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4.6 Data analysis methods

4.6.3 Reflective versus formative latent variables

En este subtema, nos acercaremos al concepto del poema integral a partir de la opinión crítica de un grupo de hermeneutas que se han ocupado de los presupuestos poéticos de Hora Zero. En ese sentido, se organizará un diálogo crítico con los distintos metatextos, desde la aparición de la primera opinión crítica en 1972 hasta uno de las últimas opiniones que corresponde al año 2014. Al final, organizaremos un balance de la crítica con el fin de indicar una preliminar definición del concepto de poema integral.

Con la aparición de Poesía integral/primeros apuntes sobre la estética del movimiento Hora Zero (julio 1970), Juan Ramírez Ruiz presentó los primeros presupuestos del quehacer poético de Hora Zero que en gran medida se hermana con las actitudes de los movimientos de vanguardia históricos. Sin embargo, desarrolla algunas características que los diferencian de la búsqueda del vanguardista histórico.

El primer crítico que valoró a Hora Zero fue José Miguel Oviedo (1973), quien en su libro Estos trece1 se centra en las motivaciones y tópicos que desarrolla el novísimo grupo. Así,

O iedo di e ue la poesía de Ho a )e o es u a des o e ta te ez la de u a io alis o vagamente aprista y de extremismo izquierdista, de los métodos de provocación a gua dista de la ieja ohe ia o á ti a p. . “i duda, O iedo, u e o o ido crítico de entonces, intenta señalar las primeras características de Hora Zero que en su aparición muestra algunos tópicos del vanguardismo histórico y hasta algunas poses románticas. Sin embargo, señalarlos como filo apristas no tiene asidero puesto que los poetas horazerianos fueron perseguidos por los apristas de la UNFV2. También, Oviedo

o o asgo de la poéti a de Ho a )e o esalta ue el poeta o ísi o ue ta todo o

1 Oviedo (1972) fue el primer crítico que reveló, a nivel de la publicación de un libro, la existencia del colectivo

Hora Zero. En esta perspectiva, este libro, Estos 13, se convirtió en un texto fundador.

2 Jorge Pimentel relata que uno de los primeros recitales que debían ofrecer los horazerianos, iba a darse en

el local de la UNFV. Como Pimentel era estudiante de esta universidad, él quería leer sus poemas en su centro de estudios; sin embargo, antes que se iniciara el recital, estos poetas fueron echados por los militantes apristas, bajo la acusación de ser poetas comunistas.

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pelos señales p. , esto es, se incide en que esta poesía se nutre de la vivencia cotidiana.

Nueve años después de las opiniones vertidas por Oviedo, Enrique Sánchez Hernani (1981) publicó Hora Zero: 10 años después. Sánchez Hernani propone una lectura crítica marxista y desde esta óptica aborda con amplitud la propuesta horazeriana. Si Oviedo buscaba señalar características de Hora Zero para ubicarlo en el contexto de su surgimiento; el interés de Sánchez Hernani es una crítica minuciosa, donde se evidencie las falencias y las ta as de la p opuesta poéti a de Ho a )e o. Así Ho a )e o se de la a a ie ta e te marxista, leninista, pero más por sentimiento generoso que por convicción cognoscente. Su poética era confusa o pa tía de o side a ió a ista algu a p. . E to es, “á hez Hernani desenmascara a los integrantes de Hora Zero como unos seudo marxistas o militantes emotivos más no auténticos. Por otro lado, Sánchez Hernani sostiene que el poema integral carece de una visión enteramente marxista. Afirma que la propuesta poética de Ho a )e o e p esa a el ho ue e t e et ópoli pe ife ia, e t e la apital la provincia, desde la posición del provinciano desolado que descubre paulatinamente la ciudad p. . Esto significaba que el interés de Hora Zero más que una posición política ante una realidad asfixiante, era la búsqueda de posicionamiento del sujeto migrante en un espacio nuevo, desconocido y diferente.

También, Sánchez Hernani al referirse al plano de la dicción horazeriana resalta la búsqueda honesta de Ho a )e o de ue e e ea u a poesía de la alle la i lusió e el te to poéti o del ha la otidia a, la je ga, el le guaje i o de los ha ita tes p. . E suma, si organizamos un balance preliminar de las opiniones de Sánchez Hernani sobre la poética de Hora Zero, hallamos un lado positivo y otro negativo. Lo positivo de Hora Zero para Sánchez Hernani es que hay un intento por democratizar la poesía y un afán de recrear el habla de la calle como su estilo. Y lo negativo, es que en Hora Zero no hay una militancia auténtica marxista, ni una mirada o lectura marxista dialéctica de la realidad; más bien es la búsqueda de ganar un espacio por parte del poeta migrante en la nueva realidad urbana.

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Estas opiniones críticas pertenecen a los dos primeros casos de recepción de los presupuestos poéticos de Hora Zero. Por lo tanto, sostenemos que en los primeros treinta años del surgimiento de Hora Zero no abundó el interés crítico por ellos. Y a partir de estas opiniones podemos colegir las siguientes características de Hora Zero:

1) Hora Zero presenta un cierto parentesco con algunas posturas del vanguardismo histórico y el romanticismo decimonónico.

2) Tanto Oviedo como Sánchez Hernani señalan que la poética de Hora Zero se nutre del realismo cotidiano y viviente.

3) Oviedo precisa que los poetas horazerianos se vanaglorian de su exhibicionismo personal.

4) Sánchez Hernani llama la atención en el interés de Hora Zero de manejar una dicción de la calle; al mismo tiempo que mostraban una militancia seudo marxista.

Con la llegada del siglo XXI, el interés por Hora Zero adquirirá una mayor dimensión. Así, distintos críticos se interesarán por el quehacer poético de Hora Zero o por las obras individuales de sus integrantes. En este proceso, lo interesante es que estos ahondamientos vienen desde la ciudad letrada, esto es, desde la crítica académica, tanto peruana como extranjera. Así, Mazzotti (2002) un crítico de origen sanmarquino pero asentado en la academia norteamericana sostiene:

Posteriormente, con el ´desborde popular de los años 60 y 70, la literatura criolla peruana se vio inundada por voces provenientes del interior del país, que aprovechaban la dicción ya instaurada del narrativo-coloquialismo para introducir sus propias reivindicaciones lingüísticas y estilísticas, en lo que constituyó la exacerbación de los registros populares del castellano, visible en la primera etapa del movimiento Hora Zero, por ejemplo (p. 31).

Entonces, Mazzotti afirma que la propuesta de Hora Zero no fue original, sino que ya estaba instalada en la literatura criolla peruana. Por lo tanto, Hora Zero lo que hizo fue enfatizar y exacerbar la poesía coloquial para posicionarse en el espacio de la literatura peruana.

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Miguel Ángel Huamán Villavicencio (2005) con una acerada y confrontacional a gu e ta ió des e uza las fale ias de la poéti a de Ho a )e o El ue ha di ho movimiento se le catalogue como una nueva generación, con el sello de lo natural y espontáneo, solo desnuda la carencia o crisis de una institucionalidad literaria que establezca la continuidad y el orden natural (p. 110). En este caso, Huamán Villavicencio no solo está desmenuzando a Hora Zero, sino que denuncia la ausencia de una institucionalidad literaria en el Perú. En ese sentido, en nuestro país la literatura se mueve en la total improvisación con el aval de seudo instituciones. Asimismo, Huamán Villavicencio denuncia la falsa originalidad de la poética de Hora Zero

La socorrida afirmación de que con los poetas del 70 irrumpen las provincias en la literatura peruana es engañosa porque niega la presencia anterior de las voces provincianas en la tradición, oculta la disolución de la institucionalidad al soslayar el registro formal como criterio de validación (p. 110).

Como leemos, Huamán Villavicencio está enfatizando que en el precario canon poético peruano resalta la ausencia de una institucionalidad literaria; incluso se relativiza la existencia de una academia tradicional. Significa que en el Perú todo es producto de la improvisación, del amateurismo cultural y en esta pobre coyuntura reinan grupos o poetas que a viva voz imponen su discurso y presencia. Otro argumento interesante de Huamán Villavicencio sobre Hora Zero es que es falso que la propuesta horazeriana sea la presencia de una voz grupal, la presencia del pueblo o de la masa beligerante y revolucionaria.

En realidad nos encontramos, ante la irrupción del individualismo más radical: el que se propone él mismo como experiencia social. Al apotegma valdeloriano cada uno de los poetas ag ega u últi o e u iado: o so osot os´. De allí ue la figu a del poeta deje de ser voz individual y se convierte en barullo, fragor, turba (p. 112).

En este sentido, es interesante la propuesta de Huamán Villavicencio al denunciar el falso dialogismo de la dicción de Hora Zero, más bien se evidencia una voz monológica donde se prioriza el punto de vista radicalmente subjetivo y personalista del militante horazeriano. También Huamán Villavicencio denuncia el descuido de la escritura en su afán

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de individualizarse como paradigma y proponer una supuesta ruptura con la anterior promoción poética. En suma, la poética integral se quedó en la cháchara grupal, pero curiosamente individualista.

Desde una óptica conciliadora, Chueca (2006) halla cercanías entre la propuesta lírica de Hora Zero y la poética de los integrantes de la Generación del 60, como Antonio Cisneros o Rodolfo Hinostroza; en este caso, Hora Zero radicalizó lo coloquial sesentera.

La necesaria atención a las modificaciones introducidas por los novísimos del 70: el vitalismo y la vocación exteriorista, la búsqueda del poema integral, la apuesta colectiva por el lenguaje de la calle, la atención a las voces diversas del castellano peruano, la despreocupación por la belleza y la perfección formal; que significaron definitivamente, importantes ampliaciones del metatexto vigente en nuestra poesía (p. 33).

Ahora, Chueca reconoce la valía de Hora Zero, porque según él con Hora Zero se consolida la presencia de personajes subalternos como integrantes de una poética colectiva, quienes, además, e plea el le guaje i o de las alles Ibídem, p. 34). Asimismo, Chueca llama la atención que en su afán de representación la poética de Hora Zero se desarrolla cuando menos en dos niveles. En el primer nivel, se presentan a personajes jóvenes, migrantes y provincianos en torno a una vivencia cotidiana dificultosa. E el segu do i el, el ha la te del poe a ha la o ta to de su ida su t ánsito cotidiano, sino que expresa su mirada y su comprensión de la ciudad y del país (y de la poesía en la so iedad Ibídem, p. 35).

Esta argumentación de Chueca colisiona con lo sostenido por Huamán Villavicencio. Para Chueca no hay un exacerbado individualismo en la poesía de Hora Zero, sino el afán de comprender la nueva realidad urbana. También, Chueca subraya que en Hora Zero se buscó elaborar un afán perlocutivo en el lenguaje poético, pues, este no solo expresaba un punto de vista de la realidad, sino que buscó direccionar al lector (a la masa) hacia el cambio del alma o del espíritu y acercarlos a militar en la revolución; sin embargo, a estas alturas constatamos que la intención de Hora Zero no se cumplió. Pues, no hubo ninguna revolución, más bien se acentúo las taras de un Perú estratificado, aburguesado y filo

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capitalista. Donde las masas se han diluido en la brillantez de las luces de neón de la posmodernidad tercermundista peruana.

Zevallos (2006), en la misma perspectiva valorativa de Chueca sostiene que existe una coherencia entre la propuesta poética y los poemas (se refiere particularmente a Juan ‘a í ez ‘uiz de Ho a )e o. La poéti a del poe a i teg al posee u a ado o te ealista. Es propuesto luego de asumir el axioma de que la poesía en el mundo contemporáneo si tie e pode de a io p. . E este se tido, )e allos esalta la p opuesta poéti a de Hora Zero que aspira a recrear la vasta y compleja experiencia humana contemporánea, entonces, ya no es suficiente el género lírico, sino se ampliaría hacia la perspectiva épica del discurso horazeriano.

López Degregori (2006) coincide con Huamán Villavicencio, en el sentido crítico a las propuestas de la poética de Hora Zero. Así, López Degregori resalta la postura neovanguardista en la aventura poética con ciertas maneras parricidas del vanguardismo histórico, hecho que convierte a Hora Zero no en una avanzada poética, sino en un epígono más; puesto que el proyecto horazeriano estaba ya presente en la poesía del 60 y en los 50, con Pablo Guevara. Y que en gran medida su exacerbado vitalismo y dicción callejera se nutre de la Beat generation, asentándolo en el contexto limeño. Tres son los aspectos centrales que definen la aventura horazeriana, y un recorrido por sus documentos principales –ante todo el manifiesto ´palabras urgentes´, suscrito por Juan Ramírez Ruiz y Jorge Pimentel, fundadores del movimiento permite identificarlos-.

El primer aspecto, fiel a los postulados de la vanguardia, supone la negación casi absoluta de la poesía peruana previa, con las excepciones previsibles de César Vallejo y Javier Heraud por razones políticas antes que poéticas. Este paroxismo destructivo más patente que real, va unido a una concepción del poema como cuerpo político y documental y a una concepción colectiva del trabajo con las palabras. En segundo lugar, la propuesta de la poesía integral como un discurso alimentándose sin jerarquías de todas las experiencias y capaz de confundir al yo con los ruidos y personajes de la urbe, y que privilegia, sobre todo, la eficacia documental y comunicativa del poema. El tercer y último aspecto que debe

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destacarse es el rol privilegiado y casi mesiánico que se le confiere al poeta y, por ende, a la poesía que produce, señalando, a priori, el valor absoluto de su vida y textos (p. 120).

Estas afirmaciones de López Degregori, significa una crítica a la propuesta poética de Hora Zero. Por ello, denuncia el afán figurativo del poeta horazeriano, quien se asume un hombre iluminado o un mesías, al mismo estilo del dios romántico propio del siglo XIX. Entonces, se evidencia que la propuesta de Hora Zero carece de originalidad, que de alguna manera es una propuesta poética con antecedentes muy marcados como su reiterado discurso vanguardista de negar todo lo pasado, su autorrepresentación del poeta mesías que anuncia el apocalipsis del presente y el inicio de un futuro feliz para la humanidad y su afán documentalista al estilo de la Beat generation ya muy transitado en el mundo poético de entonces.

Tulio Mora (2009), no es solo uno de los principales poetas militantes de Hora Zero, sino es el más importante exégeta horazeriano. En ese sentido, Mora toma partido por la defensa y difusión de los logros de la poética horazeriana. Por supuesto, inicialmente, reconoce que la propuesta colectiva de Hora Zero fue obra individual de Ramírez Ruiz, quien Pu li a lo ue se ía la ase estéti a de la poesía ho aze ia a: el poe a i teg al p. . Incide en que Hora Zero se emparenta con el llamado de José María Arguedas de reclamar el reconocimiento de la realidad pluricultural, pero fragmentado del cuerpo social peruano. Mora señala:

El parricidio teórico de Juna Ramírez Ruiz empieza con la inmolación de una víctima iniciática: la poesía lírica (es decir la poesía del yo) porque es incapaz de registrar ´la vastedad y complejidad de la experiencia humana de este tiempo´, con lo que el poema integral posicionalmente se coloca en la orilla del registro colectivo: la poesía dramática (el otro) y/o épico (el nosotros) (2009, p. 30).

En este punto, Mora no precisa la diferencia entre la poesía lírica, dramática o épica. Se refiere tal vez a que en Hora Zero se mezcla los géneros literarios: épica, lírica y dramática para dar paso a una nueva dicción poética. Ahora, cuando Mora pretende precisar el o epto de lo ´i teg al´ su e pli a ió di aga e la i p e isió : U li o e to es o es

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un conjunto de poemas sino la reunión de obras únicas (individualidades pluridimensionales) que deben darnos una visió glo al del u do 2009, p. 31). Entonces, debemos entender que un libro o un poemario no es una obra estructurada, sino que se juntan diversos poemas independientes, esto es, una suma arbitraria de textos que no aspiran a formar un todo textual.

Asimismo, Mora nos confiesa que esta propuesta de Ramírez Ruiz no fue compartida por los ot os i teg a tes de Ho a )e o. No todos sus i ie o esta tesis –el planteamiento del poema integral- 2009, p. 31). En todo caso, es interesante que Mora, quien no logra aclarar las propuestas de Ramírez Ruiz, planteé unas nuevas características del poema integral más acorde con las prácticas horazerianas donde él se erige en el nuevo teórico.

En resumen, si hay características comunes de este despliegue múltiple de la estética del poema integral serían 1) el equilibrio conflictivo de lo estético ´culto´ y lo popular- marginal, o abiertamente el rechazo de lo primero por la vigencia de lo segundo; 2) la poética de la experiencia (él poema auténtico´); 3) la experimentación; 4) la asociación de diversos discursos (verso, narrativo, ensayístico, dramático, audiovisual, periodístico y otros); 5) la necesidad de nuevos perfiles humanos, para hacer más verosímil una nueva subjetividad; 6) la negación del yo lírico diluyéndolo en otros sujetos propios de la poesía dramática o épica; 7) la fusión de las cuatro fuentes emisoras de poesía: cosmopolita, nativista, mitológica y urbana ( 2009, pp. 32-33).

De alguna manera, estos presupuestos de Mora buscan adecuar la praxis de la escritura horazeriana con los postulados teóricos. Se quiere precisar que hay una coherencia entre lo teórico y lo práctico. El afán de Mora es demostrarnos que como en todo grupo filo vanguardista funciona los postulados teóricos y su aplicación en la escritura. Sin embargo, se percibe más de una contradicción o alguna generalidad ambigua. Por ejemplo, en el punto 1 se propone la convivencia de lo estético culto y lo popular-marginal. Esta dicotomía es rechazada por Juan Ramírez Ruiz, quien propugnaba la primordialidad de lo popular- marginal.

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Otro punto llamativo es el 7, donde Mora propugna la fusión de lo cosmopolita, lo nativo (lo nacional), lo mitológico y urbano. En Ramírez Ruiz, se evidencia la apuesta por lo nacional y se ataca el afán cosmopolita por su interés enajenante y alienante; y lo mitológico por su subjetividad anticuada. En resumen, se percibe la intención de Mora de adecuar su praxis poética con la propuesta teórica; en cambio, Ramírez Ruiz va de la teórica a la práctica. Son caminos opuestos lo de Mora y Ramírez Ruiz. En todo caso, el poeta chiclayano practica el orden correcto y natural; en cambio, el poeta huancaíno propone un camino al revés que suena artificial y forzado.

Carlos Orihuela (2009) con la solvencia de un académico peruano formado en la academia literaria norteamericana, realiza una opinión sosegada sobre las propuestas de Hora Zero. Así, Orihuela parte indicando que hay una continuidad en la poesía de los 60 y los 70. Esto es, no hay ruptura entre estas promociones de poetas. También, llama la ate ió ue Ho a )e o p a ti ó la ieja usa za a gua dista de de la a o soleta a toda t adi ió p e ede te o sag a se fu dado es de u a ue a e a p. . E este se tido, Hora Zero presenta una postura ya conocida. Sin embargo, Orihuela reconoce en Hora Zero