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Remove rubber feet.

In document Cost-Estimation Techniques (Page 37-42)

EXAMPLE 3-11 Cost Goal for Production Material at the Throttle Assembly Plant Given the current estimated total manufacturing cost of $26.21, as shown in

11. Remove rubber feet.

De acuerdo con Bonham y Wilson (2012)87, las prácticas cotidianas se

transforman en hábitos que aunque duraderos, son también susceptibles a cambios y dar lugar a nuevas rutinas. En el caso de la bicicleta, las mujeres participan del ciclismo en diferentes momentos de su vida. Aprenden a andar en bicicleta siendo niñas y la abandonan en la escuela secundaria, reanudan su uso como adultas jóvenes (principios y mediados de los 20 años), tienen hijos y renuncian a su uso con el aumento del cuidado de los niños, las responsabilidades del trabajo o el hogar y regresan entre los 30 y 50 años por la preocupación en la salud o condición física. Todos estos hallazgos serán descritos a continuación:

a) Aprender a andar en bicicleta de niñas

El ciclismo es una habilidad adquirida entre los 5 y 12 años. En ocasiones es enseñada por los padres u otros adultos, pero por lo general es adquirida a través del juego, con los amigos y hermanos.

87 Bonham y Wilson entrevistaron a 49 mujeres ciclistas (2009), la mayoría con estudios profesionales,

que decidieron regresar al ciclismo en la edad adulta. Estas mujeres vivían en el área metropolitana de Adelaida (Australia del Sur), en los centros regionales y en ciudades como Melbourne y Sydney. Fueron seleccionadas independientemente si usaban la bicicleta para la recreación, el deporte o con fines sociales o utilitarios. Las investigadoras se valieron de métodos cualitativos:

Se realizaron entrevistas en todos las cohortes de edad (20 a 70 años). La estrategia pone énfasis en la interrupción, el cambio y la adquisición de diferentes hábitos independientemente de la edad o la madurez. Los temas perseguidos fueron: historias personales (para capturar los cambios a través del curso de la vida), las circunstancias que rodearon la decisión de iniciar el ciclismo, el proceso de adquisición de una bicicleta (fuentes de información y tipos de asistencia), las redes sociales en el momento de reanudar el ciclismo y el proceso de regresar al ciclismo. Durante las entrevistas, se pidió a las mujeres describir sus viajes en bicicleta y en este proceso se identificaron las rutas y los lugares a los que viajaron a través de sus prácticas y experiencias en diferentes contextos y sus interacciones con los demás usuarios (peatones, ciclistas y motociclistas).

Las entrevistas fueron complementadas con un video (la cámara fue montada en el casco de la ciclista), originalmente destinado a realizar un seguimiento de cómo las participantes que habían regresado al ciclismo al inicio de la investigación o unos meses antes, ocupaban el espacio.

La información obtenida a lo largo de la investigación fue registrada en un diario de campo. (Bonham y Wilson, 2012: 61).

123 b) La escuela secundaria

Las mujeres que siguieron usando la bicicleta en sus primeros años de adolescencia, por lo general se dieron por vencidas cuando comenzaron la escuela secundaria. Para muchas, la decisión de dejar la bicicleta fue tomada por sus padres como medida de seguridad ante el mayor volumen de tráfico entre su lugar de residencia y la escuela.

La mayoría de las mujeres mencionan una combinación de tres factores por los que decidieron dejar de usar la bicicleta. En primer lugar, las demandas sobre su tiempo relacionadas con un mayor nivel de preparación y la participación en una gama más amplia de actividades reducen el tiempo disponible para el ciclismo. En segundo lugar, la actividad física y el contexto espacial en la escuela secundaria (llevar los libros y materiales de trabajo combinados con las distancias de viaje más largas a la escuela) hacen el transporte público una opción más fácil. Finalmente, las relaciones sociales establecidas en la escuela secundaria hacen que el viaje sea importante para el desarrollo y el mantenimiento de estas relaciones. Al llegar desde lugares más distantes, el transporte público o viajar en el coche de un amigo se vuelven centrales para facilitar las relaciones sociales (Bonham y Wilson, 2012: 68).

Algunas mujeres en su adolescencia y principios de 20 años comenzaron a usar la bicicleta en el proceso de desarrollo de las relaciones existentes o, más a menudo, en el establecimiento de nuevas amistades o alianzas.

c) La bicicleta con/sin hijos

Los niños fueron otro detonante para que las mujeres (madres y abuelas) utilizaran de nuevo la bicicleta para acompañar a sus hijos a la escuela o al parque. Andar en bicicleta con los niños involucra la transmisión de conocimientos y habilidades (las normas de circulación, el equilibrio, la

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observación, la escucha, etc.) garantizando la seguridad de los niños (Bonham y Wilson, 2012: 69). Sin embargo, no fue algo sencillo, las mujeres tenían que combinar la realización de las tareas domésticas con el cuidado de los niños. En sus respectivas investigaciones, Murray (2008) y Dowling (2000) (Citados en Bonham y Wilson, 2012) argumentan que las mujeres utilizan sus coches para transportar a sus hijos creyendo que son “buenas madres”. Podría decirse que ser “buena madre” es proporcionar a los niños el acceso a la mayor cantidad de oportunidades y mantenerlos a salvo del peligro.

Las mujeres más jóvenes generalmente no intentaron usar sus bicicletas con los niños o viajes relacionados con el hogar:

No me siento confiada en llevar a mi hijo en la bicicleta tándem. No creo que sea seguro y yo no quiero esa responsabilidad. [Mi esposo] está muy feliz de asumir esa responsabilidad, pero yo no quiero. Además estoy por lo general tratando de hacer cientos de otras cosas al mismo tiempo. (Entrevista con Tracey 30 años. Citada en Bonham y Wilson, 2012: 70).

Las mujeres de edad, que aprendieron a usar la bicicleta cuando sus hijos eran pequeños, se dieron por vencidas a causa de la ansiedad provocada por la necesidad de combinar la seguridad de los niños, el trabajo remunerado y el trabajo doméstico.

La complejidad de los desplazamientos de estas mujeres, pero sobre todo el nivel de ansiedad que sentían, hizo que para ellas llevar a los niños en la bicicleta no fuera una opción. Las mujeres que llegaban en bici al trabajo cuando sus hijos eran pequeños dependían de sus parejas y sus padres para acompañar a los niños a la escuela o a la guardería. En el caso de Tracey (citada anteriormente), su esposo llevaba a su hijo a la guardería por la mañana y ella lo recogía después del trabajo, primero regresaba a su casa y cambiaba la bicicleta por el coche para luego ir por su hijo y posteriormente hacer las compras y otras diligencias.

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La investigación de Bonham y Wilson (2012) confirma que la complejidad de combinar el trabajo doméstico, el empleo remunerado y el cuidado de los hijos tiene un impacto significativo en los patrones de viaje de las mujeres y los modos que ellas elijen.

d) La bicicleta después de los hijos

Las mujeres de 30 años en adelante, cuyos hijos eran más independientes (o se habían ido de la casa), describieron volver a usar la bicicleta. El ciclismo se convirtió en una nueva forma de compartir tiempo con su pareja además de mantener / mejorar la condición física, hacer frente a la depresión o una enfermedad degenerativa.

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