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2.6 Regular Network Audits
TEMPLO PARROQUIAL.
En el término de Alquerías hay conocimiento primero de l’Església Vella del Replà, situada en la parte suroeste del edificio de los frailes y con la puerta principal recayente en el camino Valencia o Regenta. El solar que ocupa fue cedido por don Mariano Lorente, que adquirió las propiedades de los frailes durante la desamortización.
El Templo de una sola nave, de forma rectangular y de pequeñas dimensiones disponía de nueve altares con sus correspondientes hornacinas para las imágenes, distribuidos tres en la parte central, resaltando el altar mayor dedicado a la Virgen del Niño Perdido que estaba en alto, ocupando el Sagrario el centro del altar. Los otros altares se disponían tres a cada lado del templo, mientras que
el coro estaba sobre la puerta principal y se accedía por una escalera desde la parte derecha, según se entraba. La fachada, sin ornamentación, estaba rematada por una pequeña espadaña, con su campana que se hacía sonar desde la entrada con una cuerda fina.
El Templo fue saqueado y quemadas las imágenes en la Guerra Civil, solo se salvaron algunos objetos de culto y las cabezas de la Virgen y patrona con el Niño, que unos vecinos valientes cortaron con la sierra y guardaron en su casa. Estando estabilizada la guerra, con el frente en el barranco de San Antonio de Nules, se prestó para realizar los servicios religiosos en Alquerías, don José Juan Barceló, cura de un destacamento militar que estaba en la retaguardia, por lo que decidieron habilitar como templo parroquial lo que había sido el cine Requena, porque estaba más céntrico y mejor acondicionado que el antiguo Templo del Replà.
Según cuenta Mosén Salvador, con un grupo de soldados y vecinos convirtieron el cine en Iglesia con mucha imaginación, transformando el escenario en Altar Mayor, la sala de máquinas en coro, el púlpito sobre una mesa a la que le pusieron barandilla y una escalera y la ornamentaron con unas telas rojas. El cura, cuando se desplazaba para celebrar los Oficios Religiosos se dejaba acompañar por soldados y algunos oficiales jóvenes que le ayudaban en la misa y en el coro parroquial que fundó. Después, los jóvenes oficiales se reunían con las chicas jóvenes que también acudían a la Iglesia.
Este local, que anteriormente fue horno, El forn de Marques, después cine-teatro, almacén en tiempos de la contienda del 36, e Iglesia, se convertiría más tarde en almacén de abonos de la Caja Rural, hasta que fue derruido para abrir una céntrica plaza. En este solar, debajo de la losa del Monolito descansa toda la historia de una comunidad de vecinos que por fin fue Pueblo, siendo sus testigos un naranjo y un olivo. También se guardaron semillas de la época, escritos y la prensa del día. La Iglesia ocupó este lugar hasta 1957, año en que se inauguró el nuevo y actual Templo.
La adquisición de los primeros terrenos, de 721,50 m2 los hace el párroco don Vicente
Adria, el 14 de noviembre de 1942, en Burriana, por compra a don Blas Ninot Guinot, como mandatario de su madre doña Mercedes Guinot Gual y ante el Notario del Ilustre Colegio de Valencia, don Idelfonso Valle Calzada, por el precio de 1.500 pesetas, tal como se refleja en la imagen. Se adjunta la escritura antigua del terreno de la Iglesia no inscrita, custodiada en la documentación de la Iglesia.
El 7 de agosto de 1952, estando de párroco Don Juan Miralles Vilarroig se adquieren otros 881,45 m2 que se unen a los anteriormente adquiridos, también de los
mismos propietarios y colindantes a aquéllos. La escritura fue autorizada por el notario que fue de Burriana don Carlos Montalbán y García Noblejas. De este terreno se hace una segregación de 60 m2 para la construcción de la Casa-
Abadía, ante el notario que fue de Tortosa don Miguel Monforte Sarasola, el 6 de noviembre de 1956.
La finca urbana resultante es una parcela de terreno en el término de Alquerías del Niño Perdido, con una superficie de 1.662,95 m2, dentro de la cual, en la zona
sureste se construye una casa individual de 60 m2 de planta en dos alturas.
El Templo empieza su construcción en 1952 y se inaugura el 17 de marzo de 1957. La casa rectoral y su ampliación con el Salón Parroquial se edifican el 30 de agosto de 1958.
La construcción de la parte alta del campanario fue en 1966, siendo en 1967 cuando se bendicen y colocan las nuevas campanas. Entre 1969 y 1970 se amplía nuevamente el Centro Parroquial. En 1970 se instala el reloj del campanario siendo inaugurado el 25 de Julio. En 1973 se realiza la ornamentación del Templo, inaugurando el nuevo altar el 13 de abril de 1975. Hechas todas estas obras en el Templo y la ampliación y decoro del Centro Parroquial y la Casa-Abadía en el transcurso de más de cincuenta años, fue el 2 de marzo de 1975 y ante notario, cuando se hace declaración de obra nueva terminada y ampliación de otra obra existente, por parte del Obispado de la Diócesis de Segorbe-Castellón dentro de la parcela existente de 1.662,95 m2
cuya inscripción solicita al Señor Registrador de la Propiedad quedando regulado como sigue:
Templo destinado al culto divino de los fieles dedicado o bendecido bajo el título de Nuestra Señora del Niño Perdido. Se compone de una sola planta de 633 m2.
Consta de una nave y un torreón campanario. Tiene su acceso por puerta principal que abre a la plaza de la Iglesia.
Casa-Abadía con una superficie total construida de 266 m2 y consta de dos
plantas de 133 m2 cada una. Distribuida interiormente en varias dependencias.
EL CEMENTERIO.
Se tiene constancia de la construcción del cementerio católico de Alquerías del Niño Perdido desde el año 1864, según la placa de cerámica que aparece en la entrada del mismo –foto- , naturalmente ha sido ampliado y modificado a lo largo de los años. El núcleo primitivo de lo que hoy es el cementerio Parroquial de Alquerías del Niño Perdido, Diócesis de Segorbe- Castellón fue una finca rústica o parcela de 1.510,39 m2 que los fieles de Alquerías destinaron a este menester
con el beneplácito de las autoridades locales y la aceptación de la Diócesis de Tortosa, a la que pertenecía.
Está localizado el antiguo cementerio dentro del recinto, en la parte derecha según se entra, siguiendo la alineación de la fachada norte de la capilla hasta la tapia que apoyaba los nichos que Mosén Cucala, por su mal estado tuvo que demoler y que hoy es un pequeño jardín. En las paredes o tapias se aprecian los distintos materiales y formas de la construcción. Resumiendo, es la parte que se visualiza más antigua ocupando la zona noreste del cementerio, donde actualmente se ha remodelado una calle de nichos junto a la tapia. De esta finca no se tiene documentación, posiblemente fue destruida o quemada durante la Guerra Civil. En cambio sí que hay documentación a partir de 1950, cuando Mosén Juan Miralles compra unas fincas y hace la primera ampliación el 16 de febrero de 1950, que se inscriben a nombre de la Parroquia.
En 1964 se adquiere otra finca de media hanegada que se inscribe a nombre del Obispado de Segorbe-Castellón. El 20 de agosto de 1969 son adquiridas cuatro fincas pequeñas que también se inscriben a nombre del Obispado. El 27 de noviembre de 1990 se compran dos fincas más que se inscriben a nombre de la Parroquia.
Teniendo en cuenda que dicho Cementerio se encuentra funcionando desde 1864 y que se han ido haciendo las distintas obras y ampliaciones necesarias como nichos, sepulturas, capilla, oficina, almacén, caminos o calles, zonas de paso y ajardinadas, de las cuales no existe declaración de obra nueva. Y con el fin de regularizar la propiedad registral y la fiscal en una misma responsabilidad civil, se inscribe todo a nombre de la Parroquia del Niño Perdido ante el Notario de Vila-real don José Manuel Sánchez Almela, Notario del Ilustre Colegio de Valencia, el 2 de marzo de 2015, como sigue:
“Finca rústica, hoy urbana, Cementerio Católico Parroquial. Terreno...que linda, mirando desde la entrada por la antigua carretera Valencia-Castellón, también conocida como calle Cementerio”.