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CHAPTER 4: RESULTS

4.4 Deep Face Registration Result

pensamiento lógico:

Las particularidades primordiales del pensamiento lógico en el infante y aquellos instantes más importantes donde se desarrolla del pensamiento lógico son los que concuerdan con aquellas etapas educativas realizadas en la cuna y en el jardín de la infancia y también etapas escolares. En el niño de jardín de la infancia ha sobresalido el estadio sensorial-motor, que ha abarcado los primeros dos años de su vida en la que le ha permitido desarrollar una sucesión de esquemas motores, permitiéndole al infante, que reconozca físicamente los objetos (p. 100). Al terminar esta etapa y al iniciar la etapa escolar simbólica; la aparición del lenguaje, como también el juego simbólico y la imitación, van a permitir usar y operar los objetos, los cuales no se encuentran concurrentes de manera espacial como tampoco temporalmente con representaciones mentales.

A fin de establecer diferencias relacionadas entre el pensamiento de la persona adulta y del niño, se toma en cuenta los siguientes aspectos: (Iniciación a las matemáticas)

- El egocentrismo individual infantil: caracterizada por la incapacidad de ubicarse o percibir un objeto desde una perspectiva muy diferente a la que

se tiene. Asimismo, se va a manifestar en la relación social, a través de los juegos con otros niños, es muy usual que no se den verdaderos diálogos entre ellos, por el contrario, se desarrollan monólogos de manera simultánea.

- El pensamiento del infante es irreversible: estableciéndose que carece de movilidad, el cual involucra retornar al punto de inicio dentro del desarrollo del cambio. Aquí, este pensamiento es flexible, irreversible y móvil; en tanto que el pensamiento infantil, es mucho más pausado y se encuentra subyugado por los discernimientos de configuraciones o estados de los objetos.

- Concreto y realista; representa objetos concretos, no considera las ideas abstractas, y si así pareciera, las concreta; así podemos ejemplificar, la palabra justicia puede tener el significado que, si al hermano de Juan le compran un juguete, a él le tendrían que comprar otro.

- La disparidad entre la realidad y la fantasía no son notorias podrían otorgarle un carácter de realidad a sus imaginaciones. El límite entre una y la otra no se encuentra definida para él (Negrete, 2010).

También va a contar con un tipo de pensamiento denominado animista que consiste en atribuir a los objetos inanimados ciertas cualidades humanas; por ejemplo, su abeja va a pasar a tener hambre o quizá podría sentir alegría o desgano.

Entonces, el pensamiento infantil se caracteriza por ser condensado, ya que el infante no va a sentir la necesidad lógica de justificarse, ante la pregunta

insistente acerca de las causas variadas de los fenómenos, ya que puede expresar cualquier explicación, aduciendo que un objeto o cosa es el causante de otro tanto,

debido al simple hecho de existir cierta contigüidad espacial entre estos objetos o hechos, refiriéndose ciertamente su iniciación en el mundo de las matemáticas.

Los educandos, al superar los tres años van a tener opiniones muy próximas acerca de ciertos cuantificadores básicos que han germinado de su experiencia lingüística propia. De esa manera va acumulando una cantidad considerable de experiencia por lo que a través de sucesivas precisiones le permitirá construir el devenir del lenguaje matemático (Negrete, 2010).

Período pre-operacional

Ésta período se encuentra comprendido aproximadamente entre los dos a siete años de edad, considerado como la segunda etapa de establecido por Piaget, tiene la característica de ser más figurativo que el pensamiento llamado sensorio - motriz, el cual no tiene incluido el pensamiento operacional, no obstante, viene a ser intuitiva y egocéntrica, más que lógica, etapa en la cual los niños desarrollan un brinco cualitativo a la vanguardia debido a la pericia que los educandos obtienen dirigido a poder usar distintivos como las palabras que le permiten representar lugares, objetos y personas (Villegas, 2010).

En esta etapa, el niño puede deliberar o pensar en objetos, los cuales no los va a tener a la vista en frente, logrando reproducir acciones no observables en ese momento, asimismo, puede aprender números y utilizar el lenguaje; proceso sumamente maravilloso como lo es el sistema de símbolos de una manera

sofisticada; donde se inicia el proceso de comprensión de un objeto que continúa siendo el mismo, aunque cambie su forma, va a poder comprender la asociación o

relación que existe entre dos hechos así, por ejemplo, cuando se acciona un interruptor y encender la bombilla de luz.

En las acciones, los aspectos lógico - matemáticos y físicos son

respectivamente indiferenciados, en el que predomina el aspecto físico dentro del pensamiento infantil. La totalidad del pensamiento en esta etapa consigue

explicarse en procesos de preponderancia del aspecto físico-observable según Kammi & otros. Podemos referir que, el infante recapacita acerca del líquido contenido en un recipiente, el cual pasa a otro recipiente, va a cambiar su estado, reflexionando que estos dos estados ya no van a ser iguales (Villegas, 2010).

Este pensamiento se divide en dos sub-funciones: el pensamiento intuitivo y la función simbólica:

Función simbólica: ésta sub-etapa se va a presentar en niños entre los 2 a 4 años, en el cual el niño adquiere habilidades como representar mentalmente un objeto que no lo tiene presente. Los que hace expandir su mundo mental hacia otras dimensiones; mayor uso de su lenguaje y el surgimiento del juego simulado son algunos ejemplos desarrollados durante la vida temprana; los educandos empiezan a realizar trazos y dibujos a fin de simbolizar diversos objetos de su entorno, entre ellos casas, automóviles, personas, animales, nubes y otros aspectos tantos

elementos del mundo que rodea al niño (Villegas, 2010)

El niño a través de la función simbólica desarrollará su imaginación que le permitirá comprender los objetos que no están, de esta manera supera la ansiedad que se produce al pensar en que el objeto desaparece, por el contrario,

sencillamente no ve cuando divisa alrededor de su ambiente y por ende, no va poder imaginar ese mundo que rodea alrededor suyo.

Pensamiento intuitivo: Esta etapa va a iniciarse aproximadamente a partir de los cuatro años, terminando en torno a los siete años de edad, aquí, empiezan a usar el razonamiento primitivo y ansían saber la respuesta a clase de preguntas. Piaget la llamó “intuitiva” debido a que los niños muestran seguridad de sus conocimientos y de lo que comprenden, pero aún no se encuentran conscientes de cómo es que saben lo que conocen; es decir, refieren saber algo, pero lo saben sin desarrollar el pensamiento racional.

Aquí, los educandos no logran aún conjeturar las características específicas relacionadas a determinadas situaciones, se van a centrar específicamente en una y van a ignorar otras de igual o menor importancia. Por otro lado, se le hace arduo entender que una determinada sustancia, objeto o elemento, pueda retornar a su estado preliminar, a ello se suma su egocentrismo de modo tal que si fuera el único ente poseedor de la razón, así que les cuesta mucho considerar de suma importancia la perspectiva de otro sujeto, comúnmente refiriendo que el otro sujeto no está siendo observado presencialmente. También operando de manera continua, las maneras de acomodación y asimilación, los cuales van erigiendo representaciones características y poco prácticos (Villegas, 2010).

2.3. Capacidades que potencian el desarrollo del pensamiento lógico

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