• No results found

WHO SHOULD DO WHAT AND WHEN REGARDING THE BUDGETARY OVERSIGHT AND ACCOUNTABILITY OF

ACCOUNTABILITY OF SECONDARY EDUCATION IN UKRAINE?

5. WHO SHOULD DO WHAT AND WHEN REGARDING THE BUDGETARY OVERSIGHT AND ACCOUNTABILITY OF

obsesivo tenemos un sujeto simbolizado, simbolizado dividido, simbolizado en la duda, simbolizado por el "ser o no ser", simboliza' do en su división de sujeto 09 por el,objetasnal,o...por la. relación de...estetinda- del._ Otro, Además del sujeto dividido tenemos simbolizada la unión imposible, o la impos lisiad de la Iniba_ — depende de si lo tomamos desde la p leo ogia del yo o por el lado lacaniano—, también está simbolizada la imposibilidad de la unión por el hecho de que s hay unión sexual es porque en realidad ,ha habido re_,31(kn, en términos freúdianos, a_otro.registro dondeel n;lbjeto_ ffliittituye al falo inexistenteLdonde el don metaforiza.al

ig.o, Simbolización aérsitjeto por un lado, entonces, y simboliza-clon

de la unión imposible o imposibilidad de la unión por el otro.

¿Qué es lo que no está simbolizado hasta ahora? pregunta Lacen, y él mismo responde: el deseo, el deseo en sí mismo. Porque el deseo del sujeto es algo que necesita ser fijado —es algo de lo cual hablamos en la clase anterior—. _s 'eto necesita al n unto donde a2-l1yar su deseo: an asma i en :filricion is ene para que no sea un destoloco, errátiaTirára que jiraigunos momentos críticos con ese instrumento que le proporciona el fantasma o que le proporciona la identificación histérica, pueda afrontar al deseo del Otro, pueda tener un elemento para interpretar qué es lo que quiere el Otro, pueda evitar la angustia que es el afecto del sujeto ante el deseo del Otro. Es por estas razones que el neurótico necesita encontrar un punto donde fijar su deseo, e interpretar el deseo del Otro.

rica lo hace a partir de

los signos

que encuentra del deseo

dei Otro

por ejemplO rilación entre un hombre y una mujESi Zrobsesivo, por su parte, no necesita ir a preguntarle al Otro cuáles son los signos de su deseo, si el obsesivo más bien no quiere saber nada con los signos del deseo en el Otro —es una distinción esencial entre las modalidades histéricas y obsesiva del deseo—, si el obsesivo no necesita y, es más, evita los signos del deseo en el Otro, es porque él sostiene su deseo de un fantasma sólidamente constituido, de un fantasma con el cual no requiere de la intermediación del Otro para subsistir como deseante.

Hay otra distinción que Lacan ya produjo, una distinción que po- dríamos llamar "interna" al a: el a en los primeros años de la ense - ñanza de Lacan era el otro (autre) con minúscula, era el otro especu - lar, o era el semejante. Este a (nutro) a la altura de los seminarios V y VI empieza a evolucionar en el sentido de convertirse en el objeto a, un objeto que ya no es el otro con minúscula. El objeto a no tiene nada que ver con la imagen especular y con el registro del semejan- te, el ob'eto a es un objeto no es llegará a decir Lacan en 1 seminanos y 1 uigue en re el objeto a por un lado y por otro la polaridad entre la imagen especular y el yo del sujeto, una relación entre una imagen del otro 1 (a), e i' (a) que es el yo, que son hasta cierto punto reversibles:

Sujeto otro

real a

Imaginarlo yo: 1' (a) 1 (a)

así como es reversible el yo que se atribuye el sujeto en relación al yo ideal que aprehende en su experiencia del espejo. E b o a

agen

especu , que es aq en con que se ifica el yo, y a partir de la cual se constituye, es eso, una imagen, un espejismo, algo que no es real.

Es importante ver cómo juega esta distinción en el registro escópi- co. En el mundo, en lo que vemos, en el escenario del mundo que vemos (que siempre implica un cierto recorte, vemos como a través

e

tívt:

nuestro campo escópico es réatuci o encontramos

las a n á del tipo i (a). En la medida en que nos identificamos a ese pó' de imágenes constituimos nuestro yo i' (a). Este es el re- gistro del narcisismo. Pero nuestra ese' • o está en o • en la medida en que nuestra pina nitrada esta de alli ex_c

Irruancio

nuestra propia mira a ué-élélObjeto a causa del deseo

en en_refaeb no esta extraida de mundo d 7-éiité se aniza; por .éjéhifild én- la experiencia del doble, donde o

tro

rrá nos

mira con nuestros propios ojos a; piensen en el caso que to-

Freud en .,Po siniestro,* donde Nathaniel descubre con horror que los ojos quelianpi;lesto a la muñeca que él ama, Olimpia, son los suyos propios.

La noción que introduce Lacen para explicar de qué manera se simboliza el deseo del obsesivo es la equivalencia fantasmática entre ese objeto valioso que es la mierda, él 'ser una mierda" del obsesa-lo, con el ser la imagen (a) de una imagen ideal i (a), que es lo propio del registro del-narcisismo.

El deseo del obsesivo se simboliza entonces, y también se fija y se sostiene, a partir de la proyección a las btiles i (a) o l' (a) del valor del ob eto a excremenciarEs • or esa • ro ección,;por esa-á/ra-

lo la caca e ue asume eraresi-

y o c o n f i ó s u i m a g e n • ~ 2 2 1 n s t i t u v m i r au des ven aparecer ol tórmino an ama cuando se d e d e r l y a l z

e o an

ar

sostener al dms ,, Por esta proyección de lo osoel sujeto asume como "yo mismo", el obses12~~reaoo a la unagen i' (a), la imagen del otro que

que el Otro ama de él es esa imagen, no admite que elOtro busque en él un deseante, que sea alguien viviente, sino esa imagen, y va tratar de presentar siempre bien armada esa imagen i' (a) que cree que elOtro espera de,él.

Esto es lo que hace que en el obsesivo, más que en ningún otro neurótico, el deseo q1101,1 ,fin alienado en imágenes ideales que se torna imposible. Su cíes q, en tanto tiene algo de viviente, algo de no imaginario, no se agota en la contemplación de una imagen, de una estatua o de una fotografía. Los objetos imaginarios del deseo engañan extravían al sujeto. Si LliCáii neéeilfa distinguir- la causa

derdéleo, elltigar real del deseo, que en el registro escópico es la mirada, de las imágenes más o menos deseables que se ven, si nece- sita distinguir el a del i (a) en su álgebra, es justamente Rgmajgla cosa es lo real del sujeto, ,uplalo_qm„e japorta en psicoanálisis, o sa cosa nfa son las un enes en ue su deseo se alie o/

o sea vo pu e creer que esta en todos os, en todas las imágenes, en todos los ideales que encuentre por allí y que convengan a su historia, a lo que él cree que es, a lo que él cree que va a ser. Puede ser que se encuentre representado por tal o cual personaje, que crea ser tal o cual compañero un poco más fuerte, un poco más poderoso, más inteligente que él, más exitoso, que se identifique a ese otro, o que ame a alguien de la manera en que amaba el Hombre de las Ratas, de la manera en que amaba el Hombre de los Lobos, que ama exclusivamente a una imagen del otro,porquea ese

otro él no se acá es un amor imposible. El está en todos lados, es u

recido del mundo junto con el objeto excremencial. El no se juega Con su deseo, ya que en su. linar están eujuego.esas_imágenes. No sé

¿Cómo se une a esto que usted dice, que el obsesivo no se angustia

P.:

Estoy totalmente de acuerdo con que el obsesivo es alguien que vive en una relación estrecha con el deseo del Otro y con la angustia. Lo que quería decir es que si el obsesivo encuentra cierto apacigua- miento, ciertos momentos de tranquilidad, lo encuentra . . . no por el lado de los síntomas, sino por el lado del narcisismo, por el lado de la contemplación. La histérica soluciona su angustia, con loszüL vjauLUI; dg anostia que son fos síntomas, los sintomas convertavos, Pie-Cid10 dice claramente, que son los síntomas que permiten solu-

cionar la angustia de una manera más acabada, allí lo reprimido no retorna, no molesta de la manera casi permanente en que molesta en el obsesivo. Elobsexivp,,,en cambio, no es en el nivel sintomático donde encuentra su tranquilidad, no es ni por la duda, ni por la com- punción, ni por la idea fija, ni por algún otro síntoma, sea del tipo que sea, sino justamente en el re ' tro el narcisismo: o-

rcen ás o menea

dtlfiteme no u • e urar-dañaliadoliern o o por lo menos no re-,

détermm as si uaciones, porque cu quier situación donde el sujeto tenga que poner en juego su deseo irremediablemente va a romper esta especie de coaptación tan perfecta, tan acabada entre el sujeto y el mundo.

"Mundo" (que proviene del latín: mundus), al igual que "cosmos" (que proviene del griego) tienen originariamente el mismo valor se- mántico: orden, adorno, ornamento. "Cosmético" tiene la misma raíz que "cosmos". "Cosmético" es algo que contribuye al orden del mundo, a la belleza del mundo, podríamos decir.

A.: ¿Puede ser entendido en el sentido de la regresión de la acción al pensamiento, más o menos teóricamente, una regresión o la fantasía, quedarse pensando?

si explico bien esta idea, pero es fundamental si se quiere entender qué es la modalidad Jim:9842110cl dftien- Es postularse como estando en todos lados menos en el lugar donde se tendría que estar, en el lugar donde se podría realizar cabalmente el deseo. Un acto verdadero, un acto que articule el deseo sería un acto que implicaría la ruptura del mundo en el sentido de que el mundo está compuesto por imágenes ordenadas donde el sujeto encuentra su tranquilidad, su apacigua-

miento. Mediante la contemplación el obsesivo accede a estados de

cero de angustia, porque ________________es el que permite una elisión, una omisión más rallecJillar,guat, en la medida en que

en eseregistro el otro no es un deseante, es una _ig9z. El otro delN

registro escoplo° es mi semejante. a d e

e él resulta enigmático.

A.; Pero Freud, en uno de sus artkulos