CHAPTER FIVE: JUDGEMENTS OF NON-COMPLIANCE IN PRE-ECLAMPSIA 5.1 Background and maternal-fetal conflict
5.3 Refusal of caesarean section
Las limitaciones físicas de la investigación consisten esencial mente en que no todo ítem deseable de información es accesible. Bastará unos pocos ejemplos para aclarar este punto, así como para mostrar que las limitaciones en cuestión no son defectos tempo rarios que podrán subsanarse en el futuro, Nuestros ejemplos se agruparán en dos clases: sucesos acerca de los cuales se ha perdido toda información y acontecimientos acerca de los cuales cualquier información nos llegará demasiado tarde.
Un caso de información perdida es éste. Si es verdad que en un momento dado de su historia el universo explotó (la hipótesis del
big bang), entonces la etapa anterior a este suceso apenas ha dejado huellas, de modo que nunca podremos aprender nada acerca de ese segmento de la eternidad. Un caso similiar, aunque en escala mucho menor, es la pérdida de información geofísica, en particular geo lógica, por efecto de procesos físicos tales como la fusión de rocas y la erosión. La destrucción de pruebas prehistóricas e históricas es similar. Por ejemplo, la mayor parte de lo que está ocurriendo en este momento en el mundo social nunca llegará a oídos de nuestros descendientes, porque los cronistas del día —periodistas, científicos
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sociales y analistas de la cultura— no lo creen importante, pese n que puede serlo.
Sin embargo, podemos consolamos pensando que de vez en cuan do se descubre o inventa nuevas maneras de encontrar e «interpre tar» huellas de sucesos pasados. Por ejemplo, hasta hace pocos años nadie creyó posible que se encontrase huellas de células primitivas;
sin embargo, eventualmente se encontraron fósiles de protocélulas que vivieron hace unos 3.000 millones de años. En otros casos tro pezamos con pruebas indirectas de acontecimientos pasados. De modo que el archivo histórico, aunque básicamente incompleto, pue de completarse parcialmente con ayuda de la imaginación científica. En otros casos no hay información por cobrar. Por ejemplo, no podemos saber lo que está ocurriendo ahora en algún remoto rin cón de nuestra galaxia, y aún menos en otras galaxias. Cuando lle guen a la Tierra las señales luminosas que acompañan a algunos de esos sucesos, suministrarán un cuadro incompleto y que acaso encuentre espectadores. (En otras palabras, los sucesos acerca de los cuales podemos obtener información son los ubicados dentro de nuestro propio cono luminoso pasado.) Sin embargo, lo que no puede alcanzar una generación puede alcanzarlo una sucesión de generaciones de observadores unidos por una tradición común: algu nas de las señales que en estos momentos salen de lugares remotos les llegarán a nuestros descendientes, de modo que éstos averiguarán lo que ocurre hoy en esos lugares.
Hasta aquí, el conocimiento del pasado; que es el único cono cimiento propiamente dicho. ¿Qué ocurre con el conocimiento del futuro: en qué medida podemos predecir? En la medida en que conocemos leyes y circunstancias presentes. Desde luego que algu nas de nuestras predicciones son probabilistas: valores medios, va- rianzas, etc. Pero ésta no es limitación si los procesos mismos son cstocásticos, como ocurre con los procesos cuánticos, genéticos, psi cológicos y sodales. Por ejemplo, no podemos predecir la trayectoria exacta de un electrón porque los electrones carecen de trayectorias exactas: sólo tienen distribuciones de posidón, y por consiguiente, trayectorias promedio. Tampoco podemos predecir exactamente la composición genética del próximo niño que nazca, aun cuando co nozcamos el espectro génico de sus padres, parque los genes de los padres se mezclan al azar.
En cuanto a la prediedón de hechos sociales, las hacen rutinaria mente los organismos estatales y las empresas. Por cierto que mu chas de días resultan falsas, sea debido a la pobreza (pequeño nú mero y baja precisión) de las leyes sociales conoridas, sea porque son formuladas por especialistas que sólo tienen en cuenta algún
aspecto (usualmente el económico) e ignoran las demás variables. Con todo, es posible formular predicciones sociales bastante exactas a corto plazo, sobre todo si son del tipo de las que se confirman por la fuerza (self-fulfilling prophecies). Por ejemplo, un gobierno puede predecir que gastará cierta suma de dinero, porque está deci dido a cobrar esa cantidad en impuestos y, si no lo logra, aumenta los impuestos. En general, cuanto más controlado o planeado está un sector social, tanto más fácil es predecir su evolución, precisa mente porque todos los esfuerzos de quienes controlan esa evolu ción van dirigidos a asegurar el éxito del plan. (Para detalles sobre la predicción en materia social, véase Bunge, 1982 y 1985a.)
Lo que acaba de decirse vale incluso para la investigación cien tífica de cierto tipo, a saber, la que realiza un equipo bien organi zado de investigadores dirigido por un científico experimentado que tiene un programa de investigación preciso. Si éste sabe lo que quiere encontrar y si confía en que puede hallarlo a fuerza de arduo trabajo y un poco de suerte, puede planear la investigación y procurar los fondos y el personal necesario, con la casi seguridad de que tendrá éxito en alguna medida. Por consiguiente, cualquier or ganismo, oficial o privado, dispuesto a apoyar investigaciones expe rimentales bien planeadas, puede contar con un alto porcentaje de éxitos, a condición de que no se entrometa en la investigación mis ma (p. ej., exigiendo resultados prácticos inmediatos, o tanto papeleo que no quede tiempo para pensar). Por supuesto que ésta no es la manera en que resultan teorías o métodos revolucionarios; con todo, es una práctica bastante común y fructífera en las ciencias experi mentales. En cuanto a las teóricas, aunque los planes y el dinero no pueden reemplazar a la originalidad, el estímulo, tanto moral como material, es bienvenido. Pero, también aquí, y especialmente en este caso, el estímulo no debe estar condicionado a la utilidad práctica: ésta sólo es exigible en tecnología. (Recuérdese el capí tulo 3.)
En resumen, la investigación científica está sujeta a ciertas limi taciones físicas. En efecto, algunos datos no existen, otros existieron pero se perdieron, y el futuro puede predecirse tan sólo con ayuda de un cuerpo considerable de conocimientos. Estas limitaciones aco tan la cantidad de conocimientos que puede obtenerse, pero no ami noran el paso del progreso científico. Podemos saber cada vez más acerca de ciertas cosas, al tiempo que lo ignoramos casi todo acerca de otras. No hay por qué lamentar todo lo que jamás habremos de saber, con tal que sigamos descubriendo algunas de las infinitas cosas cognoscibles.
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