• No results found

2. Literature Review

2.6 Related studies to blended learning in EFL contexts

Artiodáctilos 663 36,13 Cérvidos 9 0,49 Canidos 30 1,63 Lepóridos 6 0,33 Roed caviomorf 16 0,87 Roed miomorf 11 0,60 Aves 12 0,65 Anfibios 2 0,11 Mamif median 9 0,49 TOTAL 1835 100 NID 788 Nº de restos 2623

artiodáctilos con un 36,13%. Es importante destacar que dentro de esta categoría se han agrupado los restos que no han podido ser diferenciados entre camélidos y cér- vidos. Por último, dentro del conjunto de fauna mayor, el menor porcentaje está representado por el venado andino o taruca (Hippocamelus antisensis), con un 0,49%.

En referencia a otras especies (cánidos, roedores, aves, anfibios y mamíferos media- nos), su representación dentro del conjunto no supera el 5%; sin embargo, podemos dividirlas en dos grupos: 1) los que presentan rastros de consumo y 2) los que deben su presencia en el sitio por causas naturales.

Los primeros están representados por los canidos, las aves de las cuales solo uno se ha podido identificar como perteneciente a Cairina moschata (pato), lepóridos, roe- dores caviomorfos (chinchíllidos y cuy) y mamífero mediano. Dentro de esta catego- ría se ha agrupado un grupo de huesos que, por su estado de fragmentación, no se han podido identificar como pertenecientes a canidos o lepóridos.

En el segundo grupo podemos nombrar los roedores pequeños (cricétidos), anfibios y comadreja que muy probablemente llegaron al sitio por acción de agentes natura- les como por ejemplo las lechuzas. Es bien conocido que estas aves, de hábitos noc- turnos, regurgitan bolos con los elementos que no han podido ser digeridos (pelos, huesos, plumas etc.). Estos huesos se caracterizan por presentarse quebrados, pero lo más llamativo es la presencia de un “piqueteado” en las extremidades, resultado de la acción de los jugos gástricos, lo que permite asociarlos a los productos de caza de estas aves.

En relación al estado de preservación de la muestra, si observamos el Cuadro 3, donde se detallan los distintos grados de meteorización, realizados sobre los caméli- dos, artiodáctilos y cérvidos, podemos ver un predominio de elementos en los esta- dios 0 y 1, siguiendo en menores proporciones los estadios 2, 3 y 4. Ahora, si consi- deramos que la meteorización está relacionada con el tiempo, en que los elementos óseos estuvieron expuestos en la superficie, podemos deducir que el elevado porcen- taje de restos óseos en los estadios 0 y 1 (98,07%) nos estaría indicando que estos huesos no permanecieron expuestos por largo tiempo, deduciendo, por consiguiente, que la deposición sedimentaria ha sido relativamente rápida y constante.

Si a esto le sumamos el bajo porcentaje (menos del 1%) de elementos con huellas de carnívoros y roedores, permite sostener que las condiciones de preservación del material pueden ser consideradas como buenas, no existiendo alteraciones importan- tes en la muestra; es decir, la acción de los agentes naturales no tuvo una influencia decisiva en el proceso destructivo de los elementos óseos.

Con respecto al análisis del conjunto Camelidae, puede señalarse –como se mencio- nó a priori– que los camélidos constituyen el taxa más numeroso, llegando a consti- tuir el 58,69% del conjunto. Ahora bien, si observamos el Cuadro 4 donde se presen- tan los distintos porcentajes de partes esqueletarias. Podemos ver que los artiodácti- los presentan un predominio del esqueleto apendicular por sobre el axial, tendencia que se revierte en los camélidos. Recordemos brevemente que la necesidad de recu- rrir a la categoría de artiodáctilo se debe a la necesidad de contemplar la presencia de cérvidos dentro del conjunto.

Cuadro 4. NISP discriminado para camélidos y artiodáctilos

Ahora, si se tiene en cuenta las distintas partes esqueletarias para camélidos y artio- dáctilos, y los volcamos en un gráfico de líneas (Cuadro 5) podemos ver, por un lado, que en ambos conjuntos están representados, en distintas proporciones, todas las par- tes del esqueleto.

Cuadro 5.

Porcentaje de las distintas partes esqueletarias para camélidos y artiodáctilos

Pero, por otro lado, podemos ver que la distribución de puntos es casi igual. Si a esto le consideramos la dispar proporción del NISP para los camélidos (1077) y cérvidos

(9), nos lleva a pensar que todos los elementos asignados como artiodáctilos podrían corresponder al procesamiento de camélidos y no de cérvidos.

Con relación a la información osteométrica, ésta se obtuvo de la medición de 30 ele- mentos: 18 primeras falanges proximales y 12 metapodios distales. En los Cuadros 6 y 7 se detallan los resultados osteométricos para las falanges y metapodios.

Cuadro 6. Medidas tomadas para las primeras falanges proximales

Cuadro 7. Medidas tomadas para los metapodios distales

Si observamos detenidamente los gráficos, se puede ver que estos se dividen en tres partes: una superior, representada por puntos grises donde se agrupan animales de gran porte; una sección media, con puntos oscuros, donde se aglutinan animales de porte mediano; y, finalmente, una sección inferior, con puntos claros, donde se con- centran animales de porte pequeño.

Si tomamos en consideración a nuestros puntos de referencias, triángulo blanco (gua- naco) y triángulo oscuro (vicuña), podemos deducir que todos los valores que se encuentren por encima del primero pueden ser considerados como llamas; de la

misma manera, todos los valores por debajo del segundo (triángulo rojo) se pueden considerar como animales de porte pequeño o vicuñas. Por último, entre estos dos puntos, encontramos una zona intermedia (puntos oscuros) que podrían estar repre- sentando a llamas o guanacos, pero tampoco podemos asumir que sean sólo llamas o sólo guanacos. Para una mejor comprensión de los datos, en la Cuadro 8 se han cuan- tificado los resultados de las falanges y metapodios.

Cuadro 8. Cuantificación de las primeras falanges y metapodios

En cuanto a los perfiles etarios, los datos provienen del análisis de fusión y se basan en dos categorías que no brindan una edad exacta, sino que permiten distinguir entre huesos fusionados y no fusionados (Crabtree 1993; Chaix y Méniel 2005). En otras palabras, esta medida permite decir que cuando hablamos de individuos no fusiona- dos, hacemos referencia a un animal que murió o fue sacrificado antes de completar su estado de fusión, independientemente de que presente una fusión temprana, inter- media o tardía. El Cuadro 9 nos detalla las proporciones presentes de los elementos óseos en sus distintos estados de fusión que presenta la muestra.

Cuadro 9. Proporción de los distintos estados de fusión en los huesos largos

Si observamos el Cuadro se desprende que un 30,8% de animales murieron antes de completar la fusión, mientras que el 69,2% sobrevivió a esa edad. Para la fusión inter- media encontramos que el 63,5% sobrevivió a los 20 y 36 meses, mientras que el 36,5% murió durante ese tiempo. Por otro lado, durante la fusión tardía se observa que se invierte la tendencia en relación a la fusión; es decir, que el 54,4% de los ani- males murieron durante los 34 y 45 meses, sobreviviendo a esa edad solo el 45,5%. Ahora, si tomamos el Total General, podemos ver que hay un predominio de anima- les fusionados (62,6 %) por sobre los no fusionados (37,4%).

Con respecto al análisis dentario, éste se basó en la observación de 53 piezas, de las cuales siete elementos corresponden a caninos; las 46 piezas restantes se distribuyen entre incisivos (n = 19), mandíbulas (n = 4), maxilares (n = 6) y dientes sueltos (n = 17).

Elementos

Individuos Falanges Metapodios Total %

Llamas 13 3 16 53,3

Llamas-Guanacos 2 3 5 16,7

Vicuñas 3 6 9 30,0

30 100

No fus % Fus % Total

F. temp: 11-17 meses 4 30,8 9 69,2 13

F. interm: 20-36 meses 42 36,5 73 63,5 115

F. tard: 34-45 meses 6 54,5 5 45,5 11

De los 19 incisivos, tres se clasificaron como indeterminados por presentar fracturas a la altura de la corona, uno corresponde a un incisivo superior de forma caniforme. De estos 16 elementos sólo uno presenta caracteres morfológicos correspondientes a vicuñas (cuadrangular, con esmalte en la sección labial y raíz abierta para vicuña- alpaca) (Wheeler 1982), lo que nos deja un margen de 15 incisivos para realizar el análisis. El Cuadro 10 nos presenta el rango de las edades presentes para los dientes incisivos.

Cuadro 10. Rango de edades para los incisivos

Del análisis de los incisivos, se desprende que hay un marcado porcentaje de indivi- duos dentro de la categoría adultos (73,33%), siguiéndole en menores proporciones la categoría de crías, con un 13,33%, mientras que las categorías de juveniles y sub- adultos están representadas en un 6,67% cada una.

De las 27 piezas dentarias restantes, 10 se distribuyeron entre mandíbulas (4) y maxi- lares (6), de las cuales, para las primeras, dos se asignaron a la categoría crías, mien- tras que las piezas restantes se clasificaron como juveniles y sub-adulto respectiva- mente. Finalmente, para los segundos, 5 elementos se pudieron asignar a la catego- ría adultos, mientras que uno correspondería a un sub-adulto. En relación a los dien- tes sueltos, si bien no se pusieron los resultados, los datos obtenidos no modifican la tendencia de un mayor porcentaje de animales adultos (85,7%).

Síntesis y conclusiones

Recordemos brevemente que el objetivo del trabajo fue poder dilucidar algunos aspectos de la economía en relación al papel que jugó la caza y cómo fue el manejo de los camélidos domésticos, en el Pucará de Volcán, durante el momento de ocupa- ción Inca. En términos generales, el material faunístico proveniente del basurero Tum 1 B3, correspondiente a los niveles de ocupación incaica, se caracteriza por su buen estado de conservación, con un predominio de los camélidos (58,69%) por sobre las demás especies.

Ahora bien, recordemos que en los gráficos de osteometría, para el caso de las falan- ges, existe un claro predominio de medidas osteométricas asignadas a llamas de gran porte (n = 13) sobre medidas de vicuñas (n = 3). Aun si consideráramos los puntos del sector medio como silvestres (n = 2) y los sumáramos a las medidas de vicuña, la tendencia continuaría favoreciendo a las llamas.

Por otra parte, en los metapodios hay una mayor representación de vicuñas (n = 6)

Categoría Meses cantidad %

Crías 6 a 9 1 2 13,33 9 a 12 1 Juvenil 18 a 24 1 1 6,67 Subadulto 24 a 36 1 1 6,67 Adulto 36 a 48 5 48 a 72 2 72 a 108 4 11 73,33 Total 15 100

que de llamas (n = 3). Si sumamos los puntos centrales del gráfico a los de vicuña, como en el caso anterior, obtendríamos mayor proporción de animales silvestres (n = 9 contra n = 3). Con este criterio, si realizamos la tarea contraria, es decir, si suma- mos los puntos centrales a los estándares de llama grande, se podría observar cierto equilibrio entre animales domésticos y silvestres.

Otra alternativa sería la de considerar los resultados de ambos gráficos; es decir, si consideramos a los animales del medio como domésticos y los sumamos a las llamas, notaríamos un predominio de animales (n = 21) domésticos por sobre los silvestres (n = 9). Por otro lado si los consideramos como silvestres (5) y los sumamos a las vicuñas (n = 9), podríamos ver cierto equilibrio entre animales domésticos (n = 16) y silvestres (n = 14).

Si bien la osteometría es útil para la discriminación entre animales silvestres y do- mésticos en una misma familia (Klein y Cruz Uribe 1984; Chaix y Méniel 2005), hay que tener en cuenta que una de las limitaciones de la osteometría es que, según cómo ordenemos o consideremos nuestros datos, obtendremos tendencias diferentes. Razón por la cual, nos hemos situado en un planteo más conservador y no incluir a puntos medios en el análisis.

Si consideramos los porcentajes de las otras especies como cérvidos, cánidos, roedo- res caviomorfos, lepóridos, aves, vemos que su representación no llega al 5%, en comparación con los camélidos (58,69%). Por otro lado, los datos osteométricos nos estarían mostrando una tendencia de explotación que se limita sólo a los camélidos dentro de los cuales, si bien hay un predominio de camélidos domésticos (53,3%), también encontramos representados en menor proporción (30%) a los camélidos sil- vestres. De la misma manera ocurrió con los incisivos –otro marcador para la dife- renciación entre especies–, donde sólo se ha encontrado una pieza con características asignables a vicuñas (presencia de esmalte en la sección labial y de raíz abierta).

Cuadro 11. Rango de edades presentes para los dientes

Estos resultados llevan a pensar que la caza, como método de subsistencia, en este contexto, posee cierta importancia comparada con otros sitios de la región para el mismo momento; pensemos en el caso del sitio La Huerta donde los datos estarían

señalando que los camélidos domésticos y silvestres representan el 70% y 30% res- pectivamente, valores que son superiores a los del Pucará de Volcán (llamas 53,3%, vicuñas 30%).

En lo relacionado con los perfiles etarios, los datos provenientes del análisis de fusión muestran un predominio de elementos fusionados (62,6%) por sobre los no fusiona- dos (37,4%). Por otro lado, el análisis dentario nos muestra una gama importante de edades que van desde los primeros meses de vida hasta los diez años (Ver Cuadro 11). Resultados que no solo confirman una tendencia de mayor cantidad de individuos adultos (59,2 %), sino que también nos muestra una importante cantidad de indivi- duos asignados a la categoría de crías (14,8 %), juveniles (14,8%) y sub-adultos (11,1%) que podrían estar relacionados con un consumo importante de carne. Si observamos el Cuadro 12, donde se cruzan los datos provenientes del análisis de fusión y dentario, tomando como edad límite los 36 meses para distinguir entre adul- tos y no adultos, podemos ver que el 37,4% de elementos no fusionados se podrían corresponder con el 40,7% de individuos asignados a las categorías de crías, juveni- les y sub-adultos. Mientras que el 59,2% asignado a la categoría adulto podría corres- ponder con el 62,1% de elementos fusionados; lo que nos permite deducir que en el Pucará de Volcán aparece un patrón de explotación con cierta amplitud etaria.

Cuadro 12. Relación entre edades y estados de fusión

Si consideramos que nuestro antecedente presenta un patrón de manejo mixto de los rebaños donde el consumo de carne provino del sacrificio de animales adultos (mayo- res de tres años) que cumplieron su ciclo de vida útil (Madero 1991-92: 190; 1993: 156), el Pucará de Volcán presentaría un manejo más equilibrado de los rebaños, donde una parte del rebaño se orientó a la producción de carne, mientras que otra parte, con animales más viejos, probablemente fue utilizada para el transporte o para la extracción de lana.

En otras palabras, el Pucará de Volcán presenta una preferencia en el consumo de ani- males adultos lo que estaría reflejando una explotación de carácter secundario, donde la mayoría de los animales se sacrificaría una vez finalizado el ciclo de vida útil. Por un lado, la presencia de animales juveniles podría deberse a causas naturales, algo frecuente en rebaños actuales, donde la mortandad en los primeros años alcanza entre el 50 y 60% dentro del rebaño. Por otro, es posible que en ocasiones se realizara la matanza de individuos juveniles cuya carne no solo es más apetecible, sino que tam- bién tiene más reserva de grasa que los adultos.

Ahora, si bien los contextos en ambos sitios son similares, lo llamativo es que a pesar de tener las mismas proporciones de caza, ésta varía en importancia entre un sitio y otro. Quizás la explicación a esta marcada diferencia se encuentre en el tamaño de los rebaños: es posible que éstos hayan tenido, en el caso de La Huerta, la suficiente envergadura como para abastecer a los pobladores sin necesidad de recurrir a la caza (Madero 1993: 157); no así en el Pucará de Volcán donde, quizás, estos hayan sido

Edad en meses % dientes % fusión

0 a 36 meses 40,7 37,4

menos numerosos. Por otro lado, la presencia de vicuñas demuestra que los habitan- tes de Pucará de Volcán no sólo tenían acceso a determinados sectores de la puna donde extraían este recurso (Yacobaccio y Catá 2006), sino que también habría teni- do lugar una estrategia orientada a minimizar el riesgo de sobreexplotación que se produciría en los rebaños de llamas si se los sometía a una presión constante (Yacobaccio et al. 1998).

Consideremos brevemente lo propuesto por Tarrago (2000) que, durante el Período de Desarrollo Regionales, existían tres territorios sociopolíticos ubicados en los sec- tores septentrional, medio y meridional de la Quebrada de Humahuaca y cuyas cabe- ceras políticas habrían sido los poblados de La Huerta y los Pucará de Tilcara y Volcán, respectivamente. Dentro de ellos, el Pucará de Volcán se encuentra en un enclave que posee características ambientales diferenciadas, marcadas por una dismi- nución latitudinal y una mayor humedad. Por otro lado, su ubicación estratégica le permitiría acceder a recursos extra locales, como los de la yunga (a menos de 29 km)

y los de la puna occidental (Cremonte 2006). Situación que pudo incidir fuertemen-

te en la estrategia de ocupación y control de esta región ejercida durante la domina- ción incaica, re-direccionando la obtención de productos de yungas, tales como plu- mas, cebil, maderas duras, etc., de gran importancia para el incario y subsumido al control político de una provincia estatal de Potrero de Payogasta-Incahuasi- Cortaderas (Cremonte y Garay de Fumagalli 1997:170).

Por último, si bien las tendencias son relativamente similares, lo llamativo es que los datos parecerían confirmar la estrategia que los diferentes territorios sociales partici- paron de manera distinta dentro de la esfera económica Inca (Raffino 2004; Mulvany 2003; Nielsen 2001).

Bibliografía

Behrensmeyer, Anna

1978 Taphonomic and ecologist information from bone weathering, Paleobiology 4, 150-162. Benavente, Antonia; Adaro, Luis; Gecele, Plinio; y, Claudio Cunazza Claudio

1993 Contribución a la determinación de especies animales en Arqueología: Familia camelidae y taruca

del norte. Santiago de Chile: Andes & Andes.

Borrero, Luis

1988 Estudios tafonómicos en Tierra del Fuego: su relevancia para entender procesos de formación del registro arqueológico, Arqueología Contemporánea Argentina. Actualidad y perspectivas (Editado por Hugo Daniel Yacobaccio). Buenos Aires: Búsqueda, 13-32.

Cicala, Beatriz

1998 Ganadería de camélidos en el Pucará de Tilcara: avances en el estudio de una muestra ósea, Los

desarrollos locales y sus territorios (Compilado por María Cremonte). Jujuy: Universidad Nacional

de Jujuy, 305-317. Crabtree, Pam

1993 Zooarchaeology and Complex Societies, some Uses of Faunal Analysis for the Study of Trade, Social Status and Ethnicity, Archaeological Method and Theory, Vol. 5 (Editado por Michael Shiffer). Tucson: University of Arizona Press, 155-205.

Cremonte, Beatriz

2006 El estudio de la cerámica en la reconstrucción de las historias locales. El sur de la Quebrada de Humahuaca (Jujuy, Argentina) durante los Desarrollos Regionales e Incaicos, Chungara. Revista de

Antropología Chilena, Vol. 38, Nº 2. Arica: Universidad de Tarapacá, 239-247.

Cremonte, Beatriz y Cristina Nieva

2003 Registro y clasificación cerámica del basurero Tum 1 B3 del Pukara de Volcán (Dpto. Tumbaya, Quebrada de Humahuaca), Cuadernos de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales Nº 20. Jujuy, 273-391.

Cremonte, Beatriz y Mercedes Garay de Fumagalli

1997 El Pucará de Volcán en el sur de la Quebrada de Humahuaca ¿Un eje articulador de las relaciones entre la yungas y las tierras altas? (provincia de Jujuy, Argentina). Estudios Atacameños, Nº 11, 159- 174.

1999 Una ocupación San Francisco en el sur de la Quebrada de Humahuaca. Resumen, en Actas del XIII

Congreso Nacional de Arqueología Argentina. Córdoba, 39-40.

Cruz, Isabel

2008 Tafonomia en escalas espaciales amplias: el registro óseo de las aves en el sur de Patagonia, Temas

de arqueología. Estudios tafonómicos y zooarqueológicos (I). (Compilado por Alejandro Acosta,

Daniel Loponte y Leonardo Mucciolo). Buenos Aires: Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano, 15-35.

Chaix, Louis y Patrice Méniel

2005 Manual de Arqueozoología. Buenos Aires: Ariel. De Nigris, Mariana

1999 Lo Crudo y lo Cocido: sobre los efectos de la cocción en la modificación ósea, Arqueología, N° 9. Buenos Aires: Universidad de Buenos Aires, 239-264.

2001 Patrones de procesamiento final y consumo del guanaco en Patagonia, El uso de los camélidos a tra-

vés del tiempo (Editado por Guillermo Mengoni Goñalons, Daniel Olivera y Hugo Yacobaccio).

Buenos Aires: Tridente, 9-28. Elkin, Dolores y Rosenfeld, Silvana

2001 Análisis faunístico de Pintoscayoc 1 (Jujuy), El uso de los camélidos a través del tiempo (Editado por Guillermo Mengoni G., Daniel Olivera, y Hugo Yacobaccio). Buenos Aires: Tridente, 29-64. Fernández, Marcelo

2001 Procesamiento de guanaco en el sitio Campo Cerda 1 (Piedra Parada Chubut, Argentina), El uso de

los camélidos a través del tiempo (Editado por Guillermo Mengoni G., Daniel Olivera, y Hugo

Yacobaccio). Buenos Aires: Tridente, 65-90. Garay de Fumagalli, Mercedes

1995 Vinculaciones transversales en el Periodo de Desarrollo Regionales entre los valles orientales y el sector centro meridional de la Quebrada de Humahuaca, Cuadernos de la Facultad de Humanidades

y Ciencias Sociales, Nº 5. Jujuy, 63-73.

1998 El Pucará de Volcán, historia ocupacional y patrón de instalación, Los desarrollos locales y sus terri-

torios (Editado por Beatriz Cremonte editora). Jujuy: Universidad Nacional de Jujuy, 131-153.

Grant, Annie

1978 Variation in dental attrition in mammals and its relevance to age estimation, Research Problems in

Zooarchaeology (Editado por Don Brothwel, Thomas Kramer y Juliet Clutton-Brock, editores).

London: Institute of Archaeology Occasional Publication 3, 103-106.