que el cortical debido a su mayor superficie. Se encuentra en la metáfisis y diáfisis de huesos largos, y en el interior de los huesos cuboides.
Un hueso largo esta subdividido en tres regiones anatómicas: las epífisis, la diáfisis y las metáfisis. Las epífisis son las dos extremidades del hueso largo. En la niñez las epífisis se componen de cartílago hialino y en la pubertad se osifican. La diáfisis es el cuerpo del hueso. Y las metáfisis son regiones entre la epífisis y la diáfisis donde crece rápidamente hueso trabecular. Las metáfisis están por debajo de la línea de crecimiento epifiseal, el cual separa la metáfisis de la epífisis.
La formación ósea ocurre a través de dos mecanismos diferentes. Mediante la osificación
intramembranosa, una lamina membranosa embriónica se divide en células osteogénicas y
osteoblastos, que comienzan a producir hueso inmaduro. Y en la osificación endocondral, un cartílago hialino es formado para ser luego reemplazado por hueso maduro. La mayoría de los huesos largos y cortos del esqueleto se forman por osificación endocondral. En ambos casos, el primer hueso en formarse es un hueso inmaduro que mas tarde será reemplazado por un lamelar.
La osificación intramembranosa ocurre en el periostio de todos los huesos y en algunos huesos del cráneo (frontal, parietal, temporal y occipitales), los huesos faciales, las clavículas, la pelvis, los omoplatos, y parte de la mandíbula. Este proceso comienza en áreas conocidas como centros primarios de osificación donde las células mesenquimáticas se dividen en osteoblastos que comienzan a depositar espículas de matriz que mas tarde se calcifica, atrapando los osteoblastos y dando lugar a largos trabéculos.
El reemplazo de cartílago por matriz ósea comienza en el centro primario de osificación, las diáfisis del futuro hueso. Las células del cartílago son expulsadas del surtido de nutriente, se difunden y forman largas lagunas. La matriz entonces se calcifica. Capilares invaden el cartílago, trayendo osteocitos que se desarrollan en osteoblastos.
Luego, el centro secundario de osificación ocurre en las epífisis. El cartílago atrapado entre el centro primario y secundario de osificación es llamado lamina epifiseal (placa de crecimiento). La lamina por lo general, es remplazada por completo por hueso a la edad de veinte años.
El crecimiento del hueso longitudinalmente ocurre por osificación endocondral. El crecimiento intersticial del cartílago de la lamina epifiseal es seguido por la mineralización del cartílago y la subsecuente osificación endocondral.
Foto 3-1. Desarrollo óseo
Tomado de: http://training.seer.cancer.gov/module_anatomy/unit3_3_bone_growth.html
La remodelación ósea ocurre siguiendo la ley de Wolf, la cual indica que el hueso se adapta de acuerdo a las fuerzas mecánicas que se aplican al mismo. La remodelación es una secuencia de pasos conocida como secuencia de activación-reabsorción-formación. Primero, los osteoclastos se activan y reabsorben el hueso viejo en respuesta a la presión mecánica. Entonces, se forma una línea de cemento la cual demarcará el futuro osteon. Finalmente, los vasos sanguíneos que producen células osteogénicas crecen dentro del osteon y los osteoblastos comienzan a formar el nuevo hueso dando lugar al típico sistema Haversiano. Esto toma de tres a seis meses.