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3.5 APPLICATION OF CURRENT LEGISLATION

3.5.2 General legislation

3.5.2.1 Relevant definitions

El rasgo de la alta sensibilidad lo encontramos a partes iguales en los hombres y en las mujeres, como demuestran las investigaciones llevadas a cabo por Elaine Aron. También es un hecho que ser sensible es mucho más aceptado en las mujeres que en los varones, por lo menos en los países occidentales: cuanto más machista la cultura de un país, más difícil es ser o mostrarte como un hombre sensible. Evidentemente es un error creer que los

conceptos sensible y fuerte son opuestos, porque no lo son. La mayoría de las personas sensibles tienen muchísima fuerza; basta pensar en personajes importantes como Nelson Mandela, Mahatma Gandhi o Martin Luther King.

Yo vivo en España. Sin tener que entrar en detalles, puedo decir que sí, que es un país con una cultura predominantemente machista en la cual la sensibilidad no está muy bien vista, mientras que la generalmente aceptada «filosofía del Lazarillo», es decir, la picaresca, tampoco contribuye mucho a reforzar valores como la empatía y la justicia, que suelen ser importantes para la gente de alta sensibilidad. Un hombre que se muestra sensible, que manifiesta preocupación por el planeta, por la humanidad, por los más débiles, por el sufrimiento de personas y animales, no suele recibir muchos aplausos. Un hombre que se emociona ante la belleza, ante un gesto de amor, ante un acontecimiento que le llega al corazón, muchas veces recibe miradas llenas de incomprensión, incluso hasta rechazo.

La mayoría de mis clientes varones han recibido una educación machista en el sentido de que les han enseñado a disfrazar, cuando no suprimir, su lado sensible. Han aprendido a ponerse corazas y saben comportarse con una dureza que nada tiene que ver con su verdadera esencia. Sus padres les han transmitido el mensaje de que ser sensible es igual a ser débil, y quien es débil será pisoteado y ridiculizado, y no llegará a ninguna parte en este mundo que es hostil, competitivo y egoísta. Quiero creer que ese padre quiso ayudar a su hijo para que fuera feliz y exitoso, y que esos mensajes salieron de un buen corazón. Muchas veces, cuando encuentro casos de este tipo, me pregunto si ese padre no era PAS también y si sus mensajes se basaban en un profundo deseo de que el hijo fuera más feliz de lo que él había llegado a ser.

Tarde o temprano, sin embargo, esa parte reprimida quiere salir. El Yo de la persona no se deja ocultar para siempre, y si hay suerte la persona sabe llevar este proceso más o menos bien. Si no es así, sufrirá algún tipo de crisis personal.

No sé si has visto el ya mencionado documental Sensitive, sobre el trabajo de Elaine Aron. En él hay una secuencia sobre una pareja y su hijo pequeño. El niño tiene problemas en la escuela y el padre insiste en que el chico tiene que aprender a ser más duro. La madre del pequeño no solo defiende al hijo, sino que incluso llega a hacerle ver a su marido, el supuesto

hombre duro, que él, por debajo de su coraza, también es un ser muy sensible.

Cada vez hay más conciencia de la alta sensibilidad. En los últimos años ha aumentado mucho el número de personas que han llegado a reconocerse en el rasgo. En mis conferencias aparecen cada vez más hombres, y puedo decir que casi la mitad de mis clientes también lo son; lo que me produce una enorme alegría.

El hombre que reconoce ser PAS y que ha aprendido todo sobre el rasgo no cometerá el error de querer endurecer a sus hijos, sino que les apoyará en su lado sensible, valorando sus cualidades, lo mismo da si son chicos o chicas, ni si son PAS o no PAS. No se reirá si su hijo quiere tocar un instrumento, si quiere pintar o escribir poesía o si habla de sus ideales, que a lo mejor no parecen nada «prácticos», pero que se caracterizan por su faceta humanitaria y ética. Un padre de este tipo sabe que ser sensible no es «cosa de chicas», sino una señal de algo bueno y luminoso que vive en el alma de su peque. Sabrá explicar a su hijo que es un poco diferente de la mayoría de los niños de su clase, ya que ellos no ven la vida como él la ve, pero que esto no está mal en absoluto. La diversidad es algo positivo que se complementa; la idea es ir sumando entre todos y no separar o dividir. Hará lo que pueda para que sus hijos lleguen a sentirse valorados y apoyados, con la autoestima en un nivel sano.

La idea de que un chico —o un hombre— tiene que ser duro y agresivo pertenece al pasado, igual que la noción de que un niño no puede mostrar sus emociones. Si un niño aprende desde pequeño que es normal y bueno expresar lo que siente, de adulto no tendrá problemas a la hora de manejar su emocionalidad. Será una persona equilibrada y segura de sí misma.

Desde aquí un fuerte chapeau a los padres PAS que sepan reconocer su propia sensibilidad para, desde esa cualidad, ayudar y apoyar a sus hijos (tanto si son PAS como si no lo son) en su camino de la infancia a la madurez.

Ted Zeff, el psicólogo americano que está especializado en la educación de chicos altamente sensibles y que ha publicado varios libros, da una serie de recomendaciones a padres de niños PAS (especialmente de niños varones), de las cuales me gustaría destacar unas cuantas: